Escritores de Camilo Aldao


Rosemary Virginia Bandiera

Volver a Camilo Aldao - Pueblos y Ciudades - Inicio de Pampa Gringa


CAMILO ALDAO
Este libro está dedicado a todo el pueblo de Camilo Aldao,
en su 112º Aniversario.

Capítulo I
...DE LA TIERRA
Capítulo II
…DE LA HISTORIA
   
 
 


Capítulo I.
. . .DE LA TIERRA


I. I.
CAMILO ALDAO:
UBICACIÓN GEOGRÁFICA


I. II.
CAMILO ALDAO:
UBICACIÓN EN EL TERRITORIO ARGENTINO


I. III.
SUELO

I. IV.
HIDROGRAFÍA

I. V.
CLIMA

I. VI.
VEGETACIÓN

I. VII.
FAUNA

I. VIII.
POBLACIÓN

Capítulo II.
… DE LA HISTORIA


II. I.
FUNDACIÓN DE COLONIA ELISA


II. II.
DON CAMILO ALDAO


II. III.
PRIMEROS COLONIZADORES

II. IV.
DON JOSÉ MARÍA ALDAO

II. V.
FUNDACIÓN DEL PUEBLO “CAMILO ALDAO”

II. VI.
ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO.
PRIMEROS POBLADORES.

II. VII.
CAMILO ALDAO:
SU ACTUALIDAD

Capítulo III.
…DE LA GENTE

Primera parte
III. I
.…DE SUS COSTUMBRES

III. I. I.
REMINISCENCIAS DE MI JUVENTUD

III. I. II.
LA GENTE DE MI BARRIO

III. I. III.
LOS JUEGOS DE MI NIÑEZ

III. I. IV.
RECUERDOS DE MI QUERIDA ESCUELA

III. I. V.
ALEM Y ARISTÓBULO DEL VALLE
VIEJO NEGOCIO DE RAMOS GENERALES


III. I. VI.
LOS VISITANTES DEL CAMPO

III. I. VII.
EL CHAPUZÓN DEL MONCHO

III. I. VIII.
ESTE SÍ QUE FUE TONGO

III. I. IX.
HOGAR DE ANCIANOS

III. I. X.
NUNCA ESTAMOS SOLOS.

III. I. XI.
CAMILO ALDAO DE LOS AÑOS '30

III. II.
…DE SUS REALIZACIONES

Segunda Parte

III. II. I.
CAMILO ALDAO EN LAS FILAS DEL “GRITO DE ALCORTA”

III. II. II.
LA SOCIEDAD DE AGRICULTORES DE CAMILO ALDAO

III. II. III.
CENTRO JUVENIL AGRARIO “DOCTOR JOSÉ DARRAGUEIRA”

III. II. IV.
COOP. AGRIC. GANADERA DE CAMILO ALDAO LTDA

III. II. V.
DEL ANECDOTARIO COOPERATIVO

III. II. VI.
PADRE FRANCISCO AURELIO LUCHESSE (POLOLO): 1925-1992

III. II. VII.
SECUENCIAS DE UNA HISTORIA.
CLUB JUVENTUD UNIDA

III. II. VIII.
AEROMODELISMO

III. II. IX.
ESCUELA DE COMERCIO “JOSÉ MARÍA ALDAO”

III. II. X.
DON MIGUEL BALDESSONE
PROPICIADOR Y FUNDADOR DEL
CLUB DE BOCHAS “PIAMONTÉS”

III. II. XI.
LA AGRICULTURA EN CAMILO ALDAO

III. II. XII.
PARROQUIA SAN JOSÉ:
UN CAMINO RECORRIDO EN LA FE


III. II. XIII.
COLONIA ROSARITO

III. II. XIV.
EL FARO DE CAMPO ROSARITO

III. II. XV.
HOSPITAL VECINAL “DOCTOR MIGUEL ÁNGEL BAEZA”

III. II. XVI.
RECUERDOS DE UNA ENFERMERA

III. II. XVII.
BIBLIOTECA POPULAR

III. II. XVIII.
Y, SE HIZO LA LUZ …TRES VECES EN CAMILO ALDAO

III. II. XIX.
JUAN V. CORTASSA, FUNDADOR DE LA
USINA ELÉCTRICA “LUZ Y FUERZA”

III. II. XX.
“Rescatar la memoria, construir el mañana” un proyecto del
I.P.E.M. Nº 151 José I. Urbizu, en pos de su historia.


III. II. XXI.
BREVE HISTORIA DE LA YPF DE CAMILO ALDAO


III. III.
. . . DE SUS AFECTOS

Tercera Parte

III. III. I.
UNA ESCUELITA RURAL

III. III. II.
YA SE FUERON

III. III. III.
EL LINDO BRUNO… Y OTRAS HISTORIAS

III. III. IV.
VIDA EN LA CHACRA

III. III. V.
MIS PRIMOS VASCOS

III. III. VI.
MI ABUELA LUISA

III. III. VII.
DON SANTIAGO BOTTA… un nombre para recordar

III. III. VIII.
CONGREGACIÓN DE HERMANAS DE CARIDAD DE
NUESTRA SEÑORA DEL BUEN Y PERPETUO SOCORRO


III. III. IX.
NUESTRO ABUELO RÓMULO

III. III. X.
PETRONA DE GANDULFO EN NUESTRO PUEBLO

III. III. XI.
ASI COLABORÉ CON CAMILO ALDAO

III. IV.
… DE SUS PENAS Y ALEGRÍAS

Cuarta Parte

III. IV. I.
UNA PELEA

III. IV. II.
HISTORIA DE UNA PERSONA AGRADECIDA

III. IV. III.
LA FAMILIA CAMINOTTI

III. IV. IV.
EL TIRO DEL FINAL

III. IV. V.
DON FELIPE VALENTÍN RIVERO
(Recuerdos de la vida de mi padre)


III. IV. VI.
LA FAMILIA NAVARRO

III. IV. VII.
ENTREVISTA A UNA MAESTRA

III. IV. VIII.
MUJERES INMIGRANTES

III. IV. IX.
AFECTOS DESDIBUJADOS… PERO NO PERDIDOS

III. IV. X.
LOS OSENDA Y LOS VIOTTO…MIS ABUELOS

III. IV. XI.
LA SASTRERÍA “VIYO”

III. IV. XII.
EL CINE

III. IV. XIII.
OTRO CINE

III. IV. XIV.
EL “CINE REAL” DE ALLADIO – SINIGAGLIA

III. IV. XV.
LA CURTIEMBRE

III. IV. XVI.
LO QUE SE ENHEBRA A TRAVÉS DEL TIEMPO

IV.
… DE LA LITERATURA


CANTO A MI TIERRA CENTENARIA
CAMILENSE SOY
AGOSTO EN CAMILO
EXTASIS
Al Dr. ATILIO BONANSEA : ¡Gracias!
A MI DOCTOR DON ALBERTO LUIS LAISECA AGUIRRE
MELANCOLIA
A COLONIA ROSARITO
MI ESCUELA
HOY CUMPLES CIEN AÑOS
REFLEXIÓN
LA FAMILIA RITTA
PINCELADAS DE RECUERDOS
PRESENCIAR LA VIDA

REFERENCIAS
BIBLIOGRAFIA
AGRADECIMIENTOS

PRÓLOGO

  El Prólogo de todo libro es la puerta de ingreso a la obra, preanuncia contenidos, formas, imágenes y hasta los anhelos y motivaciones que impulsaron al autor a dejar por escrito lo guardado criteriosa o sentimentalmente en el interior de su conciencia y su corazón.
   Me han pedido que, como Intendente Municipal, redacte el Prólogo de este libro, que por ser comunitario, es una obra particularmente distinta. No se trata de la representación de la comunidad a través de la versión perfilada de un autor determinado, sino que lo es desde la perspectiva de muchas personas, que a su vez han recibido ejemplos y testimonios de otras, a las que estuvieron ligadas por conocimientos o afectos.
   Relaciono imaginariamente este Prólogo con la puerta de ingreso y antesala de una amplia y cálida vivienda familiar en la que, no bien se cruza el umbral, pueden palparse los gustos, sentimientos, recuerdos, de las personas que la habitan, esparcidos y latiendo en cada espacio, color, forma o disposición de mobiliarios u objetos.
   Así es este libro, está formado por secuencias simples, cotidianas, muchas de ellas espontáneas, otras más elaboradas, pero todas vivas, reales, claras en la memoria de sus narradores, autores de todas las edades y de todos los tiempos, muchas veces recuerdos de recuerdos.
   Que este trabajo de la gente y para la gente llegue a todos los habitantes de Camilo Aldao y recorra nuestra provincia como un eslabón más que enlace conocimientos e identificación entre personas, generaciones y comunidades.

Afectuosamente

Carlos Daniel Baeza
Intendente Municipal


INTRODUCCIÓN

   La edición, por parte del Ministerio de Gobierno de la Provincia de Córdoba, de un libro que recree aspectos de la historia de Camilo Aldao, resulta un aporte valiosísimo en el proceso de construcción de nuestra identidad cultural.

   La obra, si bien pareciera breve por su reducido número de páginas, posee la riqueza acumulativa de un sinnúmero de datos que, rescatados de la memoria de la gente, describen la fisonomía de un Camilo Aldao que subyace en la realidad del presente que nos rodea.

   Esta reserva sustancial nos ayudará a comprender un poco más nuestra realidad comunitaria y quizás también nos aporte respuestas a muchos de esos interrogantes sobre nuestro pasado que a diario se nos presentan, y que por falta de información no podemos clarificar.

   El Texto consta de Cuatro Capítulos. El Primero y el Segundo Capítulo, ubican a Camilo Aldao en un tiempo y en un espacio, hablan de las bondades de la tierra y del proceso de Colonización y Fundación.

   El Tercer Capítulo, que es el que responde a los propósitos comunes del proyecto, se titula “…de la Gente” y comprende cuatro Sub Capítulos en los que se suman recuerdos y evocaciones especialmente de la gente mayor. En ellos se habla “de Costumbres”, “de Realizaciones”, “de Afectos” y “de Penas y Alegrías”, teniendo presente que estas cuatro orientaciones se relacionan y a veces hasta se confunden, puesto que todas parten de un referente común: la realidad y la esencia de la persona humana.

   El Cuarto Capítulo compila una serie de trabajos literarios, todos referidos a personas, costumbres o paisajes del pueblo que habitamos y queremos.

   La mayor parte de los textos se lograron interpretando y organizando por escrito las respuestas de entrevistas realizadas a personas de la localidad, por entrevistadores mayores o alumnos de escuelas primarias o secundarias. Otros textos fueron extraídos de obras anteriores de autores conocidos, todos ellos de nuestro pueblo.

   Los que tratan sobre Agricultura y sobre la Historia de la Parroquia San José, ambos, son adaptaciones de Informes presentados por alumnos del Nivel Secundario en el Concurso realizado por la Junta Municipal de Historia de la ciudad de Río Cuarto en el mes de mayo del corriente año.

   Deseamos que este sencillo trabajo cooperativo, afiance la unión entre generaciones, y nos ayude a querer y compartir el espacio común, premisas necesarias para el desarrollo armónico de la vida individual y social.

Rosemary Virginia Bandiera
Nelia García de Gay


CAPITULO - I
… DE LA TIERRA

“Se transforma tanto nuestra tierra argentina
que cambia su fisonomía moral y su
figura física, como el aspecto de sus vastas
comarcas en todas direcciones”

Lucio Mansilla

I. I.
CAMILO ALDAO: UBICACIÓN GEOGRÁFICA

   La localidad de Camilo Aldao está ubicada al sudeste de la Provincia de Córdoba, en el Departamento de Marcos Juárez.

   Asentado en la Colonia Elisa (Superficie: 23244 hectáreas), el pueblo de Camilo Aldao incorporó posteriormente a su jurisdicción las colonias: “Santa Lucía” (Superficie: 13220 hectáreas 8921 metros cuadrados) al este, “Leoncita” (5412 hectáreas) y Estancia “Cassinotti” (Sup. 2699 hectáreas 1594 a.) al suroeste y noroeste, respectivamente.

   Su posición geográfica corresponde a: 33º, 07’, 30’’ de latitud Sur. 62º, 05’, 50’’ de longitud Oeste.

   Su altura sobre el nivel del mar es de 106 m. Cubre una superficie de 356 km2.
Camilo Aldao se halla a 450 km. de la Capital Federal; a 320 Km. de la ciudad de Córdoba y a 60 Km. de la ciudad de Marcos Juárez, cabecera del Departamento.

   El Departamento Marcos Juárez se creó por ley Nº 1117 del 12 de noviembre de 1888 al dividirse en dos partes el Departamento “Unión” y asignársele el nombre de Marcos Juárez al sector que quedaba al este de la línea divisoria. La Colonia Elisa figuraba ubicada en la Provincia de Córdoba, Departamento Unión, Pedanía del Saladillo y la Cruz Alta.

   El 3 de septiembre de 1891, por decreto del Poder Ejecutivo Provincial, la “Pedanía de Cruz Alta” se divide en dos secciones: la del Este siguió llamándose “Cruz Alta”, y la del Oeste Pedanía “Saladillo”.

   Pedanía Liniers: el 18 de enero de 1898 se creó una nueva Pedanía denominada “Liniers”, con cabecera en Camilo Aldao. La Pedanía “Liniers” comprendía las Colonias: Rosarito, Elisa, Leoncita, Zaldarriaga, Progreso, Italiana, Amistad, Carlitos, y la que correspondía al doctor Wenceslao Escalante.

   Las poblaciones del Departamento Marcos Juárez de acuerdo con las cifras del Censo Nacional de 1991 por su número de habitantes pueden ordenarse en ciudades de: Marcos Juárez, Corral de Bustos-Ifflinger, Leones, y las localidades de: Cruz Alta, Arias, Camilo Aldao, Monte Buey, Isla Verde, Inriville, Alejo Ledesma, Guatimozín, Los Surgentes, General Rocca, General Baldissera, Saira, Saladillo, Progreso (B de O’Higgins), Colonia Italiana, Colonia Barge, Cavanagh, Colonia 25 de Mayo y Villa Elisa .


I. II.
CAMILO ALDAO:
UBICACIÓN EN EL TERRITORIO ARGENTINO

  Camilo Aldao, se halla ubicado en la región pampeana, más precisamente en la subregión denominada “Pampa Alta”.

   La región geográfica denominada “Pampas” abarca unos 600.000 km2 del territorio argentino, comprendiendo centro y sur de Entre Ríos y Santa Fe, este y sur de Córdoba y San Luis y las Provincias de Buenos Aires y La Pampa.

   Definida por la Geomorfología como “llanura desprovista de árboles, de clima templado, delimitada con todas las otras regiones geográficas del país”.
Es tierra de ganados y de mieses, productora de carnes y cereales .

I. III.
SUELO

  El suelo de Camilo Aldao, en el que se producen los granos, la carne y la leche de nuestro sustento y de nuestra renta, es un suelo perfecto con muy buen porcentaje de materia orgánica y un alto nivel de fertilidad. Aún se conservan niveles de microorganismos aceptables y los porcentajes de retención hídrica no peligran todavía. La textura de los suelos de la zona no se ha desequilibrado (arena – limo – arcilla).
La nivelación del suelo de pendientes muy suaves, conserva una marcada horizontalidad sólo alterada por pequeñas ondulaciones y hundimientos que tienen su importancia como determinantes de la hidrografía de la región.
Nuestra zona presenta dos ambientes perfectamente diferenciados en cuanto a su drenaje:
. Ambiente anormal, con pendientes menores al 1% ubicado en el extremo Este – Sudeste (suelos salinos, alcalinos y lagunas);
. Ambiente normal: con pendientes mayores al 1%, representa el 80% de la superficie de la zona.
Las principales unidades de suelo que pertenecen a Camilo Aldao, son:
. Serie Monte Buey: es un suelo oscuro, muy bien drenado y muy fértil con un alto contenido de materia orgánica, con una capa arable de 19 cm.
. Serie Hansen: ocupa el centro y el este, intercalándose en las series salinas y alcalinas de Santa Lucía. Gran aptitud para el desarrollo de la agricultura y la ganadería. La capa arable es de 22 cm.
El agua de la zona posee un tenor de sales normal para el consumo humano y animal, carece de arsénico.
Las napas freáticas que en algunos lugares de las zonas vecinas han aparecido sobre la superficie, aquí no han afectado la mayoría de los campos, aún con las lluvias caídas en los últimos años.


I. IV.
HIDROGRAFÍA

   Numerosos canales de desagües naturales conforman una hidrografía simple. Son cuerpos de agua dulce o salobre permanentes o temporarios que dependen del régimen de precipitaciones. Los mismos llevan sus aguas a lagunas que a su vez aportan al caudal del río Carcarañà.
En la laguna ubicada en el campo Paulazzo, conocida como laguna de Chichoni, se encuentra una reserva natural. Esta laguna se conecta con el llamado zanjón, canal de considerable caudal ubicado a 10 Km. al este de Camilo Aldao.
El zanjón, vierte sus aguas en la Laguna de Jume que se halla a 35 Km. al noreste de nuestro pueblo y abarca una extensión aproximada de 600 hectáreas. La Laguna de Jume a su vez se comunica con la Laguna de Las Mojarras, más conocida como Laguna de Santa Lucía, cuya extensión es de 1000 hectáreas y desagua en el río Carcarañá, al norte de la localidad de Cruz Alta.
Al sur de la Laguna de las Mojarras se encuentra otra laguna más pequeña de 300 hectáreas, llamada Lago Di Como. La vegetación y topográfica de los cañadones y lagunas son fácilmente identificables.

I. V.
CLIMA

  Nuestro clima, templado continental, es la consecuencia de la lejanía del mar y de grandes ríos, de la situación mediterránea y de la conformación del relieve.

   Se caracteriza por tener inviernos y veranos diferenciados con claridad. El granizo, temido visitante invernal, es conocido en nuestra zona y dañino para las labores agrícolas. Las tormentas y lluvias quiebran los altos registros termométricos del verano dando paso a los vivificantes vientos del sur.

  En el invierno, es muy frecuente el fenómeno de las heladas. Se registran desde fines de abril hasta principios de la primavera, siendo las más intensas las de junio, julio y agosto.

   Los vientos provenientes del norte y noreste, a veces cargados de humedad, y otras veces cálidos y secos, son los más constantes.

   También hacen sentir su influencia los vientos secos y fríos del sur, especialmente a fines del invierno. La época en que el clima es más estable es la que corresponde al final del verano y principio del otoño.


I. VI.
VEGETACIÓN

  Ubicamos a Camilo Aldao en la subregión pampeana de la pampa alta, por lo que su vegetación dominante es la de la estepa herbácea: alfombra de pastos, pradera, sin árboles leñosos.
   Actualmente, la vegetación natural queda sólo en pocos sitios no modificados por la agricultura y la ganadería. La acción del hombre modificó el paisaje: la pradera de pastos nativos, fue sustituida por grandes extensiones de cultivos, los sembradíos de granos y oleaginosas, tienen ahora tal magnitud y densidad que conforman la llamada pradera de cultivos.
   La carencia de árboles fue superada por la plantación de especies exóticas, con fines útiles o estéticos: protección de suelos, obtención de frutos y sombra, etc.
   Las gramíneas naturales más conocidas son: cebadilla criolla, gramillas, sorgo de alepo, pasto puna y cebollines, junto a ellas encontramos gran cantidad de malezas, consideradas plagas de la agricultura: cardos abrepuños, ortigas, rama negra, cicuta, mostacilla, achicoria, diente de león, quínoa, yuyo colorado, chamico, verdolaga, ceñudos, enredaderas, malva, apio, manzanilla, morenita, yuyo sapo, entre otros.


I. VII.
FAUNA

  La fauna autóctona de nuestros campos se encuentra en franco retroceso, debido la laboreo de la tierra, el sobre pastoreo, la erosión, el desecamiento de lugares inundables, el uso de plaguicidas, contaminación de los cursos de agua, caza comercial o deportiva.

   Sin embargo la abundancia de vegetales permitió que fueran numerosas algunas especies de mamíferos herbívoros: cuises, ratas, ratones, liebres, peludos, mulitas, hurones, convirtiéndose algunos de ellos, en verdaderas plagas.
Otros mamíferos como zorros, gris o colorado, zorrinos, comadrejas, colorada y picaza, comparten el mismo ambiente.

   Las aves se nos presentan con mayor diversidad, si nos detenemos en los pájaros hallamos: palomas, calandrias, horneros, gorriones, tijeretas, viuditas, jilgueros, cachilos, pechos colorados, amarillitos, benteveo, brasitas de fuego, tacuaritas, carpinteros, colibríes,etc.

   También abundan lechuzas, búhos, halcones, chimangos, caranchos y teros en el campo.

   En los ambientes acuáticos de la región habitan: gallaretas, patos, bandurrias, chorlos, gansos, flamencos, garzas, espátulas y cisnes de cuello negro. Sapos, ranas y escuerzos, son los batracios de esta zona. Los reptiles están representados por lagartijas, iguanas y variedades de culebras.

   Cuando los cuerpos de agua aumentan su caudal se ven poblados de diversos peces, mojarras, bagres y chupabarros.

   Una cantidad de insectos, como mariposas, avispas, moscas, mosquitos, pulgones, chinches, langostas, grillos, coleópteros, libélulas, chicharras, hormigas y otros invertebrados como arañas, caracoles, bichos bolitas, babosas, lombrices y muchos más completan una trama compleja en la que las interrelaciones se manifiestan permanentemente.


I. VIII.
POBLACIÓN

Año 1895: del informe del Inspector de Colonias y Agricultura Ortiz y Herrera: “ Colonia Elisa fundada por Camilo Aldao en 1887. Habitada por 25 familias argentinas, 2 alemanas, 6 españolas, 1 de origen francés, 2 suizas, 1 oriental (uruguaya) y 60 familias italianas, con un total de 800 habitantes”.

Año 1898: del informe del inspector de Colonias y Agricultura Ortiz y Herrera: “Esta colonia ha enajenado hasta la fecha 13.000 hectáreas entre los 41 propietarios que hay en la colonia; hay además 30 familias que son arrendatarios y medieros”.

Año 1899: Manuel Ríos y Luis Achával en “La Geografía de la Provincia de Córdoba”, 1905, expresan que “la Colonia Elisa tiene 985 habitantes” y que “dos líneas de mensajerías prestan servicios: Cruz Alta – Colonia Elisa; Colonia Elisa – Colonia Italiana”.

Año 1924: el 5 de marzo de 1924, el Libro de Actas de la Comisión de Fomento manifiesta que el Censo Municipal arrojó un total de 2403 habitantes.

Año 1947: datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos: total de habitantes: 2995.

Año 1956: Censo poblacional del 30 de junio: 4696 habitantes.

Año 1970: Total de habitantes en pueblo y colonia: 4753.

Año 1980: Censo Nacional 1980: población urbana y rural: 5286 habitantes.

Año 1991: Censo Nacional 1991: población urbana y rural: 5488 habitantes.

Año 2001: Censo Nacional 2001: población urbana y rural: 5700 habitantes .


CAPITULO II
…DE LA HISTORIA

“La historia visible es expresión,
signo y alma hecho forma”
Spengler


II. I.
FUNDACIÓN DE COLONIA ELISA

  La fundación de Colonia Elisa en 1887, y posteriormente el Pueblo de Camilo Aldao en 1894, respondieron al gran proyecto argentino que, basado en la economía agropecuaria se propusieron los sucesivos gobiernos liberales a partir de la organización nacional.

   Con la unión definitiva de La Confederación Argentina y Buenos Aires, todos los esfuerzos de los gobiernos se encaminaron a basar el porvenir nacional en la explotación del campo y en la exportación de sus productos. La política económica, los créditos bancarios, el régimen de tierras, las leyes de inmigración y el tendido de líneas férreas se hicieron en función de ese ideal.

   La Provincia de Santa Fe fue pionera en legislar sobre Inmigración y Colonización, creando en 1864 una “Comisión Promotora de la Inmigración” con sede en Rosario. En 1876, durante el gobierno de Avellaneda, se sancionó la “Ley Nacional de Inmigración” y el 21 de julio de 1886, durante el mandato de Ambrosio Olmos, la Provincia de Córdoba sancionó su propia “Ley de Colonias”.

   Con su aplicación se pretendía atraer una colonización laboriosa, conceder beneficios respecto del pago de impuestos, colocar la tierra en condiciones de ser requerida y establecer garantías de orden y justicia. Numerosas colonias y pueblos surgieron en nuestra provincia, respaldados por esta legislación.

   La Colonia Elisa, asentada sobre las suertes Nº 53, 58 y parte de las suertes 52 y 59, comprende una superficie de 23.244 km2 correspondiente a nueve leguas cuadradas.

   Linda por el norte con los campos de Fernando Araya, Rosendo Sosa y Víctor Regnier; por el sur con Enrique Russell Shaw, James Whitworsk Shaw, por el este con Alfredo de Arteaga y con el oeste con don Macario Torres.

   Formó parte de las 14 leguas aproximadas de campo del Departamento Unión adquiridas en 1866, en remate público, por una sociedad de capitalistas ingleses encabezada por Enrique Rusell Shaw. En 1884, fue comprada por Juan Ortiz, en 1886 por el doctor Domingo del Campo y don Manuel Lojo y en 1887 por Camilo Aldao y Manuel Díaz.

   Camilo Aldao confiere un poder general a Manuel Díaz que lo autoriza a efectuar trámites referentes a la protocolización del título y creación de colonia y pueblo, y a ejercer la administración general.

   La Colonia Elisa es oficialmente fundada el 15 de abril de 1887, con la aprobación por parte del Gobierno de Córdoba del plano correspondiente, siendo incorporada a la Ley de Colonias de la Provincia y exceptuada de todo impuesto fiscal .


II. II.
DON CAMILO ALDAO

   El fundador de la Colonia Elisa nació en Santa Fe el 18 de julio de 1822, hijo de don Pedro de Aldao y de Joaquina Rodríguez del Fresno.

   Desde muy joven militó en el partido unitario y, cuando, en Arroyo del Medio, por orden de Rosas es fusilado su padrastro Domingo Cullen, emigró a Corrientes alistándose en las fuerzas unitarias del General Paz y participando de la batalla de Caaguasú, en 1841. Pasó luego a la República Oriental del Uruguay, siendo ayudante mayor del presidente Fructuoso Rivera. Participó en los enfrentamientos librados en ambas márgenes del Plata, hasta la caída de Rosas en 1852.

   Retornó a la Patria radicándose en la ciudad de Rosario en 1854, allí fue designado Cónsul 2º del Tribunal de Comercio

   En 1855 se casó con Inés Nicolorich, viuda de Ruiz con la que tuvo diez hijos: Elvira Inés, Inés de las Nieves, Camilo Ricardo, María Luisa, María Amalia, Ricardo Camilo, María del Rosario, José María, Guillermo José y Martín Buenaventura.
Como miembro activo del Partido Liberal intervino en la Batalla de Pavón en 1861, actuando como segundo comandante del Batallón de Guardias Nacionales de Rosario, integrado por voluntarios incorporados a los batallones de Urquiza.

   En 1866 actuó como Concejal Municipal de la Ciudad de Rosario; en 1874 formó parte del grupo fundador del Banco Provincial de Santa Fe y ejerció durante dos años la presidencia del Club Social de Rosario.

   Amigo y admirador de don Nicasio Oroño, de Aarón Castellanos y Guillermo Perkins, Camilo Aldao se dedicó a fundar colonias y pueblos. En sus comienzos constituyó una sociedad con su hermano José María Cullen, con quien fundó la Colonia Jesús María (Timbúes) en 1874 y posteriormente, ya disuelta la sociedad fundó las Colonias de Bella Italia (1881), Aldao (1885), Garibaldi (1886), compró a Aarón Castellanos la Colonia de ese nombre y en 1887, con Manuel Díaz, su yerno, fundó la Colonia Elisa, única propiedad en la Provincia de Córdoba.

   Camilo Aldao falleció en la ciudad de Rosario el 4 de julio de 1892, a los 72 años .


II. III.
PRIMEROS COLONIZADORES

    Cuando muere don Camilo Aldao en 1892, la familia designa administrador de la Colonia Elisa a José María Aldao, de tan sólo 25 años, quien, rápidamente se ocupa de proseguir con la convocatoria de colonos de Jesús María, Las Rosas, Santa Teresa, Montes de Oca, Cruz Alta y zonas aledañas, a quienes ofrece lotes de 100 has. de campo con ventajosas condiciones de pago. La mayoría de las familias italianas adquieren entre dos y ocho lotes de tierra.

   De esta manera comienzan a llegar los que fueron PRIMEROS HABITANTES DE COLONIA ELISA: Evasio, Camilo y Pascual Zanotti, Santiago Castagneto, Antonio Garrone, Miguel Tomatis, Spíritu Peiretti, José Bertone, Santiago Stutz, Martín Bisio, Bartolomé, Lorenzo y Domingo Nolo Ritta, Antonio Chío, Oscar, Teófilo y Daniel Caminotti, Bautista Viotto…

   En los años siguientes nuevos colonos continuaron incorporándose al grupo agrario: Fermín Machado, A. Pavón, Juan y Joaquín Vernetti, Martín Goria, Mateo Cortassa, Antonio Gariglio, Antonio Pozzi, Sebastián Echaniz, Augusto y José Muraro, Alfonso Cooreman, Carlos Osenda, José Bonansea, Santos Favot, Antonio Depetris, Sebastián Zóccola, Bautista Bruera, José Intra, Luis Brizio, Anselmo Garay, Nicolás Sabena y sus hijos, Enrique Corveto, Manuel Fuentes…


II. IV.
DON JOSÉ MARÍA ALDAO

  José María Luis del Corazón de Jesús Aldao Nicolorich, octavo hijo de don Camilo Aldao y de doña Inés Nicolorich, nació en la Ciudad de Rosario el 8 de abril de 1871. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la escuela del club Newll´s Olds Boys, de la ciudad de Rosario, donde transcurrió su infancia y juventud.

   En 1892, designado por la familia “Apoderado y Administrador de la Sucesión Aldao en Colonia Elisa” se dedicó a la venta y cobranza de la tierra, fundó y organizó el pueblo “Camilo Aldao”, instauró las primeras instituciones públicas: Comisaría, Juzgado de Paz, Comisión de Fomento, Registro Civil, Escuela Oficial. Permaneció en Camilo Aldao hasta 1898.

   Posteriormente, en la Ciudad de Córdoba, ocupó la Gerencia de la Compañía General de Electricidad. En 1916 actuó como representante financiero de la Provincia de Córdoba en la Capital Federal y a partir de 1919 fue designado por la Compañía Anglo Argentina de Electricidad, su representante financiero y comercial en Europa, pasando luego a representar al Gobierno Argentino en gestiones Comerciales relacionadas con la instalación de surtidores y tanques para combustibles y con la compra de barcos mercantes para la Armada Argentina.

   Desde 1922 a 1930 ocupó el cargo de “Cónsul General de la República Argentina en la Gran Bretaña”. Sus últimos años los vive en la Capital Federal, como rentista. Allí muere el 16 de noviembre de 1963. Sus restos trasladados al panteón familiar en la Ciudad de Rosario, desde el 29 de agosto de 1964, reposan en Camilo Aldao .


II. V.
FUNDACIÓN DEL PUEBLO “CAMILO ALDAO”

  Cuando ya la Colonia Elisa estuvo en parte poblada, y la tierra comenzaba a brindarse en cereales y pasturas, don José María Aldao el 5 de septiembre de 1894, en acto protocolar, acompañado por trabajadores nativos y colonos extranjeros, fundó el pueblo que denominó “Camilo Aldao” en homenaje a su señor padre.

   El pueblo Camilo Aldao ocupa una superficie de 400 hectáreas, diagramado en forma de un cuadrado perfecto. En el centro, fueron diseñadas cuatro plazas demarcadas por dos boulevares, cuyos cuatro brazos convergían en un monumento central, llamado por los camilenses “Pirámide”. Se trata de una columna que originariamente terminaba en una esfera, reemplazándose ésta, en la década de 1920, por la estatua de la libertad, portadora de un faro, símbolo de progreso. En su base, la Pirámide, guarda la piedra fundamental y el acta fundacional. Es el símbolo del pueblo Camilo Aldao.

   En 1923, las cuatro plazas fueron unidas conformando una sola plaza de cuatro hectáreas, que en la década de 1960, la Ruta 12 dividió en dos sectores paralelos .

II. VI.
ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO.
PRIMEROS POBLADORES

  El primero que edificó un rancho de adobe, antes de que se fundara el pueblo, fue don Gregorio Rosales, instando un despacho de bebidas. Don José Villaseca construyó un galpón de cinc y madera estableciendo un negocio de ramos generales.

   La primera casa de material fue la de la familia Rivero, luego se levantó el edificio de la Administración Aldao y la casa aledaña destinada a farmacia de don Domingo Farina.

INSTITUCIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS:

SUB COMISARÍA: creada en 1894. Comisario: Alejandro Idiart
ESTAFETA POSTAL: creada en 1895. Primer Jefe : Atanasio López.
JUZGADO DE PAZ: creado en 1896. Primer Juez de Paz: Carlos Guerrero.
IGLESIA “SAN JOSÉ”: construÍda entre los años 1895 – 1897 en terreno donado por la familia Aldao. Creada como Capilla dependiente del curato y luego de la Parroquia de la Cruz Alta. Primer Sacerdote: Padre Emilio Di Lorenzo. Designada Parroquia en 1915. Primer párroco: Presbítero Antonio Llabrés.
CEMENTERIO “LA PIEDAD”: finalizó su construcción en 1897, en terreno donado a la Provincia por la Familia Aldao.
PRIMERA COMISIÓN DE FOMENTO: creada en el año 1897.
Presidente: José Villaseca.
Designada Intendencia Municipal el 17 de diciembre de 1925.
Primer Intendente Municipal: Mateo C. Cortassa.
REGISTRO CIVIL: Creado en 1897. Primer Jefe de Registro Civil: Julio Cousol.
ESCUELA FISCAL “JUAN BAUTISTA ALBERDI”:
Fundada en 1897. Director: Atanasio López.
COLEGIO “SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS”:
Fundado por Francisca Ruiz de Paz en 1922, destinado a la Congregación de Hermanas del Buen y Perpetuo Socorro.
PRIMEROS COMERCIANTES:
Con negocios de Ramos Generales: José Villaseca, Victor Mérica, Pedro Benvenuto, Olañeta y Cia, Francisco Jaureguialzo, Manuel Matheus.

FONDAS: José Dolce, Luis Carignano, Juan Novero, Juan Porta, Bautista Sicardi, Antonio Bainotti, Carlos Viola.
Herrerías y carpinterías: Bergia Hnos, Pedro Scolari, José Bonansea, Bartolomé Castagneto, Pascual Zanotti. Pedro Marpillero
FARMACIAS: Domingo Farina y Domingo Bollati.
ZAPATERIA: Juan Cavanenghi.
CONSTRUCTORES DE OBRAS: José Baravaglio, Esteban Lépore, Alberto Rondi, José Ronchini…
PANADERÍAS: Luis Horín y José Serena.
MÉDICO: Doctor Santiago Valenti.

FAMILIAS QUE HABITARON CAMILO ALDAO EN SUS PRIMEROS AÑOS, CUYOS DESCENDIENTES AÚN VIVEN EN ESTE PUEBLO: Gregorio Rosales – Clara Olmos; Martín Urrutia- Mercedes Lamique; Ventura Castillo- María Altamirano; Sinforoso Gorosito – Silvia Garay; Pedro Bonansea – Polonia Carignano; Antonio Bainotti – Dominga Martina; Doroteo Rodríguez – Natividad Murua; Teodoro Rosales – Paula Bustos; Lupo Corsi – María Solíani; Nicolás Rivero – Josefina Murúa; Francisco Antonioli – María Porch; Mariano Montenegro – Celedonia Navarro; Anastasio Navarro – Gualberta Ruiz; José Testa – Julia Gonavaglio; Vicente Marpillero – Lucía Canciani; Ignacio Nant – Josefa Nant; Bartolomé Castagneto – Ana Sosso; Spíritu y Margarita Boschero; Pablo Camissasa – Catalina Gilli; Familia de Juan Gigante; Luis Carignano – Paola Bonetto; Miguel Bertone – Lucía Gastaldi; Alberto Rondi – Dominga Gariglio; Juan Novero – María Baima; Angel Pogli ano – Ana María Cena; Familia de Pedro Francisco Scolari; Antonio Buono – Magdalena Operti; Calixto Bustos – Delicia López; Lorenzo Acevedo – Gertrudis Bustos; Grato Martino – Magdalena Beltramino; José Airasca – María Silvestre; Angel Bringas – Carmen Rodríguez; José Paolazzo – María Fontanone.


II. VII.
CAMILO ALDAO: SU ACTUALIDAD

POBLACIÓN:
  Camilo Aldao cuenta aproximadamente con 5700 habitantes entre pueblo y colonia, de los cuales, un alto porcentaje es de ascendencia italiana y española, en menor cantidad, descendientes de croatas, franceses, belgas y árabes.

GOBIERNO:
  La Municipalidad de Camilo Aldao está constituida por el Departamento Ejecutivo: Intendencia, Secretaría de Gobierno y Hacienda y Dependencias Menores. El Poder Legislativo y el Tribunal de Cuentas, tienen su sede permanente en el Edificio Municipal. Allí también funciona el Juzgado de Paz y el Registro Civil.

INSTITUCIONES:

   El Pueblo cuenta con Sub - Comisaría y Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Dependencias del Área Municipal de Cultura: Museo e Instituto de Estudios Históricos, Banda de Música, Coro y Talleres de Plástica, Tejidos y Artesanías. Organismos de carácter privado: Biblioteca Popular, Escuela de Teatro, Solistas y Conjuntos musicales, Academias de Danzas, Centros Tradicionalistas, Radios y Canal de Televisión. Cooperativas Agropecuarias y de Electricidad y Otros Servicios Públicos, Clubes y Agrupaciones gremiales: de Trabajadores Rurales, de Jubilados y Pensionados, de Empleados de Comercio.

EDUCACIÓN:
  La Educación está cubierta en los Niveles: Especial, Inicial, Primario, Medio, Primario y Medio Adultos y el Nivel Superior, con Tecnicaturas dependientes de la Universidad Nacional de Córdoba. Guardería Municipal para niños de 1 a 5 años.

SANIDAD:
  La atención sanitaria está a cargo del Hospital Municipal, Clínicas y Medicina Privada.

ACTIVIDAD ECONÓMICA:  Camilo Aldao posee: Banco Provincial y Privado, Comercios de distintos rubros, Industrias Metalúrgicas, Frigorífico y Micro-emprendimientos relacionados con la alimentación.


CAPITULO III
…DE LA GENTE

“El mundo es un inmenso taller
donde el gesto más pequeño del hombre
sirve para la obra común”

III. I
.…DE SUS COSTUMBRES


III. I. I.
REMINISCENCIAS DE MI JUVENTUD

  La semblanza más antigua sobre Camilo Aldao que llegó a nuestra manos corresponde a LUCÍA AMBROGGIO DE BOSICOVICH:

  “En una fiesta patronal de mi pueblo adoptivo, Camilo Aldao, en 1908, se habían congregado, además de los moradores de la colonia gente de poblaciones vecinas de la zona. Sólo lo hacían en contadas ocasiones y esto era motivo de una concentración fuera de lo común.
   Se montaban ferias, fuegos artificiales y toda clase de entretenimientos de la época, entre ellos banda de música, juglares, cantores, en ocasiones saltimbanquis, malabaristas, y en especial “buscavidas” que llegaban de la ciudad con sus juegos de azar, como ruletas, tiro al blanco, “la chica y la grande”, los caballitos, los adivinos…Todo se hacía en la plaza, lugar casi obligado de reunión en torno a la pirámide central.
   En aquella ocasión llegó un joven lisiado con su organito musical y la “cotorrita de la suerte”, le decían “pata de palo”. Era joven, bien parecido, de aspecto bondadoso y, por sobre todo tenía una armoniosa voz para interpretar sus canciones. Algunas de estas canciones eran de su autoría, según él lo manifestaba, algunas de estas canciones eran de su autoría, estaban impresas en un hojita de papel y él las vendía a 10 centavos la pieza.
   Yo, que por ese entonces entraba en mis quince años y me gustaba cantar me acerqué para adquirir una copia que obtuve mediante la moneda…pero el joven organillero me prodigó una muy llamativa y emotiva mirada que yo tomé como un halago de niña que despierta a la vida.
   La fiesta tocó a su fin y cada uno volvió a su rutina, yo regresé a mi hogar junto a mi familia.
   A la noche, y en la acera frente a mi casa, se escuchó un rumor de voces alegres, pero respetuosa; de pronto irrumpieron acordes de instrumentos y “una canción de amor para la niña rubia”. El trovador era el “pata de palo”, que flechado por “esa rubia”, le dedicaba en ese hechizo nocturno, su canción de despedida. Es este un feliz recuerdo, que hoy, desde mi madurez, evoco con sentida melancolía” .

III. I. II.
LA GENTE DE MI BARRIO

LIDIA FERRETTI DE BOGINO, describe el espacio en el que transcurrió y aún transcurren sus días, junto a su familia, amigos y vecinos:

“Desde mi condición de abuela, hoy quiero ofrecer este recuerdo afectuoso a mi barrio y a la gente que, en las décadas de 1930 - 40 compartía la vida con nosotros.
La mayoría de ellos eran inmigrantes italianos llegados de Europa a comienzos del Siglo XX. La calle que habitábamos, que anteriormente era reconocida por un número, hacia los años 40 comenzó a llamarse Elisa Maglio, como recordación de una niña de ese nombre que, envuelta en llamas, corrió desde su casa, ubicada en boulevard José María Aldao (actual negocio Muraro) para morir sobre esa calle.
Mis padres fueron Adriano Ferretti y Victoria Busignani. Habitábamos una sencilla casita con huerta y jardín, donde un pozo de agua con roldana permitía que la tierra fructificara., brindándonos almácigos rebosantes de verdura y canteros en los que rosas blancas y amarillas se entremezclaban con una variedad asombrosa de matices. Aunque han pasado muchos años, nuestra vivienda sigue habitada por miembros de mi familia. Allí nacimos los tres hijos del matrimonio Ferretti: Luis Antonio, Félix Adriano (Fefo) y yo, Lidia Michelina Angélica. Mi padre realizaba las pesadas labores de un jornalero de esa época, mientras que mi madre trabajaba como costurera del negocio de Jaureguialzo.
En cuanto a la ubicación, mi casa ocupaba el centro de la cuadra delimitada por las calles Libertad y 3 de Febrero, con frente al sur. A su izquierda vivían mis tíos: Antonio Busignani y Segunda Protti, quienes se dedicaban a la fabricación de harina de maíz; mi tía, además trabajaba como costurera; mientras que a la derecha de mi casa residía don Carlos Rabbia con su esposa Angela Sartori, también de profesión modista y sus pequeñas hijas: Elma y Clide. Los hermanos de don Carlos, Juan, soltero, y Sebastián casado con María Dassie, junto a sus hijos Lidia, Eda y Héctor, de nuestra edad, habitaban una casona con vasto frente y jardín, una cuadra más al sur, sobre calle Libertad.
Desde mi casa, cruzando en diagonal, la lechería y fábrica de quesos de don Alberto Dreyer y doña Catalina Gallo mostraba sus paredes altas de gruesos ladrillos sin revoque. Los hijos de este matrimonio, Ricardo, fallecido muy joven, Estrella, Remo, Blanca Nelly y Raúl, eran nuestros amigos.
Por la misma vereda de la familia Dreyer, hacia el centro del pueblo, sobre calle Libertad, se destacaba la amplia vivienda que don Bartolomé Tabasso compartía con su esposa Ana Caperone y su hija Delia. Frente a ellos vivía la familia Sartori: don Aldo, su esposa María y sus hijos: José, Ángela y Luis. Don Aldo poseía una máquina limpiadora de cereales con la que recorría los campos acondicionando las semillas que los colonos utilizarían en sus próximas siembras. Sobre la misma acera se hallaba la carpintería y el domicilio de don Bartolomé y doña Severina Cortesse; este matrimonio, con su hijo Mario, constituían una familia muy apreciada en el barrio. En la carpintería de Cortesse trabajó mi hermano Luis desde pequeño, dispuesto a aprender el oficio de carpintero.
El club Independencia, uno de los primeros del pueblo, abarcaba la manzana delimitada por las calles: Libertad, Elisa Maglio, Alem y Catamarca; su cerco de grueso tejido y altos ligustros, guardaba las canchas de tenis y el parque de juegos infantiles.
Frente al Club, pero mirando a Alem, lucía ostentosos aires de grandeza la casona residencial de don Juan Vernetti que luego adquiriera la familia Pignochino, y dando la cara a ésta, la propiedad de don Pedro Francisco Scolari cubría un cuarto de manzana; allí funcionaban una herrería y el taller mecánico de Luis Scolari (Viyi), casado con Ángela Bogino.
Siempre tomando como referencia mi calle, Elisa Maglio, si retrocedíamos una cuadra hacia el norte, sobre Alem, dábamos con la familia de don Lorenzo Rangari, su esposa Albina Busignani y sus hijas: Rina, Dora y Mercedes. Esta familia sostenía, trabajando tesoneramente una fábrica de alpargatas y un taller de costura. Y, si nos adelantábamos hacia el sur, sobre calle 9 de julio, el almacén y despensa de Atilio De Ambroggio y José Baldovino nos proveía de caramelos y golosinas. Frente a este negocio funcionaba el taller mecánico de don Emiliano Costanzo en el que se reparaban muchos de los automóviles importados que circulaban por las calles de nuestro pueblo.
Tampoco faltaba en mi barrio una empresa fúnebre. Se hallaba ubicada sobre la calle 3 de Febrero y su dueña era la señora Luisa Pozzo, esposa de Irineo Rosales. Siguiendo por 3 de febrero, al llegar a la calle Catamarca, vivía la familia de Atilio Mosconi y Teresa Deálbera, sus hijos: Magdalena, Sofía, Anita, Ángela, Mafalda, Ramón y René también eran nuestros amigos.
Más alejados estaban los Caminotti, Don Roberto que trabajaba con un carro de ruedas altas, transportando cereales, su esposa Juana, irradiando bondad, y sus hijos Pocho, Pirucha y Milka quienes iban y venían continuamente, compartiendo con nosotros. Desde la casa de los Caminotti podíamos observar hacia el oeste, los hornos de la fábrica de ladrillos de don Juan Rinaldi y don Pacífico Paperoni…
Al haber enumerado a todos mis vecinos siento el verdadero placer de haber vivido en un vecindario donde todo se compartía, cada mujer ofrecía a sus vecinas lo que sabía y había podido hacer: tortas, dulces, frutas, verduras, el pan casero…
Como podrán apreciar, el trabajo era prioriario, centrado en los llamados actualmente mini emprendimientos, en casi todas las viviendas funcionaba un taller que movilizaba a las familias y les permitía vivir con dignidad y sin apremios económicos.
Muchos de los apellidos que he nombrado aún siguen estando en mi barrio, y aunque éste ha evolucionado, las características de la gente continúan siendo las mismas: trabajadores, familieros, amistosos, cordiales, solidarios”.

III. I. III.
LOS JUEGOS DE MI NIÑEZ

“En esos tiempos - prosigue la señora LIDIA FERRETTI - cuando yo era pequeña como los vehículos escaseaban y no existían leyes que regularan el tránsito, los niños aprovechábamos para jugar en la calle. Las veredas estaban bordeadas de paraísos y siempre verdes que nos proporcionaban sombra y, en primavera, cuando florecían, su belleza y su perfume.
Los varones jugaban a las bochas en las cunetas, y sobre las veredas de tierra, bien abovedadas, a las bolitas, tapaditas, chapitas, figuritas…caminaban mucho por los alrededores del pueblo para cazar pajaritos con gomeras y tramperas; generalmente se detenían en la quinta de la familia Maurutto, cercana al cementerio.
En el zanjón, la laguna de Chichoni o el bajo de Sinigaglia, pescaban mojarras y chupabarros. Desplumar los pájaros, limpiar y lavar los pescados, asarlos y comerlos era también parte del juego, una verdadera fiesta
El 24 y el 29 de junio, días de San Juan y de San Pedro, los chicos se trasladaban a los campos vecinos para juntar leñas, especialmente yuyos gruesos llamados Viznagas que solían usarse para alimentar las cocinas “económicas”; entre todos los amontonábamos en la esquina de Elisa Maglio y Libertad, y les prendíamos fuego, llegando las llamas “hasta el cielo”, -así decíamos nosotros-. Este homenaje se lo brindábamos al Cielo y a los Santos, especialmente a San Pedro porque era el que “guardaba las llaves”, - eso nos contaban nuestros mayores.
Creo que, en general, los varones de mi barrio fueron muy felices en esos años de mi niñez, ya que disponían de tiempo para jugar entre amigos; incluyo a mis dos hermanos, quienes, a pesar de que en horarios de trabajo iban a distintos talleres a aprender sus oficios: Luis, carpintería, y Fefo, en el taller de Scolari, el oficio de herrero, organizaban y compartían todas esas diversiones.
Como los varones, las niñas también, en las veredas o en las galerías, jugábamos generalmente “a la casita”: desparramábamos pequeños objetos que guardábamos en las cajas de un día para otro, muchos bebés de los llamados “malcriados”, muñecas de porcelana y celuloide, muebles fabricados con barro o cartón, y no faltaban las “chicas de papel”, imágenes que recortábamos de distintas revistas y pegábamos sobre cartón para que adquirieran consistencia y parecieran muñecas de verdad. Mi compañera infalible era Coca Dreyer, aunque cuando nos juntábamos varias niñas, elegíamos jugar a “la flor”, a “la estatua”, “al tejo”, “la farolera”, “las escondidas”, “martín pescador” o “saltar la soga”. Parte de la diversión era comprar alguna golosina y comerla sentadas en el borde de la vereda, pero…como cada una seleccionaba la que prefería, también el canje entraba en el juego.
Cada vez que escuchábamos la corneta de don Julio, el heladero, se armaba una verdadera revolución; siempre estábamos preocupadas por miedo de que no le alcanzaran los helados, siempre de crema y chocolate, que por ser baratos (0,05 y 0,10 centavos) eran accesibles a todos. El carro de don Julio, que era pequeño, se completaba con botellitas de “chinchivira”, bebida gaseosa similar a la seven-up.
Otros tiempos, otras épocas, les aseguro que nuestra infancia transcurrió con mucha alegría en éste, mi espacio, mi barrio querido. Aquí me crié y aquí aún permanezco. Si como los niños, tuviera mi hada madrina, le pediría que me concediera sólo tres días para poder volver a mi infancia y repetir lo vivido, porque de esta forma sólo lo atesoro a través de los recuerdos” .


III. I. IV.
RECUERDOS DE MI QUERIDA ESCUELA

  El Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en sus primeros años, tuvo como ex-alumna a la Señora VELIA RADICE DE ÁLVAREZ, quien relata su experiencia de estudiante:
“En el mes de marzo de 1932, por primera vez y de la mano de mis padres llegué al Instituto Sagrado Corazón de Jesús donde sería inscripta como alumna para cursar mis estudios primarios. Luego de los saludos de práctica nos atendió la directora del establecimiento que a la vez sería mi maestra de Primer Grado, Sor María del Calvario, una monjita de mirada dulce y gesto bondadoso

   El día siguiente, sí, fue el gran día: el encuentro con las niñas que serían mis compañeras de estudio, el aula, los bancos, las láminas…Todo me llamó la atención… ¡Mi primer grado!... primer grado que transcurriría rápidamente puesto que, debido a mis conocimientos, ese año cursé primero y segundo grado.

   Al ingresar a 2º grado, tuve una nueva maestra que además era profesora de música: Sor María Angélica Trentini, que desde tercero a sexto grado fue un poco mi mamá, mi hermana mayor y mejor amiga, y al retornar luego de las vacaciones de invierno, la sorpresa de una nueva Directora, la hermana María Alfonsa Descamp, de origen francés. De carácter fuerte y muy recta, se distinguía por la autoridad y disciplina en la conducción de las distintas áreas de la enseñanza. De una inteligencia poco común, profesora de corte y confección, manualidades, maestra de grado y enfermera. Siempre tenía tiempo para todo, desarrollaba sus actividades sin sentir el cansancio.

   Las monjitas eran muy trabajadoras: dictaban sus clases por la mañana y por la tarde corregían y preparaban tareas para el día siguiente, todo lo hacían con mucho amor.
   En aquella época las maestras de mi escuela no tenían sueldo ni de la provincia ni de la Nación. Para el mantenimiento de las religiosas y de la institución contaban con la cuota que mensualmente pagaban los alumnos y las niñas pupilas que venían de varios pueblos vecinos, pues sus padres habían elegido nuestro colegio para su educación.
   Las alumnas concurríamos en dos turnos: por la mañana a clase y por la tarde a manualidades, donde aprendíamos a trabajar en tela, cuero y madera; todo bajo la dirección de la Superiora del Instituto. Cuando terminamos la escuela primaria, en la exposición de fin de año presentamos más de doscientas labores, orgullosas de los logros obtenidos. El toque final de algunos de nuestros trabajos en madera lo hacía desinteresadamente don Pedro Marpillero.
   Se trabajaba mucho y se realizaban delicadas artesanías, siempre con la colaboración de alumnas y padres, que querían a la escuela tanto como la querían sus hijos.
   Hay algo que no puedo dejar de mencionar y es la construcción de la Gruta con la Virgen de Lourdes que se erigió en un jardín frente a las primeras aulas con el aporte de todo el alumnado y algunos tíos y abuelos. Allí la gente se congregaba para rezar y cumplir con sus promesas, dejando en sus visitas las más variadas y bellas ofrendas: prendas simbólicas, rosarios, estampas, flores, velas, y hasta monedas.

   Fueron seis años muy felices los de mi escuela primaria, los más felices de mi niñez.
Cuando ya llegaba a su término nuestro último período escolar, varios padres quisieron dejar un recordatorio del paso de sus hijos por el Instituto: unos donaron bancos para la capilla, otros la pintura para remozar las aulas para el año entrante.   Mi padre preguntó a la superiora qué les hacía falta; la monjita contestó:
- “Don Carlos si está dentro de sus posibilidades, necesitaríamos las luces nuevas para la capilla”.-
    La superiora las adquirió en Buenos Aires y así tres hermosas luces adornaron la Capilla del Colegio.

   Llegó la finalización del año, y con él mi adiós a la escuela. Allí terminaban los ensayos para la velada de fin de curso, el coro que había formado la Hermana Angélica, los recitados, todo… pero faltaba el examen final. Para poder tener el certificado de estudios aprobado, había que viajar a Buenos Aires, pues como a las escuelas privadas no venían inspectores, el certificado era responsabilidad de la directora del Instituto.

   Mis padres me dieron permiso para viajar acompañada por la Superiora y mi queridísima Angélica. Rendí examen con el profesor Bacareza, inspector de escuelas, profesor de la Universidad de Buenos Aires y escritor muy renombrado en esos años.

   Con un certificado legalizado, que me sirvió en años siguientes para obtener un buen empleo, regresé a Camilo Áldao; mis padres, satisfechos y felices, brindaron un agradecimiento infinito a las hermanas, porque la base había estado allí, en el Instituto Sagrado Corazón de Jesús.

   Quisiera retroceder en años para encontrarme nuevamente con las monjitas y mis queridos compañeros de estudio: Marta Castagno, Juana Unsain, Clara y Delfina Bo, Gertrudis Stermayer, Emilia Favot, Eusebio Bogino, José Aliendro, José y Humberto Tomini, muchos de ellos ausentes, pero vivos en mi recuerdo como lo estarán siempre.”


III. I. V.
ALEM Y ARISTÓBULO DEL VALLE…
VIEJO NEGOCIO DE RAMOS GENERALES

  El almacén fue, hasta los años 60, un punto de referencia, tanto en los barrios como en el centro de los pueblos. Y, al tratarse de “Negocios de Ramos Generales”, el protagonismo se acentuaba aún más, ya que estos almacenes grandes eran verdaderos reductos sociales donde se concentraba la gente del pueblo y la de los campos, en ellos se compraba y se vendía, se “tomaba la copa”, se comentaba, discutía y hasta se realizaban apuestas, cuando el asunto así lo demandaba; los dueños sumaban al interés por vender, su amistad y hasta sus consejos. Ya no es frecuente hallarlos, la llegada de los supermercados o mini mercados ha invadido los pueblos mostrando la más variada e insólita gama de artículos.

   Nos detendremos precisamente en la esquina de Alem y Aristóbulo del Valle, frente a la plaza “Libertad” donde, desde hace 105 años se halla ubicado el más antiguo de los negocios de Ramos Generales de Camilo Aldao, conocido como
“Casa Jaureguialzo”.

  Nos cuenta el señor LUIS SANTIAGO CARIGNANO cómo estaba organizado el negocio de Jaureguialzo en la década de 1930:

“Apenas concluídos mis estudios primarios en el Colegio Ítalo Argentino dirigido por el maestro Carlos Gianetti, el 1º de noviembre de 1930, con pantalones cortos, entré a trabajar en la “Casa Jaureguialzo.  Este negocio había sido fundado por el señor Francisco Jaureguialzo en el año 1901 y continuado por sus hijos Francisco y Félix, a los que luego se sumó como socio el señor Paulino Imaz.

   La “Casa Jaureguialzo” cubría media manzana. El sector comercial daba su frente a la plaza pública sobre la calle Aristóbulo del Valle, teniendo a su costado derecho Leandro Alem. Constaba de un amplísimo salón sin divisorios, en el que la distribución ordenada de los artículos destinados a la venta, permitía distinguir diferentes secciones: “Almacén”, “Bazar”, “Tienda”, “Perfumería,” “Joyería”, “Sección Musical”, “Despacho de bebidas”, “ferretería” y “Combustible”.

   La sección “joyería” ofrecía una amplia variedad de alhajas, entre ellas las tradicionales alianzas para casamiento, mientras que el artefacto musical que más se vendía era la vitrola, muy de moda en los años 30. Las señoras y señoritas camilenses podían adquirir ricas telas y perfumes importados de los más lejanos lugares de Europa o de Oriente.

   En el patio funcionaba la sección “Maquinarias”, que abarcaba una amplia gama de herramientas y utensilios necesarios para los trabajos de la tierra, ganadería, tambo y transportes. Arados, sembradoras, carritos volcadores, cortadoras de alfalfa y toda clase de artículos menores de labranza convivían en los grandes galpones junto a jardineras, vagonetas y sulkys…por pedidos se podían adquirir hasta máquinas trilladoras.

   La “Casa Jaureguialzo” ofrecía al pueblo un “Servicio de Correos” muy eficaz; el cliente, mediante catálogos, podía solicitar distintos artículos de los rubros mencionados, que eran rápidamente remitidos; además, para trabajar con mayor comodidad y solvencia había incorporado la corresponsalía del Banco Español.

   El lema del comercio: “Casa Jaureguialzo: la Casa de Todos, para Todos” se cumplía invariablemente, puesto que allí se abastecían familias de distintos niveles sociales y económicos de Camilo Aldao y sus colonias.

   En los fondos del patio, esquina Alem y Nueve de Julio, se hallaban las habitaciones de los empleados de origen vasco, que yo también compartía. Debíamos permanecer en el comercio durante toda la semana. Solamente el domingo gozábamos de una tarde libre. Yo era el único empleado nativo del pueblo y había ingresado por la amistad que ligaba a mi padre con los propietarios, los señores Francisco y Félix Jaureguialzo.

   Entre mis compañeros de trabajo, todos vascos, recuerdo a los hermanos Pablo y   Francisco Aguirrebengoa y su primo Isidro, del mismo apellido; Gabino Gorostegui y Miguel Urteaga, Pablo Oyarbide, Pío y José María Lasa, Felipe y Juan Imaz, un compañero de apellido Aramburu que, junto con Juan Imaz se ocupaban de los repartos a domicilio en vagoneta…, y en la parte contable a José Ignacio Urbizu y Félix Salegui.

   La Casa Matriz Jaureguialzo de Camilo Aldao, tenía, por ese entonces dos sucursales: Monte Buey y Corral de Bustos, en ellas se acopiaban cereales, el chacarero entregaba las cosechas y se abastecía de todo lo que necesitaba para vivir y mantener el campo: mercaderías, combustibles y herramientas…

   El cereal era transportado en los grandes carros del negocio y en otros contratados en forma particular, y luego en camiones de ruedas macizas, a las estaciones de ferrocarril de Los Surgentes y Corral de Bustos.

   Trabajé en este negocio durante dos años, luego fui trasladado a Corral de Bustos, y posteriormente, con Juan María Aparicio, compañero de trabajo, ingresamos como empleados en un comercio de la localidad de Caferatta.
Fueron estas primeras actividades las que predispusieron y luego acrecentaron mi vocación por el comercio, al que dediqué una parte significativa e imborrable de mi vida.”

  El señor EMILIO BACELLI se refiere a la evolución operada en este mismo comercio, a partir de la década de 1940:

“El 2 de mayo de 1946, siendo un adolescente de 14 años empecé a trabajar como cadete en el negocio de Ramos Generales de la firma Jauregui y Cia, ubicado en la esquina de Libertad y Nueve de Julio, posteriormente propiedad de la familia Bartolucci. Sus dueños, Cecilio Jauregui, Jesús Zabala y Esteban Villa, tenían como contador y único empleado al Sr. José Carignano.

   Muy poco tiempo trabajé en ese local, puesto que en marzo de 1947 la firma se trasladó a la esquina de Alem y Aristóbulo del Valle, frente a la plaza, adquiriendo parte de la antigua Casa Jaureguialzo, que se había dividido por sucesión. Félix Juareguialzo aún mantenía la sección “tienda.”

   Era éste, en aquel entonces, un amplio y viejo almacén de Ramos Generales. Sus paredes, las del frente, mostraban carteles enlozados donde se leían mensajes destinados a toda la población. Una puerta doble ubicada en la esquina llevaba directamente a los grandes mostradores de madera oscura en los que se exhibían carteles y propaganda de todo tipo.

   El grueso de la mercadería, lo que podía venderse “suelto”, se encontraba guardado en grandes cajones de madera, de donde sacábamos con una pequeña pala, yerba, azúcar, harina, fideos…, que volcábamos sobre el papel, generalmente grisáceo, que cubría el platillo de la balanza, pesábamos y envolvíamos con habilidad; en algunos casos usábamos bolsitas de papel o de cartón. Vitrinas y campanas de vidrio protegían celosamente quesos y fiambres, y el olor a dulces se respiraba por todo el salón.

   Los colonos, que en su mayoría venían al pueblo en sulkys o vagonetas tiradas por caballos, adquirían artículos económicos de primera necesidad: era infaltable la bolsa de harina con la que se elaboraban: pan, pastas, tortas y masas, y las botellas de caña fuerte, grapa y vino tinto. Otros artículos no eran tan conocidos por la mayoría de la gente, como por ejemplo el producto que se empleaba para fabricar el jabón casero o las tripas secas y especias para embutidos. A partir de 1960 se agregaron a esta lista elemental de mercaderías: licores finos y artículos envasados a los que luego se les sumaron pinturas y sanitarios.

   Prosiguiendo con la firma Jauregui y Cía, recuerdo que en el nuevo local se incorporaron varios empleados: los señores Raúl Racca, Felipe Albizu, Osvaldo Hernando y en el escritorio la Srta. Ovilda Rinaldi. Poco después se retiró el señor José Carignano e ingresó como socio el señor Santiago Múgica.

   Cuando, en 1953, debo ausentarme para cumplir con el servicio militar, ocupó mi lugar como empleado Miguel Berardo, quien luego sería mi compañero de trabajo por muchos años.

   A partir de 1955, se retiró de la firma el señor Jauregui, esto dio pie para que se organizara la nueva sociedad “Zabala, Villa y Cía”, de la que el señor Santiago Múgica pasó a ser socio y contador. Por ese entonces, con el apoyo de mi jefe y maestro, el señor Jesús Zabala, fui conociendo todo lo relacionado con compras y ventas, el trato con proveedores y clientes.

   La firma incrementó sus actividades y pasó a convertirse en “Negocio de Ramos Generales y Compra de Cereales”, actuando como recibidores de granos, los señores Modesto Bergia y luego el “Gringo” Zanotti.

   En el año 1956, tomé mis primeras vacaciones y fueron para casarme con Ludmila Depetris, mi actual esposa, con la que tengo dos hijos: Daniel y Bibiana del Valle.

   Con el fallecimiento del señor Jesús Zabala en 1960, y posteriormente el del señor Esteban Villa, la firma comercial pasó a llamarse, primero “Villa, Múgica y Cía”, luego “Múgica y Cía,” para finalmente disolverse en 1994, y organizarse nuevamente como “Múgica y Cía” (Santiago e Ignacio Múgica) en cereales y “Bacelli y Calcagno” (Emilio Bacelli e Ignacio Calcagno) en Ramos Generales.

   El paso de los años dio lugar a que se creciera comercialmente a pasos agigantados: hoy el “viejo negocio” cuenta con el agregado de nuevos rubros: ferretería, corralón, sanitarios, bazar, artículos para el hogar, pinturería, ropería y calzado deportivo.

   Aunque sienta nostalgias por el tiempo que pasó, experimento la felicidad que me otorga el caudal de conocimientos y vivencias que están celosamente guardados en mí, ya que forman parte de mi vida. Tengo el orgullo de haber cumplido 60 años de trabajo. Es verdad que son muchos años en el mismo rubro “Comercio de Ramos Generales”, pero es un trabajo que realizo con amor, tratando de colaborar para que mi pueblo, en el que tengo mis raíces, mi familia y mis amigos, crezca en amistad y progreso.”


III. I. VI.
LOS VISITANTES DEL CAMPO

Un Colono de Santa Lucía, el señor LUIS PEITEN, elabora precisos y pintorescos retratos de diversos “personajes” que visitaban las chacras:

“Corrían los años 40. El campo no ofrecía el aspecto desolado que vemos en la actualidad, en la que tenemos a las familias de los productores residiendo en la parte urbana de los pueblos y solamente se observa algún movimiento en las épocas de siembra y cosecha. Sesenta años atrás, los chacareros con sus familias vivían en los campos, dedicándose no solamente al cultivo de cereales y oleaginosas, también tenían potreros con ganado vacuno, así como piaras de cerdos, majadas y aves de corral. En las chacras eran comunes el monte frutal y la huerta y, por ahí, algún jardín con flores que el ama de casa cuidaba para alegrar y embellecer un poco esa vida de tanto trabajo.

   Las colonias que rodeaban los pueblos estaban pobladas casi tanto como éstos, ofreciendo a los comerciantes y proveedores de servicios, un mercado interesante. Es por esto que la campaña era recorrida semanalmente por compradores de pollos y huevos, que a la vez proveían a las familias chacareras de las más diversas mercaderías.

   Casi todos ellos se trasladaban en una vagoneta con ruedas de madera y llantas de hierro, tirada por dos caballos y cubierta por un toldo de chapa o lona. En este rubro, en el caso de la Colonia Santa Lucía recordamos a LEOPOLDO DUSSO, VICTOR GULLINI, ANTONIO CALANDRA y PEDRO BARTOLONI. CLEOFE HERNANDO, más moderno, usaba un camioncito. Todos ellos vivían en Camilo Aldao, mientras que procedentes de Chañar Ladeado arribaban MIGUEL MAGNASSO y MARCOS VITRICH.

   Algunos años antes solía visitarnos, MARIO FERMANI, quien tenía como particularidad su afición al juego, por lo que pasaba muchas noches en vela. Al llegar la hora de la siesta paraba en un camino poco transitado para dormir y se despertaba casi al atardecer, ya cercana la hora del regreso.

   Los vendedores de ropa, mientras tanto, eran varios y llegaban desde distintos lugares. Durante muchos años vino desde Rosario un señor de apellido LOFF (Lef, por fonética). Viajaba en un automóvil “Rugby” con techo de lona y cortinas de mica. Cuando lo cambió por uno más moderno, un “Plymouth”, se lo vendió a Modesto Bergia quien lo transformó en una camioneta, o sea una chatita de aquella época; luego de varios años ese popular vehículo pasó a manos de Natalio Fattori.

   Don Loff nació y creció en Varsovia, a pesar de lo cual él decía que era de nacionalidad austríaca, porque, por ese entonces, Polonia formaba parte del Imperio Austro- Húngaro. Se distinguía de los otros vendedores por la calidad de los productos que ofrecía. Poseedor de una vasta cultura su conversación era interesante y enriquecedora.

   Cada tres o cuatro meses partía don ELÍAS MATAR desde Cruz Alta en una vagoneta bien carrozada con chapa, que le proporcionaba seguridad en los días de lluvia. Los dos caballos que la remolcaban jamás trotaron, recorrían los caminos a paso cansino. Llegaba a nuestra casa invariablemente al atardecer, largábamos los caballos a pastar y cenaba con nosotros.

   Don Elías había nacido en Palestina. Le gustaban mucho los temas políticos, por lo que leía con avidez cuanto diario caía en sus manos, hasta la hora de ir a dormir, lo que hacía en el interior de su carromato. Por la mañana, luego del desayuno, ofrecía sus mercancías, de las cuales retiraba un obsequio para la dueña de casa como muestra de agradecimiento por la hospitalidad recibida. Volvía a enganchar los caballos, se despedía y a la media mañana reanudaba, sin prisa, su recorrido.

   Otro vendedor de ropa que recorría Santa Lucía era conocido por el apodo de “CACHALOTO”, quizás por ser corpulento y tener la cabeza grande a semejanza del mamífero marino “cachalote”. Vivía en Camilo Aldao y el auto que usaba era conocido por las ruedas con llantas de disco.

   Posteriormente, ya hacia los años sesenta, tenemos un recuerdo imborrable de doña MERCEDES BARRERA, a quien llamaban “la pastelera de Cruz Alta”, porque en épocas anteriores elaboraba empanadas que vendía en los remates ferias y en las carreras. Cuando recorría Santa Lucía y Colonia Elisa lo hacía en sulky y se dedicaba a la venta de artículos de tienda.

   Un tarde, mientras transitaba los caminos de la colonia, comenzó a llover, por lo que entró a nuestra chacra pidiendo guarecerse. No nos conocíamos con doña Mercedes, pero ella que era muy conversadora creó el clima propicio para que naciera una amistad entre ella y nosotros que le brindamos albergue durante los dos días que duró la lluvia.

  Luego siguió visitándonos periódicamente y siempre lo hacía por varios días. En más de una de esas estadías en el campo, cuando alguno de la familia iba hasta el pueblo para el aprovisionamiento, le encargaba que trajera carne picada – compre pulpa de cadera y hágala picar en su presencia - nos recomendaba. Al día siguiente se ponía a preparar las exquisitas empanadas criollas que todos saboreábamos con deleite.

   Estadías similares, de varios días hacía en las chacras de las familias Meloni, Carmuega, Altamirano, Martínez y Correa.

   En una oportunidad tuvo que quedarse más de lo habitual, pues fue una semana de lluvias persistentes. Doña Mercedes ataba a su sulky una yegua vieja y mansa, que conducía sin problemas. Esa vez el potrero estaba exuberante, porque en octubre el alfalfa crecía con vigor y con la cebadilla semillada constituían una pastura muy nutritiva.

   Una mañana amaneció con sol brillante y doña Mercedes me pidió que le preparara el sulky porque deseaba continuar su viaje. El prolongado descanso, el pasto suculento y los aires primaverales le habían renovado los bríos a la yegua, que estaba inquieta como una potranca y no dejaba salir a su dueña, ya entrada en años y con problemas de reuma. Para resolver la situación le propuse a doña Mercedes que me la dejara varear un poco por el camino que estaba pesado por el fango. Ahí salí con el sulky y la “potranca” a todo trote y con algún toquecito de látigo, lo que provocó que luego de correr dos kilómetros ida y vuelta en el barro, la yegua volvió agitada, sudorosa y totalmente sosegada, para que doña Mercedes pudiera subir y partir sin problemas.

   En esos años sesenta también solía recorrer Santa Lucía, NORBERTO VALETTI, perteneciente a una familia conocida en Camilo Aldao. Había trabajado en la tienda de Carignano y luego se dedicó a la venta de ropa por su cuenta, como así también muebles, fabricados en Firmat, ciudad de donde era oriundo. Recuerdo que en 1967 mis padres cumplieron sus “bodas de oro” matrimoniales, y los hijos les regalamos un juego de sillas adquiridos a Valetti.

   Todos los años pasaba UN COMPRADOR DE “FRUTOS DEL PAÍS”, procedente de Rosario, lo hacía siempre en un auto último modelo. El producto que más le vendían los chacareros era la cerda, o sea el pelo grueso de la cola y la crin de los caballos.

   En las décadas de los años 30 y 40 era frecuente en las chacras la llegada del linyera. Era un desocupado, un bohemio con personalidad proclive a ese modo de vida, que recorría a pie los caminos rurales con un bulto al hombro, donde llevaba sus paupérrimas pertenencias.

   Andaba buscando agua y comida. Algunos lo denominaban “croto”. Cuando llegaba el atardecer pedía permiso al patrón para pasar la noche. Mi padre le permitía dormir en un galpón, y a la hora de cenar siempre le alcanzaba un plato de comida. Al día siguiente, antes de partir, recibía de manos de un miembro de la familia el café con leche con pan casero y manteca casera. Recuerdo a uno de ellos, de origen italiano, de apellido Parola. Cuando le preguntábamos si quería el café, respondía: -“Sí, ma poca leche eh… apena bronceao” -.

   Otro linyera, que “andaba con el mate algo piantao”, nos contaba a la mañana siguiente de haber descansado en el galpón, cómo las brujas habían estado danzando sobre el techo y no lo habían dejado dormir. Lo que ocurría en realidad era que había muchas palomas que hacían ruido al caminar sobre el techo de cinc. Por aquellos tiempos era muy frecuente escuchar por radio la voz de Antonio Tormo entonando:
“Linyera soy, lo que gano lo gasto o lo doy,
No tengo amor, ni en la vida deseo triunfar…”


   No todos eran vagos, recuerdo a don Hermógenes, quien llegó como linyera pero pidiendo trabajo. Era en otoño, en tiempo de cosechar el maíz, en época en que la recolección se hacía a mano. Mi padre lo ocupó y durante toda la juntada trabajó a la par de los otros obreros.

   Visitantes singulares fueron los gitanos, se agrupaban en tribus nómades, que en los años 30 se trasladaban en carromatos tirados por caballos. Tenía yo solamente cuatro años cuando un día llegaron LOS GITANOS. En la casa de campo habíamos quedado con una tía, los demás miembros de la familia habían ido al pueblo, salvo el hermano mayor que andaba recorriendo el campo.

   Hasta la casa se aproximaron varias mujeres con trenzas y polleras largas y floreadas, y mientras charlaban a mi tía queriendo adivinarle la suerte, los chicos corrían las gallinas… Mi tía a los gritos quería reprimirlos pero nadie le hacía caso. En eso vio a mi hermano que estaba a unos doscientos metros, y le gritó con toda la voz que tenía: - “¡Enrique, vení, agarrá la escopeta y corré a estos sinvergüenzas!”- Eso bastó para que huyeran todos, no sin antes llevarse unas cuantas gallinas.

   En otra oportunidad, los gitanos andaban en el comercio de caballos. Le ofrecieron a mi padre un caballo con gran pinta, asegurándole que era muy bueno para tiro pesado, para silla y también para sulky. Se lo vendieron a muy buen precio. Cuando lo puso a trabajar, comprobó que tenía todas las mañas y que no servía para nada.

   Cierta vez, los gitanos acamparon en un camino próximo y poco transitado, ofreciendo un servicio que no existía en Camilo Aldao, la soldadura de aluminio. Aprovechamos para encargarles el arreglo de varios elementos de cocina. Lo hicieron bien y ¡por fin! tuvimos una experiencia positiva de ellos.

   Con el tiempo se modernizaron. Un día llegaron con un camión comprando hierro viejo. Juntaron y cargaron todo lo que encontraron. Mi padre les ofreció como chatarra, una rastra de discos fuera de uso. Los gitanos pusieron una cotización buena, así que enseguida cerraron trato. Dijeron que al día siguiente volverían con un camión más grande para poder cargarlo. – Mañana, cuando carguemos la rastra efectuaremos el pago de todo – nos manifestaron. Pasaron cincuenta años…todavía los estamos esperando.

   Un repartidor de carnes ejemplar fue don RAMÓN SOSA, quien durante muchos años repartió todos los días, por las chacras la carne que vendían Julio, Oscar y Luis Garay. Con lluvia, sol o viento, con frío o calor, don Ramón llegaba a nuestra casa, donde desayunaba. Ataba dos caballos al sulky, pesado por la carga. No sabía leer ni escribir pero su mente jamás fallaba cuando debía elegir entre tantos cortes, el que correspondía a cada familia. Si para un día determinado, el ama de casa le hacía un encargo especial, ese día, con seguridad, el pedido llegaba a destino.

   En la época de la tracción a sangre en el laboreo de la tierra y el transporte, un servicio que resultaba muy eficaz para los chacareros era el de talabartería. Periódicamente visitaba las chacras un artesano talabartero: PABLO MATURANO quien hacía reparaciones de frenos, pecheras y arneses. Durante muchos años, se trasladó a pie brindando sus servicios a los productores de Colonia Elisa y Santa Lucía.

   Entre los visitantes de la campaña, existió también un personaje muy particular. Solía recorrer las chacras con intervalo de algunos años. Venía de Rosario. Su oficio era el de colchonero. Por esas épocas no existían los colchones de poliuretano. La mayoría de ellos estaban rellenos con lana de oveja. La lana, con el uso prolongado se apelmazaba, de manera que después de un tiempo había que desarmar el colchón para pasar la lana por un aparato que funcionaba en forma manual y hacía que los vellones recuperaran su elasticidad, quedando el colchón nuevamente mullido.

   El recuerdo más lejano que conservo de este colchonero data de 1936. En aquella oportunidad había anexado a su actividad el servicio de fotografía y de exhibidor cinematográfico. Pidió que en una pared del comedor se extendiera una sábana blanca. El proyector venía provisto de una manivela que lo hacía girar, al mismo tiempo que movía una dínamo que generaba la luz necesaria. El operador hacía algo así como de hombre orquesta, puesto que, al no tener sonido la película debía también relatar el argumento. Yo era muy chico y recuerdo la fascinación que me produjo la primera película que tuve oportunidad de ver.

   Y, hasta concierto de banda musical a domicilio tuvieron los chacareros. Contaba mi madre, que por allá, alrededor de 1920, una “BANDA DE MÚSICA” que había sido creada en Camilo Aldao, ofrecía en cada chacra una actuación, que al efectuarla en el interior de la casa, resultaba ensordecedora. El objetivo era solicitar contribuciones para solventar los gastos que originaban el equipamiento y funcionamiento de la banda.

   Los visitantes de la campaña… tantos personajes que dejaron sus huellas en los recuerdos del campo lleno de vida de un tiempo lindo que ya pasó.



III. I. VII.
EL CHAPUZÓN DEL MONCHO


  Año 1940. En una noche otoñal, en la casa de un criollo de ley, en el sector noreste del pueblo, se celebraba el cumpleaños del dueño. Sus convivados eran sus vecinos, amantes del buen vino, la buena comida y la buena música. Conociendo estos gustos, nuestro amigo adquirió tres damajuanas de buen vino que, en bordelesas había recibido de Mendoza el negocio de Ramos Generales Novero Hermanos y Compañía, hacía pocos días, circunstancias que el aludido auto agasajado conocía porque había trabajado en la descarga de las bordelesas.

   Para la comilona había carneado un lechoncito que lo tenía bien cebado para esta circunstancia, al que asaban en el patio de la casa con leña y a dos fuegos. En cuanto a la música, lo tenía apalabrado al músico Ledesma, más conocido por “El Tuerto” que con su bandoneón era infaltable en reuniones de este tipo. De su fuelle brotaban notas musicales tan hermosas que parecían provenientes de coros celestiales. Dicho bandoneonísta, según aquellos que lo conocieron tenía la característica de tocar, siempre que tuviera una mujer y una copa de vino al lado, y al igual que el Payo Solá decía: -“ el que toca nunca baila”- por eso no bailaba.

   La fiesta comenzó más o menos con veinte invitados, entre hombres y mujeres, que eran los comensales. Se comió el lechón y se bebió el tinto que en algunos, comenzó a surtir efecto.

   Poco después el musiquero dio comienzo al baile con los invitados y los agregados del pueblo que fueron llegando. El ritmo inicial fue el de un chamamé, más que bien recibido por la gente, con gritos de algunos correntinos. Luego, chamarritas, valses…en fin todos los ritmos.

   En el ambiente había alegría, tanto por la música como por las libaciones del tintillo y la sangría. Los treinta litros de las damajuanas adquiridas habían desaparecido y fueron reforzados por otros treinta que fueron comprados en horas de la noche en la vinería de Novarino.

   El patio donde se bailaba era de tierra y la polvareda que levantaban los bailarines opacaba la visión, pero a ninguno le importaba esto mientras “la joda y el chupe” mantenían su auge. De pronto el Moncho que venía bailando a toda velocidad, no vio el brocal del pozo de agua de la casa que estaba semidestruído, tropezó con él y se cayó dentro.

   La compañera se lo dijo a un amigo, quien se acercó al brocal y se puso a hablar con el accidentado y tras comprobar que estaba bien de salud, a pesar de que a los gritos pedía que lo sacaran del fondo del pozo, que estaba a más de 12 metros de profundidad, aquel amigo dijo a la concurrencia -“dejémoslo un rato más, el agua le va a hacer pasar el “pedo” que tiene …” y así no más fue, cuando lo sacaron el Moncho estaba fresco como un pescado.

   La fiesta continuó hasta la salida del sol. Cuentan algunos que el dueño tuvo que limpiar el pozo después que supo que el Moncho se había estado bañando en él por espacio de varias horas en la noche anterior.

III. I. VIII.
ESTE SÍ QUE FUE TONGO…

  Año 1951: Un grupo de vecinos de Camilo Aldao, decidió fundar el Jockey Club, dotándolo fundamentalmente de las instalaciones necesarias para las realizaciones de pollas y cuadreras.

   Por el entusiasmo que pusieron en la concreción de tal objetivo, voy a mencionar como pioneros a: Pedro Durilen, sus hijos Mariano, Pedro y Pochi, Mateo Cortassa, Juan Racca, Luis Garay, Luis Lambertucci, Modesto Osenda, José Urbizu, Camilo Armando Torre, Pedro Miriani, Crisanto Chío, Luis Pignochino, José Bonansea, Luis (Viyo) Carignano, Agustín y Ángel Copioli, Domingo Galliano, Eduardo Miriani, Domingo Filippini, Emilio Mariatti, etc. Yo, era el secretario.

   Después de las tramitaciones de ley, el doctor Enzo Corsi, de la ciudad de Córdoba pudo obtener la personería jurídica y con ese motivo, se alquiló el predio donde se instaló el hipódromo, sito al este de Camilo Aldao, y en el establecimiento rural de propiedad de Luis Robbiano, denominado “Estancia La Elvira”.

   Conseguido el sitial de las competencias, se empezaron a programar las pollas de las yeguas o caballos que debían tener similitud de velocidad lo que indudablemente era de conocimiento del programador Crisanto Chío, que a su vez era el que largaba las carreras.

   Jueces de rayas, a los fines de determinar el ganador, eran entre otros: Juan Racca, Pedro Durilén y Mateo Cortassa, verdaderas autoridades morales en cuanto al fallo que otorgaban, siendo asistidos en oportunidades por la foto de Antonio Calligaris, que no era vinculante en las decisiones, sino simple ayuda en el caso de dudas.

   De todo el entorno llegaban las caballadas traídas en grandes camiones, a veces por sus dueños y a veces por sus compositores (aquellos que cuidaban y preparaban al animal) y que eran realmente los que sabían cuánto andaba el pupilo o la pupila que intervendría en las carreras.

   En esta faz recuerdo los apellidos de Tintín Carnicero, Samuel López, Lucio Con “Dios te salve”, de Marcos Juárez; Juan Boiero y Chiquito Boiero de Colonia Progreso con su “Patas Blancas”; de Cafferatta, Regino López; de Venado Tuerto, Barroso, De Camilo Aldao, Domingo Filippini con sus caballos en sociedad con los hermanos Hugo, Alfonso y Omar Rojas; Antonio Chío, los Intra, los hermanos “Quito” y “Bicho” Racca, Luis (Viyo) Carignano, con su padre, Carlos Carignano, en fin, cuantos “burreros” existían en la zona y que pretendían hacer valer los méritos de sus equinos en las contiendas.

   Relacionado con estas personas sería injusto olvidar a Blas Cejar, cuidador–compositor, al jockey local Ramón Gudiño, una de las mejores montas de la zona y a Pedro Jaime cuidador de caballos.

   Dentro del Jockey Club funcionaba una sub comisión a cargo del comisariato que era el organismo que debía resolver los problemas que se suscitaban en las carreras y todo lo concerniente a su normal desarrollo, estaba a cargo del Señor José Ignacio Urbizu y lo acompañaba en la toma de decisiones Modesto Osenda (Comisionado Municipal por ese entonces, 1947 – 55)

   Recuerdo que hubo personas que pretendieron donar parte de las ganancias al Hospital Regional de Camilo Aldao, y además crear una fuente de trabajo mediante la instalación en nuestro pueblo de personal relacionado con el hipódromo: criadores, compositores, vareadores, jockeys, peones, etc.

   Pero no todos pensaban así puesto que otros entendían que con el juego se afectaba la moralidad pública y éstos últimos fueron los que hicieron sucumbir al Jockey Club de Camilo Aldao.

   En los días de carreras llegaban al hipódromo camiones cargados con animales que habían sido anotados y por lo tanto intervendrían en las pollas pertinentes. En una de esas pollas, debían trenzarse en una carrera, un caballo de Barroso de Venado Tuerto llamado “Carbonero”, con varios caballos entre ellos uno llamado “Pupón”.

   El candidato a ganar para todos los entendidos era el caballo de Barroso, ya que se le conocían los antecedentes y la furia, pero eh aquí que “carreras son carreras” y el “Carbonero” debió ceder su primacía a Pupón, que ganó holgadamente. Éste, por ser ganador, debió quedarse en el corral hasta conocer el fallo y en definitiva, esperar la homologación del comisariato.

   Fue en ese preciso instante en que el caballo “Pupón”, sea por el esfuerzo de la carrera, sea porque surtía efecto la pichicata que le habían colocado, empezó a transpirar abundantemente de cuyos efectos empezó a desteñirse una mancha que tenía en una de sus patas, descubriéndose que “Pupón” era un caballo ligerísimo de la provincia de Buenos Aires que había sido teñido para embaucar a todos: público, concertador de la carrera y fundamentalmente a las autoridades del jóckey.

   En la oportunidad tuve que actuar con toda la celeridad de las circunstancias para no abonar los boletos ganadores de “Pupón”, como que también el presunto dueño del caballo no cobrase el premio. Se formuló la denuncia, el premio no se pagó. El autor de la maniobra quedó detenido y sumariado. Todo esto le hizo decir al comisario: “éste sí que fue tongo y no choteras!”

III. I. IX.
HOGAR DE ANCIANOS

“La Escuela” y “Hacer los Mandados” son recuerdos que quedaron marcados en adultos mayores que, con sus palabras (pocas e imprecisas a veces) recuperaron trazos de una época. Esos adultos animaron desde los espacios de la psicología tardes distintas, impregnadas de una nostalgia diluída, en reuniones realizadas en el Hogar de Ancianos.

   CATALINA INTRA, JOSÉ ARIOSTI, PEPA OLDANI, JUANA EANDI, ANGELA CAPELLETTI, MARIANA BARRA, MARY LANARO, AGUSTÍN ZUBIZARRETA, MARÍA BERARDO Y ANITA ZÓCCOLA, contaron, evocaron imágenes, palpitaron olores, transmitieron un legado, reconstruyeron y recrearon lo que sigue siendo la esencia de la vida.

LA ESCUELA:
   Cuando se nombró a la escuela aparecieron señoritas maestras, el maestro, el puntero, el tintero, la tiza, la pizarra…

   Mucho es lo que cambió hasta llegar a la enseñanza con retroproyector y computadora, pero quedó claro que desde hace mucho tiempo en nuestro pueblo coexisten muchas escuelas que dan a esta población rasgos identificatorios.

   Lo fundamentan secuencias entrecortadas y a veces hasta superpuestas de los abuelos, registradas literalmente por la psicóloga, señorita GABRIELA FERNÁNDEZ quien las trancribe fielmente, a fin de no tergiversar su frescura y autenticidad:

-“Se llamaba escuela Belgrano; la maestra era la señorita Herminia Concepción Castagneto, era muy inteligente… después tuve otra maestra pero era de la Escuela Fiscal…”

-“La escuela de la Castagneto era una casa de antes, todas las piezas eran de ladrillo, adentro estaba pintada de clarito”. –“Era un salón grande como el comedor del Hogar, me parece que esa casa está todavía. - La escuela de la señorita Herminia era mixta”.-

-“Nosotros íbamos todos, mis hermanos y yo y al entrar pisábamos fuerte y tirábamos los tinteros…” La mujer que hablaba siguió disfrutando de la diversión que le traía los recuerdos de tanto tiempo pasado…era por 1929 -30, -“Hacíamos una rueda grande, de siete, ocho o nueve para jugar…”

-“Yo fui de la Castagneto en el año 50, en el 51 a la escuela la hicieron cerrar los políticos, los peronistas, porque la señorita Herminia era radical…” “Íbamos mañana y tarde, ella daba todos los grados…”

-“Cómo me gustaba ir a la escuela, hacíamos amistades, había una chica de Corral de Bustos que paraba de una familia de aquí”.

- “Nosotros hacíamos muchos problemas, leíamos libros y los explicábamos de memoria, era muy distinto a la escuela de ahora, era más bravo antes…”

-“Teníamos una pizarra para usar en la escuela, para sumar, hacer cuentas, tenía dos bolsitas húmedas que colgaban a los costados que se usaban para borrar…”

-“Mi hijo fue de la señora Teresín, era tan cariñosa, los chicos la querían tanto. Era muy peronista. La casa de ella ahora está destruída.”-

-“En el campo también había escuela; el maestro paraba en mi campo y daba clases en la chacra y venían los chicos de los vecinos…”

-“A mí me dio un maestro que era más malo que la mierda, pegaba con el puntero…”

-“A nosotros nos hacían poner los dedos así, juntitos, y nos daban con el puntero, al diablo cuando hacía frío…”

-“En el campo había un chico que no entendía nada, pobrecito, y el maestro le pegaba tanto que le hizo un agujero, pero a ese maestro después lo echaron…”

-“La maestra nos decía ¡Cuidadito con hacer ruido!, había que entrar despacio, no hablar con los chicos, no había que reírse, para divertirse había el recreo…”

-“El maestro del campo hacía salir a los varones al recreo y a las chicas las hacía quedar, teníamos siete años, nos dejaba salir y él se desbraguetaba y mostraba todo; nadie decía nada, teníamos un miedo bárbaro, yo quedé impresionada, nunca dije nada y ahora lo digo.-

-“También estaba la escuela de Cortés, era para varones sólo…”
“En la Sociedad Italiana estaba el maestro Giannetti, ahí se hablaba y escribía en italiano, qué difícil…”

   Distintas clases de recuerdos, los que entusiasman, los que duelen, los que se disfrutan, los que pueden ser mezcla de fantasías y realidades. Pero lo cierto es que la escuela motivó. En esa tarde de recuerdos aparecieron miradas, risas, compañeros que ya no están y que tal vez con la compañía del recuerdo volvieron a estar.


HACER LOS MANDADOS:

  En época de posmodernidad cuando es posible hacer los mandados vía Internet, siguen existiendo para los adultos mayores ciertas imágenes, olores, sabores… que son imborrables, singulares y están unidos a los tiempos de mostradores, estanterías, conversaciones, paquetes… LOS ABUELOS DEL HOGAR, motivados por su orientadora profesional expresaron:

-“Nosotros íbamos de Pedro Olañeta. Era tienda, almacén y calzado, estaba muy surtido; la mayoría de los que atendían eran hombres. El hijo de Olañeta era maestro de música…tocaba el violín…” “Abrían los domingos porque los colonos venían a misa en sulky y después compraban…”

-“ Chicoto tenía almacén, en el cartel decía de Ramos Generales, como ahora había de todo pero antes se atendía detrás del mostrador, no como hoy que se sirven solos. En un lugar aparte había despacho de bebidas…”

-“El almacén y la verdulería estaban juntos, los verduleros eran Cataldi, Menichelli, Calandra… más adelante había verduleros que iban con el carro y se paraban en cada casa…”

-“Por las chacras pasaban los verduleros. Había uno de Los Surgentes que en el campo decían que era millonario porque tenía un camioncito, claro los otros iban en vagoneta…”

-“Ahí donde está Bacelli y Calcagno estaban Los Vascos, era un salón grande dividido, almacén y tienda, los dueños eran vascos de verdad…”

-“Cúantos lugares había para comprar: tienda “La Maravilla”, los Bartolucci, el Mingo Bainotti. Donde está el Banco Córdoba estaba Ilundain y Giusti y donde está el Bisel estaba Ïmaz Hermanos…” “Allá lejos en el boulevard que iba para la Santa Lucía estaba Yannota y en la boulevard para Corral de Bustos estaban los Vagni que tenían una quinta grandísima…” “El almacén de Bullo cambió de dueño…”

-“Un negocio que a mí i me gustaba era la relojería de Luis Paolini, en las vidrieras había anillos para casamientos y relojes…” Se acuerdan del almacén de Zechino…”

-“Antes había despensas, yo iba a “La Margarita” de Coria y de don Juan Zorzenón y allí donde está Berardo, antes, antes, había un cine…” “Te daban la yapa, daban de todo, masitas, caramelos, confites, nueces, avellanas…”

-“Me mandaban a comprar pan de Clérico… ahí hacían unas cara sucias llenas de azúcar…”

-“Por aquellos tiempos pasaba el carnicero por cada casa de campo y en algunas del pueblo también. Eso ocurría a las dos o tres de la mañana. El dueño de casa colgaba de un árbol una fiambrera, el carnicero dejaba la carne que consumía la familia. Si no se consumía se la bajaba al sótano o al pozo de agua. Los carniceros eran don Pipo, empleado de la carnicería de Ruffini; don Rosas Arias, de la carnicería de Bonansea; Benavides, de Garay. También algunas carnicerías tenían repartidores.”

-“Los lecheros iban en jardinera, vagonetas, tenían los tachos y el jarro con la medida… eran Michelena, Echaniz, Oyarbide, doña Elena Vera…” “Había repartidores, compraban bolsas de azúcar, yerba, te las llevaban a tu casa…”

  Ni el supermercado de hoy, ni el kiosco, ni los shopping de las grandes ciudades, que impregnados de anonimatos e individualismo hacen reverencia a la nueva denominación de “no lugares” llegan a crear la familiaridad que tenían los viejos almacenes.

   Seguimos pensando que en los comercios actuales de nuestro pueblo, se mantiene el respeto de sus dueños y empleados hacia la gente, deseamos que el andar de la vida apurada, no borre, en los momentos de “hacer los mandados”, el saludo, las ganas de ver al otro, de encontrarlo, de intercambiar palabras, como lo hicieron nuestros abuelos.

III. I. X.
NUNCA ESTAMOS SOLOS

  A veces lo que creemos que pertenece a la rutina de la cotidianidad, lo es sólo en apariencias. Nos lo demuestra el relato de la señora NELI OLGA BOGINO:

“Si bien debajo de nuestros pies la tierra guarda celosamente muchísimo pasado, nunca pensé que a unos cuatro metros de profundidad, justo allí donde tomaba sol cuando era adolescente, era acompañada por un Scelidotheriumps Leptocephalum.

   Ese lugar también fue mío cuando pasaba allí muchas horas leyendo o estudiando. Era para mí un sitio estratégico y estaba segura de dominarlo a determinadas horas, sobre todo las horas de la siesta.

   Pero aquello de estar con el Leptocephalum mirándome desde sus órbitas vacías nunca lo imaginé.

   El campo donde yo vivía está situado a unos 2000 metros de nuestra Pirámide hacia el sur, y 300 metros más allá se ubicaba la casa que tenía jardín y huerta. Mi rincón estaba en el otro patio, donde los patos pekineses paseaban amistosos con sus cuellos erguidos y las gallinas picoteaban lentas por el calor. Y debajo de la alfombra de gramíneas, ahí nomás, el gran herbívoro de más de tres metros cincuenta de longitud, con robusta cola y largas y fuertes garras, dormía como testigo de la última época del período cuaternario, el Holoceno, que empieza al término de la última glaciación y llega hasta nuestros días. Como se sabe, en el Cuaternario aparece el hombre y estos Leptocephalum deben haber compartido los mismos tiempos.

   A propósito del suelo que pisamos, en conversaciones con el vecino del pueblo rapdomante y pocero don Víctor F. Sánchez (1913-1990), contaba que en excavaciones propias de su oficio, encontró en varias oportunidades unos restos fósiles. Los propietarios de la tierra donde se encontraban no conocían el valor paleontológico que esas “ocultas osamentas” tenían, y por lo tanto nunca se guardó ni conservó hueso alguno. Los conocimientos prácticos de don Sánchez nos llevan a creer que “nuestros grandes bichos” duermen tranquilos bajo esta pampa todavía fecunda.

   Mi amigo escondido el Leptodoephalum, bicho fiero, pariente del oso hormiguero, fue encontrado por Alejandro Bainotti, dueño del campo, cuando realizaba una excavación, una fría mañana de mayo de 1898.

   El esqueleto que guardaba tanto misterio, no está en un lugar de privilegio dentro de nuestro Museo; parece que lo hubiéramos perdido. ¡ Qué pena, que nosotros que éramos los dueños, que compartíamos el mismo espacio, no lo tengamos ! ”

III. I. XI.
CAMILO ALDAO DE LOS AÑOS 30


   Con una nostalgiosa y latente visión retrospectiva, la señora NELLY STUTZ DE FERRI, describe las particularidades de nuestro pueblo, Camilo Aldao, en épocas de su niñez y juventud:

“En la década de 1930, cuando yo era niña, llegaba a la escuela de las Hermanas caminando desde el lado oeste del pueblo, ya que nuestra casa era la que fue luego de la familia Piergentile. Todas las manzanas contaban con un cordón de gruesos ladrillos que demarcaban dos metros de vereda de tierra. Los niños caminábamos y jugábamos a mantener el equilibrio por esos cordones que servían para resguardar del barro a los transeúntes. Las calles anchas de los boulevares y las que rodeaban la plaza, donde funcionaban los principales negocios de venta de comestibles, mostraban marcadas huellas de carros, sulkis,… caballos que las lluvias convertían en pequeños y discontinuos charcos.

   Recuerdo que las casas del centro del pueblo se hallaban edificadas sobre la vereda, eran altas, rectas y terminaban en cornisas con molduras, algunas de estas molduras mostraban dibujos con formas geométricas en calado. La mayoría de los edificios estaban construídos con ladrillos asentados sobre barro, algunos pocos con cemento, pero todos sin revoque.

   Las viviendas de familia, de diseño muy simple, estaban formadas por grandes habitaciones de cinco metros por cinco metros, dispuestas en hileras; sus puertas abrían a amplias galerías, que algunos cerraban con mamparas o glorietas. Un gran portón en común permitía el ingreso de sulkys o carruajes a los patios, en el centro del pueblo, generalmente compartidos por varias familias. Las primeras casas de dos plantas se construyeron entre los años 1920 y 1930, fueron las de la familias de Domingo Galliano y la de Juan Sigotto, luego la de don Oscar Caminotti. Antonio Pozzi se aventuró a construir una casa “de dos pisos” en el campo, sobre el boulevard que conduce a la localidad de General Baldissera. Se destacaba desde el camino por su tamaño y su pintura de colores definidos, en muchos casos se la tomaba como referente para los viajeros que transitaban por la zona.

   En los alrededores del pueblo era frecuente observar las columnas de humo de los hornos de ladrillos. La fabricación de grandes cantidades de ladrillos logró que éstos fueran accesibles para la mayoría de los habitantes y decidió que en nuestra localidad prácticamente no existiera el rancho o la casa de adobe. Muchas personas extranjeras, especialmente italianas, desarrollaron esta industria primera y elemental para Camilo Aldao.

   La plaza, desde la década de 1920, se hallaba cercada por un tejido cuadriculado al que se adhería un cerco de ligustrines, quebrados por ruletas de hierro que permitían el paso. Eucaliptos y otras variedades de árboles habían ido reemplazando a los viejos paraísos aromos de flores amarillas y perfumadas delineaban el sector noreste, desde el frente de la iglesia hasta la esquina de la Municipalidad actual. Las luces colgaban en la mitad de la calle protegidas por una tulipa en forma de plato.

   Era notable observar en una localidad tan pequeña el número de bares, hoteles y despachos de bebidas en constante movimiento. Viajantes de comercio o personas de paso para otros pueblos aledaños, generalmente elegían los hoteles de Camilo Aldao por su comodidad y atención. Los bares se hallaban ubicados frente a la plaza, el local del Cine “La Bolsa” de Ignacio Armato tenía anexado un bar, en la casa de Farina, sobre Calle Alem, desde los comienzos del pueblo existió una fonda, que en los años 30, Guarino Balangioni había transformado en bar colocando ,en verano, hileras de mesas y sillas dispuestas sobre la vereda; en lo que es hoy Chorquetti se hallaba por ese entonces el bar de César Tonini, muy frecuentado por los vascos de la Casa Jaureguialzo.

   El 19 de marzo, fiesta de “San José” y el “20 de Septiembre”, fundación de la Sociedad Italiana, eran las dos grandes celebraciones que se realizaban en el pueblo. El 5 de septiembre no se festejaba, esto daba lugar a que mucha gente desconociera la fecha real de la fundación.

   La fiesta del Santo Patrono, “San José”, consistía en una misa y procesión a la que concurría no sólo todo el pueblo, sino también la colonia y localidades vecinas y que culminaba con “grandes veladas danzantes” por la tarde y la noche, mientras que la fiesta de la Sociedad Italiana, además del clásico baile social se caracterizaba por sus quermeses: entrábamos por el portón y nos congregábamos en el frente del salón que estaba circundado por un tapial con rejas. Allí participábamos, entre otros, del juego del “peludo” y las carreras de caballitos, que generaban apuestas entusiastas.

   El juego del “peludo” consistía en soltar un peludo ante una serie de casillas numeradas, los participantes elegían un número determinado, pagando por ello 10 o 20 centavos…

   Para las fiestas de carnaval, se destacaban los “corsos”, con desfiles de carrozas, murgas y disfraces; se realizaban sobre calle Alem, cubriendo las dos cuadras frente a la plaza. Otras fechas que daban lugar a grandes festejos eran las fiestas patrias, con actos al pie de la pirámide, juegos y bailes. Hasta los años 40, Navidad y Año Nuevo fueron celebraciones exclusivas de familia, más adelante, cuando el Club Juventud Unida construyó su pista bailable, la gente se congregaba en ella el 25 de diciembre y el 1º de enero para, con el “gran baile popular al aire libre”, ponerle el sello final a estas clásicas recordaciones.

   En la década de 1930, frente a la plaza, además de los principales negocios y lugares de recreación, vivían algunas familias que se consideraban tradicionales en la localidad : “sobre calle Italia, desde 1922, se destacaba el Salón de la Sociedad Italiana que poseía tapia y verja, la lujosa e imponente vivienda de don Vicente Torre, su panadería, la Cochería Fúnebre y la casa de familia de Italo Gerardo ocupaban la mitad de la manzana siguiente, que completaba la vivienda y el bar de don Ignacio Armato. Cruzando la calle, los terrenos que habían sido de José Baravaglio, mostraban un baldío en la esquina, lugar donde luego se construyó el edificio del Club Social, seguía la Casa de don Domingo Galliano, la vivienda de don Oscar Caminotti, el taller de Moscuen, agente de las marcas de automóviles Chevrolet, y Pontiac, la casa y el consultorio médico del Doctor José María Oviedo Bustos, la vivienda de Airasca y la de Oreste Zorzenón, con su negocio de almacén y despensa.

   El comercio de repuestos y accesorios generales de don Rómulo Scolari, ocupaba el local del actual Banco Bisel, y competía con Moscuén en la venta de automóviles importados, en este caso de las marcas: Rugby, Durant y Studebaker. Cruzando al frente, en un edificio que luego compraría la familia Alberione, funcionaba el hotel de Santiago Zanelli; siguiendo por Calle Alem, la otra mitad de manzana la cubría la propiedad de la familia Olañeta: su casa particular, luego el escritorio, la tienda y el almacén, doblando la esquina, por boulevard San Martín continuaba el Corralón con un portón que aún se conserva.

   Dando el frente al negocio de Olañeta, se hallaba la propiedad de la familia Farina; el bar de Guarino Balangioni, la sastrería de don Páride Benechi, un comisionista de apellido Cervigni, que viajaba a la ciudad de Rosario, la casa particular de los Farina que lindaba con la de la familia de don Juan Cortassa, y, para completar la cuadra, las instalaciones de la usina eléctrica “Luz y Fuerza”,

   El bar de César Tonini estaba instalado en la propiedad de don Antonio Pozzi. Ese gran edificio albergaba sobre calle Alem la farmacia de don Luis Trucco. Al frente, media manzana exacta pertenecía a la firma Jaureguialzo, sus negocios limitaban con terrenos de la parroquia.

   Don Victorio Cassinotti había adquirido en la década de 1920, la esquina de Villaseca, alquilándola para tienda, edificó a continuación su casa particular, y luego se hallaba la propiedad de don Emilio Melón, a quien llamaban “el francés”, comprendía taller mecánico y vivienda.

   La gran casona con molduras de Aristóbulo del Valle y Belgrano había sido construída por don Santiago Brizzio en la década de 1920; al frente el edificio donde funcionó la Municipalidad hasta 1938; luego las casas de familia de Santos Favot, de Di Ceglie, la vivienda y el consultorio médico del Doctor Raúl Pedemonte y, completando la cuadra la propiedad de la familia Intra y la esquina de Murúa.

   Cruzando la calle había un baldío que llegaba hasta la mitad de la cuadra, en él, en 1938, su dueño, Mateo Cortassa, construyó el edificio municipal; la otra media manzana la ocupaba la propiedad de don Pedro Bonansea que comprendía carnicería y casa de familia, terminado en la esquina con el Correo.

   Recuerdo que a partir de 1940 el aspecto del pueblo fue cambiando de manera sorprendente: en el sector sudeste de la plaza se instalaron juegos para niños, y el cerco perimetral fue reemplazado por una vereda de ladrillos. Se revocaron los frentes de todas las viviendas ubicadas en las manzanas que rodeaban la plaza y los boulevares; las calles se nivelaron con máquinas y se colocaron pasarelas de cemento en las esquinas para cruzar en días de lluvia. La construcción de canteros centrales en los que se plantaron palmeras y tuyas compactas, hicieron que los amplios bulevares se transformaran en decoradas y vistosas avenidas. Personas especializadas dirigieron los trabajos de parquización, que convirtieron el sector noroeste de la plaza en un bello lugar de paseos…

   Puedo decir por mi larga experiencia de vida que Camilo Aldao, desde su fundación nunca estuvo quieto, siempre trabajó en busca de superación, escalando permanentemente en todos los órdenes: cultura, comercio, educación, salud, mini industrias y comunicaciones. Constatamos en este presente de 2006, que lo ha logrado en gran medida y que sigue firme su marcha ascendente.”



III.  II.
…DE SUS REALIZACIONES
Segunda Parte


III. II. I.
CAMILO ALDAO EN LAS FILAS DEL “GRITO DE ALCORTA”

  El señor ELINOR RITTA, descendiente de una de las familias colonizadoras de “La Elisa”, relata los hechos que tuvieron lugar en Camilo Aldao en 1912, sucesos que impulsaron a nuestros agricultores a la defensa de sus intereses comunes y, cuarenta años más tarde, al desarrollo del trabajo cooperativo:

“En el año 1911, centenares de chacareros arrendatarios especialmente de la provincia de Santa Fe y del sur de Córdoba deben enfrentar situaciones de injusticia y extrema pobreza.

   Los propietarios de las tierras e incluso los subarrendatarios hacen más pesada la carga con los elevadísimos arrendamientos establecidos. Los indefensos arrendatarios están ante una encrucijada: o pagan lo pedido o sufren desalojos que los obligan a establecerse en las ciudades para soportar aún mayores padecimientos y amarginalidad. A esto se le debe agregar que 1911 fue un año difícil, año terrible para los agricultores maiceros con pérdidas de cosechas de maíz y bajos rendimientos en trigo y lino.

   La situación se agrava con la repentina e imprevista baja de las cotizaciones del maíz provocadas artificialmente mediante maniobras tramadas por los cerealistas que exigían abultadas bonificaciones, en caso contrario se negaban a cumplir los contratos de compra y venta que habían convenido con los colonos.

   Finalmente la situación hace crisis y luego de una serie de reuniones y actos preparatorios, en los que se destacó el trabajo paciente y eficaz de adoctrinamiento realizado por dirigentes agrarios, se llegó a la memorable y multitudinaria asamblea de Alcorta, el 25 de junio de 1912.

   La huelga campesina que no pretendía más que una rebaja en los precios de los alquileres, una liberación de las condiciones contractuales y un plazo mínimo de arrendamiento de cuatro años, comenzó a proyectarse hacia todas las latitudes del país, abarcando además de la provincia de Santa Fe, a arrendatarios de Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos; comprometió a más de 100.000 colonos y dejó paralizados medio millón de arados.

   El doctor Francisco Netri, como asesor, Francisco Bulzani y su esposa María Robotti, los curas párrocos de Alcorta y Máximo Paz, José y Pascual Netri, fueron, entre otros, las figuras destacadas del movimiento agrario.”


III. II. II.
LA SOCIEDAD DE AGRICULTORES DE CAMILO ALDAO

  Continúa el señor RITTA, refiriendo estos sucesos que provocan el orgullo de los camilenses:

“La gran masa de arrendatarios del sureste de la provincia de Córdoba, muchos de ellos sometidos a los terratenientes y a los comerciantes de ramos generales, y muchas veces, presionados políticamente por los jueces de paz y autoridades policiales, adhirieron fervorosamente al movimiento agrario.

   La mayor parte de los dueños de campo que aceptaron la propuesta de sus colonos fueron pequeños propietarios de origen inmigratorio, y lo hicieron porque no tenían capacidad de resistir las pérdidas de las cosechas que sus arrendatarios se negaban a levantar, o bien porque aún guardaban el recuerdo de las penurias pasadas cuando no pertenecían a la categoría de propietarios.

   En la zona de Camilo Aldao, la señora Teresa Vda. de Gallo y Mateo Bozicovich rebajaron los alquileres al 18% y donaron dinero en efectivo a la Sociedad de Agricultores; mientras que José Castagnino alquiló a sus colonos cuatro potreros (5, 6, 4, y 13) de la Estancia Pinasco y Castagnino al 20 %, con contrato por dos años.

   Los arrendatarios del campo “La Eúzquera”, de la firma Jaureguialzo Hnos, organizaron una manifestación que llegó a Camilo Aldao con una nota para los propietarios, uniéndoseles en el camino colonos de La Elisa y Santa Lucía. Pidieron una rebaja en los arrendamientos que iba del 35% al 29%. Jaureguialzo los trató de mala manera y los amenazó, pero los colonos respondieron formando una comisión de lucha que presidió don Lorenzo Ginés.

   La solidaridad puesta de manifiesto por los arrendatarios, frustró un pedido de la firma Jaureguialzo que expresaba: “sólo se reducirán los arrendamientos a cambio de consentir el desalojo de Lorenzo Ginés y otros dos colonos”. Los chacareros respondieron dignamente: - “estamos dispuestos a sacrificios mayores, pero no podemos otorgar concesiones inmorales -

   Durante la gira proselitista efectuada por la comisión de lucha, fueron detenidos una veintena de colonos, pero como faltaba el principal manifestante y presidente de la comisión de lucha, Lorenzo Ginés, la policía de Camilo Aldao lo atrajo con engaños al local policial, diciendo que - “el señor Jefe Político y el Comisario querían ser los intermediarios para lograr un arreglo amistoso con los propietarios-". Preso en Camilo Aldao, Lorenzo Ginés fue llevado a Marcos Juárez, dejando en la chacra a su mujer y sus dos pequeños hijos.

   Un telegrama posterior llegado del Ministerio de Gobierno logró que los presos de Camilo Aldao fueran dejados en libertad, no así los alojados en Córdoba que tuvieron que esperar un tiempo para ser excarcelados.

   Los dirigentes de Alcorta, Francisco Bulzani, Hermenegildo Gasparini y Francisco Peruggini reunidos, días después, en una chacra de Camilo Aldao con los dirigentes locales, redactaron un manifiesto en el que se invitaba a todos los colonos a una asamblea para el día 7 de agosto con el firme propósito de dejar constituida la “Sociedad de Agricultores de Camilo Aldao”, firmando la invitación Lorenzo Ginés, que sería el presidente de dicha comisión.

   De esta manera, el día 15 de agosto de 1912, en la Sociedad “Unión y Benevolenza” de Rosario, 115 delegados de Sociedades Agrarias, con la presidencia del Dr. Francisco Netri dieron origen a la “Federación Agraria Argentina”, entidad que vigila y regula los derechos del agricultor. En abril de 1913, se incorpora un colono italiano de la localidad de Moldes, Departamento de Río Cuarto, Esteban Piacenza, el hombre que luego del asesinato del doctor Netri, será el líder de los Chacareros por tres décadas.
 
  Muchos colonos de la Provincia de Córdoba integraron los cuerpos directivos de la Federación Agraria entre ellos Lorenzo Ginés de Camilo Aldao.”


III. II. III.
CENTRO JUVENIL AGRARIO “DOCTOR JOSÉ DARRAGUEIRA”

  ELINOR RITTA posigue demostrándonos con precisión cómo el espíritu de Alcorta prendió en la juventud agraria de Camilo Aldao de los años treinta:

“Don Esteban Piacenza sostenía que “Toda labor resulta inútil, si la idea que la anima no se siembra y germina en la juventud, destinataria y a la vez continuadora de la Federación Agraria Argentina”

   El 15 de agosto de 1930, Camilo Aldao respondiendo a este postulado, creó el Centro Juvenil Agrario “Dr. José Darragueira”, institución que nucleó a los hijos de los productores locales. La primera comisión directiva estuvo conformada por: Segundo Tardella, Juan Carlos Viano, Tito Gubinelli, Juan Bautista Tesán, Spíritu Gariglio, Luis Pignochino, Francisco Calandra, Francisco Bogino, Ennio Spurio, Luis Bogino, Juan Racca y Juan Barra, todos jefes de familia de auténticos hogares chacareros.”


III. II. IV.
COOPERATIVA AGRICOLA GANADERA DE CAMILO ALDAO LIMITADA

“La Cooperativa Agrícola Ganadera de Camilo Aldao - sigue relatando el señor RITTA- fue fruto de la movilización de la organización gremial federada impulsada por el Grito de Alcorta. Nació el 3 de mayo de 1953 en la chacra del Señor Segundo Tardella, cuando un grupo de viejos luchadores federados presididos por el Sr. Alfredo Lattanzi, deciden organizarse solidariamente para satisfacer las necesidades socio- económicas de sus integrantes.

   Integraron el Primer Concejo de Administración: Segundo Tardella, Alfredo Lattanzi, Teófilo Caminotti, Carlos Carignano, Tomás Ritta, José Bonansea, Ernesto Lattanzi, Ermedes Osenda, Miguel Angel Sigotto, Felipe Baldessone, Francisco Stutz, Adolfo Caminotti, Pedro Bonansea y Juan Bautista Tesán.

   En sus 53 años de vida ocuparon la presidencia: Segundo Tardella, Alfredo Lattanzi, Ermedes Osenda, Sabino Broglia, Antonio Garrone, Ricardo Miriani, Luis Lattanzi, y Enrique Tarquini que actualmente preside la institución cumpliendo su cuarto período de gobierno.

   La Cooperativa, al decidir la instalación de una planta de almacenaje de cereales en la localidad, posibilitó la creación de fuentes de trabajo, que involucra mayor ocupación obrera y acentuó el movimiento comercial que impone la entrega y transporte de cereales.

   El anhelo de la “casa propia”, fue concretado en 1976, cuando, el 26 de junio, con diversos actos, se inaugura el edificio social con su autoservicio moderno, único por ese entonces en el pueblo. Hoy, después de más de 50 años, la Cooperativa, fiel a sus principios sigue apoyando al productor camilense”


III. II. V.
DEL ANECDOTARIO COOPERATIVO

  Y, para finalizar estos relatos sobre los hechos que posibilitaron la dignificación chacarera, ELINOR RITTA, nos cuenta una anécdota que hace referencia a su querida cooperativa:

“En los primeros años de la Cooperativa Agrícola, cuando se visitaba a los asociados para comprometer la entrega de cereales, el Gerente de dicha institución circulaba hacia el oeste de nuestra localidad con una flamante pick-up Dodge Víctori. En el mismo sentido, pero en una vagoneta tirada por caballos, se desplazaba un matrimonio italiano, grandes cooperativistas, rumbo a su campo. Al pasar a su lado, el vehículo los cubre completamente de tierra… y el marido, orgulloso, le dice a su mujer con acento bien tano - “viste Vieca, ahí va la nostra”-, hecho que trascendió y fue muy comentado entre los cooperativistas.


III. II. VI.
PADRE FRANCISCO AURELIO LUCHESSE (POLOLO): 1925-1992

  La señora NELIA GARCÍA DE GAY (PINA), evoca la figura magnánima del Padre Luchesse:

“Desde toda la vida conozco a los Luchesse. Mis recuerdos se remontan hasta la década del 40. La familia vivía en una casona que pertenecía a los Villaseca, una de las primeras familias de Camilo Aldao. Estaba sobre el boulevard José María Aldao, a una cuadra de la plaza, en ese entonces una gran casa con una serie de habitaciones en hilera que daban a la calle, alquilada por varios inquilinos que compartían un solo patio.

   Tengo clarísima la imagen de la familia que presidía desde un sillón de ruedas don Nicolás Luchese; a mí me parecía ya muy viejo, pero no lo era tanto; tenía una cara afilada y severa, sufrida, casi triste; era muy agudo cuando hablaba pero hablaba poco, parecía sumergido en su delgado cuerpo mutilado, sin piernas a causa de su diabetes. Movía solo su sillón que tenía ruedas de bicicleta, usaba unos rústicos guantes de cuero para no pelarse las manos.
 
  Doña Marta Grasso era su esposa, de estatura grande, de andar ligero, habladora y sonriente. Nunca vi a doña Marta enojada, con congojas o preocupaciones, tenía una aceptación casi ingenua de su difícil situación familiar.

   Así también recuerdo a Pololo con mucho de Grasso, corpulento, de piernas largas, manos grandes, y cuando hablaba, igual que su madre parecía saborear las palabras, risueño, con la sonrisa fácil mostrando hasta las encías.

   Ninguno de los Luchesse había nacido en esa casa, Pololo nació en San Martín y Libertad, donde estaba la fonda de don Pedro Ceste (Pedrín), allá por 1925., y en esa esquina funcionó mucho más tarde la farmacia “Maymó” y luego “Bonansea”.

   Los otros hijos de don Nicolás y doña Marta (Pinino, Martita, Tata, Chiquita y Dora) nacieron donde hoy está el domicilio de la señora de Girotti, que en esos años era propiedad de don Aurelio Grasso, padre de doña Marta.

   Yo los ubico en el boulevard… y desde allí, Pololo, habiendo terminado el primario y sabiendo escribir a máquina muy bien, habilidad poco frecuente en la época y que se la debía a las enseñanzas de su padre, se va a Rosario a trabajar en los escritorios de la firma Otto Bemberg, dedicada a la comercialización de productos lácteos. Fue tan buen empleado que la firma le siguió pagando su sueldo cuando cumplió con el servicio militar obligatorio.

   A Pinino lo conocí mucho más pues fue a trabajar, sin terminar el primario cuando tenía 14 años, a la gomería de mi padre. Lo que enviaba Pololo de Rosario, y los aportes de Pinino eran el sustento de la familia que vivía digna pero humildemente, sin quejas; pocas veces vi en mi infancia tantas sonrisas juntas en caras bellas como las que veía de Luchesse en cuatro chicas joviales, alegres y creo que felices.

   En mi casa siempre quedó flotando la respuesta que mi padre dio a Pololo, cuando, en un viaje a Camilo Aldao, éste le confió su vocación y el llamado que sentía para ser sacerdote.

   Mi padre había “descubierto” América con sólo 16 años, venía de una aldea española de la región de Castilla la Vieja, donde conoció y asistió como monaguillo a curas cómodos que se hacían atender y que eran los que gozaban de los pocos privilegios que podía brindar una comunidad pobre pero muy religiosa. Lo que había traído de España lo había vuelto descreído y escéptico. Pero tenía una honda nobleza responsable y pensó que Pololo con su deseo de entrar en el Seminario, se alejaría de su familia, la que, para mi padre, quedaría casi desamparada.

   Pololo debió sentir mucha pena cuando mi padre le dijo: -“Puedes ser bueno sin ser cura”- En esa contestación estaba el temor de que Pololo buscara una salida a su compromiso de ayudar a sostener a su familia. Pero Pololo buscaba una salida…y qué salida: fue un “cura”, del latín cura: cuidado. Con ese significado tan simple fue el cura que: sanó, auxilió, protegió, apoyó, trabajó para otros, se entregó a los más desamparados, no pidió más que para dar y antes de todo eso consagró el pan y el vino y perdonó los pecados.

   En 1948 muere su padre y en 1949 toma la decisión de entrar al Seminario de San Alfonso en la ciudad de Córdoba. Su hermano Pinino y su amigo Miguel Berardo lo llevan a Marcos Juárez en un automóvil que era de mi padre, y desde allí, en ómnibus viaja a su destino. Luminoso destino. Pololo simple, sin grandes disquisiciones intelectuales, entró con humildad genuina al lugar que Dios le tenía reservado, desde donde hizo “nada más que bien”.

III. II. VII.
SECUENCIAS DE UNA HISTORIA.
CLUB JUVENTUD UNIDA

  Las historias de las instituciones (realizaciones en común) se escriben con datos objetivos, precisos y cronológicos, con la intención de ubicar en un tiempo y en un espacio su trayectoria y su perfil. El señor ALBERTO RONDI, quien suma a sus sentimientos por la Institución un pleno y claro conocimiento del tema, escribió para el Centenario de Camilo Aldao la “Historia del Club Juventud Unida”.

   Pero, ante la imposibilidad de transcribir un texto tan extenso, hemos extraído de la historia de Juventud Unida breves fragmentos sueltos… sueltos pero no aislados, porque todos ellos configuran brevísimas historias de los momentos claros y oscuros de esta institución amada, respetada, conflictuada, poco protegida a veces, pero viva y que lleva a cuestas y con orgullo casi un siglo de existencia:

  Se da un salto en el vacío y se guardan, no por desconocidas, largas temporadas de fútbol, de triunfos y derrotas, de reuniones en sedes sociales, de gimnasio, de mutual, de duros fracasos económicos, de nuevos aires y nuevas esperanzas…

  Lo narrado y lo silenciado estaban celosamente guardados en el alma de un viejo socio, integrante de una familia apasionada por la “albinegra”.

   La nostalgia de lo vivido, la enfermedad y los años que disminuyen, hicieron que el amor inmenso a su club se convirtiera en ganas de “volver a él para siempre”.

   Fallece en la Ciudad de Córdoba el 31 de mayo de 2004 a los 94 años el Señor Francisco Alloa Casale (Quino), quien había pedido que sus cenizas se distribuyeran en la cancha de fútbol de Juventud Unida.

   Tanto amor a la camiseta bien lo merecen los 90 años del Club.

   La esposa de Quino, la presidente, el tesorero y socios de Juventud Unida, cumplieron lo pedido.

III. II. VIII.
AEROMODELISMO

  Junio de 2006. “Camilo Aldao ya es parte de la Federación Argentina de Aeromodelismo. Podrán competir a nivel nacional e internacional en nombre de los “Aeromodelistas de Camilo Aldao”, con el respaldo de la FAA y de un seguro de responsabilidad civil, el cual los habilita a volar en cualquier club federado de la Argentina”.

   Este fragmento de la nota enviada a los aeromodelistas de Camilo Aldao por la Secretaría de la Federación Argentina de Aeromodelismo, anuncia la concreción de uno de los logros más significativos de la entidad camilense.

   El señor MIGUEL DIPIETRO, nos informa sobre la evolución que ha registrado este “deporte – hobby” en Camilo Aldao, sus características y área de acción.

   En veinte años de trabajo ininterrumpido, los aeromodelistas de Camilo Aldao, consiguieron en el año 2005 reunir más de 3000 personas, entre practicantes y público, con 300 participantes inscriptos representando a todas las provincias argentinas, países limítrofes y España, 1200 aeromodelistas visitantes y 500 aeromodelos, considerándoselo "el mayor festival de aeromodelismo de la Argentina y Latinoamérica”. Ya en el año 2002 el festival de Camilo Aldao, había sido reconocido por los medios como el más importante del país.

   La inquietud de este deporte- hobby la trajo a nuestro pueblo en 1985 el Dr., Alberto Groter quien había comenzado a practicarlo en Córdoba, Jorge Fernández suma sus conocimientos traídos de Mendoza, a ellos se les incorpora Miguel Di Pietro, y más tarde Hugo Zóccola con algunos aficionados de la zona.

   En sus primeros momentos, los vuelos los realizaban en el aeroclub de Corral de Bustos, pasando en 1989 al camping del Club Boca Juniors, para obtener finalmente su lugar definitivo en el campo de la familia Viglione, cedido en ese entonces por el señor Francisco Di Pietro.

   En 1993 se inaugura el primer Festival de Camilo Aldao, con el ingreso de nuevos integrantes: Norberto Cortassa y Hugo Filippini junto a Rubén Montessi, Norberto Richardone, Hugo Pron y Alberto Nicola, de pueblos vecinos.

   La idea de una permanente superación los había llevado, en 1991, a participar en eventos competitivos, obteniendo Camilo Aldao importantísimos logros: Miguel Di Pietro, en 1992 y 93 fue consagrado campeón argentino en acrobacia, Alberto Grotter, 1996, subcampeón argentino en acrobacia, Hugo Zoccola campeón zonal en acrobacia, en Santa Fe. Miguel Di Pietro, además, salió clasificado para representar al país en el campeonato mundial de Polonia.

   De ahí en más, todos los años en el sector sudeste de Camilo Aldao, finalizando el mes de febrero, como una isleta enmarcada por sembradíos exuberantes en verdes y naranjas, se ordena la pista de vuelo. Allí se reúne la gente con carpas y atuendos sofisticados para disfrutar del espectáculo, de la tradicional vaquillona deshuesada, de las charlas formales e informales. Allí se mezclan voces, tonadas y costumbres, allí, cada año está el país representado por familias que, superando distancias, tienden lazos de amistad que luego alimentan en futuros encuentros o bien mediante teléfono o correo electrónico.

   Dice el señor DI PIETRO : ”en este año 2006, fue muy curioso observar como una familia de Puerto Iguazú, armaba su carpa al lado de otra familia de Ushuaia, compartiendo el almuerzo y el juego de sus niños. 5200 kilómetros de distancia unificados en un pequeño espacio de un campo en Camilo Aldao. Por resultar casi imposibles las visitas debido a las inmensas distancias quedó latente la promesa de que todos los años nuestro pueblo será su punto de encuentro”

“Entre los participantes que disfrutan de este deporte, no es raro encontrar personalidades del ámbito político, militar o empresarial, compartiendo sus gustos con trabajadores de los más variados oficios y profesiones, en un clima de entusiasmo y cordial amistad.”

   Para ser aeromodelista se requieren conocimientos variados: mecánica, carpintería, química, física, matemática, aerodinámica y diseño, puesto que cada modelo se realiza en forma totalmente individual y artesanal, considerando que sus valores económicos oscilan desde 100 pesos hasta 25.000 y 30.000 dólares.

“Aeromodelistas de Camilo Aldao”: Alberto Grotter, Rubén Montessi, Norberto
Cortassa, Miguel Di Pietro, Hugo Zóccola, Fernanda Di Pietro, Norberto Richardone, Marcelo Cavagliá, Alberto Nicola, Horacio Grotter, Nazareno Montessi, Franco Di Pietro, Frabricio Cortassa, Joaquín Terenzi, Marcos Zago, Gastón Richardone, Hugo Pron, Angel Robbiano, Hugo Filippini.

   El tesón, la audacia y la voluntad de trabajo de este grupo de aeromodelistas, ha hecho que Camilo Aldao sea hoy conocido y reconocido en Argentina y Latinoamérica.


III. II. IX.
ESCUELA DE COMERCIO “JOSÉ MARÍA ALDAO”

  MIGUEL ANGEL BROGGI CARRANZA, quien fuera Cura Párroco de Camilo Aldao entre 1953 y 1967, figuró entre los principales fundadores de la primera escuela secundaria del pueblo. De esta manera narra los pormenores del hecho fundacional:

“Apenas llegado, en enero de 1953, para servir al pueblo como párroco, encontré una población inquieta y pujante pero con una tremenda carencia a nivel educacional: no había ninguna escuela de nivel medio. Sólo accedía a la educación secundaria un grupo de ocho jóvenes que diariamente, aunque lloviera, se trasladaban en un vehículo que sus padres habían adecuado, a la vecina localidad de Corral de Bustos.

   Otros estaban en Rosario como internos en colegios privados. En este contexto maduró mi empeño en tener nuestro colegio para 1954: era justicia conseguirlo. Antes de lanzar la idea, confidencialmente entre la juventud y sus padres, rescaté que había un deseo muy grande por desarchivar tantos diplomas de sexto grado.

   Con justicia y gratitud, debo decir que mis primeros confidentes fueron “Placidito” Carignano y su esposa Genny, vecinos de la parroquia. Ellos no disimularon su interés y de inmediato nos conectamos con el doctor Atilio Bonansea, quien demostró complacencia ante el proyecto y se comprometió a colaborar con el mismo.

   Entrevistamos a los profesionales y docentes locales, todos accedieron, y a partir de allí, las sucesivas reuniones se efectuaron en el escritorio de la antigua casa parroquial. Me parece en este momento, revivirlas.

   Era necesario para nuestro intento contar con el apoyo oficial, en plena época del justicialismo. Para ello contábamos con el Diputado Provincial por Marcos Juárez, e hijo de nuestro pueblo, el joven abogado Dr. Rubén Bisio, simpáticamente llamado “Chona”. En razón de su cargo legislativo, residía eventualmente en Córdoba. Me comprometí a hablarlo.

   Un sábado, en la cancha de frontón de la parroquia, lugar éste que convocaba a los jóvenes y al núcleo de vascos residentes en el pueblo, como Ilundain, los Legáz, Pío Lasa, Urbizu, Aizpurúa, Múgica y otros de diversas corrientes sanguíneas, apareció con su atuendo blanco y su raqueta “el Chona”, simpático y sonriente.

   Me acerco y le digo: -“Chona, necesito hablar con usted…” con gesto humorístico me contesta: - “me quiere confesar… curita”-, aclaró que era cristiano practicante, a pesar de su humorada.

   Al día siguiente, luego de la misa mayor del domingo, lo llevé a mi escritorio, y al manifestarle lo que ya estaba en marcha, me confía: - “¿Sabe que yo estaba en eso mismo?”, cuente con todo mi apoyo… yo los voy a conectar con el Dr. Más, rector del Instituto “Jerónimo Luis de Cabrera” de Córdoba”- Y, efectivamente, se comprometieron con el trámite los hermanos Hugo y Alfonso Rojas, radicales para más datos, que eran entusiastas integrantes del grupo fundador.

   Por ello al Dr. Rubén Bisio, Diputado Provincial, le corresponde un reconocimiento muy grande en esta historia. Y es una prueba más de cómo las ideologías políticas, tan fuertes en aquellos tiempos, no fueron motivo de división o enfrentamientos estériles.
T odos se unieron para brindar a los jóvenes camilenses el cauce para su formación.

   Cuando se decidió la fecha de fundación oficial, luego de tener asegurada la incorporación al Instituto “Jerónimo Luis de Cabrera”, uno de los integrantes del conjunto fundacional, sugirió que para destacar el esfuerzo popular y desligarlo de un sentido confesional, la reunión se realizara en el salón de la Municipalidad, a lo que accedí, sin ninguna objeción. Era una obra de todos y para todos. Una obra de amor por nuestra juventud de Camilo Aldao.

   Respecto del nombre, sugerí a los comprometidos que el nuevo instituto educacional, honrando al visionario fundador y padre de nuestro pueblo llevara el nombre de ”José María Aldao”, propuesta aceptada sin condicionamientos y con total acuerdo.

   En ese proceso fundacional me empeñé en diseñar el escudo que por muchos años presidió el frontispicio de nuestra amada Escuela: una antorcha refulgente sobre un libro abierto en cuya página izquierda se lee la palabra “Ciencia” y en la derecha, “Virtud”.

   El mismo simbolismo con su diseño y forma se aplicaría al distintivo de paño azul que lucirían los alumnos en la solapa y las niñas en su guardapolvo blanco. La confección fue encomendada a la señora Anita Muraro de Bonansea.

   Otro tanto ocurrió con la confección del Buzo, en tela de algodón gris, para ambos sexos, que se utilizaría en ejercicios físicos, encomendado a la señora Miguelina Grasso de Cortassa. También diseñé el pupitre para uso de cada alumno y la tarima y cátedra para el profesor, que los ejecutaron Domingo Deálbera y sus hijos, y José Calandra.

   Era obligación en esa época que presidiera un lugar destacado el cuadro del General Perón y Eva Duarte de Perón, y me encargué de que esto también se cumpliera.

   Ante el inminente comienzo de la actividad escolar, la Superiora del Colegio “Sagrado Corazón de Jesús”, Sor María Rosa Marchetti, compenetrada en tan noble empeño, accedió a ceder un aula y una salita para comenzar, en abril de 1954, la tarea educativa. Promediando el año, puse a disposición de la obra, el salón y dependencias de la parroquia que hasta entonces habían sido ocupadas por la firma Osenda, Cavagliá y Garrone, para que el 18 de julio de 1954, comenzara la segunda parte del primer año escolar.

   En este resumen, me he referido a pequeños detalles de la fundación. No por ello dejo de reconocer la gigantesca labor de mis sucesores, sobre todo del director señor, Alberto G. Rondi, gran comandante de esa nave, y toda la dotación que lo acompañó por muchos años.

   Dejo constancia que todos, directores y profesores, asumieron su misión “ad honorem”, sin cobrar un centavo los tres primeros años. Así nació la que fuera hasta al año 1995 “Escuela De Comercio José María Aldao”.

III. II. X.
DON MIGUEL BALDESSONE PROPICIADOR Y FUNDADOR DEL
CLUB DE BOCHAS “PIAMONTÉS”

   El Club de Bochas “Piamontés” fue el resultado del empeño puesto por un bochófilo fervoroso y sus amigos en un propósito común: lograr el espacio adecuado para la práctica del deporte de sus amores. De la entrevista realizada al señor HERME RIVERO, socio fundador, surgen los caracteres básicos y entretelones de la fundación y posterior evolución de dicha entidad camilense.

   Dice el señor RIVERO que aproximadamente entre los años 1958 -1959, don Miguel Baldessone, en su terreno particular, en la parte sur que linda con su propiedad, comienza a construir una cancha de bochas ajustándose a las medidas reglamentarias, con cabeceras y laterales de madera de rústico eucalipto.

   Tiempo después y en su mismo terreno, pero en el sector este, construye dos canchas similares, anulando la primera. Las medidas continuaron siendo las reglamentarias con laterales y cabezales de madera dura.

   Don Miguel tenía un amigo en Rosario, paisano suyo, que lo instruía para construir estas canchas. El entusiasmo puesto en el trabajo hacía que se levantara a las dos de la madrugada para avanzar en la obra.

   Esta iniciativa entusiasta atrajo a todos los amigos del barrio que escuchaban los golpes desde la madrugada y gustaban del popular deporte de las bochas; de esta manera, en el patio de don Miguel, se fueron dando cita los vecinos para organizar las jugadas; rápidamente se incorporaron otros interesados, la mayoría productores rurales radicados aún en la colonia

   Ante esta concurrencia masiva se decide fundar el tan deseado club de bochas, y el día 26 de septiembre de 1962 los interesados, reunidos en el domicilio de don Miguel, entre charlas y discusiones organizaron una comisión provisoria, integrada por: Pedro Miriani, Tomás Ritta, Héctor Caffaratti, Lindor Torre, José Miriani, Ermedes Osenda, José Ariosti, Salvador Bustos, Pedro Scolari, José Patrignani, David Lattanzi, Tomás Nieva, Francisco Racca, Eugenio Viaricio, Pedro Nant, Segundo Tardella, Juan Valdettaro, Miguel Angel Sigotto.

   Por unanimidad y aclamación se decide que don Miguel Baldessone sea “Presidente Honorario” de la institución que se denominará “Club de Bochas Piamontés”, por descender la mayoría de sus integrantes, incluido don Miguel, de aquella región de Italia.

   Se redactaron los Estatutos, se solicitó la Personería Jurídica y se decidió la compra de un terreno al citado señor Baldessone, de 17 m. de ancho por 100 m. de fondo ubicado entre las calles Buenos Aires y Córdoba del plano oficial de Camilo Aldao, en el que luego se construyeron cuatro canchas de bochas reglamentarias, terminadas e inauguradas en el año 1963. Para cumplimentar el tramo organizativo, el 14 de julio de 1966, se obtuvo la personería jurídica.

   Ya en marcha la entidad, una de las consignas que debían cumplir los integrantes de la comisión era la de incorporar nuevos socios al flamante Club.

   Cuenta el señor RIVERO: “Cierto día en el que don Miguel estaba cortándose el cabello en la Peluquería de Aliendro, (local ubicado en Calle Italia, próximo a Tres de Febrero), comenta esta iniciativa al peluquero y a un cliente de apellido Romano, quienes se muestran muy interesados en la misma. Sin dudar un instante, don Miguel los incorpora a la masa societaria. Cuando lo anuncia ante los directivos, éstos sorprendidos, le llaman la atención, puesto que los nuevos socios, no sólo no eran piamonteses ni italianos, sino auténticos criollos. Don Miguel sale del paso diciendo: “- ma, lo que importa es que son gente decente-“, repuesta categórica y convincente, acatada por todos.”

   Fue así que el Club de Bochas Piamontés, por iniciativa de don Miguel Baldessone, en un gesto de positiva madurez institucional, albergó desde sus comienzos a todo tipo de socios, superando las diferencias entre nativos y extranjeros, italianos y no italianos, tan comunes en la época. En los Campeonatos Zonales el Club solía estar representada por “piamonteses” de apellidos “Bustos, Romano, Sánchez o Nievas”.

   Actualmente la institución cuenta con cuatro canchas de bochas techadas en un galpón de 17 por 30 metros, horno asador y mostradores de cerámicas para fomentar peñas, salón destinado a bar y salón para fiestas.


III. II. XI.
LA AGRICULTURA EN CAMILO ALDAO

  Un GRUPO DE ALUMNOS de Segundo Año del Instituto Sagrado Corazón de Jesús orientados por su profesor señor GERARDO FILIPPINI, elaboraron un informe sobre el desarrollo de la Agricultura en las Colonias de Camilo Aldao. Presentado en el Concurso organizado por la Junta de Historia de la Ciudad de Río Cuarto en el mes de mayo del presente año, resultó seleccionado entre los tres mejores trabajos.
Transcribimos una síntesis del mismo:

  "En 1895, luego de su recorrido por las nuevas Colonias del Departamento Marcos Juárez, el Inspector Ortiz y Herrera, le entrega al Gobierno de la Provincia de Córdoba, un manuscrito con estos datos:

“Colonia Elisa
fue fundada por Camilo Aldao en 1887. Se halla habitada por 25 familias argentinas, 2 alemanas, 6 españolas, 1 de origen francés, 2 suizas, 1 oriental (uruguaya) y 60 italianas, con un total de 800 habitantes. Cubre una superficie de 22.422 hectáreas, 50 áreas, 34 centiáreas, de las que se han cultivado 7.500 hectáreas.

   Linda al norte con los campos de Laborde y Rosendo Sosa; al sur con las colonias “Los Chañaritos” y Zaldarriaga; al este con la Colonia Pinasco y Castagnino y al oeste con las Colonias Leoncita y Cassinotti. Esta colonia ha enajenado hasta la fecha una superficie de 13.000 hectáreas entre sus 41 propietarios, y más de 30 familias de arrendatarios y medieros.
   Este año se cosecharon: 40.000 quintales de trigo, 2500 quintales de maíz y 7700 quintales de lino. Existen 6200 árboles frutales.
   Se cuenta con 1500 bueyes de labor, 2400 caballos y mulas, 400 vacas lecheras, 800 ovejas, 20 cabras y 200 cerdos.
   La capa de tierra vegetal oscila entre 45 y 50 centímetros. El agua se halla a 10 y 15 metros de profundidad.
   La calidad de tierra de esta colonia es inmejorable para el cultivo de cualquier cereal, como para el plantío de árboles frutales y forestales. El agua es dulce en toda la extensión superficial del campo
   Las sementeras de trigo y lino sufrieron bastante perjuicios por causa de los hielos y la langosta, últimamente y en el momento de las trillas por las abundantes lluvias que han tenido.
   El pueblo de esta colonia prospera de año en año, su edificación crece y cuenta con una fuerte casa en los ramos del comercio de almacén, tienda, compra de frutos y toda clase de cereales, cuyo propietario es el señor José Villaseca."

EL PROCESO DE COLONIZACIÓN

  A partir de la constitución provincial de 1855 se acordó la privatización del suelo provincial para vender tierras públicas con la autorización de la legislatura. Tres años después sin que se verificaran muchas operaciones de ventas, se sancionó y reglamentó una ley de tierras que modificó y amplió la facultad del ejecutivo de vender tierras públicas en remates. Una segunda ley de tierras dictaminó, en 1862, los valores y la tramitación general de las ventas. Los bajos precios atrajeron a los inversionista ingleses que pusieron sus ojos en nuestra extensiones y en poco tiempo hicieron compras muy provechosas

   En el año 1862 se crea el Departamento Topográfico organizado, destinado a efectuar la mensura, deslinde y amojonamiento de los terrenos fiscales y, entre los años 1863 – 1872 las tierras públicas comenzaron a ser vendidas en gran escala sobre todo en los departamentos Río Cuarto y Unión, pues eran campos aptos para la agricultura y la ganadería y habían sido despojados de la población indígena nómade, por ello fueron las tierras de mayor demanda.

  En ese período en el departamento Unión hubo 33 compradores extranjeros y fueron las tierras por las que se pagaron los precios más altos. Entre los compradores figura don Enrique Rusell Shaw, quien en el año 1866, adquiere catorce lenguas de campo en dicho departamento, figurando en el 19 lugar entre los compradores de tierras públicas de la provincia de Córdoba.

   La política de tierras ensayada en Córdoba con posterioridad a la organización nacional (1853) hasta 1880 tuvo como meta obtener recursos extraordinarios para cubrir el déficit fiscal y hacer frente a los endeudamientos.

   El tendido de la línea ferroviaria Rosario – Córdoba aceleró la privatización del suelo de la provincia. Al exigir la compañía del ferrocarril Central Argentino, una legua de tierra a cada lado de la vía, como parte de pago, la provincia debía expropiar esas tierras para entregarlas a la compañía de capitales ingleses, cuyo representante ante el gobierno nacional fue Guillermo Weelright.

   Estos compromisos obligaron a la provincia de Córdoba a vender entre 1865–1867, por medio de remate público, todas las tierras ubicadas entre el río Saladillo y el límite provincial con Santa Fe, las que previamente habían sido mensuradas, es decir divididas en lotes de 10,5 km. por 10,5 km, llamados “Suertes”.

   Colonia Elisa está asentada sobre las suertes Nº 53 y 58, y parte de las suertes Nº 52 y Nº 59 para completar nueve leguas cuadradas, 447 cuadras cuadradas y 48 centésimos de cuadras, superficie total de colonia. En la ubicación de la suerte Nº 58, al citar el paraje, se da el nombre de: “Cañada de los Quebrachos Viejos”. Esta nominación recuerda una tierra desconocida y su nombre sigue siendo ignorado por la mayoría de la población.

   Macario Torres compra el 5 de febrero de 1866, la Suerte Nº 54, en el mismo remate público en el que Don Enrique Russell Shaw compra las Suertes Nº 52 y Nº 53; en la suerte Nº 54 se asentó la colonia “La Leoncita”.

“Colonia Cassinotti” de 2699 has. 1594 áreas fue adquirida por Don Francisco Cassinotti a Don Juan M. Ortiz el 29 de julio de 1892. Éste último las había comprado a Enrique Russell Shaw en 1884. El casco de la estancia de la Colonia Cassinotti era una casa de 14 habitantes. En ella se hospedada Don José Maria Aldao cuando los ingenieros y agrimensores demarcaban el futuro pueblo “Camilo Aldao.”

  En grandes campos de Don Alfredo de Arteaga, al este de la colonia Elisa, se asentaron las colonias “Juárez Celman” y “Santa Lucía”.

   La Oficina Nacional de Inmigración de la República Argentina trataba con sus agentes en el extranjero el traslado de los inmigrantes; éstos partían desde su país de origen con un destino preestablecido: un grupo de familias belgas, entre ellas Cooreman y Peiten, ya sabían de antemano cual iba ser “su campo” y su trabajo.

   El trigo, el lino, el maíz y la alfalfa fueron desalojando de los campos vírgenes la paja y el pasto que los cubrían, convirtiendo en verdes y doradas praderas inmensas zonas hasta entonces improductivas.

   A la feracidad asombrosa de nuestro suelo, se le suman las leyes protectoras que a sus moradores les ofrecen facilidades de todo género. Los departamentos de San Justo, Unión, Marcos Juárez, Tercero Abajo, Tercero arriba, Juárez Calman, Río Cuarto y General Roca compiten con ventajas al rápido progreso de nuestros vecinos de Santa Fe y Buenos Aires, el colono busca el provecho y seguridad que no alcanzan hoy aquellas regiones privilegiadas.

AGRICULTURA, ORIGEN Y BASE DE LA ECONOMIA DE CAMILO ALDAO

  Trabajadores dotados de una notable resistencia, modestos y perseverantes, tras la esperanza de un porvenir venturoso, debieron enfrentarse con la cruda realidad que ofrecía la llanura, para ese entonces misteriosa. A los duros trabajos impuestos por la tierra nunca cultivada, se les sumó la invasión de plagas, sequías o temporales; no obstante, el desaliento desaparecía pronto ante la abundancia de las cosechas. La vida en la campaña fue difícil y si hubo quienes lograron convertirse en propietarios de establecimientos agropecuarios, otros accedieron a la tierra como simples arrendatarios o peones rurales.

   Con el proceso de colonización se produjeron nuevos elementos de trabajo que fueran dejando en el olvido el rudimentario arado de madera con punta de metal. El arado americano de una y dos rejas, tirado por bueyes, más resistente a la fatiga y a las invasiones de mosquitos que asolaban las chacras, significó un cambio profundo para las actividades agrarias, pero aún subsistían algunos inconvenientes en la roturación: se araba superficialmente, sin tener en cuenta la profundidad del surco, la calidad del terreno y el tipo de semilla que empleaban, a veces las rejas eran demasiado anchas por lo que la tierra apenas quedaba removida.

   No obstante todas las imperfecciones del sistema, las superficies de campo arado, siguieron en creciente aumento.

   Una vez realizada la labranza, el agricultor procedía a la siembra de trigo que se realizaba al “voleo”, a manos llenas y en forma de semicírculo iba arrojando las semillas. Algunos colonos pudieron comprar unas máquinas llamadas sembradoras al vuelo, que llevan colgadas a sus espaldas, como mochilas y que desparramaban las semillas mediante un mecanismo accionado manualmente.

   Cuando el grano estaba en sazón, a fines de la primavera, empezaba la cosecha. Con una espigadora que cegaba la planta completa y una noria se cargaban chatas rodeadas por tejido con el fin de que no se cayeran las espigas, las que eran luego transportadas a un lugar determinado, donde con horquillas se ordenaban en grandes parvas. Cuando se secaban las espigas se procedía a la trilla con una máquina de vapor.

   Mientras se esperaba la cosecha, durante un período de tres o cuatro meses, se preparaba otra parte de la tierra para la siembra de maíz, tarea que se realizaba con el arado mancera al que se anexaba un tacho sembrador. Realizada la siembra, el colono desmenuzaba los terrenos con la rastra y apretaba el suelo con un rodillo comúnmente llamado rolo.

   Cuando la planta de maíz alcanzaba más o menos un metro de altura se procedía ha desmalezar el campo, a mano, surco por surco, quitando abrojos, chamicos y otras malezas.

   La cosecha de maíz también se realizaba a mano, las mazorcas maduras se juntaban y colocaban en grandes maletas de cuero, que luego se trasportaban en carros hasta las “trojes” y con máquinas desgranadoras se completaba la tarea.

   Durante su crecimiento los cultivos quedaban expuestos a las riesgosas situaciones provocadas por diversos fenómenos climáticos: heladas, sequías, granizo, niebla, que hacían que disminuyeran los rendimientos.

   Más adelante llegaron los implementos más modernos, como los arados de reja, sembradoras de trigo de veinticuatro discos, sembradoras de maíz de tres discos “rolo” y cosechadoras. En los año cincuenta, con el proceso de industrialización que experimenta la Argentina, el agro se tecnificó y, en consecuencia, maquinarias modernas hicieron menos duras las tareas rurales.

   Las colonias de antaño se fueron subdividiendo y así surgieron las típicas chacras de hoy, en las que la vida del campesino está lejos de parecerse a la que llevaban sus antepasados.

   Las maquinarias con las que cuenta: tractores, cosechadoras, arados, discos de doble acción, vibro–cultivadores, rastras, rolos, equipos fumigadores, herramientas de taller, compresores, soldadura eléctrica y demás implementos agrícolas, hacen que pueda efectuar las tareas con mayor eficacia. Una planta de silos para el manejo a granel de los cereales y un galpón para guardar equipamiento están presentes en casi todas las chacras.

   Actualmente en Camilo Aldao y en la zona, se desarrolla la agricultura intensiva, mediante la rotación de cultivos de soja, trigo y maíz. La producción agrícola ha desplazado notoriamente la crianza de animales y el establecimiento de tambos.


III. II. XII.
PARROQUIA SAN JOSÉ:
UN CAMINO RECORRIDO EN LA FE


   Síntesis del Informe presentado por ALUMNOS DE TERCER AÑO del “Instituto Sagrado Corazón de Jesús” orientado por la profesora señora SILVINA TARQUINI en el Encuentro de Historia de la localidad de Los Cisnes en el mes de mayo del presente año:

“El 17 de septiembre de 1915 fue creada la parroquia “San José” de nuestro pueblo, Camilo Aldao, por Monseñor Fray Zenón Bustos y Ferreira, Obispo de Córdoba.
Veinte años antes, en 1895, había comenzado la construcción de la Capilla de San José, culminando los trabajos en 1897. Las misas, en estos primeros tiempos, solían celebrarse al aire libre, en la plaza pública donde se improvisaban altares con cajones que se cubrían con carpetas o toallas. El día 5 de septiembre de 1895, como la iglesia aún no estaba techada, se colocó una lona como techo y en un rincón del recinto se improvisó un pequeño altar. Ese día se celebraron los primeros bautismos.
La adquisición del altar y la ornamentación del templo estuvo a cargo de los vecinos: Don Bautista Viotto donó seis candelabros y la Señora de Villaseca la campana; el altar, finamente trabajado en dorado a la hoja, al igual que los cuadros de San José y la Virgen de Pompeya se adquirieron gracias a los fondos recolectados por señoras y señoritas, que recorrían el pueblo y la campaña solicitando donaciones.
Con anterioridad a la creación de la Parroquia, Camilo Aldao fue atendido espiritualmente, desde 1895 hasta 1902, por el Padre Emilio Di Lorenzo, traído expresamente por el fundador José María Aldao, y luego por capellanes dependientes de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Cruz Alta. Entre 1902 y 1915 hubo ocho sacerdotes que realizaron tal actividad y el noveno se convertirá en el primer párroco, el Presbítero Antonio Llabrés, quién asumió en julio de 1910 siendo muy joven; mostró grandes condiciones de organizador y pastor, tanto que a los cinco años de su mandato, logró que fuera creada la Parroquia San José.
En mayo de 1922 el Padre Llabrés será el encargado de bendecir el colegio de las Reverendas Hermanas del Buen y Perpetuo Socorro, escuela que sostiene los principios cristianos, continuando en su misión de formar a niños y jóvenes de nuestro pueblo.
El 25 de julio de 1926 el Obispo de Córdoba Presbítero Ramón F. vara puso en posesión de la Parroquia al Padre Arturo Cuadrado, sacerdote español, un hombre talentoso, preocupado por la educación católica y con grandes condiciones oratorias; desde el púlpito dirigía al pueblo elocuentes y vibrantes homilías.
Continúa la misión sacerdotal en Camilo Aldao, el joven sacerdote de 26 años Manuel Novillo López, instructor en la fe y organizador de la peregrinación camilense al XXXII Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires llevado a cabo en octubre de 1934
En junio de 1938 se hace cargo de la asistencia espiritual de la comunidad el Presbítero Felix Gorreta, quien apenas hubo llegado, se dedicó a la refacción total de la casa Parroquial, convirtiéndola en un digno refugio del ministro de Dios. El Padre Gorreta fue el gran propagador de la catequesis en Camilo Aldao. En octubre de 1938 realizó el primer Censo parroquial del pueblo y colonia, que le permitió conocer y evaluar la realidad de su parroquia. El 5 de septiembre de 1944 prestó todo su apoyo a la celebración del cincuentenario de la fundación del pueblo. Como el templo resultaba pequeño para el gran número de fieles, emprendió la tarea de construir uno de mayores dimensiones sobre las bases del ya existente desde 1895.
Cuando el 18 de enero de 1953 llega a Camilo Aldao el Presbítero. Miguel A. Broggi Carranza, encontró una Parroquia organizada por el continuo trabajo evangelizador de sus antecesores. Desde el mes de julio de ese año continuó las obras del nuevo templo que culminarían con su inauguración en noviembre de 1956; se preocupó por participar en las cuestiones sociales, fue uno de los fundadores de la Escuela de Comercio “José M. Aldao” y su primer director; colaboró en el proyecto de creación del Banco Provincia de Córdoba y también trabajó en la comisión que en 1964 trasladó los restos del fundador del pueblo, José María Aldao, depositados en un mausoleo en el cementerio local.
Lo reemplazó el Padre Luis Ángel Bin llegado de la ciudad de Marcos Juárez. Se dedicó a la docencia, dictando clases en el Instituto Santa Juana de Arco de Cruz Alta y en el Bachillerato Florentino Ameghino de nuestro pueblo. Su sucesor, a partir de 1978, fue el Padre Pedro Fagoaga, persona profundamente culta, de voz y gestos calmos y afectuosos, poseía un gran dominio de los saberes teológicos, filosóficos y doctrinales, que impartía a los fieles en sus homilías .Compartía con su madre, lecturas y reuniones sociales.
El Padre Rómulo Roque Gómez, oriundo de Salta, estuvo 14 años gobernando la Parroquia San José, realizó refacciones en el templo, logró el diseño y la construcción de la Plaza del Buen y Perpetuo Socorro, y la Plaza del Sagrado Corazón de Jesús. Prestó su total adhesión a los festejos del Centenario del pueblo.
Lo sucede el padre William Bianco, sacerdote creativo, alegre, se preocupó por la liturgia y el embellecimiento y limpieza del templo y casa cural, organizó grupos de niños y jóvenes colaboradores en las actividades parroquiales.
A partir del año 2003 la Parroquia San José está a cargo del Padre Carlos Licari, quien, con tesón y laboriosidad logró terminar la obra de remodelación del Salón Parroquial que había sido adquirido por el Padre Rómulo Gómez, inaugurado el 11 de septiembre de 2005, con motivo de los festejos de los 90 años de la Parroquia, bajo el lema: “90 años contemplando el rostro de Cristo”.

III. II. XIII.
COLONIA ROSARITO

  Colonia Rosarito pertenece a las jurisdicciones de las localidades de General Baldissera e Inriville. No obstante, su gente contribuyó al crecimiento y consolidación de nuestro pueblo ya que muchas de las familias que conforman esta colonia, lo eligieron para su radicación definitiva. Por esta razón creemos que merece su espacio en este libro camilense.

   Los señores QUILLERMO QUINCKE, JUAN SELVA Y ULISES TOMATIS, agricultores de Colonia Rosarito, al ser entrevistados, aportaron datos objetivos y anecdóticos del lugar en el que nacieron y realizan aún sus actividades agropecuarias:

   Certifican que: con la forma de un cuadrado casi perfecto, y una superficie de 11.000 hectáreas, Colonia Rosarito, ocupa la Suerte Nº 57, de la Serie A. Se ubica en el Departamento Marcos Juárez, a 13 kilómetros de General Baldissera, 15 kilómetros de Inriville y 20 kilómetros de Camilo Aldao, siendo sus límites demarcatorios: Campo de Francisco Cassinotti, al este; Colonia Leoncita, Estancia Dr. Escalante y Colonia Baldissera al sur; Campo “Las Playas”, al oeste, y las estancias de Inri, Pedro y Fernando Araya al norte.

   La Colonia Rosarito fue fundada por Alfredo de Arteaga en 1892. Posteriormente pasó a ser propiedad de Miguel Juárez Celman, quien en 1889 vende al señor Pedro Robiolo 3760 hectáreas, éste llamó a su estancia: “La Sorpresa”. Las tierras restantes con el transcurrir del tiempo fueron enajenadas a otros terratenientes, sufriendo luego subdivisiones que generaron la incorporación de nuevos propietarios.

   Una serie de mojones que aún se conservan, evidencian la demarcación de un pueblo que debía fundarse en el lote de tierra que el fundador había destinado para ello. Al pasar 30 años sin que este proyecto se concretara la tierra volvió a sus legítimos dueños, en este caso la viuda de Miguel Juárez Celman. Dicho lote fue adquirido luego por la firma Ruani Hermanos de Monte Buey

   El señor GUILLERMO QUINCKE manifiesta: “Contaba mi abuelo, Alfredo Quincke, que Nicolás Benzo, propietario de una de las estancias de Colonia Rosarito, era un señor muy adinerado de la ciudad de Buenos Aires. Había adquirido estos campos a Miguel Juárez Celman en el año 1892, sin conocerlos, y nunca había demostrado interés en ellos. Años después, al perder completamente su fortuna fueron estas tierras olvidadas de la provincia de Córdoba las que lo sostuvieron económicamente durante un tiempo considerable.

   Construye en ellos su residencia, una vivienda muy amplia formada por grandes habitaciones con pisos de madera, a la que se arribaba por un camino bordeado de paraísos. Allí vivió unos años hasta que en 1918 decide retirarse”.

   Ese campo es adquirido luego por el señor Bartolomé Garré de la ciudad de Rosario, quien a su vez lo vende a los hermanos: Juan, Carlos, Fernando, Francisco y Marcos Selva, de la localidad de Arias, cuyos descendientes aún lo conservan.

   Por su parte el señor ULISES TOMATIS relata pormenores de la adquisición del campo que ellos poseen en Colonia Rosarito: “mi abuelo, Domingo Tomatis, compra el campo de Colonia Rosarito en un remate de tierras que realizaba un Banco Oficial en un hotel de la ciudad de Marcos Juárez.

   El día del remate, como él residía en Colonia Elisa, para sentirse más seguro viajó en compañía de un amigo suyo de apellido Bozikovich; mi abuelo, a quien no le preocupaba su aspecto físico, vestía en todo momento ropas de trabajo, rudas y avejentadas. En esta oportunidad, después que concretó la operación, mientras estaba almorzando tranquilamente con su amigo, quisieron expulsarlo del hotel, alegando que su aspecto era el de un “linyera”.


   La intervención del gerente del banco aclarando que se trataba del señor que había adquirido las 400 hectáreas del remate, frustró el intento. Don Domingo, momentos antes, había extraído de un bolsillo de su viejo saco, una vejiga de vaca que cumplía la función de billetera, de donde fue sacando, ante los ojos asombrados de los vendedores, la totalidad del importe que había demandado la compra del campo.”

   Los hermanos Simón, Juan y Priamo Ambroggio, compradores de una gran extensión de tierra a partir de 1892, dividieron el condominio en 1903, y dos años después, la propiedad de Simón Ambroggio vuelve a subdividirse por la muerte temprana de su dueño, ocurrida en 1905. Este hecho es el que decide que su familia se radique en Camilo Aldao. En cuanto a la estancia La Sorpresa, sigue aún siendo explotada por descendientes de la firma Robiolo.

   En Colonia Rosarito, como en todos los lugares alejados de los pueblos, existió   durante muchos años un “boliche”, el tradicional “Boliche de Zorzenón”, primero, luego “de Costanzo”; lugar donde los vecinos adquirían las mercaderías que necesitaban y los días feriados se acercaban para “hacer sociales”: tomar la copa, conversar o jugar a las bochas y por las noches a los naipes.

  La señora LUISA SBARBATTI aporta al respecto: “mi papá, Pedro Sbarbatti solía contar que cierto día, cuando regresaba a caballo a su vivienda, a altas horas de la noche, de un maizal le salieron al cruce dos gauchos forajidos con la intención de robarle. Don Pedro, que por ese entonces era un muchacho, siempre llevaba un arma consigo para protegerse de cualquier eventualidad; rápidamente extrajo un revólver de caño niquelado que, al levantarlo y brillar con la luz de la luna, espantó a sus atacantes, sin duda diestros en el uso del cuchillo.  Seguramente éstos nunca pensaron que los mansos campesinos también sabían y podían defenderse.”

   Hubo, en la vida de la Colonia dos clubes de campo que organizaban jugadas de bochas, reuniones con bailes y pic-nic a la canasta. Uno de ellos en la década de 1930 y el otro hacia 1950, además existieron dos comisiones cooperadoras escolares cuya finalidad era colaborar en la instrucción primaria brindada a los niños del lugar, la primera actuó en los años 40 y la última a partir de 1953, concretando el anhelo del edificio de la escuela.

   La Escuela de Campo Rosarito, llegó a tener más de 30 alumnos inscriptos. En sus cuarenta y cinco años de vida, una lista de doce maestros, llegados de distintos lugares, marca la trayectoria de la escuela: Sonia Marrone, Miguel Ïmola, Nancy Bonansea, Ana Esther Bonansea, Luisa Sbarbatti, Ana Girottia, María Esther Allende, Enrique Candelero, Edita Andrioni, Mercedes Carignano, María del Rosario Ferrari, Angélica Tardini. Al producirse paulatinamente el éxodo de la gente del campo hacia el pueblo, la escuela fue quedando sin alumnos y actualmente permanece cerrada.

   Entre las familias, que, residentes en esta colonia fueron construyendo sus viviendas en Camilo Aldao, desde los albores de la fundación del pueblo, registramos a: Priamo Ambroggio, Catalina Busso de Ambroggio, Juan y María Ambroggio, Vicente Torre, Antonio Alberione, Miguel Tarditti, Marcilio Bruno, Juana Susevich, Pedro y Guido Sbarbatti, Florindo Bandiera, Juan, Francisco, Marcos y Fernando Selva, José Tomatis, Enrique Lattanzi, Alfredo Quincke, Ignacio Aizpurúa, Eugenio Miriani, Palmira de Ruani, Guido Ruani, Dominga y Florinda de Pavoni, José Pavoni, Carlos Pavoni, Pascual Schiavonni, Lucía Ambroggio de Bozicovich, Mateo Bozicovich y Antonia Bozicovich de Bucci, Francisco, Juan, Ernesto, Pablo y Victorio Cattaneo, Miguel Folch…

III. II. XIV.
EL FARO DE CAMPO ROSARITO

  Durante cuarenta años, la vida en Colonia Rosarito, giró en torno de la escuela, era la escuela la que convocaba, nucleaba, instruía, y apoyaba afectiva y socialmente a las familias del lugar. La señora LUISA SBARBATTI, expresa:

“Los orígenes de esta escuela datan de 1952. Existían en la zona entre veinte y veinticinco alumnos que no recibían educación primaria, debido a la falta de medios y de tiempo para ganar las distancias que separaban a algunas familias de las localidades vecinas.

   Un grupo de padres se propuso organizar una cooperadora y traer una maestra con título desde Cruz Alta, pero faltaba el espacio áulico, para tal fin el señor Pedro Sbarbatti prestó una habitación de su humilde vivienda y agregó un mástil, para que la escuela rural adquiriera la fisonomía de una auténtica escuela. Así fue que los que pasaban por el lugar pudieron observar la bandera argentina flamear altanera, en una sencilla casa de campo.

   Los niños llegaban a caballo, en sulky, bicicletas, y algunos a pie…alrededor de una mesa grande se ubicaba desde primero a sexto grado… los recreos eran propicios para espantar las gallinas, juntar frutas del monte o comenzar a trabajar en el proyecto de una quinta.

   La familia Sbarbatti, agregó una cama, una silla, un plato, porque la maestra comenzaba a ser un miembro más de su hogar.

   Pero llegó el día en que ese grupo de hombres y mujeres inflexibles en su afán de búsqueda y realizaciones, decidieron que la escuela debía tener su propio espacio y su edificio. De la dura sencillez de sus vidas, de sus vitalidades, sus dolores, sus sacrificios, sus generosidades…surgió el sueño realizado, el más caro sueño que en sus comienzos pareció inalcanzable. El 23 de marzo de 1956 fue posible abrir las puertas a treinta y cuatro alumnos que llegaron desde los cuatro vientos…

   En el desarrollo de toda obra siempre se destacan personas que ayudan a que éstas se hagan posible, en este caso además de los padres de alumnos debemos mencionar al Doctor Rubén Bisio, entonces Diputado Provincial, quien colaboró en las gestiones realizadas en ese orden, y en el aspecto docente, a la “MAESTRA”, una jovencita rubia y delicada, se llamaba Sonia Marrone y estuvo desde el año 1952 al frente de la escuela, en la que supo imponer la fuerza de una vocación que sentía y vivía con sana y genuina inquietud.

   Pasaron los años y la luz del “Faro de Campo Rosarito”, como ella llamó a su escuela, fue cada vez más clara e intensa como clara e intensa fue su misión. Al calor de sus aulas pasaron centenares de niños y muchas maestras dispuestas a abrir caminos y despejar mentes para que los niños del campo también pudieran creer que podían…
   En estas escuelas de campaña, un solo maestro está a cargo de todos los grados, debe repartirse entre sus alumnos con lucidez y humanidad, pues cada niño tiene sus expectativas y sus exigencias, y lo espera todo de la escuela; en ellos el tiempo se valora como se valora lo que la escuela les da… lo que ocurre es que son conscientes de que se irán demasiado pronto sin conocer otras escuelas ni otros maestros.

   La expresión creadora de esos niños contiene una incalculable riqueza de formas, ritmos e imágenes. En sus cuadernillos diarios reflejan con espontaneidad todo el mundo de la infancia campesina recorrido con ojos puros de asombro y alegría, todo el campo y el verdor de su geografía, el inmenso cielo de llanura, las estrellas, los pájaros, la casa con el perro, los gallos, la risa y el abuelo, la noche y el miedo, la lámpara y el sueño, toda la aventura inesperada de los descubrimientos, de lo que se ve y se huele con infinito júbilo.

   Quien vivió estas experiencias no puede dejar de reflexionar las palabras de Khalil Gibran:… ”en el rocío de las cosas pequeñas, el corazón encuentra su mañana y se refresca”.

III. II. XV.
HOSPITAL VECINAL “DOCTOR MIGUEL ÁNGEL BAEZA”

  El Hospital Vecinal de Camilo Aldao fue inaugurado el 1º de Enero de 1951. Surgió de la iniciativa del Doctor Miguel Angel Baeza, médico cirujano afincado en nuestro pueblo.
   El Doctor Baeza había nacido en Nueva Palmira, localidad cercana a Colonia del Sacramento, Uruguay. Aunque su padre, Miguel Angel Baeza, era de nacionalidad chilena, y su madre Blanca Bayley, uruguaya, la vida de este matrimonio transcurrió en Argentina. En nuestro país, el Doctor Baeza realizó sus estudios de medicina, desempeñándose como médico de Los Surgentes y Camilo Aldao, y como Intendente de Camilo Aldao desde mayo de 1940 hasta agosto de 1946.

   A la creación y dirección del hospital le dedicó muchos años de su vida, siempre preocupado por la salud de los más necesitados de nuestro pueblo.
El doctor Arnoldo Di Marco, la señorita Carmen González en obstetricia, Enrique Florei y María Laura Cristina Leyría en enfermería, fueron los primeros profesionales con que contó el nuevo centro de salud. En cuanto al personal de servicio estaba compuesto por: María Hortensia Rodríguez de Murúa, que trabajaba como cocinera y María Julia Escobares en lavandería.

   La señorita Carmen González era una profesional muy querida; el primer parto que atendió en Camilo Aldao fue el del doctor Omar Miriani, en 1939. El 17 de enero de 1951 fue nombrada obstetra del Hospital, trabajo que realizó con amor y responsabilidad hasta 1956. Cuando dejó su cargo, se negó a que le brindaran la tradicional despedida, manifestando que al no poder compartir su retiro con las mujeres humildes a las que había atendido en el Dispensario primero y en el hospital después, prefería retirarse en silencio.

   El 26 de septiembre de 1956, al dejar el cargo de director el Doctor Miguel Angel Baeza, asume el Doctor Alberto Velloso Fernández, llegado hacía poco tiempo de la localidad vecina de Corral de Bustos. En reemplazo de la señorita Carmen González ocupó el cargo de obstetra del Hospital la Señorita Angélica del Valle Giorgi. Había llegado de la ciudad de Córdoba en 1942. En el hospital local trabajó desde 1956 hasta 1981, año en que obtuvo la jubilación. Fue la suya una larga trayectoria profesional dedicada exclusivamente al servicio del pueblo, al que brindó su abnegación y sus conocimientos.

   Los Doctores: David Palombo, Ernesto Oliveros, Atilio Bonansea, Juan Carlos Marocco, Roberto Magdalena, Alberto Grotter conforman la lista ordenada de médicos que continuaron al doctor Velloso en la dirección del Hospital de Camilo Aldao. Estos facultativos pusieron todo su esfuerzo y su voluntad para que el centro de salud creciera y pudiera cumplir su objetivo de asistencia a los más necesitados.
En la actualidad, el “Hospital Municipal Dr. Miguel Ángel Baeza”, ha ampliado sus horarios de atención, incorporado especialidades, modernos equipamientos e instrumental específico, cuenta además con el apoyo de una farmacia que cubre las necesidades de la gente Desempeña el cargo de directora la doctora Alejandra Torres, médica generalista de la localidad de Corral de Bustos.


III. II. XVI.
RECUERDOS DE UNA ENFERMERA

  La señora AMANDA FISSOLO, quien trabajara como enfermera en los primeros años del Hospital, nos cuenta:

“En la época en que empecé a trabajar en el Hospital local, el personal de servicio estaba compuesto por cuatro personas: enfermera, lavandera, cocinera y mucama, por lo que debíamos ayudarnos unas a otras…todo era muy precario, para higienizar a los enfermos, calentábamos el agua en una pava grande, que era la misma pava con la que hacíamos el mate cocido. Poníamos buena voluntad y cariño en nuestro trabajo, muy especialmente en el trato con los ancianos, que eran muchos ya que no existía el Hogar actual. Junto a ellos celebrábamos las fiestas de Navidad y Fin de Año y los cumpleaños de cada uno, con brindis, cantos y bailes… como lo hacen las familias.

Todas las enfermeras lo éramos de práctica. Yo empecé haciendo suplencias, y fui aprendiendo la profesión gracias a mis compañeras que se tomaban tiempo para enseñarme. Aprendíamos escuchando y mirando al médico y a la partera, que en ese entonces eran el Doctor Palombo y la señorita Giorgi.

Pasaron muchos años y todavía extraño el ambiente del Hospital. Recuerdo con cariño a mis compañeras que se han ido: María Nieves de González, Tomasa Garay de Olivera, Juana González de Gallardo, Rosa Gomez de Cariaga, Juanita Nievas de Machado, Albina González, Arsenia Becerra, Amalia Arias de Abacca y nuestras administradoras, la señorita Herminia Castagnetto y su sobrina, la muy querida y luchadora Ana María Castagnetto (Chichita).

De ese “Hospital Vecinal” de los primeros tiempos, solamente hemos quedado cuatro ex empleadas: Elvecia Cooreman de Hernando, Elsa Rodríguez de Bringas, Irma Gorosito de Tolossa y yo, Amanda Fissolo. Todas damos gracias a Dios por habernos permitido compartir el trabajo y la responsabilidad de poder asistir a los necesitados.”

III. II. XVII.
BIBLIOTECA POPULAR

  La Biblioteca Popular Teresa B. de Lancestremere fue fundada por la Sra. OLGA INDIANA DE ZUBIZARRETA; maestra, bibliotecaria y periodista, recién afincada en Camilo Aldao.

   Relata la señora OLGA DE ZUBIZARRETA que fue a fines de 1978, cuando con permiso del Sr. Intendente, de quien obtuvo su apoyo... moral, llevó a cabo, como primera tarea, una campaña de carteles en los que se anunciaba la apertura de una Biblioteca Pública y se invitaba al pueblo a participar de diferentes maneras. La campaña dio resultado, hubo gente que se acercó a preguntar. Querían saber cuál sería el local, cuántos libros había, con qué recursos contaría la nueva biblioteca. Bueno, local no tenía, recursos económicos, tampoco; libros, sólo una pequeña cantidad de la biblioteca particular de la Sra. de Zubizarreta.

   Cuenta la señora Olga: “lo que sí había eran ganas de trabajar y la seguridad total de que, en un pueblo que no tenía biblioteca pública, con buena voluntad y un mínimo apoyo, que no significaba, de pronto, dinero, podía surgir una institución como ésta. ¿Sin dinero?! Cejas levantadas, bocas fruncidas, narices arremangadas, humm; pero también sonrisas y palabras alentadoras, algunos “yo ayudo” y otros “qué hay que hacer?” Con estos últimos y un par de descreídos se formó un grupo de trabajo. Por supuesto se excusó a quienes opinaron que “bibliotecas nooo, son comunistas”; para no comprometerlos, vio?

   Las primeras reuniones se realizaron entre candelabros, columnas doradas y todo tipo de catafalcos en un depósito de la iglesia que ofreció el cura párroco.

   En ese interín asumió un nuevo intendente a quien la señora de Zubizarreta presentó nuevamente la propuesta de una Biblioteca y obtuvo otro tipo de apoyo: un local prestado “a prueba” y el permiso para llevar a cabo la primera Campaña del Libro Donado.

   Se obtuvo una muy buena cantidad de libros y revistas. También una mesa, un banco, dos sillones y un armario. “Lo consideraron un éxito”, no sólo por la cantidad de donaciones, sino también por la participación de todos los sectores del pueblo.

   Dice la señora OLGA:
“ Respecto de la pared el primer local que aportó la Municipalidad fue un saloncito perteneciente a una carpintería. En realidad se trataba de la mitad de ese saloncito y hubo que hacer una pared divisoria. Con ladrillos prestados y la ayuda de amigos”entendidos” levantaron la pared, trabajando de noche, con un farol, mate y mucha alegría. La pintaron con cal, como al resto del saloncito.

   Estábamos contentísimos; habíamos marcado nuestro territorio. Acomodamos muebles y libros e hicimos conectar la luz. Faltaban estantes, pero, con ladrillos forrados, fabricamos columnas y con tablas prestadas armamos los anaqueles donde pudimos terminar de distribuir el material. Eso sí, cuando llegó el invierno, tuvimos que ir al otro lado de la pared a pegar varias capas de diarios con engrudo para tapar los orificios. Al depósito que había en ese lugar le quedó simpático y a nosotros no nos pasó más el viento frío.”


   Así de chiquita y humilde, pero seria y responsable, esta Biblioteca abrió sus puertas a la comunidad un Día del Libro; el 15 de junio de 1981.

   El Nombre lo impuso un concurso público que tuvo diecinueve propuestas, de entre las cuales, un jurado compuesto por profesores e historiadores locales eligió la del Sr. Obdulio Nant: el nombre de Teresa B. de Lancestremere*.

“Comenzamos a ofrecer nuestros servicios; a las instituciones, por notas y al público por medio de carteles, con una característica que llegó a identificar nuestros anuncios y que mantuvimos por mucho tiempo: fibrones de colores sobre hoja de diarios. Quedaban muy lindos pero, ¡qué trabajito!, todo a mano. No eran tiempos de computadoras.

Hicimos los primeros socios, con una asociación gratuita que duró diez años, solo a efecto de controlar un poco los préstamos. Al principio costó acostumbrar, a mucha gente, a que devolvieran los libros en término o simplemente a que los devolvieran. ¡Claro que se perdieron libros!, pero se ganaron lectores. La consigna era dar, dar mucho, hacerse conocer, hacerse respetar. No era aún tiempo de pedir.”


   Luego gestionaron y obtuvieron, por decreto, la integración de la Biblioteca a la Municipalidad. A partir de entonces lograron conseguir pequeñas partidas, con lo que pudieron comenzar a comprar material con orden y con método. Se priorizaron los textos primarios y secundarios vigentes y los de ampliación de temas, de acuerdo con lo solicitado por los establecimientos educativos locales.

   En esa época comenzaron con lo que después sería una constante: el festival folklórico, ya que había muchos músicos y cantores que actuaban en forma independiente. La Biblioteca los reunió y formó el Grupo de Folkloristas Camilenses.

   Cambiaron de local. El Intendente los trasladó a un local pequeño al lado de la Banda. Resultó difícil, pero pudieron hacerlo. A título de comicidad pusieron en la puerta un cartelito que decía: SILENCIO – BIBLIOTECA, porque, con acompañamiento de clarinetes, redobles de tamborcitos y órdenes del director como fondo, se prestaban libros, se sacaban apuntes y se leía.

   Fue en ese local que nació EL PROTAGONISTA. Se trataba de un periódico mural que la Biblioteca editaba cada quince días, con notas y comentarios netamente camilenses, excepción hecha del tema Malvinas.
“En un principio se lo exponía en una pared interna, se o
ía publicidad afuera y la gente iba al local a leer. Pero un día, a una persona no le gustó que se hablara de “estas callecitas de Camilo Aldao”... y pidió que el periódico se suspendiera; porque la Biblioteca pertenecía a la Municipalidad y el periódico no podía hablar “así” de un tema municipal.

  Parece que la cosa era grave porque una tarde llegó el Intendente con otras autoridades y pidió leer los periódicos. Estuvieron un buen rato, se rieron del artículo, dijeron que estaba muy bueno y nos sugirieron que saquemos el periódico de la Biblioteca y lo siguieramos en forma independiente “así pueden hablar más de los temas municipales” nos dijeron. Así lo hicimos y lo publicamos en vidrieras céntricas.

   Esta Biblioteca se caracterizó desde un comienzo por su cambio de locales. El tercero fue una de las dependencias del Hotel Karimar, al lado de la Iglesia. Fue la época de charlas con especialistas sobre temas de actualidad, patrocinadas por comercios de la localidad. Fue la época en que los socios pedían temas “distintos”, “me cansé de lo pasatista, quiero algo más comprometido”. La guerra había despertado conciencias.

   Luego se trasladaron al salón de actos de la Municipalidad, el cuarto local. Nuevo, amplio, bien iluminado. El Intendente les otorgó un pequeño presupuesto mensual. Pudieron comprar a crédito enciclopedias, colecciones, textos literarios, cuentos infantiles y estanterías metálicas.

  Al año siguiente comenzaron, ¡ por fin !, a comprar novelas a pedido de las socias, que ya habían leído todas las donadas que tenían en existencia, algunas, hasta dos veces. Siguieron con los festivales folklóricos y también los de rock nacional a pedido de la gente muy joven. Todo con intérpretes locales y de pueblos vecinos. También organizaron espectáculos infantiles de entretenimientos, títeres y presentaron obras de teatro.

“LA GRAN POLÉMICA": habíamos anunciado una obra muy comprometida del momento “El Señor Galíndez”, a cargo de un grupo de teatro de Rosario. Gran expectativa. Todas las localidades vendidas. Pero, hete aquí que alguien se enteró de que la obra “tenía un desnudo”. No nos dijo nada, pero fue a pedir al Intendente que la prohibiera. El Intendente dijo que no porque ya tenía la prohibición para menores y a los adultos no se les podía prohibir.

  Se armaron dos bandos, muy desparejos; uno chiquito por el NO y el resto por el SI. Llegó el día, pero, a la mañana temprano nos avisaron desde Rosario que, en esa fecha no podía ser porque se había enfermado un actor. Pusimos un cartel en la puerta del cine diciendo que se suspendía hasta nuevo aviso. A media mañana cayó el primero, luego, otros; “¡¡La suspendieron!!. ¿Cómo ustedes pueden permitir esto? ¡No la pueden prohibir!” Bueno, hubo que explicarlo por la propaladora.

   La semana siguiente se dio la obra y fue necesario poner sillas en los pasillos. ¿El desnudo? Nadie lo vio. La escena era tremenda, por eso estaba prohibida para menores. Se trataba de dos torturadores profesionales que arrancaban la ropa a una mujer castigándola brutalmente entre gritos, sonidos enervantes y luces que se encendían y apagaban. Días después una profesora preguntó a sus alumnos de quinto año si les había “chocado” el desnudo; los chicos, perplejos, preguntaron: ¿Qué desnudo?”
   Para ese entonces la Biblioteca había crecido mucho; en libros, socios y otras actividades. El Intendente la ubicó, entonces, en un salón grande con varias dependencias, en San Martín y Libertad.

   Este local, el quinto, permitió, por sus dimensiones, desarrollar muchas de las actividades que competen a una Biblioteca en su tarea de recopilar, transformar y difundir cultura, crear espacios y permitir que las personas puedan manifestarse.

   Se daban clases de idiomas, teatro, tejidos, tapices, canto, guitarra, danzas folklóricas, títeres, dibujo, bordado, corte y confección, tallado y monta. Había apoyo escolar primario y secundario. Se realizaron exposiciones de pintura, fotografías y poesía. Se formó un grupo de teatro de adultos y otro infantil y se creó un programa radial semanal. Seguían los festivales folklóricos, pero con una nueva modalidad: utilizar todo el pueblo como escenario, priorizando por turno los diferentes barrios.

   Luego cambiaron gobiernos y tuvieron que cambiar de casa por sexta y séptima vez, Cooreman y Echániz, respectivamente. Pero esta condición que les tocó, de ir mudándose continuamente, lejos de perjudicar el funcionamiento de la Biblioteca, fue propicia para hacer nuevos amigos y nuevos socios sin perder los anteriores.

   Hoy se hallan ubicados en su octavo local, compartiendo un edificio con otras instituciones, la vieja Policía restaurada. Es una dependencia muy bonita y muy bien ubicada, pero como siempre, estrecha. Sucede que la Biblioteca crece. Tiene 672 usuarios y, de los 200 libros iniciales, ya inscriben el volumen 14.323. Se siguen prestando los servicios de siempre y, desde hace cinco años se mantiene un Feria Popular del Libro con presentación de distintas editoriales y librerías.

   A veinticinco años de su fundación, la Biblioteca Popular Teresa B. de Lancestremere es una institución independiente, con personería jurídica, asociada a FEBIPO y protegida por CONABIP.

   Fue creada y criada con amor, y con conciencia de su razón y de su función; con el apoyo de mucha gente: grupos de trabajo, comisiones, asociados y autoridades. Y, con la ayuda de Dios, seguirá creciendo.

EL PERSONAL
Bibliotecarias: dedicación, seriedad, trabajo, responsabilidad, simpatía: Mónica Dellacroce y Claudia Brizzio.
Asistentes: apoyo incondicional, respeto, alegría: Valeria Gagliardi y Erica Leyes.
Mantenimiento: mucho más que mantenimiento: Ana María Botta y Marta Morán.
Dirección:
Amor, trabajo, constancia; amor, trabajo, constancia: Olga de Zubizarreta.

GRUPOS DE TRABAJO Y COMISIONES

  Todos y cada uno, maravillosos colaboradores. Si hay algún olvido involuntario sepan comprender, son veinticinco años.

Adrián López Araya, Beatriz Nant, Juan Carlos Martínez, Betty Tadich, Mateo Chiantaretto, Poli Gay, Arturo Tonelli, Luis Corsi, Cristina López, Alfredo Becerra, Walter Dellacroce, Gabriel Moriconi, Gustavo Ritta, Margarita Dalmasso, Mauren Gorosito, Osvaldo Folch, Pirincha López, Beto Campagnoli, Silvia Osenda, Pichi Selva, Susana Tossi, Adriana Dealbera, Justo Zubizarreta, Valeria Gagliardi, Lucy Tais, Alberto López, Guillermo Cortassa, Amanda Lattanzi, Víctor Sánchez, Adolfo Tais, Mary Scalerandi, Janto Tardella, Angel Friedrich, Yeya Friedrich, Eddie Chiantaretto, Jorge Bogino, Cristina Bonansea, Ana Botta, Agustín Zubizarreta, César Lattanzi, Loli Palacio, Omar Falcón, Olga Zubizarreta, Milagro Navarro, Daniel Hernando, Mari Villafaña, Claudia Muraro, Analía Ambroggio, Ivana Palacio, Gladys Casanova, Nelson Veglio, Teresa Michelon, Eldo Muraro.

SATISFACCIONES

Algunos piden...
- Quiero un libro como para mí.
- Tienen un libro para leer?
- Denme algo para un día de lluvia.
- Quiero algo lindo, cortito, con letras grandes... y que sea novela.
- Dice mi mamá que le mande un libro verde.
- Me recomiendan una novela que termine bien?

  Socios que comenzaron de niños y ahora traen a sus hijos a hacerlos socios.
Señoras que pedían leer solo revistas “con fotitos”. Por suerte las teníamos. Cuando ya las habían leído todas comenzamos a ofrecerles otro tipo de lectura. Hoy leen autores excelentes y algunas terminaron el secundario.

TERESA BOLLATI DE LANCESTREMERE

  La Teresín, como la llamaban, no era maestra titulada, pero sí estaba autorizada por el Consejo General de Educación de la Provincia para enseñar en su escuela particular “Domingo F. Sarmiento”.

   Fue una maestra muy querida y recordada, que enseñó las “primeras letras” a muchas generaciones de camilenses cuando, aún habiendo escuelas estatales en la localidad, los padres preferían que sus hijos “comenzaran” en la “escuelita Sarmiento”, porque les daba seguridad. Era, y es un honor para sus ex alumnos haber comenzado con “La Teresín”.


III. II. XVIII.
Y, SE HIZO LA LUZ …TRES VECES EN CAMILO ALDAO

  El pueblo tenía apenas ocho años, de noche, la iluminación de las calles eran sólo pálidos y amarillos resplandores en las mechas de kerosene de los faroles que estaban en condiciones; era una situación que intranquilizaba y preocupaba a las autoridades y a los vecinos.

   En un acta de febrero de 1902 leemos que “la Comisión Municipal recibe la propuesta del señor Gaetano de Palma para tomar a su cargo el alumbrado público de la localidad. Pide por el trabajo 70 pesos mensuales y se compromete a que la luz va a permanecer encendida hasta las dos de la mañana en las noches en que la luna no alumbrare.”

   Se le pasa una nota diciendo que la cantidad de faroles eran 33 y que reducen el pago a 60 Pesos mensuales. Fueron 20 años en los que en Camilo Aldao hubo “faroles y faroleros”.

  Siguiendo la lectura en los libros municipales, encontramos que la última licitación para el mantenimiento del servicio de los faroles es de mayo de 1922 y se pagaría al señor Cipriano Herrera 250 pesos mensuales.

   El trece de mayo de 1922 ya se le otorga permiso al señor Juan V. Cortassa para colocar una red de cables eléctricos en la vía pública. Un mes después, Cortassa y Cía solicita un nuevo permiso para levantar un Edificio Usina frente a Jaureguialzo Hnos. Se le otorga el permiso pero en forma condicional porque debe ofrecer garantías necesarias para que el servicio eléctrico no proporcione ningún peligro.
Esta Usina funciona hasta febrero de 1960, casi 40 años.

“La impostergable necesidad de solución al problema de la energía eléctrica local cada día más crítico…”

“Las ventajas de las Sociedades Cooperativas. Aseveración que hace más accesible el logro feliz de tan necesaria solución…”

   Son los dos primeros apartados del Acta Nº 1, de diciembre de 1956, de la Comisión Provisonal de la Cooperativa Eléctrica.

La “Cooperativa de Electricidad, Otros Servicios Públicos y Vivienda Limitada de Camilo Aldao” comienza a producir energía eléctrica por medio de tres motores con sus correspondientes generadores el día 27 de febrero de 1960.

   La Cooperativa, en el año 2006, suministra energía a 2.313 usuarios urbanos y rurales. Además presta servicios de Gas natural a 1.294 usuarios, de teléfono a 940 usuarios, agua potable y servicios sociales.

  De un “Farolero” que debía mirar la luna antes de prender y apagar el farol, pasando por una “Familia” que dejó la seguridad del trabajo de campo por una aventura que hacía de la electricidad el sinónimo del progreso, hasta una “Cooperativa” que brinda a la población cada vez más exigente, servicios de una tecnología de avanzada… gracias a Dios y al empeño de hombres progresistas, en Camilo Aldao se hizo “tres veces la luz. ”


III. II. XIX.
JUAN V. CORTASSA,
FUNDADOR DE LA USINA ELÉCTRICA “LUZ Y FUERZA”

  La señora ELSA CHÍO DE TORRI habla sobre su abuelo y la empresa que produjo en Camilo Aldao un cambio sustancial y definitorio:

   Mateo Cortassa y María Cocco figuran entre los primeros colonizadores de “La Elisa”. Se asentaron en la colonia aproximadamente en 1891, con ellos venían sus hijos Pablo, casado con Catalina Siu y Vicente, soltero, a los que se sumaban sus cuatro nietos: Dominga, Mateo, Juan y Magdalena, nacidos todos en Coronda, Provincia de Santa Fe. Las hijas mujeres habían quedado en Francia, más tarde desaparecidas durante la guerra de 1914.

   La familia Cortassa compró 300 hectáreas de campo, dedicándose primero a la ganadería y luego a la agricultura.

   Los sacrificios de estos primeros colonos fueron enormes, imposibles de imaginar. Mi abuelo Juan recordaba con dolor cuando, luego de la trágica muerte de su padre, él y su hermano mayor Mateo, salieron adelante dirigidos por una madre valiente y una abuela octogenaria. Esta mujer, María Cocco, no obstante su edad avanzada oficiaba de partera entre las vecinas de la colonia.

   Ambos hermanos, fallecida la abuela María, tomaron las riendas del campo, se casaron muy jóvenes con las únicas hijas mujeres de Pedro Francisco Scolari, Magdalena y Teresa. Su tío, Vicente Cortassa, permaneció soltero, vendió luego su parte de campo y se radicó en el sur de la provincia, su vida como la de la mayoría de los inmigrantes de entonces, estuvo llena de vicisitudes y aventuras… cuando era muy anciano, volvió a Camilo Aldao donde murió a los 96 años.

   La familia Cortassa adquirió nuevas tierras y trabajó duramente. Juan, buscando otros horizontes se instaló en el pueblo hacia 1910 e instaló el primer cine que tuvo Camilo Aldao en sociedad con Ignacio Armatto. Apasionado por la mecánica, aprendía este oficio y tornería en el taller de don Emilio Melón. Compró la casa de la Administración, de la sucesión Aldao, donde instaló un taller mecánico y venta de automóviles.
   Terminada la guerra en Europa, cuando el progreso llegó a estas tierras, surgió en don Juan la idea de fundar una Usina Eléctrica, para ello vendió su campo y organizó una Sociedad compuesta por: los Hermanos Cortassa, los Hermanos Jaureguialzo, Pedro Bonansea, salvador Clérico, Juan Cavanenghi, Antonio Pozzi, Cipriano Herrera, Juan Lancestremere, Dr. Raúl Pedemonte, Emilio Melón, Francisco Bogino, Pedro Olañeta, Victorio Caperone, Francisco Poet, Priamo Ambroggio y Antonio P. Carignano, siendo don Juan Cortassa el Director de la Usina de Electricidad

   La empresa que era muy costosa demandó viajes asiduos a Rosario y Buenos Aires, donde se adquirieron los motores y todos los implementos necesarios. No fue tarea fácil, hubo que contratar gente capacitada, expertos en motores e instalaciones. Dice textualmente Elsa Chío “recuerdo a Juan González, apodado “El Vasco”, que vivió en la casa de mis abuelos hasta su muerte, producida por caer desde lo alto de la pirámide cuando subió a cambiar un farol…”

“La sociedad había conseguido un crédito bancario en Buenos Aires, que iba amortizando anualmente. El dinero lo llevaban en una pequeña caja de hierro sujeta por una cadena al asiento del tren y a la muñeca de mi abuelo. Lo acompañaba don Plácido Carignano, contador y socio de la empresa.”

   La familia fue creciendo, sus hijos se hicieron cargo cada uno de un área de trabajo específica, llegaron nuevos empleados y la sociedad fue quedando en manos de Juan Cortassa, quien compró las acciones de sus antiguos socios, pasando a ser una empresa familiar dirigida por su padre y director hasta febrero de 1962, día de la instalación de una nueva y moderna Usina Cooperativa.

III. II. XX.
“Rescatar la memoria, construir el mañana”
un proyecto del I.P.E.M. Nº 151 José I. Urbizu, en pos de su historia.

“Rescatar la memoria, construir el mañana” fue el proyecto institucional del I.P.E.M. Nº 151 “JOSÉ IGNACIO URBIZU” por el 50 aniversario de la fundación de la Escuela de Comercio “José María Aldao”, primera escuela secundaria del pueblo y por los 40 años de la Escuela Técnica “Florentino Ameghino” de Camilo Aldao.

   Una mirada histórica ubica a estas instituciones atravesadas por los profundos cambios culturales, políticos y económicos que vivió la sociedad.

   La Transformación Educativa de la década del ’90, signada por la impronta neoliberal que buscaba la disminución del gasto público y el “achique” del Estado trajo un cambio en la realidad escolar camilense: ambas escuelas se fusionaron por Resolución Ministerial del gobierno del Dr. Ramón Mestre,

   Con la idea de que “la memoria es el único paraíso del cual los hombres no podemos   ser expulsados”, el I.P.E.M. Nº 151 apeló a la memoria oral y los alumnos hicieron el papel de entrevistadores y historiadores. Así surgieron interesantes anécdotas que a continuación se transcriben.

   La Sra. ERMINDA TALLONE DE SELVA declaró: “Durante los casi 30 añós que dicté clases en la Escuela Técnica pasé momentos muy felices, tengo de ella los mejores recuerdos. Siempre trabajábamos juntos para el bien de nuestra Institución, profesores, maestras, Asociación Cooperadora, padres y alumnos. En la Sociedad italiana organizábamos peñas, contratábamos muy buenas orquestas y conjuntos folclóricos, servíamos lo que preparábamos y como símbolo de amistad nunca faltaba el mate, nuestra finalidad era compartir y pasar noches muy divertidas junto a la gente del pueblo que siempre nos acompañó… Días inolvidables eran los que durante los meses de invierno y en especial los días domingos, en el patio de la escuela organizábamos “barrileteadas” y se servía el tradicional chocolate con churros y tortas. Tampoco faltaron las quermeses en la plaza pública con distintas clases de juegos para todas las edades”.

  “Cuando daba clases tenía la costumbre de apoyarme en el escritorio en los momentos en que explicaba a los alumnos y no tenía necesidad de utilizar la pizarra” -recuerda la profesora NORMA LUNA-, y continúa “un día en que estaba dando clases de matemática en primer año, y me hallaba semisentada sobre el escritorio (una mesita un tanto frágil), éste se desintegró literalmente debajo de mi humanidad. Así que aterricé con todo efecto (supongo un efecto teatral). Cuando pude incorporarme, levanté prolijamente todos los pedacitos de la mesita y los amontoné junto a una pared.

   Entonces miré a los chicos: los de la primera fila estaban sorprendidos, con ojos bien abiertos. Mientras que a los de la última fila se los veía a punto de ahogarse de la risa. Fue ahí cuando los invité a que se rieran todo lo que necesitaban. Sólo faltó que rodaran por el suelo. Cuando finalmente la cosa se calmó, entró la Sra. Pina, Directora de la escuela en ese momento, y al ver los restos amontonados, enfrentó a los alumnos y les preguntó quién fue el responsable de aquel vandalismo. Y bueno, confesé que la responsable era yo, esta profesora medio despistada, pero que amaba y sigue amando profundamente el oficio de enseñar. Y le da gracias a Dios por haberle permitido durante tantos años dedicarse a una tarea que colmó su vida y la hizo feliz.”

  “En una época se iba a la escuela técnica los sábados por la mañana” recuerda ADALBERTO SELVA, un ex - alumno, “Con respecto a la parte del taller, estábamos bien equipados, con tableros de pruebas, herramientas, etc. La educación cambió mucho, antes los alumnos respetaban más a los profesores, se estudiaba y se aprendía. El secundario fue una etapa muy linda y la enseñanza que recibí en la escuela técnica, me sirvió para mi profesión. Me siento muy orgulloso de haber sido alumno del Bachillerato Técnico Florentino Ameghino.”

  Sobre la carga horaria de la educación técnica, el ex – alumno RICARDO NAVARRO comenta que “era de cinco horas y algunas mañanas íbamos tres horas y media. Esta carga fue mi mayor obstáculo. En la parte técnica vimos televisores a color, transistores y circuitos integrados y radio grabadores. El secundario fue inolvidable; disfruté cada año. En el festejo de estos cuarenta años, me siento orgulloso porque los años son el reflejo de que la institución funciona correctamente. Anécdotas tengo muchas. Una vez, en tercer año, puse un petardo en el banco, esperando una pequeña explosión, pero resultó ser una gran explosión; el humo era abundante y el banco quedó negro. La profesora me sacó afuera y me llevé varias amonestaciones”.

  El clima institucional deja vislumbrar las anécdotas de otros alumnos. En este caso es CARLA TOMATIS quien recuerda: “Algunos profesores eran estrictos y otros más flexibles… No puedo comparar la educación de ayer con la de hoy porque no tengo hijos en edad secundaria; estimo que se manejan otros códigos. El secundario lo viví con total felicidad y libertad. Al realizarse los cuarenta años de la escuela técnica siento mucha emoción y un sin número de recuerdos vienen a mi mente. Éramos grupos pequeños, entonces nos sentíamos todos, parte de una gran familia. Obvio, con límites, enseñanzas, pero mucho amor de parte de los profesores”.

  La Sra. RAQUEL PAUTASSO, ex alumna de la década del ´70, dice, al referirse a la Escuela Técnica: “conocimos la sencillez y la humildad que traducía su figura, materialmente pequeña en un terreno abierto, prácticamente sin árboles ni reparos. Tres aulas, apoyadas en una minúscula dirección y contenidas por una larga y rectangular galería, conformaban su precaria y singular infraestructura.

   El ingenio y el tesón que poníamos, docentes y alumnos, suplían la falta de materiales, herramientas y maquinarias adecuados. Todo era escaso o directamente no existía…, en nuestra inicial Escuela Técnica “Niñas de Ayohuma”.

   Pero, era suficiente traspasar un umbral, abrir una puerta, para que de ella se expandiera un concierto de impulsos y expectativas latiendo al unísono, señales evidentes del calor y de la fuerza que solamente proporciona la tarea que agrada y reconforta. Ese calor y esa fuerza estaban en todos y en todo: directora, docentes, portera, padres cooperadores y alumnos dispuestos a recibir y a aprender.

   La necesidad de ser y de tener, puesto que las carencias limitaban nuestras posibilidades, fue la razón de la unión y el trabajo solidario, que impulsaron a la Escuela Técnica a mantenerse firme y de pie, a expandirse y crecer, para convertirse posteriormente, con nueva gente y nuevos espacios, en el Bachillerato técnico especializado “Florentino Ameghino””.

  La Sra. MARÍA ANGÉLICA SBARBATTI, ex directora de la Escuela de Comercio, refiriéndose a dicha institución, nos comentó: “usábamos uniforme: las chicas delantal blanco tableado, zapatos abotinados negros y medias tres cuarto marrones, los varones pantalón gris, camisa blanca, corbata y saco azul. Para educación física teníamos un uniforme que no es correcto, porque era tan ridículo que hasta nosotros en aquel entonces nos reíamos. Consistía en un pantalón largo tipo bombacha de franela gris, un buzo blanco y un ribete blanco en la cabeza”.

  Los siguientes recuerdos no son sólo significativos para quien los escribió, que es un ignoto representante de la promoción 1972: “…Vivimos tantos momentos dignos de recordar… y surgen recuerdos desorndenados que tal vez sólo sean significativos para nosotros. Los trajecitos coloridos y siempre elegantes de la Sra. Julia Tardella, cuidadosamente combinados con sus lindos y pequeños zapatitos; el rítmico taconeo y el agradable perfume que anunciaba la llegada de la Sra. Nélida de Lasa (¿Quién no recuerda el comienzo de la mentada poesía que ella nos enseñó?... citada y recitada en todos los encuentros que tuvimos posteriormente a nuestra graduación); los históricos momentos en que “íbamos a dar el capítulo” al profesor Urbizu en el almacén de los hermanos Bartolucci, mientras él tomaba el “vermucito”…

   Siguiendo con el tiempo… más adelante, las fascinantes clases en que el Dr. Hipólito Novero nos relataba con pasión casos y juicios en los que había intervenido, gozoso de ver su audiencia pendiente de sus palabras y con un entusiasmo poco común en horas de clases, muchas veces caminaba lentamente frente a la puerta su esposa, la inefable Sra. Olga, en ese momento con el cargo de regente de estudios, lo que hacía que su relato se cortara abruptamente y cambiara por un “como les decía, el derecho comercial…” entre sonrisas cómplices.

   ¡ También recordamos cuánto aprendimos con Victorina de Geografía ! Planeamos viajes, decidimos rutas, los conocimos como si realmente los hubiéramos recorrido, nos contagió su entusiasmo. ¿Y el viaje que juntos realizamos a la Central Nuclear de Atucha? Ah!! Y la audiencia que pedimos con el Sr. Rondi, tratando los varones de poder usar el cabello más largo – el tope permitido era el cuello de la camisa, no debía tocarlo – y las chicas de llevar los guardapolvos un poco más cortos - en ese caso la medida era la rodilla – (estábamos en la época de mayor auge de la minifalda).

  Para terminar, sí, la anécdota, ahí va: el Sr. Urbizu, siempre puntual, no toleraba más de cinco minutos el retardo de nuestra llegada a la clase de Escritorio Modelo, pero como contrapartida, expresaba con justicia que si él se demoraba, sólo debíamos esperarlo cinco minutos. En cierta oportunidad, habiéndose cumplido la hora de entrada y como él no llegaba, controlábamos ansiosos esos cinco minutos para partir. Cuando ya anticipábamos ese placer, lo vimos venir a lo lejos, pero en un rápido cálculo decidimos que no estaría en la puerta del colegio antes de cumplirse ese plazo, por lo cual emprendimos la huída, dando la vuelta a la manzana por el lado de la policía. Detrás de todos, casi sollozando, venía corriendo Chichita Castagnetto diciendo: “mirá lo que me hacen hacer, yo ya soy grande” (era casi 10 años mayor y en ese momento era la Administradora del Hospital Local). Elegimos narrar ese sencillo episodio para que sea también un homenaje y recuerdo para ella, que es la única que ya no se encuentra entre nosotros”.

   De otro tono es el relato que hace la Sra. NELIA GARCÍA, ex alumna de la primera promoción del “comercial”: “en el colegio de las hermanas (allí funcionó la escuela los primeros tiempos) teníamos el aula frente a un patio que ahora está cubierto, es un salón de actos, y en aquel entonces había un cítrico, una planta grande en el medio, charlábamos, nada más, teníamos muchos sueños, ilusiones. Los varones eran muy respetuosos con las chicas, así que los grupos eran casi como separados, las chicas por un lado y los varones por el otro.

  Sobre los exámenes comenta: …los primeros años los profesores venían de la escuela Jerónimo Luis de Cabrera de Córdoba, para tomar el examen, porque la escuela era incorporada y los profesores de aquí no tenían permiso para tomar examen final. Las pruebas eran el tema completo, no había cuestionario, el profesor llegaba y decía: “Hoy hablamos de “la civilización egipcia”, tomen el cuaderno y adelante”. Escribíamos en 45 minutos, a veces podía se un módulo de 2 horas, de 8 a 10 hojas completas”.

  El anecdotario que existe en la escuela es extenso y su lectura nos convoca tanto a la melancolía como a la reflexión. Con él hemos querido acercarnos a esa historia de denuedos y aprendizajes, que como toda historia humana está signada por memorias esquivas y recuerdos insondables. Deseamos que la memoria y los recuerdos de quienes pasaron por las escuelas que dieron origen al I.P.E.M. Nº 151, se derramen con alegría para nutrir a esta escuela nueva cuyo lema es EDUCAMOS DE CARA AL FUTURO.

III. II. XXI.
BREVE HISTORIA DE LA YPF DE CAMILO ALDAO

  El señor NÓRBEL NANT y la señora MARÍA ANGÉLICA ECHANIZ, reconstruyen literalmente una síntesis de la historia del principal expendio de combustible que tuvo y tiene Camilo Aldao:
   Expresa el señor NANT que el primer representante de Y.P.F. en Camilo Aldao fue el Señor Rómulo Scolari, quien entre los años 1928 – 29, en su local de venta de repuestos y accesorios generales, ubicado en la esquina de Alem e Italia (actual Banco Bisel), vendía nafta y agricol Y.P.F...

   El Señor Scolari había obtenido esa representación exclusiva a través de la intervención de amigos influyentes radicados en Buenos Aires, entre ellos el reconocido comerciante Boris Garfunkel. En el año 1932 Don Rómulo Scolari era agente de las marcas de automóviles: Rugby, Durant, Studebaker, Rockne y Federal y en su comercio se podían adquirir artículos de ferretería, lubricantes, neumáticos, además de bicicletas y radios.

   En el año 1937, al multiplicarse el número de automotores en la localidad, se construye en la esquina de Córdoba y José M. Aldao, el primer edificio expresamente destinado a estación de Servicio, pertenecía a la sociedad constituida por Alejandro Riods y Osvaldo Osenda y en él se comercializaban productos Y.P.F. y se prestaban servicios de lavado y engrase de automóviles.

   El mencionado expendio de combustibles cierra sus puertas en el año 1944, y es entonces cuando la antigua Casa Jaureguialzo, de Alem y Aristóbulo del Valle, incorpora este rubro a su negocio de ramos generales y comercialización de cereales. Allí, el surtidor de Y.P.F. asentado sobre la calle Aristóbulo del Valle va a funcionar durante casi 20 años.

   Nos cuenta la señora ECHANIZ que en el año 1948 había ingresado como socio de la Casa Jaureguialzo, su padre, el Señor Ignacio Echaniz, hijo de uno de los primeros agricultores de la Colonia Elisa, quien toma a su cargo la venta de combustibles y sus anexos. Es precisamente el Sr. Echaniz, quien en el año 1963 construye una moderna y céntrica estación de Servicio, sobre el boulevard José María Aldao, en la cual, sobre el techo abovedado que protege los modernos surtidores, y entre banderas argentinas, se destacan ostentosamente las siglas “Y.P.F”.

   A partir de allí, en un continuo y progresista crecimiento, la firma Echaniz, a través de Ignacio Echaniz hijo, su esposa Onelia Rosso y sus hijos Gustavo, Sergio y Andrés, tuvieron y tienen a su cargo la representación de Y.P.F. en Camilo Aldao,

   El edificio del año 1963 fue reemplazado por las modernas instalaciones que se observan sobre Ruta 12, inauguradas el 11 de noviembre de 1999, en ellas, personal idóneo durante las 24 horas, se halla a disposición del pueblo en general.


III. III.
… DE SUS AFECTOS
Tercera Parte


III. III. I.
UNA ESCUELITA RURAL

  Quince kilómetros al sudeste de Camilo Aldao, en la próspera región agrícola – ganadera de la Colonia Elisa, está ubicada la Escuela José Gervasio Artigas, conocida también como “Escuela Campo Carlitos”, puesto que se halla muy próxima a la tierras que fueran propiedad de Carlos Colosio (Carlitos).

   Actualmente cuenta con un reducido número de alumnos debido a que la gente de campo, por comodidad ha emigrado a los pueblos. Cuarenta años atrás eran numerosas las familias chacareras que enviaban sus hijos a esta escuela.

“Tuve la suerte de ser una de sus maestras, desde el año 1965 hasta 1970 - nos dice la señora MARÍA DEL CARMEN SCALERANDI DE ZANICH- antes y después pasaron por ella muchas maestras y numerosos alumnos.
Quiero destacar el maravilloso material humano que me rodeaba, padres, alumnos y vecinos que militaban en la Cooperadora y el Club de Madres. Ellos se ocupaban afanosamente de todas las necesidades materiales de la Escuela.
Recuerdo las fiestas escolares, los festejos patrióticos, Día de la Madre, Día del Maestro…Cada celebración era un verdadero motivo de encuentro vecinal. Las familias acudían con entusiasmo, “bien empilchados”, llevando riquísimas tortas, pastelitos, panes de leche, chocolate rallado y leche, en abundancia.
Una vez que finalizaba el acto protocolar alusivo a la fecha, se retiraba la bandera y entonces sí, ¡se venía el gran festejo!
Las Señoras: Rosita Gallaratto de Zóccola, Noemí Farina de Osenda, Ana de Renzi, Angelita Noccelli de Arzani, Antonia de Navarro, Elena de Moqueta, Elva de Favor, Aída Loza de Osenda, Beba Intra de Morri, Teresita Urbinati de Bisutti, Juanita Berardo de Osenda, Emma de Fermani… y muchas más, que con gran paciencia y cordialidad revolvían y revolvían la gran olla del chocolate que se servía a todos, juntamente con las bandejas repletas de riquísimas tortas.
El tocadiscos de la escuela, que marchaba a pilas, nos brindaba su música, y mientras maestra y alumnos, padres y vecinos conversaban amistosamente, los más jóvenes bailaban en la galería o correteaban por el gran patio.”


   La Escuela de Campo Carlitos fue construída por la Provincia de Córdoba en el año 1955, en un terreno generosamente donado por el señor Juan Cena. Durante la dirección de la señora Apolonia Bonansea, a comienzos de la década de 1960, se erigió el mástil en el patio central y se construyó la pista de baile con el escenario para fiestas y veladas.

   Posteriormente, bajo la dirección de la señora Mary Scalerandi se inauguró en el patio frontal una Gruta en honor a la Virgen de la Merced. Allí, en una recordada Misa de Campaña celebrada por el Sacerdote Luis Angel Bin, los niños que habían tomado clases de catequesis en la escuela, recibieron su Primera Comunión.
Emocionada, concluye la señora de Zanich:

“¡Cuánta camaradería para el trabajo en común, cuánta alegría sana en las fiestas y reuniones! La Escuelita era el centro de unión vecinal más querido e importante de la colonia. ¡Qué hermosos días he vivido en ella. Todo lo tengo celosamente guardado en mi corazón ¡Hasta siempre escuelita de Campo Carlitos!”



III. III. II.
YA SE FUERON

  La señora MARTHA BRUNO BARTOLUCCI evoca a una familia que ya no existe:

“Llegaron a Argentina, precisamente a Camilo Aldao, cuando corría el año 1913, para “hacer la América”, ellos fueron mis abuelos, Eleonor Ghingini y Serafín Bartolucci. Tuvieron ocho hijos: María, Ana, Mafalda (mi madre), Ángela, Domingo, Francisco, Josefa y Zulema (Chola).

   Los años pasaron, después de muchos trabajos rudos y vicisitudes, en 1951, mis tíos Domingo y Francisco pudieron adquirir el Almacén de Ramos Generales ubicado en la esquina de Libertad y 9 de Julio. En él se instalaron con sus padres y sus hermanas solteras. Fue todo un logro, después de vivir en una de las últimas calles del pueblo, ahora estaban en el centro. ¡Cuántos recuerdos, anécdotas, buenos momentos, pasamos allí!

   El almacén de mis tíos era realmente de “Ramos Generales”, puesto que en él había de todo, desde un alfiler hasta palas y carretillas, aparte del “boliche” donde diariamente se reunían - como decía mi tío Francisco – “los parroquianos”, para hablar y discutir los más variados e insólitos temas, entre picadas de salames y aceitunas y tragos de vermouth, amargos o tintos.

   En este improvisado bar, el profesor de Contabilidad de la Escuela de Comercio, citaba a sus alumnos de Primer Año para evaluar el tradicional capítulo de las “abreviaturas contables”, que tenían la obligación de memorizar. Él alegaba que en horas de clase, “no tenía tiempo”, y su vermouth era sagrado. El mismo profesor agasajaba a los ganadores de los torneos de Educación Física con suculentos asados que se organizaban en el patio del almacén.

   Cuando yo era niña, esa era mi casa. Allí paraba para ir a la escuela, ya que mis padres vivían en el campo. Preparar la jardinera junto a tío Mingo para salir a repartir las mercaderías solicitadas por los clientes, era mi mayor alegría. Esta actividad se realizaba diariamente, por la mañana y por la tarde.

   Otros gratos e inolvidables momentos fueron los compartidos por la familia durante las fiestas de Navidad o Fin de Año. Siempre nos reuníamos en las vísperas, no faltaba nadie, unidos comíamos y recordábamos… no se cantaba, ni se gritaba, porque mis tíos no tenían alegría, o la habían perdido entre luchas y dolencias o quizás nunca la encontraron.

   Muchísimas cosas tendría para contar de las historias de mis tíos solteros… pero ya están guardadas en lo más profundo de mi alma.

   Ellos ya todos se fueron… ya no están… nunca formaron sus familias, no dejaron hijos ni nietos, no tuvieron viajes ni diversiones, sólo aprendieron de la vida lo que fue trabajo y honestidad, signos que me legaron y que les agradezco de todo corazón.”

III. III. III.
EL LINDO BRUNO… Y OTRAS HISTORIAS

  MARTHA BRUNO prosigue con sus recuerdos… ahora es su abuelo a quien apodaban el “Lindo” Bruno:

  "Salió de Italia porque la guerra lo apremiaba. La mirada era arribar a la Argentina como lo habían hecho muchos de sus paisanos. Se embarcó con tres amigos, que, cuando llegaron tomaron rumbos distintos, sin volver nunca más a encontrarse. Ese fue mi abuelo Luis, llamado cariñosamente “paíto” por sus nietos y “Lindo” por todos.

   El apodo se le “pegó” porque según dicen, fue la primera palabra castellana que pronunció en nuestro país.

   Después de andar recorriendo parte de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe en busca de changas para subsistir, fue a dar, circunstancialmente, a la Colonia Santa Lucía. La familia Dalmasso lo recibió, y no sólo le brindó albergue y trabajo sino que hasta le concedió a “Mariquita”, mi abuela María, quien sería su compañera de toda la vida con la que tuvo sus dos hijos: Albino, mi padre, y Leticia, mi única tía paterna.

   No puedo contar muchas experiencias vividas junto a mi abuelo Bruno, porque él murió siendo yo muy niña, pero recuerdo que era una persona divertida, que disfrutaba de sus nietos, que sus salidas las concluía en la vinería de Zorzenón, donde terminaba por demás de alegre… quizás el vino aflojaba su memoria y le permitía sobrellevar la angustia del desarraigo.

   Solía contar que cuando era niño, para no ir a la escuela, se escondía en el hueco de un gran árbol en las afueras de su pueblo de Piamonte,… o que cuando se venía para América su padre le entregó un dinero, y evitando el saludo, le dijo como despedida
“nunca más te voy a ver, Viyo”… o que para costearse el viaje, con sus amigos debió limpiar las bodegas todos los días…

   Quise mucho a mi abuelo Luis, y siempre se lo demostré, él me decía en piamontés “mi ratoncito”… el nuestro fue un cariño mutuo, entrañable, sincero…”


III. III. IV.
VIDA EN LA CHACRA

  Al hablar de sus abuelos, se entrecruzan y superponen sus recuerdos de niña:

“En cuanto a mi niñez en el campo – dice MARTHA - junto a mis padres y hermanos puedo decir que mi madre, Mafalda Bartolucci, era una persona realmente alegre, de alegría demostrativa, tarareaba y cantaba mientras realizaba todo tipo de labores, hasta los trabajos rudos del campo.

   Para contactarse con su vecina Rosita, desde la base del molino le enviaba señales con un espejo que su amiga contestaba de la misma forma; ello significaba que esa tarde culminaría con charla y mate.

   Los sábados y domingos, o bien para acontecimientos especiales, yerras, carneadas, cumpleaños, se reunía todo el vecindario, que por ese entonces era numeroso, ya que los campos estaban habitados. Los hombres jugaban a las bochas, a la taba o al fútbol, mientras que las mujeres en la cocina charlaban y amasaban pastelitos o freían maíz que reventaban en las sartenes, y que nosotros solicitábamos a los gritos, desde el patio. Por las noches las fiestas finalizaban con partidas de naipes, tómbola o relatos de humor o misterio.

   Algunos domingos de verano partíamos en caravana a las lagunas de Santa Lucía, y allí, entre baños y pesca, barro y mosquitos pasábamos un día de lo más entretenido.

   En vísperas de un domingo de elecciones, comenzó a llover serenamente de manera pareja y continuada. Mis padres y el vecino, preocupados porque debían cumplir con su deber cívico, ante la imposibilidad de salir con un auto decidieron preparar la vagoneta. Le colocaron un toldo de lona y le ataron cuatro caballos, por las dudas…

   Los hombres con sus capotes chorreando agua, conducían la vagoneta que se desplazaba sin contratiempos en el barro blando, mientras nosotros con nuestras mamás, felices, debajo del toldo comíamos pastelitos y churros y tomábamos mate. Así recorrimos el pueblo, parando en los lugares donde se votaba. Y así regresamos a la chacra, alegres por el día diferente que habíamos compartido.

   Estos son algunos de los momentos que más recuerdo porque los disfruté y porque “todos estábamos juntos”".

III. III. V.
MIS PRIMOS VASCOS

  ¡ Cómo duelen las ausencias ! y más aún cuando no se llegan a comprender ciertas situaciones, superadas por los sentimientos juveniles que escapan a lo racional. La señora NANCY ROJAS recuerda a sus primos vascos:

  "Era febrero de 1949 cuando mis primos, Cosme y Cipriano, oriundos de la localidad de Azcoitía, en la provincia de Vizcaya, País Vasco, vinieron a vivir a este pueblo, puesto que aquí, en Camilo Aldao, residían la mayoría de los integrantes de la Familia Echaniz.

   Para nosotros, su llegada fue toda una noticia. Cosme tenía 20 años y su oficio era el de tornero, se había negado a cumplir con el servicio militar en su país, pues en época de guerra el ejército los requería por tiempo indeterminado.

   Cipriano, ebanista profesional, contaba con 25 años. Al padre de ambos, mi tío José, como era enemigo del general Franco, durante la Guerra Civil Española sus amigos lo tuvieron oculto en un sótano durante cinco meses y luego le consiguieron lugar en un barco carguero que venía a Argentina.

   Todos hablaban en un vasco cerrado, nosotros nos enojábamos porque no les
entendíamos, ellos reían. Eran muchachos buenos mozos que provocaron un revuelo de chicas interesadas.

   Luego de un tiempo, decidieron trasladarse a la ciudad de Rosario. Recuerdo que el día que fijaron para marcharse, fines de julio de ese mismo año, 1949, mis primas Clide, María Angélica y yo, para retenerlos, hicimos una promesa que cumplimos rigurosamente: durante una semana fuimos todas las tardes a rezar a la gruta de la Virgen de Lourdes, en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

   Y si bien los deseos de que se quedaran en Camilo no llegaron a cumplirse, nuestras oraciones sin duda los han acompañado para encauzarse en esa nueva vida que les tocó enfrentar.

   El mayor, Cipriano, se casó en Argentina con una española y regresó a su patria, estableciéndose en Bilbao, donde falleció hace poco tiempo, mientras que Cosme aunque permaneció soltero, logró cierto bienestar económico que le permite seguir viviendo en Rosario sin contratiempos, y con mi primo Juan Carlos Echaniz, se mantiene comunicado".

III. III. VI.
MI ABUELA LUISA

  La señora Luisa Tallone de Berardo nació en Busca, provincia de Cúneo, en la región del Piamonte, Italia, en 1875.

   Llegó a Argentina siendo muy joven con su madre, Carolina Lisardo de Tallone y sus hermanos: José, Magdalena y María; el padre había muerto y la familia debía trabajar duramente en una fábrica de tejidos para subsistir. Venían para reencontrarse con su hermana Ana, casada con Juan Sigotto, que residía en este país desde hacía más de diez años, radicada en Colonia Leoncita.

   Su nieta, MARÍA LUISA BERARDO, nos relata lo que su abuela a su vez le relataba:

  "Siempre tenía presente mi abuela su llegada a Camilo Aldao, sus angustias y su desconcierto ante lo desconocido… contaba las peripecias vividas en esa larga travesía hasta el puerto de Buenos Aires, su llegada en ferrocarril a la localidad de Cruz Alta, el viaje en la “galera” (mensajería), que les había cobrado cinco pesos para traerlos, y su arribo, finalmente, al lugar donde recién comenzaba a tomar forma y color lo que luego sería nuestro pueblo. La hermana debía ir a buscarlos, y, para que la reconocieran, llevaría puesto el vestido que la madre le había confeccionado en Italia antes de partir.

   La galera los dejó frente a una fonda que, según sus recuerdos, se hallaba ubicada en la esquina de San Martín y Alem, - “ahí donde está ahora la tienda de Gómez”- decía, (actual Cooperativa Agrícola). Notaron que ninguna persona los estaba esperando… y al ver, y no entender esa desolación que los rodeaba, lloraron asustados. Finalizaba febrero. Era el “Miércoles de Ceniza” del año 1898.

   Desde la amplia vereda de tierra del hotel, mientras observaban desconcertados la precariedad de las construcciones sin revoque y las plazas rodeadas con cercos de alambre, vieron que se les acercaba la figura imponente de un hombre montado en un brioso caballo negro con rica montura y bronceados arneses. Se trataba de don Priamo Ambroggio, estanciero de estas colonias, que estaba haciendo un recorrido por el pueblo. Se le encendían los ojos a mi abuela al evocar el porte soberbio del hombre en su caballo, y la situación de ellos, mezcla de miedo y desconcierto, que no podían controlar.

   Ante la presencia de los inmigrantes, el jinete aminora su marcha, y es entonces cuando una empleada de la fonda, motivada por los festejos del carnaval, coqueta y audazmente le arroja un balde de agua que da en el vientre del animal y hace que éste corcovee y gire con rapidez, pisándole la mano a la muchacha, a quien deben auxiliar rápidamente entre gritos y lamentos…

   Luego de una espera de horas o de días, que mi abuela no alcanzaba a precisar, con los ojos siempre fijos en la calle ancha, (boulevard San Martín), una polvareda les anunció que se acercaba un carro; lo distinguieron tirado por cuatro caballos, llevando en el pescante a una mujer que sostenía firmemente las riendas. Mi abuela la reconoció y gritó: ¡Es Ana!.. esta exclamación cortaba su relato, mientras la alegría hacía resplandecer su carita pequeña, consumida ya por los años.”

Ubicada con su familia en el campo de la Colonia Leoncita y luego en Camilo Aldao, la señora Luisa Tallone de Berardo continuó su vida en esta Argentina generosa que le brindó amparo hasta el día de su muerte, ocurrida en 1955…

Continúa diciéndonos, Mary: “Hoy la evoco sentada en su silla petiza, remendando el pantalón del nieto que ella había criado porque su hija había muerto al dar a luz, contándome, una y otra vez, como si nunca lo hubiera hecho, la historia de su llegada a la Argentina…”

¡ Mi abuela Luisa, cómo te recuerdo !

III. III. VII.
DON SANTIAGO BOTTA... un nombre para recordar.

  Las personas ancianas del pueblo aún recuerdan a Don Santiago Botta, el ladrillero, el que con una generosidad a toda prueba albergó en su casa a parientes y amigos, brindando amparo, compañerismo, amistad… CATALINA BOTTA DE MAZOLLA, nos habla de su padre:

   "Mi padre, Santiago Botta, nació el 29 de Octubre de 1875, en un pequeño pueblo de Murello, Pcia. de Cúneo, Italia. Vino a Argentina con sus padres Martín Botta y Catalina Ponzone, con sus hermanos de los cuales él era el menor. Aquel viaje que siempre mi padre recordaba duró tres largos meses, ya que viajaron en una precaria embarcación a vapor.

   Mis tíos se llamaban Martín, Magdalena, Valentina, Santiago, Ernesto y mi tía más pequeña nació en este país y la bautizaron Marieta.

   Cuando llegó la familia Botta al Puerto de Buenos Aires, el 29 de octubre de 1881, ese día mi padre cumplía 6 años. Todo era intriga y esperanza, aprender a vivir en un nuevo país, en el que la cultura y las creencias se mostraban muy diferentes. La familia se radicó en la provincia de Santa Fe, en un pequeño pueblo denominado Froilán Palacios. Allí comenzaron a trabajar en las tareas de campo, araban la tierra y cultivaban hortalizas y cereales.

   Con el paso de los años, siendo ya adultos, mis tíos fueron organizando sus vidas en la provincia de Santa Fe: en las zonas de Olivero, Puerto Gaboto, Maciel, Froilán Palacios… mientras que Ernesto y mi padre, tratando de tentar suerte en Camilo Aldao, llegaron a nuestro pueblo en 1895.

   Ernesto, luego se casó con Magarita Oliveros con la que tuvo siete hijos: Catalina, Martín, Antonia, Roberto, Nélida, Mafalda y Ernesto, todos ellos se criaron en Camilo Aldao. Mi padre, por su parte, se casó en primeras nupcias con Anita Fraire, tuvieron una hija llamada Rosa Catalina, fallecida a los 22 años, mientras que la esposa, Anita Fraire, también murió tempranamente, en 1935.

   Por aquellos años, para poder instalarse y construir sus hogares, debieron trabajar en el transporte de cereales, como carreros, además, fabricaba ladrillos en un terreno al este del pueblo, sobre boulevard San Martín, próximo al lugar donde posteriormente funcionó el hipódromo.

   El domicilio familiar era una casona también ubicada sobre el mismo boulevard, que luego adquirió la familia Petrini remodelándola y completando la edificación hacia la esquina. Mi padre al igual que luego don Conrado Petrini, había instalado allí un despacho de bebidas y se había casado en segundas nupcias con Santina Maestrello, mi madre, quien fallece cuando yo contaba solamente con tres años, así es que fui creciendo con el cuidado y la educación de mis familias paterna y materna.

   Durante la década del 50 tuvo que ausentarse del pueblo para acompañar a un tío suyo muy enfermo, al que asistió hasta su muerte en la localidad de Maciel. Los años pasaron, mi padre se fue haciendo viejo y falleció el 12 de Febrero de 1963, a los 87 años, habiendo conocido a su primera nieta, Gloria.

   Don Santiago Botta fue un habitante carismático y muy querido en Camilo Aldao, ya que se lo consideraba noble y bondadoso, fue un ser muy servicial con su familia, protegió a niños y jóvenes y volcó su generosidad también con sus empleados y con sus amigos, don Braulio Pereira fue uno de ellos… y la comunidad…

   Todavía algunos que lo conocieron lo tienen presente y yo especialmente lo recuerdo con mucho cariño por el legado de amor y servicio que me dejó.”

III. III. VIII.
CONGREGACIÓN DE HERMANAS DE CARIDAD
DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN Y PERPETUO SOCORRO

INSTITUTO “SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS”

“La educación es ciencia, pero también es arte. El arte de acompañar con amor en el crecimiento propio y el de los demás. Educa quien transmite conocimientos, valores, ideas…pero, sobre todo, quien muestra una forma de vida que es digna de ser vista como camino que conduce a la verdad y a la libertad”

   La Profesora MARTA PIERANDREI DE FERNÁNDEZ, se refiere a su trabajo en el Instituto Sagrado Corazón de Jesús:

“En el año 1969 me casé, me instalé en este querido pueblo de Camilo Aldao al que amo tanto como al que me vio nacer, y ya no me fui más por la gracia del Señor, me pasaron cosas bellísimas, la más bella de todas la alegría del nacimiento de mis tres hijos, Laura, Gabriela, Pablo, hoy a estos tres amores, se suman dos amores más, mis nietitos Mateo y Julia.

   En ese mismo año comenzó a funcionar el nivel medio del Instituto “Sagrado Corazón de Jesús “Institución que por la delicadeza y atención de La Sra. Ruiz de Paz, hija mayor de Don Camilo Aldao, pasa a ser propiedad de las hermanas de la Congregación del Buen y Perpetuo Socorro en el año 1922. Mi esposo fue el primero en que me habló de la Institución con un fuerte cariño, así fue que por él y su familia, cuando ingresé ya conocía al colegio que les había dado tanto y sentí que a través de ellos me había permitido querer a la Institución como si hubiese sido su alumna.

   En el año 1971 la profesora que daba Lengua Castellana en primero, segundo y tercer años, dejó las horas cátedras, la primera directora que tuvo el nivel Medio hermana Mercedes, me ofreció no sólo las cátedras de “Castellano”, sino también Latín que se dictaba en los tres cursos; la escuela contaba con dos idiomas Latín e Inglés, no acepté, eran demasiadas horas para comenzar, Latín se quitó, lamentablemente; a los quince días dejé Lengua de tercer año, hacía poco tiempo que me había recibido , no tenía experiencia de aula, desde el año 1966 trabajaba en el Instituto José Manuel Estrada” de Los Surgentes, hoy “Presbítero Emilio Castoldi” pero como preceptora; a pesar de las necesidades económicas que teníamos pues hacía muy poco tiempo que nos habíamos casado, me pareció muy ética y acertada la decisión, necesitaba prepararme y para ello consideré que lo más adecuado era comenzar con pocas horas.

   El Instituto me atrapó muy rápido, empecé a amar a mi lugar de trabajo con todo el corazón, creo que las hermanas de entonces lo percibieron porque en el año 1972, la hermana Mercedes, primera directora enfermó gravemente; no puedo dejar de recordar la última vez que la vi, con la sonrisa y bondad que la caracterizaba le llamó dulcemente la atención a una niña porque no usaba en ese momento las medias que eran parte del uniforme; luego se acostó para no volver a levantarse; yo hacía muy poco tiempo que estaba en el colegio, pero un día tuve la sorpresa de que me mandara a llamar, junto a una compañera de trabajo, en ese entonces preceptora, quien luego fuera una excelente maestra de nivel primario, cargo que ejerció con suma idoneidad hasta que el Señor la llamó a su morada; fuimos con Estela, nos obsequió un cisne, que la hermana Fortunata había confeccionado, nos agradeció por el trabajo que estábamos realizando y nos pidió que continuáramos trabajando con amor, nos expresó que en la docencia sólo se podía estar cuando se sentía la vocación docente y del trabajo se hacía una constante entrega a los niños y jóvenes que el Señor elegía para que fuesen nuestros alumnos, allí comencé a sentir que algo muy fuerte me uniría a las Hermanas; lloré a la primera Hermana de la Congregación por mí conocida que dijo adiós a esta vida para ir hacia la Casa del Padre, se fue la hermana Mercedes con el pensamiento de que “ el alma del hombre es un vaso que sólo se llena de eternidad”, nos dejó el 23 de enero de 1973. La hermana Leticia era entonces Superiora de la Comunidad y Representante Legal del Instituto, hermana espiritual y biológica de la hermana Mercedes. Éramos una comunidad pequeña, pocos alumnos, pocos docentes, mucho corazón, mucho amor y mucha entrega, Jesús y María en el centro del nivel naciente.

   No puedo dejar de recordar en este momento al Padre Luis Bin, párroco de nuestra Parroquia “San José”; con su testimonio, palabras y las palabras permanentes de Sor María Leticia intenté que mis clases fuesen un apostolado, una catequesis, para mí fueron grandes maestros, me enseñaron que la escuela católica como todas las demás escuelas tienden a la formación humana de la juventud, a alcanzar los bienes culturales pero que por sobre todo en el centro de la escuela católica está Cristo, su presencia hace que sea un lugar de evangelización, de auténtico apostolado, dirigida a formar especialmente la personalidad cristiana; la Hermana Leticia solía decir “ la escuela católica no es mejor ni peor que otras, es distinta” ejercí en otras escuelas de excelente nivel educativo, pero la escuela católica me atrajo demasiado para compartirla; no sé si logré evangelizar como me lo propuse desde el comienzo de mi actividad pero lo intenté con todas mis fuerzas y con entusiasmo y ardor evangélicos.
El Instituto comienza a funcionar como Bachillerato con Orientación Agraria, a los dos años las hermanas ven la conveniencia de cambiar la orientación por Bachillerato Docente. .

   La Sra. Margarita Carignano se hizo cargo de la dirección en el año 1973, comienza a funcionar en el turno mañana, desde su creación funcionaba a la tarde, se compartía el establecimiento con los grados inferiores del nivel primario.

   La tercera directora del Instituto fue la Srta. María de las Mercedes Torre, durante su gestión trabajamos mucho, como lo veníamos haciendo y en un clima cordial y ameno.

   Mechi tomó una licencia, se hizo cargo de la dirección la Hermana Emerenciana en condición de suplente, era Representante Legal; la S.N.E.P. organismo del cual dependía el Instituto como todas las escuelas de la Nación, permitía que se ejerciesen los dos cargos. Al renunciar la Srta. Torre, Hermana Emerenciana con el consentimiento de la Superiora Provincial, Hna. María Leticia, me propuso el cargo directivo, asumí el 10 de febrero de 1986, comencé a desempeñar mi nuevo cargo en el Curso de Rectores organizado por el C.O.N.S.U.D.E.C., al que asistí quince años siempre en la segunda semana de febrero de los dieciocho en que estuve a cargo de la dirección.

  Recordaré algunos momentos de los tantísimos que he vivido, algunos fueron bellísimos, otros difíciles pero a todos los he vivido con intensidad; muchas veces reí, otras lloré, tuve llantos de emoción, otros de dolor, otros de preocupación.
1986 se da comienzo con las Exposiciones y Ferias del Libro, el libro católico siempre tuvo un lugar preferencial; las Ferias de Ciencias organizadas con el nivel primario; participación en Ferias de Ciencias regionales, primer centro educativo en el que se dio clases de computación en carácter de clases extraprogramáticas; campamentos pastorales dentro y fuera del establecimiento; noches heroicas para esperar la llegada del Espíritu Santo, en Pentecostés.

   Todos los meses celebraciones especiales, marzo: San José, marzo u abril: Cuaresma, Semana Santa , Vía Crucis en Vivo algunas veces, Encuentros de Semana Santa, Pascua de Resurrección, mayo: mes de la Congregación celebraciones y otros festejos para honrar cada aniversario de su fundación con recordaciones especiales en honor a la fundadora Madre María Agustina, junio: Mes del Sagrado Corazón de Jesús, patrono de la Institución, día 27 Nuestra Sra. del Perpetuo Socorro; agosto: Asunción de la Virgen, setiembre: mes de la Biblia, octubre : mes del Santo Rosario, rezo del mismo en cadena todas las semanas, noviembre : mes de María ; convivencias espirituales, encuentros convivenciales y de fraternidad con los Padres Cooperadores de Cristo Rey de la ciudad de Rosario y mucho, mucho más, el departamento de Catequesis ocupó un lugar de privilegio durante mi gestión y de allí surgían múltiples actividades, a las mencionadas anteriormente agrego las celebraciones marianas, paralitúrgicas….

   Comienzan los viajes educativos La Rioja y circuitos turísticos, el Noroeste argentino, Misiones y Cataratas, pasando por Chaco, Corrientes, Península Valdés, Buenos Aires capital y provincia, Santa Fe, Cayastá , Entre Ríos: Paraná y Los Palmares de Colón, el Palacio de Urquiza, Federación; Córdoba y sus sierras, Cura Brochero, a este lugar lo visitamos dos veces como a otros, de la segunda visita nos quedó como recuerdo un hecho que hoy es anecdótico pero que en ese momento nos hizo sentir muy mal, al llegar doblamos en una esquina y al pasar frente a la Hostería “Arture” en que habíamos estado la primera vez, dijimos “aquí está , éste es el lugar, una parte de la excursión descendió y el resto seguimos caminando hacia el otro alojamiento, nos llamó la atención al comenzar la caminata, que tuviésemos que caminar tanto pues se nos había dicho que los alojamientos estaban a dos cuadras de distancia , de pronto una profesora me dice- Marta éste es el hotel que usted nombró varias veces- se llamaba “Mariano”, nos dimos cuenta de que habíamos alojado a un grupo en un lugar en el cual no se había pedido reserva, sólo había sido alojamiento en el viaje anterior, tuvimos que ir a disculparnos frente a la gente que atendía, y a avisar a profesoras y alumnos que debían trasladarse al hospedaje reservado, algunos se estaban bañando, otros mirando televisión , otros con toallas sobre la cabeza, signo de que acababan de lavarse sus cabellos, hubo urgencia por retirarnos para que no se nos cobre el día ¡ fue todo un papelón !

   Luego recordamos a este hecho con simpatía; viajamos a la Estancita , subimos a un colectivo pequeño como pudimos, para hacer el famoso camino “del Cuadrado” sentados sobre equipajes algunos, otros de pie, partimos desde Río Ceballos hasta la Estancita, allí había un lugar muy espacioso en el centro para acampar , un templo, la Casa para Retiros espirituales de una Congregación de monjes, un arroyo, muchos árboles, toda la naturaleza y nosotros desconectados del mundo, Dios en su divina misericordia nos ayudó a tener una buena estadía y un buen regreso, fuimos con guías experimentados y escalando montañas llegamos a través de una caminata que duró casi seis horas a la Capilla de Candonga, el regreso lo hicimos un poco con la luz del día , y otra parte con luz de linternas; el grupo de guías nos había pedido muy especialmente que no nos acercáramos a la casa de los curas, nos pidieron que adoptáramos lo que nos decían como una norma a cumplir, uno de nuestros alumnos pensó que podía pasar desapercibido e ingresó, no pude conocer cómo, a la casa para darse una ducha, eso se dio apenas llegamos, fue el primer mal momento que pasamos, todos estábamos bastante desalineados, hacía casi diez horas que viajábamos, y este alumno peinado como a la gomina y todo perfumado, le llamaron la atención a él, por supuesto, y a todos los responsables del grupo, especialmente a mí por ser la directora. Éstos son sólo algunos de los viajes que realizamos, omito hablar de los viajes hechos en nuestra zona, lugares tan llenos de historia, de rica flora y de rica fauna.
   Cambio de plan de estudio en el año 1991, implementación de un plan de avanzada, que tenía mucho que ver con el futuro y con la formación espiritual, cultural, especializada y artística de los alumnos, Teatro, Cine, Periodismo, materias optativas, Informática Aplicada y Computación, disciplinas nuevas para una nueva educación y una nueva escuela; sólo dos promociones se recibieron como Bachilleres con Capacitación Laboral “Auxiliar en Informática”.

   Tuvo lugar la transferencia de los servicios educativos a la Jurisdicción Provincial en el año 1993, y en el año 1996 la Implementación de la Ley Federal de educación, se sucedieron las reuniones Córdoba, Villa María, pueblos vecinos, dentro del Establecimiento. Redacción de Proyectos Institucionales, Ideario, Proyectos Departamentales, Curriculares. Participación en Olimpíadas, llegar hasta la instancia nacional de las Olimpíadas de Geografía, pasar a la última ronda como primera la alumna que representaba a nuestro instituto y luego terminar ocupando el tercer puesto; Pasar a la instancia Provincial en las Olimpíadas de Filosofía.

   Adaptación de lugares físicos para la realización de actividades sugeridas por la transformación educativa. Remodelación del Laboratorio, Sala de Computación, Sala de Proyección, Escenario Patio Descubierto, Cantina… todo ello con la gran colaboración de los padres Unidos del Sagrado Corazón de Jesús, quienes están trabajando para el colegio desde el año 1996 y con mucha entrega, ello puede verse en el embellecimiento físico de la Institución y el confort que actualmente está teniendo.

   La autoridades provinciales adjudicaron al colegio Orientación “Humanidades”, orientación que responde a sus bases, a sus principios, no podía ser de otro modo, la escuela desde su nacimiento tuvo perfil humanístico.

   Las clases de Lengua fueron verdaderos talleres literarios, los alumnos tomaron conocimiento de autores y más autores: argentinos, latinoamericanos, la literatura mundial tuvo su espacio en las aulas; con la poesía, el cuento, la novela, la leyenda, la fábula, el ensayo y otros géneros se trató de despertar el gusto por la lectura y por un trabajo de nivel, la monografía dio lugar a la presentación de trabajos que fueron elogiados por las inspecciones del momento; igualmente se trabajó así en los campos de la especialización, trabajos que recibieron también elogios de inspectoras y en las otras áreas y disciplinas se realizó un trabajo igualmente intenso y elogiable.

   Se dio comienzo con las “Pasantías Laborales” con el fin de aplicar los contenidos recibidos en el aula y con el propósito de que el alumno vaya adaptándose a la inserción laboral, se realizaron en Municipalidad, centros de trabajo dependientes de ella, en Instituciones privadas y dentro del colegio. Uno de los últimos proyectos formulados y puestos en marcha durante mi paso por la dirección fue el “Opciones para el Después”.

   Toda esta actividad que fui recordando es apenas una gotita de agua en un gran jarrón, abundante fue la tarea realizada, se pudo concretar tanto y mucho más que no puedo relatar por falta de espacios, gracias a un personal docente y administrativo de excelencia , comprometido con la escuela e identificado con ella en su gran mayoría, de sólida preparación profesional, y gracias , muchas gracias a las Hermanas de la Congregación del Buen y Perpetuo Socorro, especialmente Superioras Provinciales, Hermanas de Consejos y Representantes Legales por la confianza depositada en nosotros y por la libertad que nos dieron para que podamos hacer tanto por esta Institución que hizo Historia y que es Historia en la Historia de Camilo Alado.
   Di los nombres de las directoras, en una escuela privada el mayor cargo lo ejerce el o la Representante Legal, representa a la Entidad Propietaria, la persona de mayores responsabilidades, la primera Representante Legal del Nivel Medio fue la Hermana María Leticia; luego Hermana Emerenciana; cuando asumí como directora en el año 1986 ella ejercía el cargo de Representante Legal; 1987 Hermana Ángela; 1988-1990 Hermana Gonzaga; 1991 Hermana Susana; 1992 por razones que las hermanas dieron a conocer a la comunidad de Camilo Aldao por los medios Radio y Televisión dejan la casa por cinco años, tiempo que luego se extendió, volvieron las hermanas en el año 1997 con la Hermana Elena como Superiora de la Comunidad ; 2001 la casa vuelve a quedar nuevamente sola, al irse las hermanas en el año 1992 la Superiora Provincial de ese momento me designó para ejercer el cargo de Representante Legal, como aún el colegio pertenecía a la Nación pude cumplir con ambos cargos; en 1993 pasamos a la Provincia, esta jurisdicción no permitía que una persona ejerciese los dos cargos, renuncié y nombraron al Dr. Germán Airoldi; 1997 Fue designada Representante Legal por su Congregación la Hermana Amelia Lucchese; en 2002 por razones de salud la Hermana renunció al cargo y asumió la Hermana Aurora Tuvío que aún hoy sigue siendo Representante Legal y es Superiora Provincial de la Congregación.

   Con las Hermanas viví momentos gratísimos, compartir tantas experiencias y gratos momentos contribuyó a que las sienta muy cerca de mí, ese sentimiento hizo que yo no me sintiera empleada de la Institución sino una integrante más de esa maravillosa familia que es la Congregación de Hermanas del Buen y Perpetuo Socorro por la que hago votos para que pronto regresen a Camilo Aldao a quedarse definitivamente.
El 27 de abril de 2004 mientras tomaba la última evaluación de Lengua en segundo año recibí el sobre en el que se me notificaba el otorgamiento de mi jubilación, no puedo contar lo que sentí en ese momento pero lloré, lloré, lloré mucho, a dos años de dejar a la querida escuela siento aún una fuerte nostalgia, los recuerdos de lo vivido en el Instituto creo que van a acompañarme siempre. Asumió la dirección la Profesora Eva Calligaris

   Pido a Dios, Señor del Universo, a su Hijo Único nacido de María Virgen y Madre, y a Ella, María Santísima, que bendigan con todo el Amor del Espíritu Santo a la Congregación de las Hermanas del Buen y Perpetuo Socorro, y al Instituto “Sagrado Corazón de Jesús”.


III. III. IX.
NUESTRO ABUELO RÓMULO

  En 1888 Pedro Francisco Scolari, joven herrero de la lombardía italiana, decidió que su futuro estaba en América. Con su esposa Dominga Bonamini y su pequeño hijo Rómulo de cuatro años llegaron a Buenos Aires. Luego de estar unos días en el hotel de los inmigrantes, se instalaron en Monte de Oca, provincia de Santa Fe.

   En 1896, enterado de que en Camilo Aldao faltaban herreros, sin pensarlo mucho se radicó en este pueblo. Gracias a la ayuda que recibió de don José María Aldao, pudo adquirir un terreno y construir su vivienda en la esquina de Córdoba y del actual boulevard “José María Aldao”. Dos años después pintaba en el frente de su galpón “Fábrica de Carros”.

   Con sus hijos: Rómulo, Antonio, Pedro, León, Francisco, Pedro Francisco (Bartolo), Teresa y Magdalena, comenzó una trayectoria de trabajo constante que les permitió vivir con decoro y con ciertas comodidades para su época.

  Sus nietos EDDIE Y NORBEL NANT, traducen en palabras la admiración y el respeto que guardan por su abuelo:

“Hoy recordamos a nuestro abuelo Rómulo como el hombre que nos enseñó el oficio y nos inculcó el amor al trabajo.
   Amigo de dar consejos y enseñar lo que sabía, cariñoso con los chicos, y de una honestidad a toda prueba, nos recomendaba: “nunca hagas nada que te dé vergüenza que se sepa”, jamás hemos escuchado que dijera una palabra grosera ni agraviante, solía decirnos “de mi boca nunca vas a oír una blasfemia”

   Visionario y emprendedor fue el primero en traer a Camilo Aldao, bicicletas, motos, radios, autos, que exhibía ante el público provocando sorpresa y curiosidad. Su relación con la gente a través del comercio y de las prácticas deportivas lo hizo protagonista de centenares de anécdotas

   Cuando con su hermano Bartolo trajeron la primera moto, a poco tiempo de tenerla en su taller no aguantaron con la curiosidad y la desarmaron para ver lo que “tenía dentro”. Con mucho cuidado la armaron de nuevo, pero la moto no les arrancaba, (esas motos no tenían arranque y había que sacarlas corriendo y cuando arrancaba, saltar sobre su asiento). Después de dos o tres días de correrla sin éxito, pensando durante la noche, se acordó que mientras corrían al lado de la moto, saltaban chispas de la bujía, razonó que en el momento de las chispas, el pistón debía estar arriba, y así fue como empezó a conocer el oficio de mecánico.

   Vendedor de radios, contaba que cuando fue a instalar en un campo un conjunto de carga para aéreo, batería, antena y radio, lo invitaron a comer. La dueña de casa, preocupada, le dijo al marido que escuchaba la radio; “- viejo, apagá ese aparato, que esa gente también tiene que ir a comer”-

   Lector, e interesado en los avances de la mecánica y la tecnología, al enterarse de los intentos que se estaban realizando para crear la televisión, comentó a algunos clientes que en Europa estaban por fabricar una radio en la que se veían los artistas. De más está decir que la gente se reía y pensaba que Rómulo estaba mintiendo. Pasaron varios años pero llegó el día en que la TV fue una realidad, y por supuesto en su negocio se exhibieron los primeros aparatos.

   Cazador experto, la nona Luisa se quejaba de que cuidaba más al perro que a ella, y tanto es así que le había hecho fabricar cuatro botitas para protegerlo de las espinas durante las cacerías en los campos en los que prosperaba el abrojo y la cepa de caballo. El perro de Rómulo, contrariamente al gato del cuento, él sí “cazaba con botas”.

   Competidor en cuanto torneo de tiro al blanco se realizaba en la zona, exhibía con orgullo una vitrina llena de medallas y trofeos que había ganado en carreras de bicicleta, autos y motos como así en torneos de tiro al pichón y al blanco.

   Participó en carreras de motos hasta la edad de 68 años. Aficionado total a los “fierros”, con su hermano Bartolo, corrían con los autos “Rugby” que luego vendía con el argumento de haber ganado tal o cual carrera.

   Buen comerciante, muy trabajador, se vanagloriaba diciendo: “Mi descanso es cambiar de trabajo”.

   Con el tiempo, la Casa Scolari se fue convirtiendo y adaptando a las necesidades de los clientes y a las posibilidades de los nietos que son actualmente los propietarios. Poco a poco, la fabricación de pulverizadores y bebederos para cerdos se fue afianzando y junto con la importación de artículos de ferretería hoy constituyen una fuente de trabajo para 18 familias camilenses. La marca Scolari es conocida en todo el país como sinónimo de calidad y garantía.

   A poco de cumplir 100 años de vida y con el entusiasmo de siempre, la Casa Scolari Nant e hijos, hoy rinde un sentido homenaje a su fundador.


III. III. X.
PETRONA DE GANDULFO EN NUESTRO PUEBLO

  En la primavera del año 1947, la firma Scolari y Nant, liderada por “don Rómulo Scolari” promocionaba las primeras cocinas “Volcán” a gas de kerosene. Fue éste un acontecimiento muy importante para las familias camilenses que estaban habituadas a la cocina llamada “económica”, alimentada con marlos y leña.

   Contaba la señora MIRTA CAMINOTTI DE CAMBIAGNO
  “Ubicadas las señoras y señoritas en el salón del Hotel “Zanelli”, previamente decorado, los promotores de la Marca Volcán hicieron una demostración sobre la preparación previa, encendido y el mantenimiento de la novedosa y práctica cocina.

   A continuación se presentó nada menos que la Señora Petrona de Gandulfo, en ese entonces señorita, para verificar los méritos del nuevo artefacto familiar y demostrar “que no dejaba olor a kerosene”.

   Ante las ansiosas espectadoras preparó, con la colaboración de la señorita Haydeé Nant y la señora Teresa Zanelli de Nant, un bizcochuelo, que luego rellenó con dulce, empanadas de hojaldre, y el clásico pollo al horno, ya que lo que más interesaba observar era la función que cumplía el horno, que se presentaba como una novedad y una solución para la rapidez y limpieza de la comida diaria.

   Doña Petrona, vestida con una larga pollera negra y blusa e impecable delantal blanco con volado, deslumbró por su figura delgada y juvenil, su finura, su voz y la simpatía que irradiaba su rostro mientras explicaba a las señoras “importantes” del pueblo (aquellas que podían adquirir la cocina) las bondades de la técnica en el orden gastronómico…”

   Después de sesenta años, pensando en la trayectoria de la señora de Gandulfo, nos parece imposible que haya estado cocinando en un hotel…del Camilo Aldao de las calles de tierra, ella que fue indiscutiblemente la “Ecónoma más importante de la Argentina”, con influencia a nivel internacional, cuyo libro de cocina, del que se vendieron miles de ejemplares, fue, en las décadas de 1950-60 imprescindible colaborador de jóvenes esposas y maduras abuelas.


III. III. XI.
ASÍ COLABORÉ CON CAMILO ALDAO

VICTOR VICENTE SÁNCHEZ, conocido como “Palito”, nos relata su paso por diversas instituciones de Camilo Aldao, siempre dispuesto a “dar una mano”:

“Cuando digo Camilo Aldao, el pueblo que me vio llegar a su ejido urbano en 1954 me refiero a un todo, instituciones y su gente. Como lo dice Jesús… “Por sus frutos los conoceréis”. Quizás por mi condición humilde y por que comencé a trabajar a los siete años, siempre me conmovieron los pobres y las necesidades de la gente.
Mi formación cristiana, que se intensificó a partir de 1961, cuando contaba con 14 años, se debió en gran parte a las familias de José y Juan Vagni, donde trabajé desde ese año y hasta fines de 1964. Integré el grupo de los jóvenes de ACCIÓN CATÓLICA, siendo Secretario del Movimiento Juvenil Camilense desde su nacimiento, en 1965 y continuando hasta después de 1970.
Ese grupo maravilloso realizó campañas de ayuda a necesitados, reparto de juguetes al pie de arbolitos navideños en la Plaza Pública, quema de muñeco del año que se iba, charlas de Formación Cristiana con personas que venían de la provincia de Sta. Fe, encuentros regionales y fue el que construyó el pequeño local ubicado al lado del Templo Parroquial. Allí fundamos una pequeña Biblioteca Pública con el nombre de Hugo Wast. De ese gran grupo, me quedaron en la memoria nombres como los de: Blanca Rosa Miriani, Martha Valetti, Hugo Zanelli, Rubén Osenda, Norma Luna, Ana Girotti, Raúl Valetti, Hector y Alberto Zegna, Norberto y Raúl Calligaris, Maria Cristina Blanco, Cristina Imaz, su hermano Francisco, y la prima de ambos, Mercedes Imaz, Elsa Bermejo, Atilio y Mario Carignano , Carlos y Victor Torre, Susana y Mercedes Costanzo, Eduardo Bogino, Ana María y Catalina Carignano, Mabelca y Donato Urbizu, entre otros. Teníamos como asesores a Hugo Intra y su esposa Nancy, y Bartolomé Rovetto y su Sra. Edith Avalis.
El párroco Luis Angel Bin, había trasladado el festejo del 19 de marzo, San José, al día 5 de septiembre, unificándolo con la fundación de Camilo Aldao. Desde nuestro Movimiento Juvenil nos opusimos y enviamos una nota con firmas al mencionado Presbítero, pero no logramos revertir su decisión… luego de muchos años se volvió a celebrar en la fecha que correspondía el festejo del Patrono de Camilo Aldao.
Desde el año 1968 y durante largo tiempo, formé parte de la COMISIÓN DE OBRAS PARROQUIALES, siendo también Secretario de la misma. Por ese entonces se quería reformar el frente del Templo y, según los planos confeccionados, se sacaría la torre, quedando el recinto como una capilla, porque los cimientos no aguantaban para elevarla a una altura que permitiera divisar el reloj. La torre se construiría al costado del templo y en ella se colocaría el Reloj Público. En una de esas reuniones para definir las refacciones, Herne Valdettaro, gran amigo e integrante de la Comisión, me llamó, salimos del recinto del debate y fuimos a observar el frente de la Parroquia. Allí me dijo:--“¿Te parece Palito, que podemos sacarle el estilo de construcción a este edificio para levantar otro completamente distinto?, volvamos y tratemos de convencer a los demás-”. Así lo hicimos, entrevistamos al Sr. Alberto Rondi, quien tenía los planos del edificio inicial, conviniéndose con su empresa: demoler la vieja torre, hacer una nueva desde los cimientos y un amplio atrio de entrada, manteniendo el estilo original.
Para lograr este objetivo debimos realizar rifas y pedir donaciones de cereal a los colonos de nuestra localidad. Yo estaba casado por lo que debía venir los domingos por la mañana desde Los Surgentes, buscar a Carlos Alberto Baccelli para visitar a los fieles católicos y solicitar su colaboración. Habíamos dividido el pueblo en cuatro sectores, siendo mayor la cantidad de dinero reunido por nosotros dos que todo lo recaudado en los otros tres sectores. De esta manera se llegó a la estructura actual de nuestro Templo Parroquial, cuya torre desde su base a la terminación de la Cruz mide 33 metros, la edad de Cristo.
Corría el año 1974 y, rompiendo con la dependencia del Centro de Empleados de Comercio de Corral de Bustos, junto a los compañeros de gremio: Carlos Alberto Baccelli y Carlos Baldessone, fundamos el “CENTRO DE EMPLEADOS DE COMERCIO DE CAMILO ALDAO,” previa reunión de mercantiles locales el día 21 de octubre, con elección de una Comisión Provisoria ratificada el 22 de noviembre de ese mismo año.
Debemos agradecer la desinteresada y valiosa colaboración de Bartolomé Rovetto, que nos traía las órdenes médicas desde Corral de Bustos, bregando para que tuviéramos en nuestro medio una Corresponsalía de la Obra Social de los Mercantiles. Este hecho se llevó a cabo antes de que se nos reconociera como Filial. La atención de la misma estuvo a cargo de José Bisay.
Luego de las asambleas mencionadas, comenzamos un largo peregrinaje de trámites y reuniones en otras localidades y ciudades, incluyendo Congresos, mientras compartíamos con el Club de Leones y UPACA (Unión de Productores Agropecuarios de Camilo Aldao), desde el mes de julio de 1976, el alquiler de un local ubicado en Bv. San Martín. Por ese entonces, Guerino Andreoni, Secretario Gral. de la “Confederación General de Empleados de Comercio de la República Argentina”, nos trajo la resolución donde se nos reconocía como Filial, desde el 1º de julio de ese mismo año, ¡ Ya éramos Gremio! Además, en pleno Proceso Militar.
A partir de allí, dirigentes y afiliados redoblamos nuestros esfuerzos de tal manera que el 8 de julio de 1978, en el terreno adquirido al Sr. Herman Torressi con dinero que aportaron los afiliados, aceptando una moción en Asamblea del compañero Carlos Viarisio, inauguramos nuestro Edificio Social, ubicado en Libertad 509. En el año 1981, compramos al Sr. Alfredo Mazaferro, luego de que Carlos Baldessone y yo lo entrevistáramos, el predio donde se construyó el actual Centro Recreativo, que comenzó a funcionar como tal, al año siguiente.
Al comenzar las actividades el C.E.C., el Secretario Gral. fue el compañero Carlos Bacelli y en 1976 asumió ese cargo Carlos Baldessone, desempeñándome yo siempre como Secretario de Actas; el Tesorero era Roberto Montenegro.
En esos años de vida gremial, se adaptaron los Estatutos y se llegó a obtener la Inscripción Gremial, de la que carecían los mercantiles de Corral de Bustos. Teníamos el empuje y el coraje de las circunstancias, luchábamos por las conquistas laborales y por el bien de nuestros representados. Así otorgamos beneficios sociales, como descuentos en órdenes médicas, peluquería y otros. Nos apoyaban todos, incluso comerciantes que alguna vez habían intentado formar el Gremio, quedando sus antecedentes archivados en Buenos Aires.
En noviembre de 1984, con un grupo de compañeros, participamos en las elecciones gremialistas representando a la Lista Rosa; obtuvimos 52 votos, mientras que la ganadora, Lista Blanca (oficialista), logró 64 votos. Ofrecimos a los vencedores un equipo de fútbol para participar en el Torneo Juvenil de nuestro pueblo, pero no lo aceptaron. Finalmente, el Sr. Juan Carlos Tofoni fue quien colaboró con el grupo de futbolistas, por lo que le colocamos al equipo el nombre de su negocio: “Kiosco Ruta 12”. Roberto Montenegro fue encargado de conseguir las camisetas. Así fue que, dirigidos por mi amigo Juan Carlos Girotti, participamos de la Justa Deportiva obteniendo el Campeonato sin perder ningún partido. Los jugadores fueron, entre otros, Juanchi Tofoni, Sergio Echaniz, Gerardo Scolari, Martin Airasca, Walter Boldorini, Ariel Beltramo, Eduardo Quincke, Javier Broglia, Pedro A. Dezotti, Sergio Scolari.
En el año 1987, por elecciones con lista única, asumí la Secretaría General del C.E.C. de Camilo Aldao, siendo reelegido en el año 1990. Durante mis gestiones, acompañadas por una excelente Comisión Directiva, se reformaron los Estatutos y, mediante Asamblea se obtuvo la Personería Gremial. También se creó la bandera de nuestra Filial de la F A E C y S (Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios), aprobada por nuestra Entidad Madre y autorizado su uso; se comenzó a otorgar descuentos en los medicamentos adquiridos en las farmacias locales, se entregaron bolsones estudiantiles y guardapolvos al comienzo de los ciclos lectivos para los hijos de nuestros afiliados; hasta se formó una pequeña biblioteca; se siguió organizando la Administración, siendo blanqueada la situación laboral de la empleada administrativa e inscribiendo al gremio como empleador; se colocó el agua potable, el gas natural de red en la Sede Gremial, se abonó la pavimentación de la calle, al frente de la misma y la nueva línea de alumbrado público.
En el CENTRO RECREATIVO se construyó la entrada con sus mástiles, un quincho nuevo y se adquirieron mobiliario, heladeras, cocinas, etc. A la vez se colocó el tejido a la cancha de bochas, acondicionándola en forma impecable, con su correspondiente drenaje. Todos los años se festejaba el “Día del Empleado de Comercio” con una cena y baile para recordar el 26 de Septiembre, tal como se hiciera en los comienzos. Los fines de año los despedíamos con una reunión de afiliados, compartiendo bocaditos y realizando un brindis en el Centro Recreativo. Dejé el gremio en el año 1993.
Cuando en sus comienzos, década del 80, la actual BIBLIOTECA PÚBLICA “TERESA DE LANCESTREMERE”, funcionaba al lado del Hotel Zanelli, sobre Bv. José M. Aldao, integré su Comisión y, junto a Mateo Chiantaretto, Mónica y Walter Dellacroce, Cristina López, en la casa de la Sra. Olga de Zubizarretta, fui uno de los que participó en la elaboración de sus Estatutos.
Desde 1983 y hasta 1987, como representante del PARTIDO JUSTICIALISTA, ocupé el cargo de Secretario del H. Tribunal de Cuentas Municipal, volviendo a estar nuevamente durante el período 1995-1999. En el primero de ellos y a pedido del Intendente Municipal Sr. Herne Valdettaro, integré la Comisión creada por él para la colocación de 200 teléfonos más en Camilo Aldao, siendo Pro-tesorero de la misma.
Desde 1993 y hasta 1995 fui SECRETARIO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DE LA COOPERATIVA DE PROVISIÓN DE ELECTRICIDAD, OTROS SERVICIOS PÚBLICOS Y VIV. LTDA. DE CAMILO ALDAO. Desde 1996 hasta 1998 me desempeñé como Síndico Titular de ese Ente Cooperativo, volviendo a actuar en tal carácter desde el 2003 hasta el año 2004. De mi paso por la Cooperativa de Electricidad, quedaron estas consignas que se utilizaron bastante tiempo y que elaboramos con el Gerente, Sr. José Bisay: “Cuando se siembra participación se cosechan realidades”; “Pensando siempre en crecer juntos”, además de la activa participación y confección manuscrita de todas las Actas del Consejo de Administración.
En el año 1997, como Tesorero, integré la COMISIÓN DE PADRES DEL JARDÍN DE INFANTES DE 5 AÑOS DEL CENTRO EDUCATIVO “JUAN B. ALBERDI”.
Casi a fines de 1987 y por voluntad de los afiliados Justicialistas, fui elegido Presidente del Circuito, cargo que desempeñé hasta diciembre de 1990. En este período de mi presidencia, invité a varias mujeres camilenses a una reunión abierta, celebrada en el salón del Cine Real, en la que se conformó la “Liga de Amas de Casa” en nuestro pueblo, con reconocimiento y aval de esta Asociación en el orden nacional, funcionando durante un tiempo y bastante bien.
En la fecha mencionada anteriormente, dejé ese cargo al compañero Vice-presidente Hugo Abel Palacio, para comenzar el Nivel Medio para adultos en el CENMA 214. Luego de 30 años volvía a estudiar y como en los dos primeros años obtuve un promedio general de 9,14, en 1993, cursando el 3er año fui Abanderado y en el Acto de Graduación recibí una medalla de oro. Este buen desempeño hizo que continuara estudiando, realizando, en los tres años siguientes, en el Instituto Superior Santa Juana de Arco, de la localidad de Cruz Alta, la carrera de Técnico en Administración de Empresas, de haber seguido un año más hubiese obtenido también el título de Profesor de Ciencias Económicas. Muchas veces me preguntaron el motivo por el cuál seguí estudiando ya de adulto y siempre respondí lo mismo:-“Quise capacitarme para tener más conocimientos y serle útil a la sociedad en que vivo, a mi querido Camilo Aldao, el que me acogió como un hijo más, ya que mi pueblo natal fue Isla Verde”.
Volví a ser elegido Presidente del Partido Justicialista –Circuito Camilo Aldao-, siempre por elecciones partidarias, en el año 1997, cuando el ex-compañero de trabajo Carlos Daniel Baeza era Secretario del Diputado Nacional, Licenciado Humberto Roggero. A partir de allí y bajo mi gestión, se tuvo un contacto personal y permanente con los afiliados, emitiéndose boletines informativos de la Unidad Básica “Juan José Valle”, la que alquilaba un local y tenía presencia permanente en nuestro medio. Así se celebró el “Día de la Lealtad”, también el “Día de la mujer” , se dieron charlas para los jóvenes y se repartieron juguetes para el “Día del Niño”, golosinas a los niños de Jardín de Infantes, colchones para el Hogar de Ancianos, medicamentos para el Hospital Vecinal y para particulares que lo necesitaban se organizó la Secretaría de Asistencia Social con reparto de guardapolvos, útiles escolares, alimentos e indumentaria y colchones a los necesitados, se consiguieron pensiones asistenciales, viajes a jubilados y estudiantes, becas a estudiantes, programas de trabajo: Primer Paso, Volver al Trabajo y otros, se distribuyeron bolsones del Plan Asoma para la Tercera Edad. Además de todo esto se trabajó con las Instituciones de nuestro medio, trayendo elementos para la práctica de los deportes y subsidios para varias de ellas. También se mantuvo en condiciones el Busto de Eva Perón en la Plaza Pública, lugar donde los partidarios realizamos actos de recordación a su muerte y del Gral. Perón, como así también el 17 de Octubre. Oportunamente se hizo escriturar el terreno donde se comenzó a levantar la Sede de la Unidad Básica.
Era muy común verme atendiendo las cajas en los festivales folklóricos o eventos populares que se realizaban en nuestro medio.
También colaboré siempre con las autoridades Municipales, desde el año 1973 en adelante, desde el mandato del Intendente Municipal Oscar Fernando Caminotti hasta el presente 2006. Participé en la Comisión de festejos del Centenario de Camilo Aldao, y también en la de la primera Exposición de Micros y Pymes. Durante el gobierno de Carlos Atilio Carignano, integré el Consejo de Seguridad que se formó para tomar resoluciones que disminuyesen los delitos en nuestro medio.
Podría seguir enumerando actos de mi vida, pero no quiero robarle espacio a otros semejantes que deseen expresarse en este libro, simplemente doy gracias a Dios por permitirme haber llegado a escribir estas líneas y encontrarme compartiendo buenos momentos, con todos los seres queridos, de este maravilloso pueblo. Agradezco a Rosemary V. Bandiera y a Vilma T. de Bisio, Directora y Secretaria, respectivamente, de la Dirección del Patrimonio Histórico Cultural, por la invitación a participar y el apoyo recibido.”


III. IV.
… DE SUS PENAS Y ALEGRÍAS
Cuarta Parte


III. IV. I.
UNA PELEA

  El señor ALBERTO RONDI, nos relata una anécdota que circulaba, hace muchos años, entre su padre y sus tíos Rondi en ruedas de albañiles:

“Uno de los personajes inolvidables de Camilo Aldao, fue don Ángelo Gareggio, un activo vecino que participaba de numerosas actividades sociales desarrolladas en la comunidad.

   Bochas, misas, guitarreadas, jineteadas, juego de naipes y otras yerbas eran casi obligatorias para Gareggio, pero la diversión que le resultaba imprescindible para su felicidad, era la que encontraba en las veladas de fin de semana en el bar más tradicional del pueblo, un despacho de bebidas que funcionaba también como comedor y alojamiento de comerciantes y visitantes circunstanciales. El boliche en cuestión se conocía como “la fonda de la Rubia”, ya que a su dueña, respetable señora, le decían “la Rubia”, pese a que su cabello era en realidad de color castaño oscuro.

   El lugar era muy concurrido por los parroquianos quienes formaban allí varios grupos para jugar al siete y medio o la “murra”, para contar cuentos o historias o para cantar “la violeta”, ayudando a sus gargantas con vino tinto o buena grapa, siendo esta última la preferida de don Ängelo.

   Una noche, víspera de un 25 de mayo, nuestro personaje se había entretenido más de la cuenta rindiéndole homenaje al vino, mientras participaba en una ronda de chistes y relatos divertidos.

   Al comprobar que el sueño lo estaba dominando y viendo que la madrugada apretaba, se levantó para retirarse, y entonces comprobó el peso del alcohol en sus piernas. Tambaleando y saludando a los pocos que quedaban, Ángelo ganó finalmente la puerta de salida para descubrir que el frío era absoluto soberano y que una densa neblina le impedía ver más allá de lo que se gana en un paso.

   Las luces del alumbrado mostraban una precaria palidez. Cubrir las cinco cuadras hasta su domicilio no iba a ser nada fácil. El cambio de temperatura lo sacudió fuerte y lo impulsó a caminar ligero para apurar el trámite… pero no bien llegó a la esquina, un tipo alto, oscuro y muy fuerte lo atajó impidiéndole el paso.

Primero fue un forcejeo a mano limpia, pero viendo que el negro no cedía, don Angelo sacó su facón, dispuesto a dar la más brava de las peleas. Tiró unos puntazos que fueron parados por el facón del atacante que refulgía en chispazos. Saltó para aumentar sus fuerzas, pero se encontró con un planazo de cuchillo que le golpeó la frente, volvió a tirar puntazos hasta que sintió que uno de ellos finalmente se introducía en el cuerpo de su rival con mucha facilidad.

   El silencio que reinó luego fue señal para entender que su contrincante había muerto, por lo que apuró el paso para evitar que la angustia lo siguiera dominando.
Se acostó y durmió como un tronco hasta el mediodía del feriado nacional.

   Cuando se levantó, al comprobar que tenía un gran chichón en la frente, recordó el episodio de la noche anterior y le preguntó a su madre si alguien había ido a buscarlo, o si se había enterado de algún velorio en el pueblo. La mamá, que volvía de misa, no se había enterado de que hubiera sucedido algún hecho importante o diferente.

Desconcertado, Ángelo se vistió y salió a la calle. Todo estaba normal en el centro del pueblo. Sus vecinos lo saludaban con afecto y hasta el vigilante de a caballo le deseó que tuviera un buen día. Entonces decidió ir a la esquina de la “Fonda de la Rubia”, para ver si el finado todavía estaba allí. Al llegar descubrió la verdad: la columna del farol de la esquina tenía rayones por todos lados y el gran tajo y planazo en la frente se los había dado al chocar con los rizos artísticos que lo decoraban.

   Cuando contaba este episodio recalcaba don Angelo: “ tre corte e dale a cata dure… do corte e dale a cata blande”…


   Debemos aclarar que a comienzos del Siglo XX, en las esquinas de las calles Alem y Urquiza, existían dos columnas en las que se enganchaba un cable tenso que sostenía el farol ubicado en el centro de la calle. Estas columnas estaban formadas por dos planchuelas unidas por rizos de hierro decorativos. La columna que apuñaló don Angelo se hallaba cerca del cordón de la vereda, en la esquina de la fonda de Fiori, (actual Travesaro).

III. IV. II.
HISTORIA DE UNA PERSONA AGRADECIDA…

  Siempre, aún en los momentos más difíciles, con fe y perseverancia, podemos volver a empezar. El Señor RAUL BELLUSCHI cuenta su experiencia de vida:

“Hace 20 años, en una fría mañana de julio estaba yo trabajando en una antena de televisión, porque ese era mi oficio, “antenista”. Al desoldarse la punta de la torre, ésta giró sobre sí misma, se dobló y me arrojó desde una altura de diecisiete metros al techo de la casa donde estaba enclavada la antena.
   Obviamente, el choque fue tremendo; perdí la conciencia, mi cuerpo se paralizó totalmente por el golpe que recibí sobre la columna vertebral, con aplastamiento de médula… de mis oídos brotaba sangre ( todo esto lo supe después de cinco días, cuando recuperé la razón).
   Casualmente pasaba por el lugar el joven César Miriani, quien me asistió de inmediato, cortando las riendas de alambre que me estaban asfixiando. Después llegaron otras personas, amigos… la gente se arremolinaba y alguien avisó por teléfono a la clínica local. El Doctor Magdalena con una ambulancia, me trasladó al citado sanatorio.

   Allí recibí los primeros auxilios profesionales, pero dada la gravedad de mi estado se decidió de inmediato mi traslado a la ciudad de Marcos Juárez y de allí al Hospital Clemente Álvarez de Rosario, donde me practicaron las primeras curaciones, para trasladarme, luego de varios días, al Instituto de Rehabilitación del Lisiado, I.L.A.R, lugar en el que permanecí, aproximadamente 180 días. Gracias a la ayuda de Dios, y a la inefable tarea de los médicos de los mencionados Institutos, empecé a notar una pequeña recuperación, y aunque puse toda la mejor voluntad de mi parte, con muchísima dificultad comencé a mover mi pierna derecha, pero no así la izquierda que continuaba inmovilizada.

   Continué mi rehabilitación con aparatos específicos, pero tardé muchos días en poder trasladarme apenas unos metros, tarea ardua y prolongada, logrando finalmente dar los primeros pasos con la ayuda de los bastones llamados “canadienses”, sostenido solamente por ellos, tal como son los primeros pasos de un niño en su vida.

   Este accidente ocurrió en el año 1986. Yo tenía entonces una familia compuesta por mi esposa, con problemas de salud, y cuatro hijos, tres varones de 17, 3 y 1 año y una hija de 13 años., lo que tornaba muy difícil nuestra subsistencia. Mi situación económica precaria y la imposibilidad de trabajar, hacían que ni siquiera pudiera conseguir la comida diaria. Los niños, además, iban a la escuela, otro problema que se sumaba a los anteriores.

   Primero con la ayuda de un grupo de personas que se ocupó de mí, y luego con la colaboración de toda la comunidad, a la que todavía no encuentro las palabras adecuadas para agradecerle, y con la gracia de Dios que siguió permitiendo que viviera, pude asumir la crianza de mis hijos y la atención de los problemas de mi esposa y mis propios problemas. Debo agregar que después de casi cuatro años y de una serie de trámites burocráticos, finalmente había conseguido una pensión graciable de 109 pesos.

   De esta manera fue pasando el tiempo, mis hijos fueron creciendo y se hicieron grandes, mi hija se casó y los varones fueron abriéndose caminos en la vida con distintos trabajos que les permitieron por lo menos cubrir los gastos propios de su juventud. Mis amigos, mientras tanto, no dejaron de organizar cenas, rifas y otros eventos para recaudar algún dinero, que si bien no era mucho, siempre fue bienvenido para mí y mi familia.

   Hace ya algunos años empecé a distribuir en la localidad un periódico llamado actualmente “El Observador” con noticias de todos los pueblos de la zona, incluido el nuestro, logrando colocar en este pueblo 400 ejemplares. El reparto de los diarios lo hacía caminando con ayuda de mis bastones y un bolso colgado del brazo izquierdo. Imaginar lo lerdo y trabajoso que era para mí la entrega mensual de dichos periódicos, obviamente hará que todos entiendan ¡cuán grande era mi sacrificio!

   Hasta que en el año 2002 se unieron un grupo de amigos, compuesto por ocho personas, los que a través de la venta de un bono de contribución, que la comunidad no vaciló en adquirir, pudieron reunir el dinero suficiente para la compra de un vehículo pequeño, nuevo, con motor Honda de 165 C.C. cuatriciclo, al que se modificó con la ayuda de chapistas y talabarteros, agregándosele una capota para protección del sol y de la lluvia y otras reformas que me permitieron, con él, efectuar el reparto de los periódicos. Ello facilitó la entrega y alivió mi físico que ya no daba para más.

   Este es el resumen completo de mis últimos veinte años. Actualmente con la pensión graciable, cuyo monto fue aumentando paulatinamente, aunque continúa siendo precaria, y el reparto de los periódicos del que ahora soy corresponsal en la localidad, continuo viviendo sencilla pero dignamente. Por ello es que estoy
sumamente agradecido a la vida, a Dios y a la comunidad de Camilo Aldao.
¡
Gracias de todo corazón!

III. IV. III.
LA FAMILIA CAMINOTTI

  Los Caminotti que residen en Camilo Aldao descienden de un mismo tronco común: el matrimonio formado por don Santiago Caminotti y doña Enriqueta Maurín, quienes llegaron a Colonia Elisa antes de que se fundara el pueblo Camilo Aldao.

   El apellido Caminotti es originario de Padua (Véneto), se lo encuentra más tarde en Casale Monferrato (Piamonte), lugar de donde Santiago, Enriqueta y sus hijos pequeños, Oscar y Teófilo, de seis y un año, iniciaron la travesía hacia América. Su llegada a Argentina data de fines de 1872. La señora MARÍA ANGÉLICA CAMINOTTI DE TOFFONI, dice textualmente:

“Fijaron su residencia en Rosario, a una cuadra de la que luego sería la plaza “Santa Rosa”, recordaban que por ese entonces era un terreno baldío con una laguna en la que se arrojaban desperdicios. Allí, mientras tramitaban su ubicación en un campo de la zona, en forma precaria fabricaron pan casero para la venta. A mi abuela Enriqueta los vecinos la llamaban “la Europea”, apodo que le dio luego el nombre a una vieja panadería de la ciudad de Rosario. “

   Poco tiempo estuvo la familia Caminotti viviendo en la ciudad, puesto que en 1873, se instalaron en un campo de su propiedad al norte de Zaballa donde estuvieron 20 años, hasta su partida para Colonia Elisa. En la provincia de Santa Fe nacieron sus otros hijos: Leticia, Daniel, Filemón y Filaldelfia.

   En el año 1890, don Santiago se traslada a Italia para acompañar a la familia Durand en su viaje definitivo a Argentina. Los Durand eran cuñados de los Caminotti, puesto que la esposa de Isaac Durand, Jacqueline Maurín era hermana de la esposa de don Santiago. El matrimonio Durand – Maurín viajaba con sus hijos: María, Margarita, Leoni y Juan. Las respectivas familias veían la posibilidad de que sus hijos se unieran en matrimonio, para lograr preservar en estas tierras la doctrina evangélica que profesaban en Europa

“En las proximidades de la Isla Martín García se produce el deceso de Isaac Durand, y por desconocimiento de las causas de su enfermedad, su cuerpo, con celeridad es arrojado al mar, debiendo la tripulación descender en Martín García y soportar las penurias de la “cuarentena” antes de su desembarco definitivo en Buenos Aires.”

   La familia Durand, ocho días después de su llegada a Argentina, en el campo de los Caminotti, sufre la pérdida del único hijo varón, Juan, de 17 años, quien muere de la temible enfermedad de carbunclo. Jacqueline Maurín de Durand a quien llamaban “Gran Mamá” y sus tres hijas deciden radicarse en la ciudad de Rosario, donde pasarán a desempeñar distintas actividades relacionadas con el hogar…posiblemente hilados y tejidos. Con el transcurrir del tiempo las tres hermanas Durand se casarán con sus primos Caminotti.

   A sólo media legua de la chacra en la que residían los Caminotti, al norte de Zaballa, don Camilo Aldao poseía una gran estancia. Hacia 1892, Oscar Caminotti, que ya contaba con 27 años, encuentra en el pueblo cercano de Jesús María a José María Aldao, quien, como administrador de la sucesión de los bienes de su familia, le ofrece la posibilidad de adquirir tierras aptas para la agricultura en la provincia de Córdoba. Este encuentro decide luego la compra de 500 hectáreas de campo en Colonia Elisa.

“Poco tiempo después de que hubieron adquirido la tierra mi abuelo y sus hermanos comienzan a construir en ella una vivienda precaria, con ventanas altas y pequeñas, para resguardarse de posibles ataques y saqueos, muy frecuentes por ese entonces en las llanuras semidesiertas; y cuando las condiciones elementales para la vida estuvieron dadas, la familia Caminotti se traslada definitivamente a Colonia Elisa. Santiago, el padre, había fallecido en la ciudad de Rosario, a los 63 años.”

   El 30 de agosto de 1893, llegaron a ocupar los lotes de campo adquiridos al noreste de la colonia: la madre, Enriqueta Maurín, Oscar con su reciente esposa, María Durand, y sus hermanos: Teófilo, Leticia y Filadelfia, mientras que Daniel y Filemón quedaron en la ciudad de Rosario donde estaban cursando sus estudios. A poco de su arribo partirán a trabajar en distintos campos de la zona, especialmente en la colonia vecina de Progreso, Campo Fresco y Las Playa.

   Cuando el 5 de septiembre de 1894, se funda protocolarmente el Pueblo Camilo Aldao, allí estuvieron los Caminotti, junto al Fundador, colocando la Piedra Fundamental de la Pirámide, y luego participando de la evolución edilicia y social de la localidad.

   A partir de 1897, la familia Caminotti comienza a agrandarse con el ingreso de nuevos integrantes: en 1897 se certifican los matrimonios de Filadelfia con Domingo Nolo Ritta, y Leticia con Miguel Ferrero, en la localidad de Cruz Alta, y en Camilo Aldao Teófilo con Margarita Durand, el 28 de agosto de 1897. En 1898, Filemón, se casa con Claudelina Cornaglia, una joven de Santa Lucía, y el 2 de mayo de 1899, Daniel con Magdalena Conti de Colonia Progreso.

   Filemón Caminotti y su esposa ante la posibilidad de adquirir nuevas tierras, parten rumbo al sur de la provincia, radicándose en un campo de la zona de Buchardo, mientras que, años después, Leticia y su familia se instalan en las proximidades de Lauboulaye, lugares cercanos a la provincia de La Pampa.

   De esta manera, con fuerza emprendedora, esperanza y una firme voluntad de progreso, los Caminotti, fueron construyendo sus vidas en estas feraces llanuras. Teniendo como base la primera casa comunitaria, edificaron próxima a ella otras viviendas sólidas, al estilo europeo, que fueron hogares de las familias de Oscar, Teófilo y Daniel, en las crecieron y compartieron juegos y pequeñas aventuras infantiles una veintena de primos Caminotti.

“Mi tío abuelo, Daniel Caminotti, casado en segundas nupcias con Leoní Durand, no tuvo hijos, con ellos vivió la “Gran Mamá” Durand hasta su muerte ocurrida en 1926. De carácter bohemio, enamorado de las flores, de las plantas y los animales, Daniel, se dedicó casi exclusivamente a la horticultura, jardinería, apicultura y crianza de ovejas. Fueron muy conocidos sus viveros y jardines por las variedades de especies, muchas veces, exóticas que los componían.”

   Santiago Caminotti y su esposa Enriqueta Maurín, se hallan sepultados en el “Cementerio de Desidentes” de la ciudad de Rosario” mientras que Jaquelín Maurín de Durand descansa en el Cementerio La Piedad de Camilo Aldao.

   Los hijos de Oscar Caminotti y María Durand: Teófilo, Margarita, Elisa, León, David, Alicia y Enrique y los hijos de Teófilo Caminotti y Margarita Durand: Alberto, Roberto, Emilio, Ernesto, Alfredo, Carlos, Luis, Oscar Fernando, Honorina, Emilia, Leticia, Victorio y Juan, han dejado numerosos descendientes, y aunque muchos de ellos se radicaron en otros pueblos o ciudades, todos mantienen y alimentan las tradiciones familiares, conscientes de que sus raíces se hallan profundamente adheridas al suelo de Camilo Aldao.


III. IV. IV.
EL TIRO DEL FINAL

  Con una expresión indefinida, mezcla de sonrisa y melancolía, MARIANO AMBROGGIO relata el día triunfal del club de sus amores:

“Atrás quedaron los asados de los lunes, el gordo cantando “la cafetera”, los Bartulovich con el “Girotti en el arco, y Dosio jugando de dos”…

   Atrás quedaron la lloradas de Miguel, que si estaba triste o alegre era lo mismo, a él siempre alguna lágrima se le escapaba… podría enumerar miles de cosas que quedaron atrás, y que cuando nos juntamos vienen a nuestra memoria: aquella vez que les ganamos a Juventud Unida 6 a 3 en su cancha; las tribunas que le llevamos siendo visitantes, las veces que con poco nos ganaron y nos hacían volver con la cara larga y sin consuelo. ¿Cómo, si teníamos para ganarles, otra vez nos amargaban la tarde?

   Como ese día, cuando el “Pepe” entró un minuto, fue, puso la cabeza y, ¡ otra amargura ! y encima, en nuestra cancha… o aquel otro en que se prendió fuego el camión de los cohetes y después el “panza” sobrevivió a la explosión.

   Pero hay una historia, una que termina dibujando una sonrisa, una que es el consuelo de tantas otras, una, que a pesar del tiempo que dicen que todo lo cura y borra, está grabada a fuego en los que nos juntamos en una mesa del club para recordar.

   Es inevitable, de una forma u otra siempre alguno, quizá el más nostálgico o el que más haya tomado, ese que tiene los colores pintados en la piel, el mismo que hubiese dado todo por vestir la camiseta que tantas veces defendimos a nuestra manera desde afuera, a uno o a otro le aflora la nostalgia y dice - ¿te acordás del cabezazo del pelado?- Claro que el pelado no era cualquier pelado, venía del fútbol profesional nada menos que un “nueve” goleador que había hecho goles en varios países de Latinoamérica… y esa tarde lo teníamos aquí, con la camiseta de nuestro clásico rival, pero al menos “estaba”, era un lujo que cualquiera hubiese querido darse.
   Otro se va un rato antes en el tiempo y dice,- ¿te acordás del loco que no quería venir?- Sí, lo querían comer, no aparecía y cuando lo fueron a buscar les dijo que no, porque estaba enojado, y encima enojado por algo de lo cual nosotros no teníamos nada que ver, mirá si íbamos a jugar la final sin arquero. Varios (con ganas de matarlo) pusieron cara de “no pasó nada” y lo fueron a buscar. ¡ Cómo habrá sido de loco que vino !, pero los hizo esperar porque “se tenía que cortar las uñas” ¡ hàbrase visto hombre grande!

   Bueno, lo importante es que al final estaban todos: “caramelito” Díaz; el Guille Boldorini; el “gringo” Carbone; el “lechero” Garbuglia; el “cabezón” Zomoza; Diego Ricatto; Marquito Bravo; Sorge; el “gordo” Loyola; Favio Díaz; el “lauchita” Acosta; el “gringuito” Arcángeli; “Pelé” Pérez; y Ronald Villarreal , el loco.

   Esa tarde todo era “azul y amarillo”, teníamos el pecho contenido porque la semana anterior, en un hecho sin precedentes, faltaron a la final… Pero bueno, parecía que al fin había llegado el día. Contábamos con la diferencia que sacamos en su cancha y alguna baja del lado de ellos por expulsión.

   Todo parecía indicar que “iba a ser un trámite”, pero no, la parada no era fácil, el tiempo corría… nos expulsaron a la “figura” del equipo, se venían y la cosa se ponía difícil, no podíamos dejar pasar esta oportunidad porque si había tercer partido las cosas se iban a poner oscuras.

   Todos estábamos en silencio, nosotros y ellos, nosotros conteniendo el festejo porque faltaba poco y el 0 a 0 nos hacía campeones, ellos porque con sólo un gol ponían las cosas iguales… hasta que de pronto, con la astucia de un goleador, de un tipo que sabía dónde herir, “el pelado” recibió un centro de la derecha, la peinó al segundo palo, al ángulo, y cuando todos veíamos que el mundo se nos venía abajo, en ese segundo que pareció interminable, en ese instante en que la pena nos recorrió abriendo un surco en el pecho, en ese instante, “el loco”, con esa frialdad casi irresponsable que tenía, nos regaló su “mejor volada” y nos devolvió el alma que ya no teníamos en el cuerpo…

   Lo demás todos lo saben, habíamos obtenido nuestro único título en la historia y con el exquisito sabor de que fuera con el clásico rival.

   La gente, la caravana, las bombas, los fuegos de artificio, todo es un lindo recuerdo, que a veces se empaña pensando en que no se va a volver a repetir, sólo el recuerdo de aquel tiro del final nos regala a menudo una sonrisa.

   Quiero, con este sencillo relato, recordar y agradecer a todos los que, de una manera u otra, colaboraron para hacerlo posible.

   Para nuestros clásicos rivales, mis respetos y el deseo de que alguna vez podamos volver a vivir estas emociones.

   Estas son las cosas que nos quedan muy adentro, que sin tener precio tienen un incalculable valor. A todos, ¡ Gracias !


III. IV. V.
DON FELIPE VALENTÍN RIVERO
  (Recuerdos de la vida de mi padre)

“Se va con Don Valentín un pedazo de la historia misma de Camilo Aldao y del Radicalismo de este pueblo que él tanto quiso. Gran amigo y mejor correligionario al que tendremos siempre presente y al que pido ruegue para que hagamos un gran gobierno”
Herne Valdettaro
Intendendente Municipal

  Párrafo de la Nota de Pésame enviada a la Familia Rivero por la Municipalidad de Camilo Aldao, con motivo del deceso de don Valentín.

  Don Felipe Valentín Rivero nació en la localidad de Saladillo, donde sus abuelos maternos eran fortineros. Fue el mayor de los cinco hijos de don Nicolás Rivero y de Josefina Murúa, sus hermanos: Nicolás Zenón, Oscar, Rosita y Enrique nacieron en Camilo Aldao.

   La Casa que habitaron los Rivero aún se conserva, al este del pueblo, sobre el boulevard San Martín, fue uno de los primeros edificios de la localidad. Lo había construido un albañil de apellido Gallardo para la instalación de almacén y despacho de bebidas, entre los años 1894 - 95

   La familia Rivero arribó a Camilo Aldao en 1898, junto con sus familiares, los Murúa: Tomás Murúa, su esposa Francisca Basualdo, sus hijos, yernos, nueras y algunos nietos. Al comienzo, esta gran familia ocupó una casa que aún está en pie, y que luego fuera de la familia Valdettaro, en el sector noreste del pueblo sobre la calle Hipólito Irigoyen.

   Si bien el apellido Murúa ya no existe en nuestra localidad, sigue estando presente en sus numerosos descendientes. Tomás Murúa y Francisca Basualdo fueron padres de: Josefina, casada con Nicolás Rivero; Cristóbal casada con Sixto Garay y Serafina con Pedro Garay; Nieves, soltera; Natividad con Doroteo Rodríguez y Prudencia con Eliseo Rodríguez; Favia con Cirilo Guevara, Venancio con Teresa Barrera, José con Mercedes Rodríguez, Tomás y Macario, éstos últimos radicados en Corral de Bustos.

   Retornando a don Felipe Valentín Rivero, se puede decir que vivió siempre en Camilo Aldao, donde se casó, nacieron sus hijos y desarrolló una larga vida de trabajo y honestidad.

El señor HERNE RIVERO, nos introduce en el anecdotario de su abuelo paterno:

“Cuando se produce la revolución de 1930, Felipe Valentín Rivero, por ocupar el cargo de inspector municipal, fue detenido junto con las autoridades y enviado a Villa María, donde compartió el cautiverio político durante varios días con un eminente funcionario del partido radical, el Dr. Amadeo Sabatini, con el que pudo intercambiar ideas sobre temas comunes. De estas jornadas surgió entre ambos una respetuosa amistad.

   En el año 1936, poco tiempo después de que don Valentín sufriera la pérdida de su esposa y tomara a su cargo el cuidado y la atención de sus cinco hijos pequeños, recibe del Señor Gobernador de la Provincia, don Amadeo Sabatini, el nombramiento de Comisario para Camilo Aldao, con la consigna de que debería cumplir con honradez y lealtad su mandato.

   El cargo fue asumido cuatro meses después, debido a una seria enfermedad que lo mantuvo por un tiempo imposibilitado.

   Al producirse la Revolución del 4 de Junio de 1943, el gobierno militar ordena el traslado de todos los jefes de policía, en caso de no acatamiento de la orden quedarían cesantes de inmediato.

   El Capitán de Marina Menéndez Grau, designado por el gobierno militar Interventor de Policía del Departamento de Marcos Juárez, al hacer el primer recorrido por su área y pasar obligatoriamente por nuestra localidad, no encuentra al comisario en su oficina; ante este contratiempo, le pide al agente de guardia que le comunique a su superior, que volverá por la tarde. Cuando regresa, contrariado al comprobar que continúa la ausencia del Comisario, ordena a un agente que lo buscara por el pueblo, encontrándolo en el Hotel Zanelli.

   Don Valentín se presenta ante el militar, y éste severamente le recuerda que su obligación es permanecer en la Comisaría, llamándole además la atención por una espada no reglamentaria, perteneciente a la Marina de Guerra, que había visto colgada en su despacho. Don Valentín responde que se hallaba cumplimentando tareas de investigación y que la espada en cuestión estaba en su poder porque había realizado el Servicio militar en la Marina, durante los años 1918 – 1919.

   El Capitán, tras quedar pensativo un instante, le pregunta –“¿Por casualidad usted no estuvo en Norteamérica con el acorazado Rivadavia? – Sí- respondió don Valentín. Entonces, continúa el jefe, - “creo no equivocarme, vos sos el soldado Rivero”- Don Valentín lo mira a los ojos para replicar: -“Usted era el alférez Menéndez Grau”- y sin decir más, se estrecharon en un emotivo abrazo. Todo terminó esa noche con un sabroso y compensador asado.

   Respondiendo a las directivas que tenían los interventores de trasladar o dejar cesantes al personal superior de las comisarías, a don Valentín, su Superior no sólo no lo dejó cesante sino que lo convirtió en Comisario de la Ciudad de Marcos Juárez.

   En el año 1944, cuando se declaró en nuestra zona una epidemia de fiebre tifoidea, don Valentín tenía hijos afectados por la enfermedad y debía viajar todas las noches a su pueblo. Comprendiendo esta situación, el Jefe Policial decidió su traslado a General Baldissera para que estuviera cerca de su familia. Allí estuvo trabajando más de un año, y cuando el Capitán Menéndez Grau se retiró de la jefatura, don Valentín renunció a su cargo.

   Las distancias en el tiempo y en el espacio, aunque pensemos que separan, relacionan y profundizan sentimientos y afectos.


III. IV. VI.
LA FAMILIA NAVARRO

  La familia Navarro es una de las primeras que poblaron Camilo Aldao, guardando en ella a través de ciento doce años, espiritual y formalmente, los sentimientos de la tradición argentina.

  El señor MANUEL NAVARRO nos acerca los datos que arman esta historia:

   "Don Anastasio Navarro llegó a Camilo Aldao, desde Santiago del Estero, poco después de la fundación del pueblo. Venían con él, su esposa, Gualberta Ruiz, sus cuatro hijos: Jaime, Celedonia, Vicente y Ramón, y su futuro yerno: Mariano Montenegro.

   Inmediatamente de su llegada se contactaron con José María Aldao quien les entregó una quinta en el sector noreste del pueblo, incitándolos a construir una vivienda para su alojamiento definitivo. (Dicha vivienda aún se conserva, en el extremo sureste de la quinta, lindando con el campo de la familia Viglione).

   La única hija mujer, Celedonia, entra de inmediato a trabajar en la Casa de la Administración Aldao y fue una empleada confiable y querida durante todo el período que estuvieron los integrantes de la familia de Camilo Aldao en Colonia Elisa.

   Ya casada con Mariano Montenegro, el matrimonio fue empleado como puestero de la estancia “La Elvira”, propiedad de Inés Aldao de del Campo. Habitaban una vivienda aledaña al casco del establecimiento. El hijo de Inés, Carlos del Campo, durante los años 1902 -06 fue administrador de la estancia y presidente de la Comisión de Fomento del pueblo. Él y su esposa, Elvira Moreno, tuvieron especial predilección por la hija menor del matrimonio Montenegro, Elvira, de quienes eran padrinos. Cuando los Del Campo se retiraron a la ciudad de Buenos Aires, llevaron a Elvira consigo, siendo ama de llaves y empleada confidencial del matrimonio hasta la muerte de la Señora Moreno.

   Vendida la estancia a la familia Robbiano, los Montenegro se trasladan a una quinta cercana a la de don Anastasio Navarro. Allí, doña Celedonia, crió a todos sus hijos, mientras realizaba las labores más duras y difíciles: cuidaba los cerdos, fabricaba pan casero, ordeñaba…En agosto de 1964, siendo muy anciana, tuvo el honor de acompañar junto a Apolonia Carignano de Bonansea, y Margarita Durand de Caminotti, el cortejo fúnebre de don José María Aldao, cuando sus restos fueron trasladados desde Rosario al Cementerio local.

   De los hijos varones de don Anastasio, Jaime Ruiz, el mayor, era hijo natural de la esposa, pero él lo consideró siempre como suyo. Construyó su vivienda en la quinta de los Navarro y, por pedido de don Anastasio, José María Aldao le ayudó en la compra de tres carritos areneros, con los que traía arena de la costa del Río Carcarañá, que luego vendía a los albañiles. Vivió soltero, profesaba la fe católica de manera práctica. Años después, cuando pudo comprar un carro, trabajaba para las casas de comercio locales, transportando cereal desde los campos. En el lugar en que lo sorprendía el domingo, desataba su carro y se trasladaba al pueblo a cumplir con sus deberes de cristiano. Jamás faltaba a misa.

   Otro hijo de don Anastasio y doña Gualberta fue Ramón. Su oficio era el de carpintero; los que lo conocieron decían que este oficio había nacido con él. Cuando llega a Camilo Aldao, con apenas 14 años, ya trabajaba la madera de manera prolija y esmerada. Nunca fue empleado de carpintería, las labores las realizaba en su casa, por pedido. Con rudimentarias herramientas y artesanal destreza, fabricaba espaldares de cama, roperos, mesas, sillas y cuanto mueble le solicitaran, además de silletas para carros y hasta rebenques tallados a mano. Cuando cumplió los 60 años, volvió a su tierra, Santiago del Estero, donde falleció.

   Don Vicente Navarro, el tercer hijo de don Anastasio se casó en nuestro pueblo con Eusebia Olariaga, tuvo trece hijos: Modesta, Vicenta, Juana, Bernardo, Nélida, Isabel, Manuel, Solano, Ermelinda, Vernabella, Alonso, Tránsito… de los que existe una numerosa descendencia.

   Trabajó primero en el transporte de arena con su hermano Jaime, luego, ya casado, adquirió una quinta lindera a la de su padre, donde con mucho esfuerzo construyó su vivienda. Los ladrillos que fabricaba y quemaba en grandes hornallas, se disponían para la venta junto con arena. En la quinta de su propiedad se hallaba el depósito de estos materiales. Con el dinero ahorrado de las ventas adquiere un carro para el transporte de cereales que trabajó constantemente para distintas casas de comercio del pueblo, especialmente para la firma Rojas y Cía.

   Siempre simpatizó con el partido demócrata, llegando a donar carros de arena para la construcción del edificio municipal del año 1938. En la década de 1940, abandona los anteriores trabajos y entra en el Consorcio Caminero dependiente de la Municipalidad de Camilo Aldao.

   Al inundarse el sector este del boulevard próximo al zanjón, por falta de desagües, el gobierno municipal encarga a don Vicente Navarro la construcción de tres alcantarillas. El albañil contratado, de apellido Gallardo, con dos empleados se encargan de la obra. Don Vicente, se instala en el lugar con sus hijos pequeños resguardándose en su carro cubierto por una lona. Allí lucharon a brazo partido para contener el agua que había llegado al campo de los Echániz. La obra que se construyó es el “puentecito viejo” con sus compuertas, que se observa todavía hoy, al transitar hacia Santa Lucía. Más tarde, con sus hijos ya adolescentes construyó el pozo para el primer silo de la planta cerealera que don Pedro Rojas instaló en el predio actual de la Cooperativa Agrícola (Boulevard San Martín).

   Don Vicente Navarro falleció en 1950 a los 71 años. Diez años antes había sufrido la pérdida de su hija Vicenta de tan sólo 20 años.

Expresa textualmente el señor MANUEL NAVARRO:

   "Nosotros, sus hijos varones nos hemos dedicado a distintos trabajos casi todos relacionados con el campo: juntamos maíz, participamos en cosechas de trigo, emparvamos pasto… Cuando muere nuestro padre, la familia se fue dispersando, nos casamos, formamos nuestros hogares, yo seguí trabajando con el carro de mi padre durante un tiempo, para luego dedicarme casi especialmente a los animales: arreos y cuidado de hacienda para la Feria de Carignano y colonos particulares.

   Trabajé diescisiete años como mensual en Colonia Santa Lucía. Mis seis hijos fueron alumnos de la Escuela de Campo Carlitos. Pasé luego a la localidad de Cintra, donde trabajé trece años en el campo y a la vez en la feria local como capataz. Allí, a pedido del señor Intendente fui fundador del Centro tradicionalista “El Palenque”, que posteriormente motivara la fundación, en nuestro pueblo, del Centro Tradicionalista “José María Aldao.
Actualmente, aunque jubilado, continúo con las labores del campo, explotando un pequeño tambo.

   De esta forma, con trabajo y profundo respeto hacia la gente, transcurrió la vida de la familia Navarro, la de mis abuelos, mis padres y mis tíos, mis hermanos… y mi propia familia. Me siento orgulloso de formar parte de ella y de pertenecer a este pueblo que me alienta a defender los valores de la tradición argentina y camilense."


III. IV. VII.
ENTREVISTA A UNA MAESTRA

  La Señora ELVIA VALDETTARO, al responder los interrogantes de alumnos del nivel primario del Instituto “Sagrado Corazón de Jesús”, nos acerca a un pasado no tan lejano de nuestro querido Colegio:

1) ¿Señora Elvia, cómo llega Usted a esta Institución educativa?
-“Fue hace mucho tiempo, yo era muy chiquita y las Hermanas eran conocidas de mi papá ya que ellas hacían las compras en la librería que él tenía (la única en el pueblo). En mi familia mi prima mayor había comenzado a ir a la escuela y yo lloraba porque también quería ir…fue así que mi papá le pide a las Hermanas que me reciban, ellas me aceptaron creyendo que pronto me cansaría, pero no fue así. De esta manera comienza mi trayecto en la escuela y, desde siempre las Hermanas me hicieron sentir la pequeña mimada”

2) ¿Cuándo inicia su carrera docente? ¿Por qué la elegió?
“Mi primario lo hice aquí, ya estaba acostumbrada, la Superiora era la Reverenda Hermana Alfonsa que poco después fue trasladada a otro colegio.
La Hermana Angélica pasó a ser la Superiora y daba clases en 5º y 6º grados; la Hermana Misericordia tenía a su cargo 3º y 4º grado, la Hermana María daba 2º grado y la Hermana Verónica 1º grado.
Cuando se abre la primera escuela secundaria en este pueblo en 1954, yo fui de los 41 alumnos que empezamos 1º año en la Escuela de Comercio “José María Aldao.” En ese año y por ese motivo las Hermanas prestan a la Escuela Secundaria un aula para que iniciaran las clases. Es el aula que tiene la placa que en agradecimiento colocó la Escuela de Comercio cuando cumplió sus Bodas de Plata.
Yo cursé 1º y 2º Año en el Comercial y luego 3º, 4º y 5º en el Instituto “Santa Juana de Arco” de Cruz Alta. Después de los dos años de secundario yo tenía decidido que quería ser maestra.”
Cuando tuve mi título de Maestra, conseguí mi primera suplencia en la “Escuela República de Chile”, de la ciudad de Rosario. Pero todo quedó inconcluso, puesto que las Hermanas del Instituto me necesitaban, volví y acepté el trabajo que ellas me ofrecieron.
Elegí ser maestra porque siempre me gustó, y aún hoy lo siento así, jamás dejé de ser docente y de sentir esa vocación. Fui maestra de muchas de las maestras que hoy trabajan aquí y de muchas que ya están jubiladas.”

3) En el momento que comenzó a trabajar como maestra, le resultó difícil ser la primera docente laica?
“No, realmente no fue difícil, por todo lo que les conté de mi primera infancia en esta escuela. Puedo asegurarles que las Hermanas me ayudaron y yo aprendí mucho de ellas.”

4) ¿Estando tan cerca de las Hermanas, nunca pensó ser una de ellas?
“Es verdad que siempre estuvimos juntas, pero no pensé en ser religiosa, no tenía vocación y además sentí el respeto de ellas por lo que yo hacía. Me hicieron sentir especialmente bien”

5) ¿Sintió que el haber sido la primera maestra laica fue un título para su carrera docente?
“Sí, totalmente, y lo siento con mucho orgullo. Estuve muchos años sola compartiendo la docencia con las Hermanas; luego vinieron otras maestras: María Olga Crespo y Ana María Velloso, y con ellas fuimos muy amigas y compañeras, siempre pensábamos para el bien y el engrandecimiento del Colegio. Otras maestras que se incorporaron más adelante fueron: Delia Sunde, Margarita y Clarita Carignano.”

6) Creemos que todos los cambios positivos que tuvo el edificio del Colegio no le son ajenos, pero usted debe recordar algo especialmente. ¿De qué se acuerda? ¿Acaso del patio del naranjo?
“¡Qué lindo que hagan esta pregunta! Me trae muchos recuerdos que evoco siempre con cariño…
El patio del naranjo estaba bien en el centro donde hoy está el salón de actos. Era todo de tierra y lo rodeaba una veredita donde jugábamos al pisa pisuela. Ese lugar era muy querido sobre todo por las niñas, allí nos sentábamos en el canterito de ladrillos que rodeaba al naranjo para charlar y comer los famosos “muñequitos” (tortas fritas con esa forma), que cocinaba la Hermana Francisca.

7) ¿Puede contar una anécdota como alumna o como docente de algún hecho que haya tocado sus sentimientos?
“La verdad es que todo lo que recuerdo es muy sentido, pero ya que hablamos del “patio del naranjo”, les diré que aunque no tengo precisión de la fecha en que sacaron el árbol, ¡tengo bien presente el sentimiento de tristeza que nos invadió a todos, llorando hicimos una gran ronda en torno del viejo naranjo, compañero de tanto tiempo, y así le rendimos homenaje y lo despedimos”.

8) ¿Qué mensaje nos deja a nosotros que hoy la entrevistamos?
“Más que un mensaje es un pedido: amen este lugar, valoren la escuela, esta etapa que están viviendo es única e irrepetible, por eso el mejor provecho que pueden hacer de la Escuela es sentir que pertenecen a ella como se pertenece a una familia. Gracias por haberme hecho estas preguntas que permitieron que volviera al pasado, aunque sea por unos momentos, ese pasado que me hizo feliz y que me hace sentir miembro de la Comunidad Educativa del Instituto Sagrado Corazón.”


III. IV. VIII.
MUJERES INMIGRANTES

  La señora ELSA CHÍO DE TORRI, recopila una serie de historias breves de mujeres camilenses, que les fueron narradas por sus abuelos; en ellas se conjugan recuerdos de Europa y América:

DOÑA MAGDALENA VOTTERO DE CHÍO

“Nacida en Barge, pequeña villa del Piamonte en Italia, Magdalena Vottero fue la menor de doce hermanos. A los cuatro años emigra con toda su familia a Argentina y ocupan una casa en la llamada por ese entonces “Calle del Empedrado”, actual Avenida de Mayo, de la ciudad de Buenos Aires.

Todas las mañana con una de sus hermanas, Magdalena saltaba de la cama muy temprano, cuando el ruido de las herraduras sobre el empedrado les anunciaba el paso del cortejo del Presidente Domingo Faustino Sarmiento quien marchaba para cumplir sus funciones en la casa de Gobierno. Nunca querían perderse el espectáculo que ofrecían los vetustos y solemnes carruajes con sus escoltas, lo que le valía un reto de su cuñada, puesto que los inviernos húmedos y fríos de la “Gran Aldea” causaban fuertes resfriados a las niñas venidas de un clima más benigno.

Cuando Magdalena cumplió sus siete años, la familia se traslada a la localidad de Centeno en la provincia de Santa Fe donde se dedican a las actividades agropecuarias. Allí, con el tiempo, conoce al que fuera luego su esposo, Antonio Chío, con quien se casa siendo muy joven, instalando su primer hogar en San Jenaro norte, donde nacieron sus hijos mayores: Constantino y Juan.

Cuando ya hubieron logrado una situación económica estable, en 1892 le compran a Don Camilo Aldao unos lotes de tierra en colonia Elisa, muy próximas al lugar demarcado para la fundación del pueblo, llegando a ocupar esta nueva propiedad en marzo de 1894. Viajaron acompañados por una caravana de colonos que continuaron rumbo a las zonas de Monte Maíz y Mataco.

Se establecieron a orillas de la laguna de don Venancio González, conocida luego como laguna de Chichoni, actual Paulazzo, para que pudieran beber sus animales. No había pozos de agua y se dedicaron a cavarlo y a construir su vivienda., con materiales traídos de San José de la Esquina, ayudados por don Venancio González que conocía bien la región. Mientras realizaban estos trabajos vivieron seis meses sobre la carreta en la que viajaron, sufriendo todo tipo de incomodidades y en ese carro, mi abuela Magdalena dio a luz a su tercer hijo.

Buenos Aires, Avenida de Mayo, el Presidente Sarmiento… Colonia Elisa, laguna de Chichoni, tener un hijo en una carreta…diferencias enormes y enormes distancias acrecentadas por la soledad y la nostalgia, sin embargo, aprendieron a querer este suelo y se adaptaron a sus leyes y consignas”.

RAFAELA GARCÍA DE SANCHEZ

  "Esta inquieta madrileña muy amiga de mi abuela Teresa de Cortassa, a la que visitaba regularmente le solía contar su vida en España, entre otras historias, sus recuerdos de cuando era moza y trabajaba como camarera de la prima del rey Don Alfonso XII que había enviudado prematuramente.

   Relataba que el desconsolado monarca era concurrente asiduo de la casa de su prima, quien realizaba reuniones y fiestas en su honor para tratar de reconfortarlo, contratando en una oportunidad a la famosa bailarina Lola Montes, mujer de gran belleza y personalidad que muy pronto sedujo al soberano. La relación entre éste y la bailarina era rechazada por la familia real y sus ministros quienes habían pensado en una boda con María de Portugal, casamiento que convenía a ambos países, aunque el rey, sin escuchar consejos, continuaba su relación con la hermosa gitana a quien había otorgado el título de Marquesa de Alós.

   La nueva Marquesa salía en un gran coche de caballos conducido por un señor de apellido Sánchez. En esta rutina de los viajes periódicos, el cochero conoció a la joven Rafaela, quien, en las largas esperas que demandaban esos encuentros furtivos, solía conversar con él e invitarlo con chocolate

   Conocida la nueva situación amorosa del rey, la corte española, alarmada, arregló con celeridad el matrimonio con la princesa de Portugal, resolución que indignó a su amante gitana que deseaba ser la reina de España.

   Al tener que separarse forzosamente del soberano, la bailarina decidió radicarse en París, sugiriendo a su cochero que se casase con su novia Rafaela y que ambos la acompañaran en su nueva residencia francesa.

   La boda del cochero con la camarera se concretó, pero la joven pareja no se trasladó a París, sino que emigró a Argentina, llegando a formar su hogar en Camilo Aldao, donde pudieron trabajar libremente, don Marcelino Sánchez como maestro particular y doña Rafaela García como planchadora profesional, logrando ser respetados y queridos por la comunidad”.

DOÑA LUCÍA SABINO DE BERGIA

  "Siendo Lucía Sabino novia de Pedro Bergia, ambos radicados en Piamonte, tuvieron que separarse cuando el tío de Pedro, Lorenzo Bergia, lo llama desde Argentina alegando que en este país se necesitaban herreros, carpinteros y toda clase de artesanos para trabajar como empleados o por cuenta propia.

   Así es como don Pedro llega a instalarse en Camilo Aldao, donde trabajando con entusiasmo, logró levantar su casa y ahorrar dinero para casarse con su novia Lucía que aún estaba viviendo en Italia.

   Realizados los trámites del matrimonio por poder, la joven Lucía se embarca en un velero con un contingente de inmigrantes que, como ella, viajaban a Argentina. La travesía resultó larga y llena de dificultades, aunque menguada en parte por la compañía de un matrimonio conocido de la familia.

   Después de tres meses de continuo navegar, arribaron al puerto de Buenos Aires. Como no había suficiente calado para el descenso directo a tierra, una carreta entraba en el río para acercar a los viajeros, quienes luego de bajar sus equipajes debían saltar del barco directamente a la carreta. Luisa, que como todos se había puesto sus mejores ropas, al saltar, lo hizo con tanta mala suerte que pisó su larga pollera y cayó al río, mojándose por completo. Así, chorreando agua, fue reconocida y abrazada por su flamante marido.

   Otro viaje, también dificultoso la condujo a Camilo Aldao en una diligencia que anduvo ocho largos días de posta en posta, transitando caminos de lentitud agobiante. Pero la realidad la llevó a que se habituara a su nuevo hogar en el que transcurrió el resto de su vida y que aún habitan sus descendientes. Doña Lucía es recordada en el pueblo como una excepcional modista.”

UNA PROTAGONISTA SIN NOMBRE

  "Esta breve historia contada por mi abuelo Antonio Chío, (uno de cuyos hermanos era carabinero del rey), surge en el pueblo de Cresentino Novara, al pie de los Alpes, donde vivía él con su familia. Era éste un hermoso y agreste lugar del Piamonte en el que abundaba la caza, a la que era aficionado el rey Víctor Manuel.

   En uno de esos días de cacería, al llegar la hora del almuerzo, el monarca decide parar en una tratoría cercana, donde fue atendido por la joven esposa del dueño, de una manera excepcional. La exquisitez de la comida impactó al rey tanto como la simpatía y belleza de la mesera, ambas regalías lo dispusieron para realizar una nueva excursión al lugar, visitas que continuaron repitiéndose por un largo tiempo.

   El murmullo de las relaciones entre el rey y la mesera corrió por toda la región del Piamonte; no se supo si por esta causa o porque su majestad decidió poner punto final a su situación, lo cierto es que le ofreció a su nuevo amor una cantidad de dinero bastante abultada para que saliera del país junto con su familia…

   Mi abuelo, que después de unos años en Argentina, se había instalado en Colonia Elisa, cierto día, al entrar en el negocio de Jaureguialzo, se encuentra de frente con la mujer que había sido amante del rey y su esposo quienes, al reconocerlo, lo saludaron con mucha cordialidad, pues venían del mismo pueblo Italiano.

   No recuerdo el nombre de esta bella señora pero sí la historia tan particular de su llegada a Argentina y luego a Camilo Aldao. ¡Qué grande y qué pequeño es el mundo!”


III. IV. IX.
AFECTOS DESDIBUJADOS… PERO NO PERDIDOS

LA SEÑORA TERESÍN
Y EL COLEGIO ÍTALO ARGENTINO:

  "Yo he sido uno de los primeros alumnos de la Sra. Teresín Bolatti, - relata el doctor HIPOLITO JUAN NOVERO - a mediados de los años 30 cuando ella era maestra del Colegio Italo Argentino. La Sra Teresín no sólo me enseñó las primeras letras y a escribir sino que, fundamentalmente, me enseñó a hablar el castellano.

   No obstante ser mis padres argentinos, en mi casa se hablaba el piamontés, yo tenía siete años y en mi léxico se mezclaban palabras castellanas y piamontesas que provocaban las risas de mis compañeros… yo me cohibía tanto que a veces no me animaba ni a pedir permiso para ir al baño… La Señora Teresín habló con mis padres y les pidió que en el futuro no se hablara más el piamontés en la casa. Qué importante fue su decisión para quitarme ese complejo de inferioridad.

Íbamos al colegio pobremente vestidos: pantalón sostenido por tiradores caseros, camisas muy pocas veces usábamos ya que íbamos en camiseta cubiertos por un piyamita, no usábamos guardapolvo y casi todos en los pies llevábamos alpargatas…

   Algunos de los alumnos venían en sulky o a caballo desde el campo donde vivían. Luisito Gasperini tenía un caballo bayo, manso que ataba en un árbol frente al colegio. Cuántas veces saliendo un rato antes de la escuela, montaba dicho pingo y daba una vuelta por la manzana. Hasta que un día de mucho viento, salí con el flete bayo a toda velocidad y cuando llegamos a la esquina, una hoja de papel pasó por sobre su cabeza, el bayo se paró y frenó de golpe, yo que venía desprevenido pasé por el cogote del animal, di media vuelta y caí parado al pie del caballo que no se movió, y yo con las riendas en la mano…Luisito se destornillaba de risa… a partir de ese día no le saqué más a su bayo querido…

   Los recreos los disfrutábamos en el gran terreno que existía en el predio de la sociedad Italiana. Recuerdo que en una oportunidad el Chiro Tortone debía patear un penal al arquero que era Montanari. En tanto que Héctor Ritta era referí. Se coloca la pelota en el piso para hacer efectivo el tiro y seguidamente ante la orden de Ritta, el Chiro patea el balón con tal fuerza que su alpargata salió como tiro de sus pies yendo a dar en la cara del referí, que por varios días quedó con el ojo en compota…la pelota fue atajada por Montanari, la alpargata, no.”


POR QUERER REALIZAR UNA BUENA ACCIÓN:

  "Ya siendo algo mayor, nueve o diez años - dice el señor OBDULIO NANT- cuando asistía a la Escuela fiscal (las primeras letras las aprendí de la Señora Teresín,) recuerdo que en el patio, sobre un barral de hierro estaba ubicado el pluviómetro con que se medían las lluvias.

   Los chicos, un día comenzaron a jugar con él, Eldo Bainotti lo torció, yo se lo quité para enderezarlo y fue entonces cuando la maestra me sorprendió con el pluviómetro y me recriminó por haberlo torcido, por más que traté de defenderme, no me creyeron,,, y el reto me lo ligué yo ante los rostros burlones de mis compañeros.”

ACTUACIONES FRUSTRADAS

“En la Escuela Fiscal también comenzó en mí el gusto por la música – continúa el señor OBDULIO NANT - la que fuera mi maestra de 5º grado, señora Nélida Delgalarando de Lassa, lo percibió y cuando había una oportunidad me comprometía para que participara en algún número musical. En una velada infantil, yo debía cantar en italiano la “Reginella Campagnola”, me había preparado tanto que sabía la letra de memoria, ella me acompañaba en piano.

   Cuando me anunciaron y aparecí en el escenario, los nervios me traicionaron y sin esperar el acompañamiento, canté de corrido, tan rápido que cuando terminé, la maestra recién estaba tocando en la mitad de la composición. Yo estaba vestido de italianito, todo arreglado… pero el número artístico resultó un desastre.”

  "Año 1937. yo tenía ocho años – cuenta el señor HIPÓLITO GAY - y participaba de una velada escolar, en un número donde las aves de corral, gallitos, patitos, gallinas, debían bailar y cantar.

Mi hermana Rosa me había confeccionado el traje de gallo en papel crepé de vivos colores, con aplicaciones superpuestas simulando plumas. Ese día llovió intensamente, yo, que vivía alejado del salón de fiestas debía cruzar calles llenas de agua.

Iba caminando con mi hermana, cuando a ésta, que llevaba el traje, se le cae la cola del gallo al agua; aunque pudo levantarla y secarla, cuando llegó el momento de actuar, en lo mejor del baile, la cola se desprendió debido a la humedad… el público se reía y aplaudía, yo bailaba con mayor intensidad, alentado por los aplausos, ya que pensaba que el baile estaba saliendo muy bien… cuando terminó el número, recién me di cuenta de que se habían reído de lo ridículo que yo aparecía… vestido de gallo sin cola.”


ME PASÓ POR ALCAHUETEAR:

  “La Escuela de la Señorita Herminia Castagneto, mi tía, - relata la señora MARGARITA CASTAGNETTO DE CARIGNANO - ocupaba una habitación de la vieja casona de mis abuelos Castagneto que todavía está en pie, no obstante tener más de cien años. Asistíamos 40 alumnos que cumplíamos la jornada completa.

   La señorita Herminia, además de instruirnos y educarnos, nos preparaba para recibir los Sacramentos de Comunión y Confirmación mediante clases de catequesis que impartía los domingos por la tarde.

   Teníamos también otras clases especiales: las niñas los jueves realizábamos manualidades: pintura, macramé o artesanías en paño lenci, mientras que los varones habían formado un cuadro de fútbol que competía con los de las otras escuelas. Todo lo organizaba ella sola, con una entrega generosa a la docencia.

   Una vez, reconozco que me comporté mal, porque acusé a mi compañero Héctor Costanzo de decir la lección leyendo el texto que la señorita tenía en la mano, Héctor, se colocaba detrás de la maestra y desde ese lugar podía leer el texto que le salía perfecto. Yo lo acusé y la maestra, al comprobar la verdad, lo reprobó.

   Cuando salimos al recreo, Héctor, no sólo me dijo las peores cosas sino que, tomando la pizarra que tenía un arco de madera, me la dio por la cabeza con tanta fuerza que me quedó colocada como un collar.

   Desesperada pedí ayuda y Juancho Maurutto, que era muy buen compañero, rompiendo el arco, solucionó mi problema. Esa fue la lección que mejor aprendí, porque nunca más se me ocurrió acusar a nadie.”


III.IV.X.
LOS OSENDA Y LOS VIOTTO… MIS ABUELOS

  Estas dos familias pioneras de Camilo Aldao, por sus orígenes, costumbres, tradiciones, se unifican en los sentimientos y recuerdos de su nieta CÁNDIDA OSENDA DE CARIGNANO:

  “Hablar de mis abuelos Carlos Osenda y Magdalena Benesía, es como si hablara de mis otros abuelos, Bautista Viotto y Juana Ritta, ya que en muchos aspectos sus vidas se identificaban. Ambas familias vivían en el campo, lejos del pueblo, y allí trabajaban de sol a sol, realizando las tareas que la rudeza del lugar les exigía.

   Los hombres se levantaban a las tres de la mañana para arar. Al campo… lo rompían, la tierra era dura, las lluvias escasas, siempre se quejaban que escaseaba el agua, que faltaba la humedad. Roturaron la tierra primero con el arado de una sola reja, luego con otros arados más modernos pero siempre tirados por caballos. Soportaban las heladas más crudas, todos los fenómenos climáticos y hasta los invasiones de langostas que les devoraban los cultivos…

   Vivían a la usanza europea; al poco tiempo de llegar a Colonia Elisa ambas familias construyeron casas similares, rectangulares, con habitaciones dispuestas en serie, unas pegadas a otras, pocos seguras, ya que todas las puertas daban a una galería larga que terminaba en una cocina también de gran tamaño, donde el fuego se alimentaba con marlos y leña. Ambas familias trabajaban la huerta y el monte frutal.

   En la chacra de mis abuelos Viotto vivía don Bartolo Dotta, un hombre mayor, soltero, que se dedicaba exclusivamente al cuidado del monte y de la quinta. Era una delicia en verano poder caminar por el monte y saborear frutos de todos los gustos y colores: ciruelas, duraznos, damascos, peras… con un carro, don Bartolo vendía estos productos en el pueblo. A las niñas, siempre nos decía: ustedes que saben, recen una salve por mí,…

   Las mujeres se dedicaban a los trabajos de la casa, criaban y educaban a sus hijos que eran muchos: mis tíos Osenda eran ocho hermanos, mientras que mis tíos Viotto eran seis al igual que nosotros, mis hermanos y yo. Lavaban la ropa y la remendaban, era común ver a los hombres trabajar con pantalones o blusas llenas de parches cosidos a mano.

   La cocina también demandaba mucho tiempo, ya que nada o muy poco se compraba, todo se elaboraba en el hogar, dulces, pastas, manteca, quesos y el pan casero… sin contar los fiambres y los escabeches. El pan casero recién horneado era riquísimo. Cuando preparaban los panes los dejaban reposar sobre un largo banco para que terminaran de leudar. A la mañana siguiente, muy temprano se prendía el horno de barro que estaba en el patio y se horneaban…

   Un día mi abuela se puso a contar una historia que según ella les había sucedido en esa misma chacra, se refería a una luz que vagaba por los campos durante la noche, decía que primero se había aparecido en el monte, y luego, saltando, había llegado hasta la casa, chocando contra la puerta en la que había dejado una marca como de un círculo quemado… todos vivimos la historia de manera tal, que cerramos las puertas de la casa y no salimos hasta después del medio día, incluyendo a mi abuela narradora. Ninguno recordó que los panes estaban en el horno… quedando éstos totalmente carbonizados.

   Como las casas estaban rodeadas de grandes patios y no se acostumbraba que crecieran las gramíneas, los patios y el monte se barrían, y ese también era trabajo de las mujeres.

   Al pueblo se venía en un Break, coche tirado por caballos, que constaba de un asiento largo adelante, y dos asientos laterales en la parte de atrás, con puertas para subir. Como mi padre había muerto siendo muy joven, mi madre sentada delante era la que conducía el break, junto a ella se sentaba mi hermana mayor y los demás ocupábamos los asientos de atrás.

   Cuando regresábamos al campo luego de la fiesta de San José, ya de noche, puesto que nos quedábamos a presenciar el espectáculo de fuegos artificiales, nos acompañaba el carruaje de mis tíos, iba uno detrás de otro por esos polvorientos caminos del campo. Al llegar a la tranquera nosotras entrábamos y ellos proseguían su viaje.

   La nona Viotto tenía un break grande, casi diría que lujoso, con seis asientos en la parte trasera y capota de lona, que guardaba en un galpón usándolo muy pocas veces. Para una fiesta del pueblo, sacaron el brek del galpón, subió toda la familia Viotto y junto a ellos, nosotros, los nietos, Con los cimbronazos que daba el vehículo al transitar por caminos desparejos comenzaron a caer pichones de palomas del techo del carruaje. Al estar durante tanto tiempo quieto, las aves había elegido el techo para construir su nido.

   La Nona Osenda, al igual que la nona Viotto era muy buena, con nosotros, sus nietos. Había muerto el abuelo y ella se había quedado con dos hijas solteras. Nos solía llevar al monte y allí sentadas en un banco largo nos contaba los cuentos de las Mil y Una Noches en piamontés., eran cuentos muy largos pero a nosotros nos gustaba mucho escucharlos pues los narraba de una manera muy particular, con cambios de voz y gestos expresivos.

   En nuestra casa de campo teníamos una maestra que no era recibida, nos daba clases a Carmen, Estefanía y a mí, también les daba clase a mis primas, fue la que nos enseñó a leer y a escribir las primeras letras. Siempre recordaré su nombre, se llamaba Lucía Musso.

   Hoy, con mis 95 años, doy gracias a Dios por mi esposo, mis hijos y por la vida hermosa que tuve en Colonia Elisa y en el pueblo de Camilo Aldao, junto a estas familias maravillosas: los Viotto, los Osenda y más tarde, los Carignano.”


III. IV. XI.
LA SASTRERÍA “VIYO”

  El Señor Luis Carignano (Viyo), desde joven, antes de casarse, ya había instalado una sastrería y, anexada a ella un negocio de ropas y artículos para caballeros. Luego organizó una fábrica de sombreros, Juan Racca Cassinotti, había aprendido esta profesión en Rosario, y desde allí traía los fieltros que eran, entre otros, los materiales necesarios para su confección.

   Cuando el sombrero de vestir se fue dejando de usar, en 1955, Viyo instaló nuevamente su sastrería a medida, atendida por personal especializado, los sastres y costureras: Omar Bollati, Abel Baldessone, Norma Nant y Tita Caminotti, en el local de Calle Alem, hoy Favot. En la parte posterior de ese mismo local, anexó una fábrica de pantalones. Posteriormente la Sastrería “Viyo” se trasladó a su lugar definitivo, los locales que actualmente ocupan Cáritas y el Salón Parroquial.

   La fábrica de pantalones que comenzara a trabajar con sólo tres máquinas de coser, llegó a tener 30 máquinas en actividad las que confeccionaban hasta 175 pantalones diarios.

   Las máquinas eran manejadas por chicas jóvenes del pueblo que encontraron allí una importante y segura fuente de recursos y un espacio para el aprendizaje y la práctica. Muchas de ellas, luego, instalaron talleres por cuenta propia, siendo excelentes modistas y pantaloneras.

   Algunas de estas empleadas costureras fueron: Blanca Soria, Elsa Zóccola, María Rosa Macario, Natalia Sangiorgio, Nilva Curlo, Beatriz Deálbera, Emma Nant, Margarita y Carmen Fattori, Clide, Ofelia y Rosa Mauro, Cristina Maturán, Mirta Muraro, María e Irma Dellacosta, Clide Zóccola, Azucena, Nancy y María del Carmen Intra, Dora Montenegro, Nelly Miscoski, María del Carmen Monetti, Elsa Montenegro, Ana Alvarez, Ana María Castagneto, Lydia Moscoloni, Matilde y Adelaida Rizzardo, Mary Ibarra, Lito Ponzalino, Rosita Macari, Esther y Elsa Maccari, Norma Gullini, Mirtha Carabajal, Elsa Lanfranconi, Gladis Bertone, Gloria Garay, Irma y Tita Dellacosta, Gloria Gago, Blanca Guzmán, Olga Gibelli, Carmen Cinelli, Clelia Zóccola, Nilda Calandra, Mirtha Muraro, Nelda Cena, Doris Grimandella, Titi Abacca, Aurora Balzi, Amanda Gubinelli, Beatriz Rosales, Cristina Alice, Norma Scandroglio, Choni Luque, Mirna Curlo, Clide Barra, María del Carmen Acastello, Chiche Chialvo, María Irene e Hilaria Hernando.

   El personal estaba a cargo de las señoras: Gina Bedesqui, Matilde Rizzardo y Natalia Sangiorgio.

   Los pantalones se fabricaban siguiendo un proceso que requería una perfecta distribución de trabajos: una serie de máquinas iban elaborando las partes según este orden: solfilado, ojales, pinzas para entalle, bolsillos, unión de costados y colocación de cinturas, hilvanado, unión de entrepiernas, pespuntes de pasa cintos, unión total de las partes, bajos y terminación, pegado de botones, terminaciones a mano, pasa cintos, revisión general, planchado a vapor, colocación en bolsas especiales.

   A cargo del planchado estuvieron Eduardo Aguiar y luego Carlos Rosales quien manejaba una máquina a vapor alimentada por una gran caldera; el mantenimiento de las máquinas, fue responsabilidad de: Quinto Rizzardo, Alberto Ponzalino, Alberto Nant y Carlos Latanzi, mientras que las funciones administrativas las realizaba el señor Héctor Caffaratti.

   Cuando la situación económica imperante en el país se hizo sentir sobre las pequeñas industrias, el señor Carignano, antes de cerrar su fábrica de pantalones, trató de interesar a la gente del pueblo a fin de organizar una sociedad cooperativa, para que no se perdiera una fuente de trabajo tan importante para la comunidad.

   Al no obtener respuestas positivas, decidió finalmente darle fin a su emprendimiento. Luis Carignano siempre conservó el optimismo, respetuoso con sus empleadas, gravitó para que privara en su fábrica un clima de respeto y camaradería.

   Fue fundador del Banco de Córdoba, de la Escuela Técnica, muy católico, participó de la refacción de la parroquia. Falleció en el año 2005, llevando en su corazón el profundo amor que siempre sintió por su pueblo.


III. IV. XII.
EL CINE

  Camilo Aldao, se puede decir que tuvo cine desde siempre… -el Señor GUILLERMO ALLADIO, sintetiza la historia del espectáculo cinematográfico - ya que en 1910, cuando el pueblo contaba solamente con dieciséis años, los señores Ignacio Armato y Juan Cortassa instalan el primer cine en el hotel del señor “Juan Bautista Rosso”, esquina de San Martin y Libertad y lo llaman Cine y Teatro “La Bolsa”.

   El señor Armato, que había llegado de la ciudad de Rosario, conocía de técnicas cinematográficas, e interesó a don Juan Cortassa para que se uniera como socio. La sociedad Cortassa - Armatto, duró poco tiempo y el señor Cortassa, años después, invierte en la primera usina eléctrica del pueblo.

   En 1915, el señor Armato construye un salón exclusivo para cine y teatro sobre boulevard José María Aldao e Italia y lo alquila al señor Natalio Donadío, quien lo explota hasta 1928, época del cine mudo y de Charles Chaplin.

   A partir de esa fecha, el señor Armato, con sus hijos ya mayores, instalan en su local, un importante centro de diversión que consistía en: cine, café y bar, con la animación de música típica, interpretada por sus hijos Ignacio y Ernesto, que formaban parte de la orquesta típica “Aldaense”.

   El Cine de Armatto fue continuado luego por su hijo Francisco, quien le da el nombre de “Cine Real”. Estuvo habilitado hasta 1944.

   A partir de allí cambia varias veces de dueño: Amado Hernando primero, y luego Armando Gallo, que lo llama Cine “San Martín”. Con motivo de la celebración del “Cincuentenario del Pueblo” brinda a la población una serie de estrenos del cine argentino: “la Guerra Gaucha”, “Todo un Hombre”, “La Danza de la Fortuna”, entre otras películas prestigiosas.

   Pasa luego a ser explotado por la sociedad Heugas y Albertengo, para ser comprado finalmente en 1953 por la firma Alladio Sinigaglia, quienes vuelven a darle el nombre que llevaba anteriormente “Cine Real”. Funcionó hasta 1986.


III. IV. XIII.
OTRO CINE

  El Cine San Martín de don MANUEL SANGIORGIO funcionó entre los años 1928 -1933, ocupando la totalidad del edificio de la Avenida San Martín y 3 de Febrero (hoy Negocio Berardo) ; esta propiedad lindaba por el norte con la vivienda de la familia Vernetti y por el oeste con la casa del señor Priamo Ambroggio.

   En el mismo salón del cine, del lado este, se ubicaba el bar con sus instalaciones: mostrador, máquina de café… y sus correspondientes mesas rodeadas de cuatro silla; del lado norte, el escenario, y en la pared del sur, sostenida por dos columnas, se levantaba la cabina o gabinete de proyección de siete metros y medio de superficie y tres metros y medio de alto. Los operadores alternadamente eran los señores: Homero Bragagnolo y José Marini.

   En la época en que funcionaba el cine de Sangiorgio existieron otros dos cines: el del Señor Ignacio Armatto llamado, “La Bolsa”, y el de la “Sociedad Italiana”. Habían llegado a un acuerdo entre ellos, intercalando las funciones. En esa época el cine estaba en su pleno apogeo; las películas de Carlitos Chaplín, eran de un éxito total, al igual que “La Cabaña del Tío Tom “, que había colmado la sala, exigiendo su repetición.

   El Cine San Martín varias veces en el año ofrecía funciones de teatro, en las que actuaba el conjunto vocacional “Amigos del Arte” que dirigía el Señor Guarino Balangioni.


III. IV. XIV.
EL “CINE REAL” DE ALLADIO - SINIGAGLIA

“Cuando quiero hablar del cine de mi pueblo –expresa el señor HUGO MUCHUT- se me hace imposible seguir una cronología, los recuerdos son tantos y de tantos años que se agolpan en mi mente y fluyen de manera desordenada y discontinua. El Cine Real de Camilo Aldao se me presenta como el centro de atención del domingo y como un referente en mi vida de muchacho…”

. “Lo primero que se me ocurre es que el cine fue y es actualmente un lugar de encuentro, donde no existió ni existe la discriminación racial ni económica, a nuestro cine íbamos todos, ricos, pobres, criollos, negros y gringos, para disfrutar de un espectáculo que podía hacernos llorar, reir o pensar, pero en total armonía.”

. “En esos tiempos de los pantalones cortos, hablo de 1950, más o menos, el Cine de Alladio – Sinigaglia, solía proyectar dos o tres películas a un precio accesible, y a esas funciones asistían las clases menos pudientes, mi madre que solía llevarnos a mi hermana y a mí, casi siempre se encontraba con una vecina que no se perdía un solo martes, pero como no sabía leer, no entendía las películas extranjeras y solía quejarse ¡uf, “blic-blac”…”blic-blac” no comprendo nada!... pero iba igual.”

. “Niños y adolescentes disfrutábamos el matinée del domingo en el que chicos y chicas antes de la función y en el intervalo solían cruzar miraditas, como preludio de muchos romances que comenzaron de esa manera.”

. “El personaje del matinée era una persona al que todos llamábamos “Pierino”, y a quien los chicos hacíamos enojar diciéndole bromas que él respondía de las maneras más insólitas, con palabras o gestos… y por muchos años fue infaltable a las funciones de los domingos por la tarde.”

. “Nuestro cine era uno de los mejores de la zona y sus dueños lo modernizaron en 1962, poniendo butacas nuevas hasta cubrir 500 localidades, y un piso con declive que permitía ver la pantalla desde cualquier lugar de la sala, además de la calefacción que no siempre funcionaba.”

. “Creo que todos los que hoy superamos holgadamente los cincuenta sentimos nostalgias al evocar el cine y sus festivales que, entre 1954 - 1970 se realizaron todos los años en el mes de octubre. Durante una semana, cada noche el cine ofrecía un estreno, películas premiadas internacionalmente que se estaban viendo en la ciudad de Rosario, las veíamos nosotros. Se podía adquirir un abono por las seis noches que duraba el festival o pagar la función individual. A su término, el público votaba por la mejor película, y se entregaban premios.”

. “Muchas veces los estrenos fueron a sala llena, repitiéndose las funciones una o más veces, y en ocasiones se colocaban sillas en los pasillos porque solían venir personas de otras localidades vecinas.”

. “Quién no recuerda a Guillermo cuando hacía la propaganda callejera con esos viejos parlantes parecidos a embudos! “Hoy, do estrenos, do, ación y aventura al rojo vivo”.”

. “Solían pasar películas prohibidas para menores y si alguna vez se le “colaba” alguno, al otro día se hacía la crítica sin consecuencia alguna, ya que el cine era para todos la distracción casi única, salvo que hubiera algún baile ese fin de semana.”

. “De adolescente, (en aquellos tiempos la adolescencia era entre los 14 y los 18), te podías sentar con tu noviecita y tomarle la mano, qué momento más emocionante, tomarle la mano sin que te viera la madre, pero bueno, eran otros tiempos…”

. “Las películas venían en rollos de celuloide, así que muchas veces, esta cinta se cortaba y había que volver a conectarla, en ese intervalo que podía ser de varios minutos, nos enojábamos mucho, silbábamos y pateábamos el piso… se encendían las luces y el dueño, con una linterna en la mano, circulaba por los pasillo, dispuesto a detectar a los alborotadores, entonces… volvía el silencio.”

. “Hubo un tiempo en que la empresa de Camilo Aldao alquilaba la sala de Baldissera En los intervalos salía un auto para intercambiar las películas a mitad de camino y muchas veces se demoraba más de la cuenta, haciéndose cargo de silbidos y abucheos.”

.”También el “Cine Real” fue sala de teatro, aquellas radionovelas trasladadas a los escenarios del interior eran de un éxito total. Así pasaron por su escenario: Norberto Blesio, Jorge Alberto Alvarado, Alfonso Amigo, Omar Alladio, Juan Calos Chiappe, Federico Fábrega y espectáculos como los Fronterizos, los Killa - Huasi, Zuma Paz, Las Tres Guitarras Argentinas… casi todos venían de Rosario.”

. “Creo que nadie olvidó nuestro cine, y no podemos dejar de sentirnos culpables por no haberlo conservado, ya que hoy tendríamos una sala de espectáculos y conciertos que no hubiera desentonado con la época, y podríamos seguir disfrutando del cine.

Pero bueno, las cosas se dieron así, sólo me queda recordar lo que alguna vez escribí:
“…el matinée del domingo/ tres películas, tres, los martes/ viejo cine de mi pueblo/ quien te viera como antes”. “A pesar de los olores, de películas cortadas/, del frío intenso en la sala/ de risas y de rumores…/ quisiera verte de nuevo, / en una noche de estrenos/ y sentarme en tus butacas, / para llenarme de sueños.”


III.IV.XV.
LA CURTIEMBRE

  El señor Juan Giacomelli, italiano, especialista en el curtido de cueros, en el año 1954 recibe una propuesta muy conveniente para trabajar en una curtiembre de Cañada de Gómez, en la provincia argentina de Santa Fe, empresa que guardaba una relación comercial con Italia. Decididos a probar suerte el matrimonio Giacomelli emprende su aventura hacia lo desconocido: trabajar en Argentina.

  Su hijo PIERGIORGIO GIACOMELLI, recuerda las instancias de su viaje a nuestro país:

  “Nosotros vivíamos en la ciudad de Verona, en el Véneto italiano, yo tenía por ese entonces 11 años y estaba cursando 5º grado del nivel primario. Preocupado por el nuevo país al que me dirigiría, consulté distintos mapas en la escuela para ubicar Cañada de Gómez, pero como ese lugar no aparecía señalado en los mapas, la maestra me ayudó a localizar la ciudad de Rosario; yo sólo sabía que iría a vivir a una localidad muy pequeña, cercana a Rosario y muy distinta de Verona que por ese entonces contaba con 200.000 habitantes.

  Cuando le pedí que me explicara cómo era Argentina, la señorita nos hizo leer una crónica que se titulaba “De Buenos Aires a Tucumán”, y que hablaba de “cruzar las pampas”, explicaba el texto que las pampas eran “vastas llanuras apenas habitadas, donde la tierra era fértil y los pueblos estaban alejados unos de otros”…

   Con esos escasos y vagos conocimientos sumados a los prodigios que puede imaginar una mente casi adolescente, llegamos a Argentina. La travesía la habíamos realizado en el barco argentino “Salta”.

   Nos trasladamos a Cañada de Gómez, yo con los ojos agrandados desde la ventanilla observaba el paisaje, y entonces comprendí que lo que decía la Crónica que había leído en la escuela era verdadero, todo se veía tan inmenso, los pueblos alejados, la tierra liviana que volaba y se filtraba en el tren ensuciándonos la ropa…

   En Cañada de Gómez terminé mis estudios primarios en un año muy irregular debido al desorden social que ocasionó la revolución del 55, yo no comprendía nada, sólo escuchaba los enfrentamientos verbales de peronistas y antiperonistas… es muy difícil poder entender e incorporar la historia que uno no vivió… Mis compañeros pensaron en que debía aferrarme a un club deportivo y me hicieron hincha de Boca Juniors, un cuadro de fútbol que no conocía.

   Mi padre que siempre tuvo la idea de independizarse, lo logra dos años después cuando adquiere las instalaciones de una curtiembre que había iniciado el señor Miszkoski. Así fue que nos trasladamos a Camilo Aldao en 1956.

   Este era un pueblo aún mucho mas chico que Cañada y no tenía pavimento, las calles cuando llovía eran imposibles de transitar… así comprobé cómo era el barro de tierra negra… tan diferente de las tierras arenosas o pedregosas del norte de Italia.

  Nueva escuela, nuevos compañeros… fueron ellos los que a partir de allí me acompañarían siempre… me costó integrarme, toda la familia sufrió el desarraigo, lo que los impulsaba a viajar frecuentemente a Italia, especialmente mi madre que no sufría las limitaciones del trabajo continuo.”

   La nueva curtiembre se encaminó en la preparación de suelas, se curtía el cuero para suelas de zapatos, en una época en que el calzado preferentemente llevaba suelas se cuero. Poco después surgió la oportunidad de anexar una fábrica de alfombras, ya que había una gran demanda desde Buenos Aires… más tarde, el tipo de cambio facilitó la exportación, de esta manera fue que nos dedicamos a la exportación de alfombras.

   La industria se fue afianzando y pudimos ampliar las instalaciones, se fue incorporando más gente, se equipó y se mecanizó la curtiembre, logrando el producto que exigía la competencia. Se idearon modelos de alfombras de todos los tamaños, que se cosían a mano, cada alfombra era un verdadero logro artesanal. Se trabajaba en los hogares y en muchos casos, participaba toda la familia. Fueron años de gran movimiento los transcurridos entre 1970 y 1980 con 100 empleados estables sin contar los talleres hogareños.

   Cuando por razones políticas y económicas, la exportación dejó de ser negocio volvimos a ocuparnos en la elaboración de suelas pero ya en menor medida. Tuvimos que suspender gente, trabajamos a nivel familiar, así fue hasta el año 1995, mi padre ya había muerto en 1994.

   A partir de allí nos asociarnos con una empresa de Cruz Alta, pero la sociedad duró poco tiempo, hasta que decidimos su total liquidación.

   Han transcurrido más de 50 años desde el día en que pisé tierra argentina y 50 exactos que llegué a Camilo Aldao. Con toda mi experiencia de hombre mayor, de abuelo, de persona que ha luchado para poder echar raíces en esta nueva tierra, debo dar gracias a Dios que encaminó nuestros destinos hacia este país maravilloso que es la Argentina y a la gente de Camilo Aldao que nos brindó el apoyo para que pudiéramos trabajar y vivir con esperanza.”


III.IV.XVI.
LO QUE SE ENHEBRA A TRAVÉS DEL TIEMPO

MÓNICA DELLACROCE no duda de que su amor por el teatro es la más valiosa de las herencias que pudo dejarle su abuelo Lindolfo:

“Si pensamos que todo lo acontecido en el pasado tiene sus implicancias en el presente, creo que el hecho de que en Camilo Aldao el Teatro sea , una de las actividades culturales más desarrolladas, está intimamente relacionado con esas primeras incursiones del Grupo por “Amor al Arte” bajo la dirección de don Guarino Balangioni, uno de cuyos integrantes había sido mi abuelo materno, Lindolfo Rojas.
Mi abuelo Lindolfo amaba la poesía gauchesca, escribía, recitaba en reuniones con amigos y familias y en las fiestas populares de la localidad. Enseñó a sus hijos a tener inquietudes por la lectura y las manifestaciones artísticas, y además era actor teatral.
Mi abuelo falleció en 1982, cuando yo tenía 18 años y estaba a punto de descubrir la actividad que marcaría, de ahí en más, mi camino: el teatro.
En el año 1993, con un pequeño grupo de compañeros iniciamos lo que es hoy una institución abocada a la difusión y promoción de las artes escénicas, plena de actividades al servicio de la comunidad: “El libertablas”.
Y ahora, que se está cumpliendo mi sueño, que me gustaría mucho hablar con mi abuelo, para que me contara sus experiencias, para que compartiéramos desde un lugar común nuestras pasiones, lamentablemente, ya no está conmigo.
Pero volviendo a la idea de lo que se enhebra a través del tiempo, siento que de alguna manera acompaña mis pasos, guía mis tareas, alienta mis proyectos, me brinda protección y consejo, desde los misteriosos lazos de la sangre, desde las más recónditas vivencias de nuestra historia personal y desde la más auténtica y sencilla región de los afectos.”



CAPITULO IV
… DE LA LITERATURA

“Construye a tu antojo situaciones e imágenes
que quiebren la barrera
que existe entre la realidad y la utopía”
José Agustín Goytisolo


CANTO A MI TIERRA CENTENARIA

Canción de Camilo Aldao, escrita con motivo del
Centenario del pueblo, explicita líricamente la Gesta Fundacional

La Pampa inmensa dormía
en los brazos del letargo
impenetrable y amargo
silencio de soledades,
soñando comunidades
que buscaran su resguardo.

Don José María Aldao,
visionario y generoso,
compartió este sueño hermoso
con la tierra adormecida
y queriendo verla erguida
la sacó de su reposo.

Al impulso incontenible,
a este gesto de nobleza
respondieron con presteza
criollos y gringos unidos,
¡la historia había nacido
de futuro y de grandeza!

Manos rudas y callosas
de empuñar riendas y arados
vistieron con los sembrados
la tierra antes desnuda,
ellos tornaron, sin duda,
en sostén nuestro pasado.

Fue colonia en sus comienzos,
de pueblo vistióse luego
empujado por el fuego
del fervor y del trabajo
que sus gentes, a destajo,
entregaron con denuedo.

Las calles pronto trazaron
cuadriculado paisaje,
de libertad el mensaje
en pirámide impotente,
iglesia, plaza y mas gente
de diferentes linajes.

Ojos negros, verdes, cielo,
cabellos rubios y oscuros,
madres tiernas, hombres duros,
niñez que creció al amparo
de un firmamento ancho y claro,
arco iris y aire puro.

Así es que nació mi pueblo
hace ya un siglo, vecino…
Dios nos marcó en el destino
nuestra fe de identidad,
ella canta su verdad:
camilenses y argentinos.

Adrián López Araya
Camilo Aldao, agosto de 1994.



CAMILENSE SOY

Pueblo, familia, amigos, vida… resultante lógica
del esfuerzo y de la integridad personal


Porque quiso la ocasión
en este pueblo he nacido,
y todo lo que he vivido
lo llevo en el corazón ,
por eso pido perdón
si me siento conmovido.

Cara limpia, bien peinado
con un rostro angelical,
impecable el delantal
con un moño almidonado,
empezó mi primer grado
en la escuelita fiscal.

Fue mi inserción mundana
y en esa primera cita,
fui profesor de bolitas
de trompos y de payana,
lo que si no tenía ganas
de escuchar a la señorita.

Esa maestrita de otrora
que a su recuerdo me ciño,
puso en mi mente de niño
su imagen compradora,
adiós!, señorita Dora
te recuerdo con cariño.

Y esos amigos queridos
que la vida me ha legado,
como un premio exagerado
por todo lo que he vivido,
solo a la vida le pido
que los conserve a mi lado.

Reminiscencias del pasado
me devuelven muy goloso,
como un degustar sabroso
de aquellos ricos asados,
bien cocidos y bien regados
por un vino generoso.

Y esas amables veladas
en casa de los amigos,
son ellos los testigos
de los vinos y empanadas,
de cantos y guitarreadas
que aún ahora percibo.

Envuelto en un marco nebuloso
me acuden de ese pueblo las vivencias,
algunas cuajadas de inocencia
escondidas quizás en el embozo,
de un recuerdo forzado y memorioso
que asevere la verdad de su existencia

Fui por siempre enamorado
de asados, de guitarras y de vinos
los amigos, la familia y el destino
y ahora que ya estoy avejentado,
también siento amor por el pasado
que fui construyendo en el camino.

Como cuentas de un rosario
los años sin piedad han avanzado,
sólo tengo recuerdos del pasado
que conservo como un sacro relicario,
y ahora que ya soy septuagenario
me queda solamente lo bailado.

Yo no quiero un monumento
solo fui un trabajador,
pero puse tal fervor
en cumplir con ese intento,
que logré en todo lo momento
mi rendimiento mejor.

Como feliz mensajero
de todo el tiempo pasado,
ls años me han regalado
Una familia que quiero,
Que es el premio verdadero
Que la vida me ha obsequiado.

Córdoba, mayo de 1992


AGOSTO EN CAMILO

Subjetiva idealización de un paisaje campesino,
en el que las formas se desplazan en elocuentes imágenes.

Era el trigo nuevo y la pampa desierta,
era en una siesta de agosto en Camilo,
era el viento un loco director de orquesta,
cruzaban fantasmas de tierra el camino.
De gaviotas era el bajo un pueblo alado,
al sol el molino una estrella perdida,
la flor de los cardos, lila en los cercados,
y quieta esa garza era un grácil vigía.

Era el aire un velo de polvo dorado
y era yo un pedazo del paisaje vivo,
transparente el alma, el cuerpo extasiado,
dormida la mente y de pie los sentidos.

Era una de tantas siestas camilenses,
viento, tierra, viento, camino y tranquera;
pero es que mi loca fantasía vence
y les da la forma y color que yo quisiera.


Olga de Zubizarreta


ÉXTASIS

Pareciera que el paisaje de nuestra pampa húmeda al carecer de llamativas formas, marcas o señales no puede con elegidas palabras convertirse en poesía, sin embargo Elina desde su lugar, vio la maravilla del paisaje de campo y con descripciones incitadas netamente líricas nos lo devuelve como una colección de aromas, matices y movimiento.


¡Cómo lucen los trigales sus doradas espigas
que se transforman en oro con los besos del sol
y se mecen suavemente cuando sienten las caricias
de la brisa, que celosa, les susurra una canción!

Y de las flores del lino, tan azules y pequeñas
que ponen así en los campos una nota de color,
florecillas primorosas, aromáticas y bellas
que transformarán sus corolas en el grano bienhechor.

Y los maizales gallardos, luciendo verdes, lozanos,
con su tierra removida, recién por carpidor,
luce sus surcos muy rectos, sembrados por diestra mano
y la hermosa lozanía que les presta su verdor.

Y el girasol que se eleva orgulloso de su altura,
altivo, fuerte y airoso mirando de frente el sol
y cuando éste, despacio, se oculta allá en la llanura,
su orgullosa cerviz inclina en callada adoración.

Y el aroma penetrante de alfalfa recién cortada
con sus pequeños montones listos para emparvar,
en un potrero rumean tranquilamente las vacas,
vigilando a sus terneros que dormitan a su par.

La caballada golosa descansa y pasta a sus anchas,
el domingo no trabaja el paciente agricultor,
y con el mate en la mano deja vagar su sonrisa
abarcando todo el cuadro con renovada emoción.

Su alma noble y sencilla ignora lo que es poesía
pero siente que el orgullo llena su corazón,
cuando abarca el panorama que generosa le brinda
esa tierra que él regara con su fecundo sudor.

Y se extasía de gozo, admirando los colores
que forman sus sementaras a los fulgores del sol
y el azul intenso del cielo que se funde con las flores
tan azules y pequeñas de su lino en floración.

María Elina Malfessini de Dipietro


Al Dr. ATILIO BONANSEA : ¡Gracias!

   Por sus pocas palabras y su mucho trabajo; por sus marcados silenciosos y sus esperanzados consuelos. Porque a su profesión la ama y le da gran dignidad y nunca le sacó ganancias, porque no buscó riquezas calmando dolores y es inmensamente rico porque lo aprecian de verdad los que recibieron de su calma.

  Porque fueron muchos los años de contacto diario con la cara triste y la queja penosa del enfermo y esa su vocación de curar no sufrió desgastes.

  Porque fue el primer hijo de Camilo Aldao, médico y porque para servir a su pueblo y a su gente puso su fe, de desinterés, su orgullo y su responsabilidad.

  Por todos los niños que ayudó a nacer, y por todos los pacientes que llegaron hasta él, y por todos los hombres de su pueblo que acompañó a morir:

¡Gracias! y que Dios le dé la plenitud del gozo eterno.

Nelia García de Gay


A MI DOCTOR DON ALBERTO LUIS LAISECA AGUIRRE

Semblanza caballeresca para destacar
el desinterés y la generosidad del amigo.

En el año treinta y cinco
llegó “aquestas” llanuras,
un andante caballero
de nobleza y cepa pura !

Su lanza el estetoscopio
y de “adarga” el guardapolvo,
vino a rescatar al sufriente
de la enfermedad y sus oprobios !

Como Cristo su jornada
no transcurrió indiferente,
por algunos malquerido
pero amado por su gente !

Vasco noble y testarudo,
consejero y paternal,
intransigente y austero…
donoso, afable, cordial !

Lucidez había en su mente,
claridad en su mirada,
cuando llegaba a una casa…
su presencia confortaba !

Cuando perdió a su esposa
el dolor le mordió fuerte,
voluble e impredecible
nuestra señora la muerte !

Quedó un hijo pequeño
de aquel truncado amor,
juntos fueron compartiendo
larga senda de dolor !

Hoy el pequeño es hombre,
a quien la vida maduró,
estirpe caballeresca
“del”su padre heredó !

La vieja cupecita Ford
vivió atada a su destino,
y como en la quijotesca historia,
fue su “yelmo de Mambrino !

El afán por el dinero
su inquietud no despertó,
con cuán generoso espíritu
a los pobres atendió !

En humilde tumba reposa,
do siempre hay flores frescas…
vientos y lluvias del sur
le acarician su cabeza !

“Magüer” haya muerto el cuerpo,
su espíritu quedó vivo…
recordado es con respeto
y el amor de sus amigos !

Su paso dejó huella
en largo camino andado,
murió con sabiduría…
pobre, digno y bienamado !

Camilo Aldao, abril de 1994
Pedro José García


MELANCOLÍA
Desolación, soledad, nostalgia… diluídos recuerdos
que por momentos se hacen presencia viva y dinámica

Van tus pasos por la casa,
casa vieja, vieja cama,
vieja mesa que está sola,
que tantas manos juntara,
viejo rincón solitario
que tanto sueño albergara,
vieja casa que hoy escucha
el lento andar de tus pisadas.

Van tus caricias cansadas
por los cuadros agrietados,
por algún mueble vacío,
por una vieja mesada,
por esos quietos ladrillos
donde tus hijos jugaron,
por esas mudas paredes
que mil secretos guardaran.

Van tus pupilas sin brillo
por su techo quebrantado
que tanto invierno alejara
cuando, todos, muy juntitos,
muy quietitos se acostaban;
van tus recuerdos, abuela,
por las mañanas serenas
en que juntos despertaban.

Van tus ojos por el patio
y, aún, más allá su mirada,
por las viejas conejeras
de las que, hoy, no queda nada,
van vagando por la quinta
que mil frutos cosechara
bajo el sudor tempranero
de necesidad temprana.

Van tus pasos por la casa
que tanta niñez cuidara,
casa que abrazó a mi madre
con el cansancio y la calma,
casa que acunó mis sueños,
casa que abrazó tu vientre,
con tanto fruto paciente,
y hoy tus recuerdos abraza.

Van tus recuerdos, abuela,
pero un silencio te calla…
se oyen voces que se acercan…
se oyen voces que te llaman…
son las voces de tus hijos,
de tus nietos que te aman,
van tus ojos por sus rostros…
y una lágrima resbala.

Cristina Garay
Camilo Aldao, 10 de marzo de 1995


A COLONIA ROSARITO

Amor entrañable a la tierra en la que nació
y que aún lo sigue cobijando.

Dulce Nombre de Mujer
que igual que un cascabel
de rara sonoridad,
va diciendo de la amistad
que toda esta tierra encierra.
Con mi verbo más sincero
quiero cantarte a mi modo,
decirte que para mi eres todo,
lo más querido del mundo!
Que con amor profundo
Has cobijado mi infancia;
Tienen tus campos fragancias
que nunca he de olvidar,
porque es lindo recordar
a este querido suelo.
Las palomas en sus vuelos
van diciendo de la paz
que reina en este lugar
y en el eterno zumbar
de las incansables abejas,
siento que mi alma se aleja
quien sabe hasta que lugar,
para tal vez dialogar
con secretos pensamientos.
Quisiera en este momento
Mi querida Rosarito,
decir tu nombre en un grito
que, acorde con mi emoción
diga de todo el amor
con que hoy quiero cantarte
y aunque tengo poco arte
en el decir de este verso
siento que aquí, en mi pecho,
se ensancha el corazón
de infinita ternura
y con suave, tierna dulzura,
digo tu nombre bendito
¡Nunca te he de olvidar
Mi Colonia Rosarito!

Guillermo Quincke


MI ESCUELA

La Escuela de Campo Rosarito sigue viva en
el espíritu de los que fueron sus alumnos.

Silenciosa… retraída…
En un rincón olvidada
Con los recuerdos de ayer que
Que iluminan la memoria
quienes la vimos nacer

Era el faro luminoso
Despertar de nuestros días
Era ese lugar del mundo
Inundado de alegría.
Era la historia de un tiempo
Que parece que fue ayer
Era…mi escuela querida.

Hoy estás… ¡ tan descuidada!
Abandonada y vacía…
Tu centinela, el hornero
Te anuncia en su canto el día;
La caricia de los vientos
Es tu eterna melodía
Y el perfume d e los campos
borra tu melancolía…

¿Dónde está tu corazón
escuela del alma mía?

Retrocedo…miro mi vida,
Y en el eco de ese espacio
Ruego que escuches mis rimas:
Sigues siendo mi VERDAD
Sigues siendo mi fiel guía.

Luisa Sbarbatti


HOY CUMPLES CIEN AÑOS

Homenaje de una Ex Directora a la
Escuela Fiscal en su Centenario.

   Me elevo, serena, humilde, abrigada, bulliciosa, dentro de un pueblo viviente que me abraza.
   Soy el corazón de todos los que supieron pensar y sentir. He reunido por generaciones a padres e hijos, abuelos y nietos.
   Soy el alma encerrada en mis paredes como el pájaro en su jaula, que al toque mágico de la campana echa a volar buscando abrigo y calma.
Y luego regreso, recorro mi casa fría y solitaria, me siento en los bancos y escribo palabras.
   Convivo con la luna y con el viento, con la lluvia que lava con sus aguas claras las heridas que va dejando el tiempo.
   Con la bandera y el sol que es de ella y mío. Con San Martín el grande, con Sarmiento el austero, con Belgrano el apóstol, con Alberdi, el solemne.
   Con los siempreverdes que me prestan su frescura y su sombra, con el eucalipto que se resiste a la muerte. Con los pinos de ramas paralelas, pesadas, vacías de nidos.
   Con rosales rojos, rosas, amarillos, blancos, perfumados, de pétalos tiernos, de hojas verdes, delgadas y suaves…
   Hoy cumplo cien años. ¡Cuánto tiempo ha pasado! ¡Cuántos sueños encerrados!
   Hoy cumplo cien años y pido un deseo: seguir para siempre viviendo en el tiempo, mostrando verdades y ejemplos junto a la tierra que me vio nacer y a las voces claras y sonoras que pueblan mis aulas...

  Hoy cumple Cien años, soplo las velitas y el pasado vuelve, ¡quedándose mudo de tantos recuerdos!

Vilma T. de Bisio.


REFLEXIÓN

Observo el sol del logotipo y pienso que…
Ese sol salió cien años
para mi querida escuela.
Bajo su luz explotaron bombas, hubo guerras…
Pero también con su tibieza
iluminó cada día
con la fuerza de la fe y del amor
un nacimiento
un guardapolvo blanco
una flor
una risa
un pájaro
una mano
mi vida y la de mis hijos

Petrona Tadich de Boasso


LA FAMILIA RITTA
A todos los inmigrantes que dejaron sus lugares de origen para embarcarse en la aventura del trabajo y la esperanza.

Los Ritta, como tantos,
llegaron “a la América”
con ansias de trabajo
y sueños de cosechas…

Venían de muy lejos,
de la Italia señera,
de Cúneo del Piamonte,
del Maira y sus aldeas,
de los soles de julio que resecan la tierra,
de las nieves tan crudas, que parecen eternas…

Hidalguía, no les falta,
pues un blasón ostentan,
con águilas erguidas,
con armas y bandera,
y corona de oro por sobre las cabezas
de sus antepasados, la curia y la nobleza.

Cruzan el mar, confiados…
dejan atrás la estela
de una Europa golpeada
y una guerra que acecha.
se acercan a destino,
Santa Fe, los espera,
anhelando que el cambio lo produzca la tierra.
Es tiempo de inmigrantes
y de audaces propuestas,
el progreso potencia
en la Argentina nueva.

Y hacia allá van los Ritta,
uniendo fortalezas,
al norte de Zaballa,
hacia Colonia Bernstadt…
Trabajan cuatro años…
Inician una empresa,
y entre sudor y aliento,
la familia progresa
en hijos y en dinero
para comprar la tierra…
………………………
Y acá vienen los Ritta,
hacia el sur, en su huella,
es Córdoba el destino
de la pampa que espera,
y que va a ser … de ellos,
porque esta tierra … es nueva.

Y acá vienen los Ritta,
con bueyes y carretas.
Entre los pajonales,
caballos y herramientas,
y las manos unidas
sosteniendo una ofrenda…

La ilusión los empuja,
y los guía una estrella…
el río los bendice,
ya saben que están cerca…
El miedo contenido se disipa en la huella.
es, el noventa y tres… ¡Los cobija esta tierra!

Aquí llegan los padres, los hijos y la nuera,
Tomás, Teresa, Juana…María en su inocencia.
Domingo muy buen mozo, Lorenzo toda fuerza
Bartolo tan lozano, con su esposa morena
y sus pequeños hijos, nacidos en América.

Aquí trabajan duro, roturando la tierra
que de nueva que es, requiere mano… tensa,
Aquí fundan un pueblo, aquí todos festejan…
Nativos e italianos, con el vino en las venas…
Aquí crecen sus hijos, aquí van a la escuela,
florecen en familias, muy cerca de su iglesia.

Y aquí posan los Ritta, hacia los años treinta,
sesenta descendientes, junto a la nona buena,
el “Ché,” hace ya tiempo, Dios quiso que se fuera
a ese lugar sagrado, saturado de estrellas…

Y aquí luchan los Ritta, en el pueblo que crean,
fundan instituciones, industrias, una imprenta…
Legislan, ejecutan desde las intendencias,
impulsan el comercio, registran descendencias,
trabajan, colaboran, ejercen la docencia…
A muchos, la ciudad los atrajo con fuerza
y dejaron el pueblo para asilarse en ella,
pero su corazón, sin duda, los alerta
a evitar que el olvido oscurezca la esencia.

Y aquí mueren los Ritta, muy lejos de la tierra
que un día los dejara perseguir otra estrella…
Pero quedan en obras, generando las fuerzas
que nutren cada día la vida que comienza…

Acá quedan los Ritta… Aquí sus descendencias
Un siglo de esperanza… otro siglo, en la espera.

Rosemary Virginia Bandiera.


"PINCELADAS DE RECUERDOS"
Enumeraciones de nombres, objetos, costumbres, trabajos, necesidades, afectos…van describiendo una época que resurge, con la añoranza y la nitidez de lejanas vivencias compartidas.

Quiero cantar a mi pueblo
Aquel de mi alegre infancia,
Que me envuelvan los recuerdos
Y me abrace la nostalgia....
Quiero cantar a mi pueblo
Aquel de las siestas largas,
Donde se oía el silencio
Y la quietud se palpaba...
Quiero cantar a mi pueblo
De las calles polvorientas,
Donde el regador pasaba
Sobre la tierra sedienta.
La lagunita de "Chena"
Donde pescábamos ranas,
El monte de Gasparini,
Donde robamos granadas...
Los duraznos de la "Pepa"
Bajábamos con la caña
Que abríamos en la punta
Para evitar que se caigan...
Los damascos de los Grasso
Que primero maduraban,
Las mandarinas de Torre
Que ni una sola nos daba....
Quiero cantar a mi pueblo
Que va a cumplir los cien años,
No porque sea el más lindo
Sino porque lo amo tanto...
Los que están lejos, tal vez,
Jamás vuelvan a verte,
Pero no creo que olviden
Que son tus hijos por siempre...
"Balbito", el René, Miskosky,
Rapalino, Bertorello,
El gallego Sánchez, Tortone,
El chiquito Racca, Contreras...
Abel Regis, Montanari, Giorgi,
La negra Ibarra y su hermana
Las petisitas Lucero, la Cañete,
La Malisa y la Celene...
El "Pichi" Lasa, Zorzini, Bustos,
"Chichito" Villegas, Bragagnolo,
Gallardo, Cordoba, "Manolo"
El vasco Legaz y Carbone...
Ruben Ocampo, el "Ajito"
Ruffini, Ubal y Laisseca,
Que “matando enanos”,
Se ganó una beca...
Muchos amigos que nombro
Son amigos de la infancia,
Quizás me olvide de alguno
Porque la lista es muy larga...
Personajes como el "Moncho"
El rengo Abacca, Montiel,
El viejo Olmos, el "Fantasma"
Y la Lutufia Landriel...
El "Patito" Veliz, la "Chancha"
El Goya, el Malevo, el Sapo,
La Gallareta, el zorrino,
El Chimango y Maturano...
Quien no recuerda a Zerpa
Si retrató a todo el pueblo,
y a Guarino Balangione
Con su "Granjita Modelo"...
Como olvidar a Pierino
Con sus canasta a cuestas,
Y a Sangiorgio con sus dedos
Demostrando sus destrezas...
Rescato de aquellos tiempos
De juveniles pobrezas
La maleta y las espigas
En los tiempos de cosecha...
Y esas chatas rastrojeras
Traccionadas a caballos
´donde tirábamos bolsas
como a dos metros de alto...
Cuántas casas con historia
Fue demoliendo el progreso
Pero están en mi memoria
Porque muy hondo las llevo...
La "Galera", un monumento,
Al trabajo y la paciencia,
De este buen hombre, don Pedro
Que tantos viajes hiciera...
Desde aquel viejo correo
Portando cartas, encomiendas,
Y cuanta gente viajó,
Con este hombre de hierro...
Pero era otro mi pueblo
Que mis hijos no imaginan,
Los días pasaban lentos
Y sobraban alegrías....
La televisión no existía
y era un lujo tener radio,
Sólo llegaba algún diario
Y una que otra revista...
No se hablaba de las tasas,
Ni de dólar, ni de plazos,
Sólo había trabajo
Y la gente trabajaba...
Se compraba con libreta
En los negocios del ramo,
Y se pagaba a la cosecha
Sin documentos ni bancos...
¿Qué la gente usaba el sulky,
la vagoneta, el caballo?
¿Qué vivían en el campo
casi, casi abandonados?
¿Qué no había comodidades,
ni clínicas, ni hospitales?
¿Qué no había pavimento
y poca luz en las calles?
No tenía mucha importancia
Eso que llaman progreso,
Nos sentíamos felices
Con sólo tener un techo...
Jugábamos al fútbol,
Con bolitas o gomeras,
Y corríamos con autitos
Fabricados con maderas...
Ibamos a la escuela
Muy felices y contentos
Y sobre todas las cosas
Respetando a los maestros...
Feliz pasé mi niñez
Con mi madre y mis hermanos
De mi padre no me acuerdo,
Murió, quizás muy temprano...
Era muy buena mi madre
Y hoy, que ya no la tengo,
Se agiganta en mis recuerdos
Y la siento viva en mi alma...
Una mujer sin maldad
Que siempre reía contenta,
Y trabajó sin desmayos
Hasta el fin de su existencia...
Mis hermanos, todos ellos,
Trabajaron con tesón,
Hemos sido todos pobres
Pero ninguno ladrón....
Fui creciendo en este pueblo
Que ya va a ser centenario,
Y le estoy agradecido
por haberme dado tanto....
Aquí tengo mis amigos,
Mujer, hijos, hermanos
Aquí tengo mis raíces,
Es por eso que lo amo....
La gente joven se va,
La gente joven no vuelve,
Sólo quedamos los viejos
A solas con los recuerdos...
Por eso me pongo triste
Cuando los chicos se van
Y quisiera que algún día
No se fuera ni uno más....
Pero sigamos contando
Que no se pierda la historia
Conservemos la memoria
De aquellos tiempos pasados...
Helados de tabletas,
Chinchibira con amargo,
Truco, café, billares,
Cigarrillos mentolados...
¡Cuantos bailes en el salón
de la Sociedad Italiana!
Orgullo de nuestro pueblo
Y de zonas aledañas...
Se bailaba con orquesta,
Tango, vals y pasodobles,
Rancheras, rumbas, boleros,
Milongas, fox-trots, baiones...
Una vieja y muchas chicas
Ocupaban cada mesa,
Y nosotros todos parados
Sacudiendo la cabeza...
En esos tiempos pasados
Para invitar a bailar,
Había que cabecear
Como los teros del patio...
Cuando la orquesta callaba
Y seguían juntas la manos,
Era señal, hermano,
Que la "cosa" funcionaba...
Si el candidato gustaba,
Se bailaba muy juntitos,
"cara a cara", decíamos,
y se "chapaba" muy lindo...

Si las pibas no querían,
Y uno las apretaba
Ponían el codo en el hombro
Y ni Cristo las acercaba...

Famoso Lago di Como
Del champán y de la sidra
"masas finas", "pida y pida"
meta baile y alegrías...
El matinée del domingo,
Tres películas, tres, los martes,
Viejo cine de mi pueblo.
¡Quien te viera como antes¡...
A pesar de los olores,
De películas cortadas,
Del frío inmenso en la sala,
De risas y de rumores...
Quisiera verte de nuevo
En una noche de estrenos,
Y sentarme en tus butacas
Para llenarme de sueños...
Tiempo aquel de serenatas,
De música con vitrolas,
De carnavales con agua
Y romerías españolas...
Lindo tiempo de alpargatas
Y pantalón remendado,
De glostora y de gomina
Y de jopo en el peinado...
Fangio, Gálvez, Marimón,
Ford, Chevrolet, Ferraris,
Que nos hacían soñar
Con campeonatos mundiales...
Sigamos reviviendo
Costumbres, cuentos, historias,
Que perdure en la memoria
Como era nuestro pueblo...
Cuadreras y sortijas,
Afeitadas con navaja,
Milicos a caballo,
Quilombos y blenorragias...
Vinos en bordelesas,
Y relojes de bolsillo,
Sombrero, pañuelo al cuello,
Y zapatos con mucho brillo...
Turcos en vagonetas
Recorriendo los caminos,
Cortes de todo tipo
Para trajes y vestidos...
Radionovelas que entonces
Escuchaban por las tardes,
Hermanas, novias, y madres
Entre lágrimas y suspiros...
Pastillitas de sen sen
Pantalón con tiradores,
Ligas para las medias
Y muchachos "picaflores"...
Vestidos negros y luto
En memoria del finado,
Cataplasmas y ventosas
Y zapatos charolados...
Casas de ladrillo y barro
Con rejas en las ventanas,
Y las viejas palanganas
Para lavarse las manos..
¿Bañarse? Los pobres
solo un fuentón,
lleno de agua hasta el borde
y un pedazo de jabón...
¿Obstétricas? Ni papa,
solo había una matrona
que, llegada la ocasión
"te tiraba de las patas"...
¿Peluqueros? Sí que había,
Dusso, Aliendro, "Mequito",
Alloa, Fuentes, Moruzzi,
Y un cabezón jovencito...
Aviones que con humo
escribían en el cielo,
para deleite de todos
la perfección de ese vuelo...
Viejos cuentos de luz mala,
de gitanos-roba chicos,
de aparecidos y brujas,
acechando en los caminos...
Fútbol con tientos,
botines "Sacachispas",
anteojos ahumados Clipper
y encendedor carusita...
Fuegos artificiales
y palos enjabonados,
piñatas con caramelos
y carreras de embolsados....
Lindas fiestas patronales,
Donde no faltaba nadie,
A la tarde procesión
A la noche todo baile...
Ya no volví a escuchar
Esa canción italiana...
" E la violeta, la va, la va"
que todo gringo cantaba...
En aras de lo moderno
Destruimos el altar
De la iglesia parroquial
Que era toda una belleza...
También quedó en ruinas
El sanatorio Baeza,
Y allí está, abandonado,
Todo lleno de malezas...
Viejas trojas de maíz
Antiguo silo de campo,
Se desgranaba la espiga
Y se guardaban los marlos...
Entierros con carruajes
Tirados por caballos,
Todos negros y brillosos
Y ni uno solo castrado...
Al pescante y con levita,
Guantes blancos y galera
El conductor mantenía
Con manos firmes las riendas...

Sin títulos y sin honores,
Repartían enseñanzas,
Viejos maestros de campo
Para ustedes mi alabanza...
Carteras de madera,
Plumines y tinteros,
Y maestras "cariñosas",
Con el uso del puntero...
El último maestro
De la escuelita fiscal,
Fuiste tu, Néstor Ubal,
Y mereces mi respeto...
Doña Isabel, la portera
Sipóvich, el director,
Una maestra, Aída,
Una belleza, señor....
Buenas y lindas maestras
De mi época de primaria,
Para las que están, un beso,
A las otras, una plegaria . . .
Barriletes de colores,
Medio mundo y media estrella,
Con flecos y bramadores
Y larga cola trapera . . .
Cuanto hace que no veo,
Esos lindos sulkyciclos
Que soñaba cuando niño
Y nunca pude tenerlos . . .
Viejas cuna de madera
Donde dormía el bebé
Fajado como una momia
De la cabeza a los pies...
Bartolo, Viyi, Tortone,
Un volante y cuatro ruedas
Le bastaban a estos hombres
Para correrle a cualquiera...
Una leyenda, "Dantí",
Con la nuca o con los pies
Cada pelota tenía
Una cita con la red...
Si hablamos de fijas,
Hipódromos y carreras,
Estará presente Gudiño
Todo un genio en las gateras...
Contrati, "Pepacho", "Chiqueti"
Y la "Guitín" Anomale
Los van borrando el olvido
De manera inexorable...
Puño Fuerte, Misterix,
El Tit-bis y el Rico Tipo
Con ellas y desde chicos
Aprendimos a leer...
Mal de ojo, pata e cabra,
Tiradas de cuerito,
Y fomentos calentitos
Para el dolor de garganta...
Desodorante y champú,
Eso sí que no existía,
Solo colonia y perfume
Piedra pómez y lejía....
Los colectivos anunciaban
Con un fuerte bocina,
Los horarios de llegada
Y también los de salida...
Ajenjo a las "lombrices"
Secos de vientre, ricino,
Vic-vaporub a los resfríos,
Y a las penas mucho vino...
A todos pido perdón
Si los nombro sin permiso,
Ofender no es mi intención
Y burlarme no es mi estilo...
Solo quiero rescatar
Dichos, sucedidos, cuentos,
Y cosas que ya no están
Para contarle a mis nietos...
Quiero dedicar una estrofa,
A un amigo que admiré,
Bohemio, pintor, artista,
Lo llamábamos "Francés"...
El "Yuyo" es el ejemplo
Del buen profesional,
Y es el último baluarte
De este siglo que se va...
Gracias doña Sevillana
Por ayudarme a nacer,
Hoy tengo el grato placer
De alabar tus manos sabias...
Dos señoritas parteras,
Dos parteras señoritas
Y una mención especial
Para Angélica y Carmencita...
Un homenaje también,
Con gran cariño y respeto,
A la "Ñata", que noche y día
Visitaba los enfermos...
No solo ponía inyecciones,
También ponía confianza
Y le daba una esperanza
A débiles corazones...
Los carros de altas ruedas
Que transportaban cosechas
A Los Surgentes, o Cruz Alta,
Y volvían con arena...
Me parece que los veo
Viejos carreros de entonces,
Y a esa yegua madrina
Con el cencerro de bronce...
Las planchas a carbón,
Los pisos de ladrillos
Colchones hechos con chalas
Y luces de pabilo....
Perdón si mezclo los tiempos
Pero son muchos los recuerdos
Que, sin orden y en tropel
Invaden mi pensamiento...
Algunas cosas me han contado
Otras las he vivido,
Pero laten todas juntas
Despertando mis sentidos...
Algunas son cuentos,
Otras son verdades,
Pero es lindo recordar
Las que fueron populares...
Acopio de aves y huevos
Con tanta competencia
Que uno de ellos escribió
Con grandes letras de imprenta....
"PIAN PIAN, EL INDOMABLE"
y fue pronta la respuesta
"EL SOL SALE PARA TODOS
Y LOS MALOS SE AMANSAN SOLOS"
En el almacén la "yapa"
Sortija en la calesita,
La vuelta al perro en la plaza
Y primeras miraditas...
Los novios tenían permiso
Y un horario de visitas,
Y las madres cuidaban,
Tejiendo, a sus hijitas...
Anillos de compromiso
Y un deber, pedir la mano,
Casamientos y confites,
Veladores de regalo...
Las novias guardaban ropa,
Toallas, manteles, sábanas,
Le decían "el fardel",
Y era dote que aportaban...
Pan dulce, sidra y juguetes,
En los tiempos de Perón,
Que terminó para siempre
Con la cruel revolución...
Detenga a los agiotistas
Le dijeron a don Páez
Y un vendedor de ajos
Entre rejas fue a parar...
Los completos de Scandroglio
Las masitas de Demarco,
Los churros de don Guarino
y el pan de Esteban Paulazzo.
Médicos: Bonansea y Laisseca,
Amigos y consejeros
Que cobraban las visitas
Con gallinas y con huevos...
Zapatero a tus zapatos,
"Minguín", Buono, Rizzardo,
cada uno con su genio
pero cobraban barato...
Quien no tenía heladera
Para enfriar las bebidas
Las bajaban a los pozos
Con un bolso de arpillera...
Mulas, burros y carretas,
Llegaban los arroperos,
Higos secos, arrope, hierbas
Y cosas que no me acuerdo...
Para sacar el agua,
Malacates y volcadores,
Después vinieron molinos
Y eléctricos bombeadores...
Viejos surtidores
Que manejaba don Moine,
Y cajas registradoras
Con botoncitos de bronce...
Gemelos en los puños,
Alfiler en la corbata
Y una colonia barata
Para sentirse seguro...
Pantalón con bolsillito
Para poner las monedas,
Pic-nics a la cnasta
Al llegar la primavera
…………………..
Hugo Muchut


PRESENCIAR LA VIDA

  Eran las dos de la mañana. Las estatuas habían bajado de los pedestales. Estaban sentadas en la escalinata de la Pirámide.

El Invierno comentó: -Estoy nostálgico. Me puse a pensar en la cantidad de personas que pasaron frente a nosotras. A veces, cuando los ancianos pasean o se sientan en los bancos, cierro los ojos, y los veo niños, correteando por la plaza, como era antes, sin la ruta que la divide en dos.

El Otoño dijo:
-Los que viven aún aquí, porque muchos se han ido.

El Invierno contestó:
-Seguro se acordarán de su pueblo, y de la plaza nadie se olvida. Lo que se vive en la niñez, queda en la memoria para siempre.

El Verano se tocó los brazos, diciendo: -Miren, con este frío helado tengo la piel de gallina. Esta noche va a ser muy larga.

La Primavera exclamó: -Tengo una idea: necesitamos tomar algo caliente. Iremos a La Ruda. Un café cargado nos confortará.

  Caminaron por la ancha vereda. No había nadie en las calles.

  Entraron al Snack. Rubén detrás de la barra miraba el televisor.


Desde allí preguntó sin fijarse: -Señoras, ¿qué se sirven?

Cuando terminaron el café dijeron: - Qué lindo está este lugar.

   Terminó la película. Las señoras se habían ido, por supuesto, sin pagar.

Rubén pensó: Siempre se aprovechan cuando me ven distraído…
-levantó un cascotito debajo de la silla- ¿Y esto? ¿De dónde salió?

   Las estatuas ya estaban en sus lugares. Una nube de lana azul las envolvió como un manto.

   Todas pensaron que era hermoso presenciar la vida, que nace todos los días.

Nancy M. Rojas



REFERENCIAS

AUTORIDADES MUNICIPALES

Intendente Municipal: Carlos Daniel Baeza
Secretario de Gobierno y Hacienda: Mariano Fidel Ambroggio
Honorable Consejo Deliberante:
Presidente: Patricia del Valle Abbá
Consejales: Raúl Osvaldo Loste, José Alberto Cena, Omar Alberto Brunori, Jorge Carlos Bogino, Carlos Atilio Carignano, Silvina M. Tarquini.

Honorable Tribunal de Cuentas

Presidente: Romina Nant
Miembros: Norma Angela Luna, Oscar Juan Osenda.


EQUIPO DE TRABAJO

AUTORES
Rosemary Virginia Bandiera
Nelia García de Gay


ENTREVISTADORES

Abbá, Patricia
Bisio, Vilma de
Dreyer, Vanesa
Miriani, Licia
Alumnos del “Instituto Sagrado Corazón de Jesús”:
Sexto Grado EGB, año 2006.
Alumnos del “Instituto Provincial de Enseñanza Media Nº 214”.

COLABORADORES

Ambroggio, Mariano Fidel
Dellacroce, Mónica
Martín, Lorena
Miriani, Elba Virginia
Miriani, María Elisa
Nievas, María Laura
Rosales, María Isabel


ENTREVISTADOS

Alladio, Guillermo
Ambroggio, Mariano Fidel
Bacelli, Emilio
Baldessone, Josefa
Belluschi, Raul
Berardo, María Luisa
Bogino, Neli Olga
Bruno Bartolucci, Martha
Bustos, Gloria
Caminotti, María Angélica
Caminotti, Mirta
Carignano, Luis Santiago
Castagnetto, Margarita
Chío, Elsa
Dellacroce, Mónica
Dipietro, Miguel
Echaniz, María Angélica
Fernández , Gabriela
Ferretti, Lidia Miguelina
Filippini, Gerardo
Fissolo, Amanda
García de Gay, Nelia
Gay, Hipólito
Giacomelli, Piergorgio
Luna, Norma Ángela
Macario, María Rosa
Muchut, Hugo
Nant, Eddie
Nant, Nórbel
Nant, Obdulio
Navarro, Manuel Vicente
Navarro, Ricardo
Osenda , Cándida
Pautasso, Raquel
Peiten, Luis
Pierandrei, Marta
Quincke, Guillermo
Radice, Velia
Ritta, Elinor
Rivero, Herme Valentín
Rizzardo, Matilde
Rojas Echániz, Nancy
Rondi, Alberto
Sánchez, Víctor Vicente
Sbarbatti, Luisa Amanda
Sbarbatti, María Angélica
Scalerandi, María del Carmen
Selva, Adalberto
Selva, Juan
Stutz, Nélida
Tallone, Erminda
Tarquini, Silvina
Tomatis, Carla
Tomatis, Ulises
Valdettaro, Elvia
Zubizarreta, Olga Indiana


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Fuentes Inéditas:

- Secretaría de Gobierno Municipal,
   selección de datos, Camilo Aldao, Junio de 2006.

- Darnay Daniel,
   Federación Argentina de Aeromodelismo,
   12 de Junio de 2006.

- Ortiz y Herrera,
   Inspección Colonias Departamento Marcos Juárez,
   Archivo de la Provincia de Córdoba,
   Libro Nº271 – Letra A – Año 1896.

- Municipalidad de Camilo Aldao,
   Libro Nº1, Acta Nº1, Febrero 1902;
   Libro Nº2, Mayo 1922.

- Comisión Provincial Cooperativa de Electricidad y
   Otros Servicios Públicos y Vivienda Limitada,
   Libro Nº1, Acta Nº1, Diciembre 1956.

Fuentes Editas:

- Boschi, Mario; Bollatti, Eugenio,
   "El Alma de Camilo Aldao”, Rosario, 1932.

- Soler , Rubén Ciro,
   Diario “El Día”, Camilo Aldao, 1944.

- García de Gay, Nelia; Bandiera de Miriani, Rosemary,
   "El Alma de Camilo Aldao Centenario”, Rosario, 1994.

- Ambroggio, Simón, “Lucía Ambroggio”, Córdoba, 2001

- Novero, Hipólito Juan,
  "Iletradas Anécdotas de un Letrado Campesino",
  Camilo Aldao, Abril de 1997.

- Novero, Hipólito Juan, "Apuntes de los Recuerdos del Polo", Marcos Juárez, Septiembre de 2004.
- Broggi Carranza, Miguel Angel, de “La Casa Propia” de Alberto Rondi, Camilo Aldao, Junio de 2004.
- Dreyer, Norberto R.; Garay, Cristina; García, Pedro J.; López Araya, Adrián H.; Mafezzini de Di Pietro, María Elina; Muchut, Hugo A.; Novero, Hipólito J.; Peralta de Magdalena, María Graciela; Scalerandi de Zanich, María del Carmen; “La Cientuna”, Antología de la poesía camilense, Camilo Aldao, Septiembre de 1995.
- Municipalidad de Camilo Aldao, “Camilo Aldao 90 Aniversario”, Camilo Aldao, Septiembre 1984.
- Muchut, Hugo A., “Pinceladas de Recuerdos”, Rosario, Octubre de 1993.

AGRADECIMIENTOS


. Al Ministerio de Gobierno, Coordinación y Políticas Regionales, Dirección General de Articulación Institucional y a la Agencia Córdoba Cultura Sociedad de Estado, por haber posibilitado que Camilo Aldao rescatara sus “auténticas historias populares”.

. A los Coordinadores: General, Provinciales y de Edición. En especial al Arq. Sergio Marchetti, quien atendió cordialmente nuestras consultas, dando respuestas a dudas e interrogantes.

. Al Señor Intendente Municipal, Carlos Daniel Baeza, que asumió la responsabilidad de la concreción de este trabajo.

. Al Secretario de Gobierno, Señor Mariano Ambroggio, y a la Coordinadora Municipal de Cultura, Srta. Mónica Dellacroce, por brindarnos su apoyo y colaboración.

. A las Personas que “contaron sus historias” o proporcionaron información que permitió certificar o enriquecer los relatos.

. A los que participaron en la realización de entrevistas: Personas particulares, Directivos y Alumnos de los siguientes establecimientos educativos: “Centro Educativo del Nivel Medio Adultos”, “Instituto Sagrado Corazón de Jesús”, Nivel Primario, e “Instituto Provincial de Enseñanza Media Nº 151”.

. A la Srta. María Laura Nievas que colaboró en la selección y copiado de textos literarios.

. A la Señora Lorena Martín que realizó el trabajo técnico.

. A todos los que nos alentaron para que pudiéramos concretar este hermoso proyecto

Rosemary Virginia Bandiera
Nelia García de Gay


Centro de Estudios Históricos
Area Municipal de Cultura


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