Historias de Vida de inmigrantes.
Don Bruno (el alemán)
Relato de Hector Aldo Valinotti. Córdoba, Argentina año 2010
Botas de media caña. Campera de cuero negra. Casco de corcho. Ojos grises y mandíbula cuadrada- Don Bruno Rebischke, el alemán, vino a despedirse.Don Bruno era un agricultor pacífico que ahora había optado por marcharse a la guerra.
Puesto a arar los campos vírgenes del norte había sembrado y cosechado lino en los campos de Pereda, tierras que antes no había trabajado nadie, después que la tala y los hornos hubieran transformado al bosque en leña y en carbón..
Tales tierras no fueron aradas por nadie pasados treinta años.
Por encima del monte bajo que bordeaba el camino, el “campo de los alemanes” se ubicaba ´por la chimenea y el guinche de la “corta y trilla”
Eran los tiempos en que -como recuerda el poeta Pedroni- las trillladoras “dormían nueve meses y despertaban al décimo” y andaban por los caminos “aplastando alcantarillas” y levantando del suelo “vidrio pulverizado, bandadas de jilgueros”. Era todo un espectáculo ver moverse al “tren de las trilladoras” que terminaban -siempre- “con su casilla y un carrito aguatero…”
Pero ahora todos estos arreboles folklóricos parecían lejanos, casi inexistentes. Don Bruno parte para la guerra que se libra en Europa, está en la puerta de nuestra casilla y estrecha la mano de mi padre.
Habla de defender su patria en su media lengua escasa y parca- Corría el año treinta y siete y en Alemania, con Hitler en el poder culminaba la organización de la maquinaria industrial y militar que luego conoceríamos como la “blitzkrieg”.
“El campo de los alemanes” quedo sin producir y no conoció “corta y trilla” durante otros treinta años. Pereda, ganadero acérrimo, lo dejo tal cual estaba, para las vacas.
Lo mismo sucedió después con Mangold, un colono francés y con Nicola Di Paolo, un italiano.
Diez mil hectáreas y un puestero, era su formula sencilla y primitiva.
Vinieron luego los inviernos sucesivos -primaveras europeas- con ´partes radiales que eran casi un calco, año tras año. En nuestro receptor de radio -que funciono primero con pilas y después con una batería de automóvil - se oían mensajes repetidos: “Alemania ocupo Checoeslovaquia”, en 1938, “Alemania invadió Polonia”, en 1939 , “Alemania declaro la guerra a Dinamarca y Noruega,” “Alemania” atacó Holanda y Bélgica” , “Alemania declaro la guerra Francia, todo en 1940: “Alemania invadió a Yugoeslavia”, “a Grecia”, en 1941 y , por fin, en l942 “Alemania invadió a Rusia”.
Como Japón ya había ocupado Manchuria y parte del Pacifico y los Italianos Etiopia y Abisinia, en África, la guerra se convirtió en un hecho generalizador que lo invadió todo. Las opiniones de la gente se dividieron en “pro aliados” y “pro-alemanes”. En Argentina esta antinomia se endureció en l943, cuando el ejercito -manifiestamente pro-alemán -tomo el poder el 4 de junio.
Niños entonces nos criamos en medio de una violencia que nos llegaba por el éter. Es difícil evaluar toda la influencia de este fenómeno. Tanto mas que aquí tuvo continuidad con los gobiernos de Peron, un ex agregado militar en la Italia de Mussolini, creador de “Control de Estado”, “Orden Publico” y otros aparatos que conformaban un real control personal por parte de la policía y los servicios de informaciones de las tres “armas”, todo ello reforzado por el apoyo de la iglesia católica.
Don Bruno, nos recordó alguna vez con una postal enviada desde una región de lagos (Grob-Jestin, Krs Kolberg), cerca de su pueblo. “Encontré a Alemania mucho mejor que antes”, decía, En el sobre tres estampillas reproducían el perfil de Hindemburg.
La ultima noticia nos llego desde Polonia, donde había instalado un almacén en tierras ocupadas,
Extraño periplo de quien había operado su retorno “para defender la patria” y acabado comerciando con los invadidos.
Nunca mas supimos de él. El gran huracán, el gran osario de la segunda guerra mundial, se trago luego a Don Bruno, el alemán.
Otros cuentos de este mismo autor.
Hector Aldo Valinotti es bioquímico y periodista.
Nacido en Santa Fe. Se considera cordobés por adopción
Fue corresponsal de LE MONDE, de Paris. Secretario de Redacción de EL TIEMPO DE CÓRDOBA y redactor de revistas y diarios mediterráneos. En periodismo radial realizó varias encuestas y pronósticos electorales. Se desempeñó como profesor de la Escuela de Ciencias de la Información de la U.N.C.