En televisión
En 1967, Syria Poletti adapta para televisión su novela Gente conmigo (1).
Niní Marshall creó, entre otros personajes, a doña Caterina. Transcribo un fragmento de uno de los libretos (2):
LOCUTOR (A ANIMADOR): Soldan, ahí esta una viejecita que pregunta por Papaleo.
ANIMADOR: ¿No Ie dijiste que a esta hora no lo va a encontrar en el canal?
LOCUTOR: Ya se lo dije, pero insiste con una terquedad ... Para mí que está ... medio gaga ...
AN1MADOR: Bueno, hacela pasar, a ver que quiere.
LOCUTOR (A SU ENCUENTRO): ¡Abuela! Adelante ... por aquí. (MUTIS DE LOCUTOR).
D. CATERINA (APARECIENDO CON EL PARAGUAS ABIERTO): Buona sera.
ANIMADOR: Buenas señora ... ¿Usted busca al señor Papaleo?
D. CATERINA: Ecco. Quelo del Corazone Soletario.
ANIMADOR: Es que ese programa no se transmite los sabados. Hoy no esta Papaleo.
D. CATERINA: ¿E dove poso trovarlo?
ANIMADOR: ¿Dónde puede encontrarlo? ... Y. .. no sÉ ... pero si se trata de algo urgente, yo puedo transmitírselo.
D. CATERINA: ¿E oste quien sos?
ANIMADOR: Silvio Soldan, para servirla (LE TIENDE LA MANO).
D. CATERINA: Piacere. Io sono Caterina Gambastorta de Langanuzzo
En 1969 se emitió por Canal 13 Muchacha italiana viene a casarse. “Su suceso fue tan grande que se extendió por cuatro temporadas (hasta 1972)” (3).
A partir de abril de 2000, Canal “á” puso “en el aire ‘La otra tierra’ (historias de inmigrantes en un país que busca su identidad), una nueva versión del recordado ciclo televisivo”. Se llevó “a cabo en emisiones semanales de media hora de duración, poniendo en relieve el aporte cultural de cada una de las corrientes migratorias”. El ciclo contó “con la producción y dirección de la recordada Clara Zapettini y la conducción de Canela”. El equipo que respaldó el proyecto “estuvo compuesto por Adriana Ocón en la producción; Moira Soto en investigación, e Ivonne Fournery como guionista” (4).
Un año después, Ivonne Fournery se refirió en un reportaje a ambas versiones del ciclo: “En el año ’86 yo empecé a escribir... haciendo guiones en documentales periodísticos, en un programa muy lindo que se llamaba ‘La otra tierra’, que trataba de inmigrantes en un país que busca su identidad. El proyecto estaba dirigido por Clara Zapettini, una mujer muy talentosa... (...) Una mujer que siempre se destacó, y en esa oportunidad la convocaron para ‘La otra tierra’, y fue tal el impacto que, por ejemplo, el año pasado se firmó un contrato con canal A y se grabaron programas de media hora, con un único testimonio cada uno. La ideología, tanto en la primera oportunidad, en los ’80, como ahora, fue la misma, o sea, no poner el acento para nada en la colectividad o comunidad, sino en la síntesis de las culturas. Es decir, hacer hincapié en el aporte que significó a nuestra identidad esa cultura. Lo cual enriquece al programa, lo hace mucho más vivo y mucho más real. De lo contrario, se transforma en una cosa... te diría que pintoresca o turística... y no es ésa la intención. Además, te cuento... yo no hacía la investigación periodística, pero lo que yo aprendí de las culturas haciendo esto no te puedo explicar. Por otra parte, fueron muchos programas: en el ’86 se hicieron 55 y en este último año, 39. O sea que realmente fue un privilegio. Y ahí yo hacía los textos y la voz en off” (5).
En 2006 se vio en la Argentina la miniserie Vientos de agua, una coproducción del canal Telecinco de España, Pol-Ka y Cien bares (la sociedad de Campanella y el autor Eduardo Blanco. La dirigen Juan José Campanella, Sebastián Pivotto, Paula Hernández y Bruno Stagnaro (6).
En la miniserie, una italiana llega a la Argentina en su infancia, es recibida a disgusto por los tíos pudientes, se escapa y, protegida por otros inmigrantes, vive en un conventillo. Ya adulta, vuelve a Europa.
Sandra Russo entrevistó a Campanella: “La coproducción argentino-española, una historia de exilios cruzados entre inmigrantes de las primeras décadas del siglo XX y los argentinos que huyeron en el 2001 admite, según Campanella, una clara connotación: “Tenemos la fantasía de ser ‘apolíticos’, pero hacemos política permanentemente, hasta cuando miramos televisión”.(...) Cuenta Campanella que para los trece capítulos de Vientos de agua trabajaron dos años y medio. “Escribimos los dos primeros guiones cuatro autores juntos: Aída (Bortnik), Juan Pablo (Domenech), Aurea (Martínez) y yo. Fueron ocho meses. No sólo había que recrear la génesis de los personajes, sino el modelo de estructura sobre el que descansaría la historia. Mucho ida y vuelta, mucha reescritura. El resto de los guiones se llevó adelante desde marzo de 2004.” La idea de entrecruzar a un inmigrante asturiano analfabeto que abandona su tierra natal perseguido por la Guardia Civil con la de su propio hijo, un arquitecto que en 2001 cruza el Atlántico hacia España buscando cómo rearmar su vida y mantener a su familia, se le ocurrió al director mientras vivía en EE.UU., donde residió 18 años. “Un día, en Nueva York, me desperté a las cinco de la mañana para leer todos los diarios argentinos antes de ir a filmar, y pensé ‘pobre el abuelo, que no podía hacer esto’, pero después, destruido por la realidad argentina, me dije: ‘bueno, qué suerte que el abuelo pudo olvidarse de todo y empezar de cero’. O sea, el desarraigo, antes y ahora, es tremendo.” Y sobre el desarraigo cabalga Vientos de agua, porque tanto en el barco “Aquitaine”, que trae al asturiano Andrés Olalla a la Argentina, como en el piso madrileño en el que se hospeda muchas décadas más tarde su hijo, hay cubanos, húngaros, franceses, italianos, gente que por un motivo u otro tuvo que dejar su tierra y se hace mutuamente una compañía precaria pero al mismo tiempo férrea: la compañía que se hacen los desesperados. Allí nacen esas amistades que se mantendrán de por vida y los roces inevitables de los que intentan permanentemente mantener algún tipo de equilibrio” (7).
En noviembre de 2006, en "Noticias de la Historia", conducido por Diego Valenzuela, se incluye "La inmigración". En esa oportunidad, se entrevista a Alicia Bernasconi, historiadora, investigadora del CONICET; Eduardo Vázquez, director del Museo de la Ciudad; Adrián Ceratto, profesor de Historia; Benjamin Marcon, Coordinador del Museo del Inmigrante, y Luis Vaccaro, propietario de un conventillo de San Telmo, heredado de su abuelo italiano. Los temas a los que el conductor y los entrevistados se refieren son, entre otros, el Hotel de Inmigrantes, el conventillo, la asimilación y la educación.
Notas
1 S/F: “Biobibliografía de Syria Poletti”, en Poletti, Syria: Taller de imaginería. Buenos Aires, Losada, 1977.
2 "Doña Caterina se quiere casar" (fragmento), en LAS TRAVESURAS DE NINÍ Los mejores libretos de Catita, Cándida y otras criaturas, por Niní Marshall. Buenos Aires, Planeta, 1994. (La Mandíbula Mecánica). 206 pp. Fotos de interior y tapa: Annemarie Heinrich.
3 Marcos, Marisa: en www.telenovelas.com.ar.
4 Hall, Annie: “Bambalinas”, en La Nación, Buenos Aires, 9 de enero de 2000.
5 Ceratto, Virginia: “La indiferencia, en un 94%, es falta de conocimiento”, en La Capital, Mar del Plata, 18 de marzo de 2001.
6 Lamazares, Silvina: “DETRÁS DE ESCENA DE LA GRABAción DE ‘VIENTOS DE AGUA’ Una historia de inmigrantes en dos tiempos”, en Clarín, Buenos Aires, 2 de setiembre de 2005.
7 Russo, Sandra: “Vientos de agua”, la miniserie dirigida por Juan José Campanella “Antes y ahora, el desarraigo es tremendo”, en www.pagina12.com.ar, 11 de Junio de 2006.