|
La
inmigración en la Provincia de Santa
Fe.
|
|
“La primera colonia realmente estable e importante es la
Colonia Esperanza, fundada
por el infatigable Aarón Castellanos, en Santa Fe, en 1856. Esos progresistas
colonos eran en su mayor parte de origen suizo, aunque los había franceses
y alemanes” (11).
En uno de los poemas reunidos en Monsieur
Jaquin, José Pedroni evoca, a
partir del relato de una colonizadora, la muerte de Ana Esser en el
litoral, al desembarcar:
“Por bajar mirando al cielo/
cayóse de la planchada/
con todo el pelo rubio,/
con toda su carne blanca./
El Paraná, boca arriba,/
tres días que la miraba,/
los ojos llenos de peces,/
ofreciéndole naranjas”.
A los catorce días de arribar a esa colonia, muere uno de los pioneros,
un alemán. Su mujer no tiene dónde enterrarlo. Escribe Pedroni:
“No
hay una caja para Peter Zimmermann/
muerto en la madrugada./
-‘Los ataúdes de Hintertiefenbach/
eran de pino y haya’-./
Anna Elisabeth Leiser/
está vaciando el arca./
Sin hablar, sus tres hijos/
míranla arrodillada./
Por el suelo la ropa, los retratos,/
la Biblia deshojada” (12).
“En
1881, bajo la inspiración de Carlos Calvo, el Presidente Roca –gran
benefactor de los judíos- dictó un decreto específico, designando un
agente de inmigración para que alentara la venida a nuestro suelo de
los israelitas radicados en el territorio del imperio ruso. Enterados
de esta buena predisposición argentina, los primeros colonos llegaron
en 1888, por decisión espontánea; y nuevos grupos se les sumaron en
los años siguientes. El 14 de agosto de 1889, 824 inmigrantes judíos
de Rusia fundaron Moisés Ville, en Santa Fe, primera colonia agrícola
judía. Llegaban de Ucrania, asesorados en París” (13).
“De
aquellos años pioneros se conservan templos de principios de siglo y
las sedes de la Biblioteca Popular Barón Hirsch, fundada en 1913, y
de la Sociedad Kadima (1909). El patrimonio cultural y arquitectónico
que guarda la ciudad la convirtió en poblado histórico. Además, la sinagoga
Brener, fundada en 1905 y aún en pie con todo su mobiliario original,
fue declarada monumento histórico nacional”
(14).
Entre los personajes de La
logia del umbral, novela de Ricardo Feierstein,
están estos pioneros que llegaron a la Argentina en el vapor Weser,
con destino a Moisés Ville. Ellos se alojaron en el Hotel de Inmigrantes,
al que describían como un edificio “enorme,
vetusto, dividido en muchas habitaciones. Con largas mesas y bancos
laterales”. Se referían a los huéspedes como “cientos
y cientos de bocas hambrientas. (...) sin idioma, cansados, confundidos”.
No acompañó la suerte a los pioneros. Cuando fueron al
campo, pasaron “Días y días sin masticar.
Los niños enfermaban...”. Se refiere el escritor a la colonia
santafesina a la que se trasladaron desde el Hotel. Allí comprobaron
que no tenían alimento ni dónde guarecerse: “Nada
hay donde todo debiera estar: ni carpas, ni elementos de labranza, ni
semillas. Ni siquiera un hombre del lugar, en representación del propietario,
para entregar esas tierras tan laboriosamente adquiridas a través del
cónsul comercial argentino en París, que actuaba en nombre del terrateniente”
(15).
.....
Así vivieron los pioneros en las provincias. Durmieron
a la intemperie, comieron lo que encontraron, y aún así, prosperaron,
valiéndose de su esfuerzo y su optimsmo ante las circunstancias más
duras.
Notas
(11) S/F: “Las
corrientes inmigratorias en Argentina”, La
aventura de los pioneros.htm,
Argentinaexplora.com, 2001.
(12) Pedroni, José: Hacecillo
de Elena. Santa Fe, Colmegna, 1987.
(13) S/F: Para todos los
hombres del mundo que quieran habitar suelo argentino.
Buenos Aires, Clarín.
(14) Fernández, Roxana: “Protegen
lugares históricos vinculados a los inmigrantes”,
en
Clarín,
Buenos Aires, 19 de abril de 1999.
(15) Feierstein, Ricardo: La
logia del umbral. Buenos Aires, Galerna, 2001.
El trabajo de investigación y recopilación es de María
González Rouco.
El formato fue dado por el equipo de desarrollo de www.pampagringa.com.ar
Junio
de 2003