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Este trabajo fue realizado por alumnos de la Escuela de Enseñanza Media Nº 235
"Gral. Bartolomé Mitre" de Bustinza (Sta. Fe)

Historia de la Pampa Gringa.


  Hablar del poblamiento pampeano en el siglo diecinueve es hablar de una expansión y en ese sentido, de la movilidad de una frontera.

  La antigua línea virreinal, que aparece como primer margen librado a la explotación agropecuaria, tiende a ensancharse en la medida en que encuentra la demanda exterior de productos agropecuarios: es una exigencia externa que a la vez incide en la progresiva integración del territorio.

  Desde los tiempos de Vértiz la frontera recorre algunas etapas: entre 1778 y 1820 se mantiene encasillada en una débil cadena de fortines, que impiden a duras penas el paso arrollador del malón.

  Entre 1820 y 1833 varias expediciones militares consolidan el dominio nacional sobre las pampas bonaerenses central y meridional. Durante el período federal reina un estatu quo con el indio que se rompe en 1852.

  Desde entonces hasta las Conquista del Desierto (1879-1882) el territorio sufre una doble sucesión de recursos hacia el Atlántico por la parte de los ganaderos porteños y hacia el Pacífico por la parte de los Araucanos que arrean miles de cabezas de ganados para venderlos en Concepción y Chiloe en Chile.

  Todo un siglo durante el cual el avance nacional se realiza lentamente, fundando poblaciones, dividiendo tierras, adaptando un nuevo sistema para dominar la naturaleza, introduciendo nuevas tecnologías.

  Al menos hasta 1879 los protagonistas de ésta prestación son los milicianos que habitan los aislados fortines de las llanuras, los agricultores y corraleros de fronteras, el gaucho oscilante entre el pueblo y la toldería, el mismo indio.

  Mientras se exportasen cuero, sebo, astas, o carnes saladas, de nada valía que alguien plantase trigo o maíz salvo que sea para el consumo diario de la milicia.

  Las pocas expediciones que desde los primeros tiempos del virreinato se hace en dirección a las salinas buscan sal para los saladeros, aguadas para los ganados o pasturas en todo caso, nadie piensa en la colonización agrícola.

  La derrota porteña en 1820, a manos de Santa Fe y Entre Ríos pone en evidencia la necesidad de ampliar la zona de influencia portuaria de Buenos Aires.

  La sostenida demanda de productos ganaderos y el crecimiento de la gran propiedad de terrateniente alienta las expediciones.

  En esta etapa se consolida el fortín, la pulpería, la tienda de campaña, el chacarero fronterizo, el poblado de avanzada. Los sucesos que siguen a la caída del régimen federal llevan a la frontera india al punto de ebullición.

  Los caciques toman partido en las luchas internas y aprovechan las ocasiones para iniciar su gran negocio de arreo transcordillerano: Entre 1855 y 1879 millones de cabezas de ganado pasan a Chile: solo en 1855-1857 lo hace medio millón.

  El poblamiento pampeano se da en forma lenta, la frontera ofrecía condiciones de vida poco estimulante, además era casi en su totalidad propiedad de hacendados y destinada al pastoreo del ganado.

  El crecimiento de la población se manifestó en torno a las grandes ciudades. En 1869 existían setenta y siete centro poblados en Buenos Aires, unos diez en Santa Fe y unos quince en la Pampa cordobesa.

  En jurisdicción Santafesina, el polo de crecimiento de la población es, desde mediado de siglo, el puerto de Rosario, sobre el cual convergen las rutas económicas de la llanura intermedia.

  Rosario llega a casi 50.000 habitantes, con su derredor rural y Santa Fe, para esos años, alcanzará los 20.000 pobladores.

  Desde 1880 la pampa húmeda no deja de concentrar población, ya provenientes de la inmigración europea, ya del interior del país. La mayor concentración aparece en Buenos Aires y sus alrededores, prácticamente adosadas a la capital, cuyas cifras de población superan a muchas ciudades de la llanura.

  La población rural en el período de 1895 / 1947 se habrá dispersado a lo largo y ancho de la llanura, preferentemente en el sector norte de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sur y sureste de Córdoba. El aporte inmigratorio establece otra condición del poblamiento: su alta proporción de varones que, exceptuando a Córdoba, donde viven más mujeres que hombres, llega al 56% en Santa Fe y Buenos Aires y casi al 54% en la Capital Federal.

  El crecimiento de la población en la pampa húmeda supera holgadamente el crecimiento del resto del país, pasando de dos millones y medio en 1895. El crecimiento en Santa Fe se da principalmente en la zona sur lugar de radicación de las colonias agrícolas. Evidentemente el cultivo cerealero ha atraído mucha población elevando pequeños pueblos fronterizos al grado de grandes ciudades.


La Estancia y El Saladero

  La vieja estancia colonial había recibido un formidable impulso con la creciente exportación de cueros, por que incluye una actividad más compleja propiciando la expansión económica interna: el saladero es, de hecho, la primera industria nacional destinada a la exportación.

  El saladero afianza la dependencia de la llanura con relación a las bocas de expendio externo. Los rebaños son traídos desde largas distancias por, consignatarios o personal del propio saladero; si bien sus instalaciones no requieren mucha mano de obra la expansión de la industria saladeril multiplicara los establecimientos ampliando la demanda de brazos.-

  El suelo escaso de la milicia o la miseria del chacarero se cambian en la ciudad por el trabajo asalariado. Los quintales exportados de carne salada pasan de 87.000 en 1.822 a 559.000 en 1.849 manifestando una tendencia en alza. En el mismo período el cuero mantiene su importancia en el mercado exterior.

  Este brioso comercio es el mas eficaz estímulo para una apropiación extensiva de territorio a través del sistema productivo conocido como estancia y sobre todo para una especialización del uso del suelo: la ganadería.


La Tierra y su propiedad         

  La llanura siempre había tenido dueños, sólo después de la Conquista del Desierto surge claramente en su papel económico el propietario terrateniente, también puede atribuirse a la valorización acelerada de la hectárea de tierra provocada por el ensanchamiento del área cerealera entre 1890 y 1910. El propietario de ganado había hecho su fortuna comercializando cueros, carnes saladas o lanas.-

  Los orígenes de la propiedad territorial pampeana son confusos, a pesar de ello se descubre una línea que permanece los primeros tiempos. A través de esos dos medios se concentra la propiedad de la llanura en un puñado de familias relacionadas a los importadores ingleses residentes en Buenos Aires.

  De ese maridaje artificial surgen versallescos cascos de estancias en la provincia de Buenos Aires, modelo hispanocolonial imperante hasta entonces. Cientos y cientos de ricas hectáreas son destinadas a extensos jardines con artísticas fuentes.

  La admiración por lo inglés obliga a reservarse, canchas de tenis y links, de polo, de golf... Junto a este dispendio de tierras sobreviven colonos chacareros y arrendatarios alfalfando los campos para la ganadería, esperando que la demanda exterior de cereales los proyecte al primer plano económico, los organice socialmente y les muestre posibilidades concretas de bienestar.-

  Los primeros repartos oficiales de tierra al sur del río Salado se efectúan en 1816. Los estancieros, enriquecidos por la exportación de cuero invierten sus ganancias comprando tierras al sur de ese río.-

  En 1832 Rosas hace donación de "suerte de estancias" sobre la línea fronteriza trazada en 1828, como es una forma de recaudar fondos para la proyectada expedición al desierto. En 1836 empiezan a venderse públicamente tierras al oriente del Salado y de una línea imaginaria que unía Azul con Necochea.

  En 1838, se suprime la enfiteusis en algunas tierras y se duplica el canon en otras para obligar a sus concesionarios a comprarlas o venderlas. El motivo de la compra era la esperanza de una pronta valorización, la proximidad al puerto de Buenos Aires, la riqueza de la tierra y la presencia de agua, bastaba para la especulación.

  Entre 1836 y 1867 las tierras de la franja ribereña multiplica su precio más de once veces, las de la hoya del Salado casi once, mientras que otras más de trece veces. Las condiciones fijadas establecían la erección de dos ranchos y un pozo de balde y la introducción de por lo menos trescientos vacunos o un millar de lanares.

  Un nuevo impulso recibe el grupo terrateniente, que crece en número y en riqueza: en 1885 los expedicionarios al desierto son premiados con bonos de propiedad abstractos. Éstos bonos son rápidamente vendidos por los beneficiarios a los terratenientes que continúan acaparando hectáreas. En la primera etapa de su ocupación los dueños de la pampa poco invierten en ella. Sin invertir nada vieron sus tierras valorizarse día a día a un ritmo sorprendente, y se lanzaron a la especulación.

  Con el advenimiento de la agricultura, serán los colonos arrendatarios los que en definitiva pagarán todas las mejoras que los ganaderos introduzcan en los campos. Su dinero pagará también las prolongadas vacaciones en Europa y las construcciones suntuosas de los cascos de estancias.

  Las inversiones del capital privado -fundamentalmente extranjero- se vuelcan principalmente hacia el sector comunicaciones, concentrándose en ferrocarriles e instalaciones portuarias.

  El poblamiento pampeano se resiente por esta estructura de propiedad que tiende a usar el suelo como bien de especulación antes que como fuente de producción. La concentración urbana alrededor de Buenos Aires, las otras concentraciones portuarias, la pasividad de los otros núcleos urbanos y la pobreza del medio rural son efectos del proceso de crecimiento de la propiedad territorial latifundista entre 1870 y 1890.


Los Habitantes de la Pampa:

“El chacarero y el colono”

  Como ya hemos visto la pampa húmeda vivió una economía pastoril desde sus comienzos reservando a la agricultura un papel totalmente secundario. Los primeros chacareros formaron un cordón de seguridad en la zona fronteriza, dedicándose tanto a la milicia como al cultivo de algunos cereales para su subsistencia.

  Los primeros inmigrantes de colonos agrícolas data en realidad del momento rivadaviano pero la improvisación y el corto estímulo de la demanda habían hecho fracasar la temprana experiencia. El área de localización del colonos inmigrante es el norte y oeste de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba pampeana.

  Ese será entonces el escenario de las luchas campesinas que arrancan en el Grito de Alcorta y desembocan en huelgas agrarias de grandes proporciones por toda la región cerealera. En realidad, el aumento de los arrendamientos había significado en los últimos tiempos un abuso manifiesto por parte de los terratenientes, que persistían tan sólo en especular con sus posesiones sin interesarse por la producción del suelo.

  Como no existía protección oficial para sus intereses, el colono comprendió que sólo de su organización y solidaridad de clase podrían surgir las condiciones que alterasen los efectos del latifundismo. Después de la crisis, la actividad agrícola seguirá siendo una actividad en gran parte sostenida por arrendatarios, empresas privadas productoras y comercializadoras de cereales, estrechamente vinculadas a la exportación de granos.


El Proceso de Inmigración:

  "...las políticas de inmigración equivocadas, porque se proyectaban para un país agrícola y el nuestro era ganadero. Toda esa gente que venía no era necesaria para trabajar el campo; 30 mil cabezas pueden ser atendidas por 10 hombres. La gente venía, pero no pasaba de Buenos Aires o del Litoral. Solo algunos extranjeros concretaron el fenómeno colonizador." Horacio Vázquez Rial

  Distinto carácter tuvo el intenso flujo inmigratorio que comienza en la década de 1880 y finaliza en la Primera Guerra Mundial. Sus antecedentes pueden encontrarse en las empresas de inmigración del período rivadaviano.

  El empobrecimiento de la agricultura europea, su creciente demanda interna, hacen que este continente se transforme en poderoso centro emisor de migrantes.- Entre 1857 y 1914 entran al país casi tres millones de europeos es seguro que casi el 90% se asienta en la pampa húmeda, fundamentalmente en los centros urbanos , Buenos Aires y alrededores de Rosario, Santa Fe.

  El inmigrante español o italiano de esa época no era colono ni pionero: venía solo, dejando su familia en su país de origen, para ganar mucho en uno o dos años y volver con otras perspectivas. Es la clásica inmigración golondrina que jamás llegara a afincarse rotundamente. La tierra ya tenía dueño y el inmigrante que se animara a establecerse en el campo debía contar con onerosos préstamos de las empresas privadas colonizadoras, otorgados para la compra de herramientas y semillas y la construcción del rancho, y todo para permanecer como arrendatario, pequeño chacarero, atado a la tierra y endeudado.

  Ante esta perspectiva, el inmigrante ya no va al campo: trabaja de lavaplatos, porteros, canillitas, lustrabotas, empleado de comercio, etc. Si junta algún dinero pondrá un almacén de ramos generales o una panadería... pero jamás desechará su idea de volver a España o Italia.- Como ejemplo se puede citar que en este período, el porcentaje de extranjeros pasa en la provincia de Santa Fe de 15.6 % a 41.9 %.

  Esta fue la inmigración principal: un movimiento masivo de gente empobrecida en Europa que esperaba recuperarse tras un corto tiempo de trabajo en estas tierras. Junto a la llegada de trabajadores del sur de Europa había estado llegando, con menos intensidad, una inmigración nórdica, francesa, alemana y suiza, que llegó a cumplir una función de intermediadora en la comercialización agropecuaria, que se consolida a través de alianzas con la burguesía terrateniente.

  Esta alianza de apellidos españoles afincados de antiguo y nuevos apellidos franceses, alemanes y hasta irlandeses, darán origen a los conocidos apellidos de las instituciones claves del dominio político y económico de esa clase: Sociedad Rural Argentina, Jockey Club, etc. (Pereda, Uranga, Pueyrredon, Lamas, Araya, Lanari, Berreta Moreno, Etcharren, Unzuè, etc.) Para poder otorgar al país la mano de obra necesaria, entre 1857 y 1930 la Argentina recibió alrededor de 6.330.000 inmigrantes de los cuales algo más del 50 % se afincaron en forma definitiva.  


La Política Económica Argentina de fines de Siglo XIX

  En el curso de 1875 se agudiza una crisis económica como consecuencia de las deudas contraídas por los gobiernos de la década de1860 y de la crisis mundial de 1873. Las rentas del Estado habían disminuido, en 4.171.291 pesos fuertes, y con el fin de restablecer en parte el equilibrio, Avellaneda empieza una política de contención de gastos. Las cuartas quintas partes de las rentas fiscales provienen de los derechos aduaneros, especialmente la importación.

  En 1874 la renta en derechos de importación había sido de 12.540.000 pesos fuertes y los de exportación 189.000 pesos fuertes. La situación favorece un proceso de incipiente industrialización del país a partir de 1875, año en que se funda el club Industrial.

  El congreso considera la Ley de Aduanas para 1876 y se produce un debate sobre la política económica que más conviene a la Nación. La tesis proteccionista triunfa en el congreso y se establecen derechos de un 40% de recargo a los productos manufacturados importados similares a los que se fabrican en el país. Se actualiza un proyecto de ley, de 1873, destinado a proteger las industrias de elaboración de materias primas de origen nacional.

  El diputado Carlos Pellegrini sostenía: "Es necesario que en la República Argentina se trabaje y se produzca algo más que pasto". En 1876 la crisis financiera alcanza su punto más extremo y gobierno nacional traza un plan destinado a equilibrar el presupuesto, disminuir la deuda pública y conservar intacto el crédito externo. El año avanza y con el se agudizan los problemas de presupuesto. Avellaneda para controlar el gasto decreta la reducción de los sueldos y las pensiones en un 15%.

  A partir de 1880 se abre un período en la historia argentina de grandes transformaciones en la dimensión política, económica, social y cultural del país. Se consolida la organización del Estado Nacional. Tiene lugar la incorporación de la economía argentina al mercado mundial como productor de materias primas: carne y cereales. La sociedad se ve transformada con el aporte inmigratorio europeo.

  A comienzos de mil novecientos Argentina inicia una etapa de prosperidad económica. Se dan condiciones muy favorables: buenas cosechas y activación del comercio y la industria. El creciente desarrollo agropecuario que se registra entre 1902 y 1908 impulsa toda la economía del país.


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