Temas educativos.


Este trabajo forma parte del libro "Bustinza y sus estancias" realizado durante el año 1998 / 1999 por los alumnos de 4º y 5º año de la
Escuela de Enseñanza Media Nº 235 "Gral. Bartolomé Mitre"
Camino de la Posta 340 - Bustinza - (Sta. Fe)
correo-e: eem235@telnet.com.ar - Tel.  (03471) 497 010
bajo la dirección del Prof. Juan J. Maccarini
y de la Directora del Establecimiento Prof. Eva Wibly.


La Estancia Colonial - Las labores en la estancia - Las instalaciones
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ARGENTINA SE HIZO ASí

     La introducción del ganado corre paralela con la penetración española en la región. Los primeros equinos llegan con Pedro de Mendoza en 1.536; el ovino y el vacuno son llevados a Asunción y de allí a Santa Fe y a Buenos Aires. El clima favorable y las abundantes pasturas permiten una fácil multiplicación de estos primeros ganados, que inicialmente no son objeto de explotación. La combinación de ambas circunstancias produce un rapidísimo incremento del ganado cimarrón.

     A principios del siglo XVII se inician las primeras exportaciones legales de cuero y con ello los vacunos adquieren un valor económico del que antes, prácticamente carecían. Comienzan a efectuarse expediciones destinadas a la caza del ganado que pastorea libremente, con el fin de obtener el cuero. Durante este período la propiedad sobre la tierra interesa porque otorga derechos sobre el ganado cimarrón. Legalmente sólo los estancieros tienen derecho a vaquear. Estos procedimientos destructivos traen aparejada la extinción del vacuno cimarrón. A principios del siglo XVIII no se lo encuentra ya en la región bonaerense y la caza se va circunscribiendo a las zonas más apartadas.

     Entretanto, sigue aumentando la posibilidad de exportar legal o ilegalmente los cueros, que se valorizan cada vez más, pero la desaparición del cimarrón hace que sólo puedan ser suministrados por ganado asentado en las estancias. La tenencia de la tierra adquiere así un significado mayor, como condición indispensable para poseer ganado propio. La conjunción de esta necesidad con el sistema español de adjudicación de tierras acelera la formación de grandes explotaciones en manos de pocos dueños. De este proceso de concentración surge la estancia colonia] con los rasgos que les son característicos.


LA ESTANCIA COLONIAL

     Durante el siglo XVIH Buenos Aires comienza a cambiar, no tanto la ciudad sino el territorio que la circunda. Sus habitantes vivían como náufragos entre dos mares: uno, el mar de la Pampa, en el cual no se internaban y que no conocían, a donde se animaban a ingresar solamente para hacer las cacerías de vacas llamadas vaquerías. El otro, el mar dulce, que continuaba con el mar salado del océano Atlántico.

     Hasta entonces la riqueza agropecuaria estaba constituida fundamentalmente por ganado vacuno que se cazaba directamente a través de las vaquerías. Promediando el siglo XVHI estos ganados vagabundos tendían a agotarse, y es cuando algunos porteños con iniciativa y coraje instalan lugares donde amansarlos; a este sitio más tarde se lo denomina "estancia". Allí, a esos animales se los acostumbraba a que estén alrededor de algún lugar determinado, de modo que cuando llegase el momento de faenarlos, estuviesen a mano y su explotación no significara realizar largas expediciones.

     Se los retenía fundamentalmente mediante el rascadero, un palo muy notorio plantado en medio de la pampa donde los animales se iban a rascar (recordar la estrofa del Martín Fierro, (de los consejos que daba el acomodaticio, ladrón y taimado Viejo Vizcacha a un hijo de Martín Fierro) "palenque ande ir a rascarse"), un lugar donde tomar agua, donde eventualmente se podía ir a depositar panes de sal para equilibrar la dieta.     Cerca de un lugar como éste se edificaba el rancho del dueño que vivía una existencia solitaria, en cuanto al tipo de relación que podían tener y el tipo de trabajo que podían realizar. Pero de todas maneras era el principio de las incipientes estancias bonaerenses. (*)

Las Labores en la Estancia:

     Las actividades se realizan alrededor del vacuno y el cuero es el único producto importante. El sebo y las astas eran comercializados, pero la carne constituía un subproducto, destinado a cubrir las necesidades de alimentación del personal. Los mercados urbanos eran pequeños y escasos; al final de la época colonial comenzó esporádicamente la salazón de la carne en algunas estancias, pero la escasez de sal y de toneles hacía casi imposible su comercialización.

     La cría de ganado de otras especies animales y el cultivo de grano y hortalizas producían la impresión de una diversificación productiva, pero esto, en la mayoría de los casos, sólo era ilusorio. De los ovinos sólo se utilizaba el cuero con la lana para hacer recados. La lana que proporcionan, era de baja calidad para ser utilizada como materia textil; su carne se destinaba solamente a la alimentación de los esclavos.

     El cultivo de granos sólo alcanzaba por lo general a cubrir las necesidades de la estancia misma, dejando escasos excedentes comercializables. Diversos factores conspiraban contra su aplicación. Ante todo, se hacía imposible impedir que los ganados invadieran los cultivos. El propietario casi nunca lograba la mano de obra necesaria para la época de siembra y cosecha. Al igual que en el caso de la carne, intervenía el problema de la estrechez de los mercados, que hacía difícil la concurrencia de los establecimientos que no se encontraban cerca de aquellos ni tenían con ellos fácil comunicación.

Las Instalaciones:

     La estancia del período colonial abarca una extensión de terreno de dimensiones variables, que pueden hallarse en el orden de las mil hectáreas y que en algunos casos pueden exceder considerablemente esa magnitud. Se apoya en un curso de agua, indispensable, que le sirve de limite por uno de los lados, los restantes son fijados con las correspondientes mediciones y señalados mediante mojones de madera o piedra, montículos de tierra, etc. La imprecisión de las mensuras es característica de la época y da frecuentemente origen a disputas entre propietarios linderos, resueltas mediante complicados pleitos o hechos de fuerza. La propiedad adopta forma rectangular, con el lado más estrecho sobre el río o arroyo donde abreva el ganado, pero el azar de sucesivas ventas o subdivisiones puede dotarla de rasgos geométricos más caprichosos.

     El casco de éstas se encuentra situado en uno de los extremos de la misma para que la actividad de sus habitantes no espante a los animales. Las viviendas primeramente fueron de barro, después de ladrillo, de forma rectangular; poseen tres o cuatro habitaciones: la sala, un dormitorio para la familia, otro para el administrador o huéspedes; separada de éstas aparece la cocina y más allá las viviendas de los peones y esclavos. Contigua a la casa principal, por lo general se levanta una capilla y algunos galpones destinados, en un primer momento, al depósito de cueros y que luego será para almacenar granos y guardar maquinarias. En las cercanías se realizan las tareas de cultivo de hortalizas y frutas. Generalmente el mobiliario da muestras de lo que significa para la época un mínimo confort.

     Diseminado por todo el establecimiento se encuentran los rodeos de ganado. Se buscan para situarlo un rincón o rinconada (confluencia de'dos cursos de agua que permite a los animales que abreven, la existencia de estos rincones es fundamental). Estas condiciones, junto a la calidad de los pastos, determinan su valor económico.

(*) Luna, Félix - La Etapa Colonial II - Capítulo "Las Estancias"


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