Contexto
histórico.
La gran corriente
migratoria que llegó a nuestro país a
finales del siglo XIX y comienzos del XX tenía,
no pocas personas provenientes del Cercano Oriente.
Desde el Líbano sus habitantes huían de
la dominación turca, de la intolerancia religiosa
y de las guerras permanentes, para encontrar enla Argentina,
libertad, trabajo y paz.
Aquí
los acogieron con cierto recelo: no eran europeos y
hablaban una lengua "inentendible"; pero los
libaneses consiguieron con esfuerzo y constancia, insertarse
en una sociedad abierta y democrática y lograron
formar parte de esa "segunda Argentina" en
la que se transformaría nuestro país,
a partir del aporte poblacional del período mencionado.
Nuestros padres y abuelos eran descendientes de aquellos
comerciantes legendarios, sus antepasados, los fenicios,
que habían recorrido el Mundo Antiguo, navegando,
intercambiando productos y fundado ciudades en toda
la costa mediterranea europea y africana. Había
sido la actividad económica principal de su país
y esa tradición armonizaba muy bien en las nuevas
tierras.
La creciente urbanización necesitaba de comerciantes
que pusieran en manos de la población una variedad
de artículos que la vida ciudadana requería
cada vez más ampliamente. Por otro lado, esa
actividad requería de un espíritu social
amplio, afable y volcado a la comunidad, elementos todos,
que los libaneses poseían y desarrollaron, adecuándolos
al nuevo medio.
Muchas veces hemos sustentado la hipótesis de
que estos inmigrantes estaban lejos de ser lo que la
creencia popular les adjudicaba: hombres pobres, con
un atado al hombro vendiendo baratijas, cuando en realidad
tenían una visión de progreso común
en el Viejo Mundo, y desconocida por entonces en estas
tierras.
Eran personas con un nivel de educación aceptable,
con deseo de superación y sobretodo convencidos
de que la educación de sus hijos les daría
a estos, las mejores oportunidades.
Metodología
Para
comprobar nuestro hipótesis realizamos el presente
trabajo contando con la documentación existente
en la Sociedad Libanesa, especialmente las fichas de
inscripción de socios, cuyos datos ilustran sobre
sus condiciones de vida.
Esta documentación
constituye una serie significativa que nos permitió
analizar pormenorizadamente, los datos consignados y
obtener conclusiones cualitativas, a partir de lo cuantitativo.
Con ese
objeto transcribimos los datos de 607 fichas, entre
los años 1928 a 1978, 50 años, desde la
fundación hasta la fecha tomada como referencia.
Este material que en su formato ha sufrido modificaciones
a través de los años, está completo,
ordenado cronológicamente y mantiene las categorías
necesarias para nuestro análisis.
Se han tomado
en cuenta las fichas de los socios masculinos, ya que
las escasas femeninas del período no inciden
en los números globales. De ellas se obtienen:
procedencia de cada socio, edad, estado civil, profesión
y año de inscripción. Este último
dato, permite establecer la evolución de la Institución.
Nacionalidad
de los socios
Al considerar
el origen de nacimiento de los socios, realizaremos
dos interpretaciones:
1 - Si consideramos todas
las nacionalidades representadas exceptuando a los argentinos,
los libaneses serían la nacionalidad más
representativa de los socios, alcanzando un 66%. Esta
situación corresponda a las primeras décadas
de la Institución.
2 - Si tomamos en cuenta a los de nacionalidad
argentina, encontramos que son mayoritarios los argentinos,
con un 85%, mientras que el segundo lugar lo ocuparían
los libaneses con un 10%, situación que se dio
pasada la mitad del siglo pasado, donde los descendientes
de libaneses y familiares políticos de
estos serían la mayoría. Se sumará
a esto la gran campaña que determinadas presidencias
de la Institución llevaron a cabo para aumentar
la nómina de socios.
Entre las
nacionalidades representadas encontramos:
europeos (italianos,
españoles, alemanes, griegos)
asiáticos (sirios
y palestinos) y
latinoamericanos (paraguayos)
Este abanico
de nacionalidades da cuenta de la integración
que los pioneros libaneses llevaron a cabo en la ciudad,
incorporando a personas de diferentes orígenes,
demostrando la hospitalidad que caracteriza al pueblo
libanés, así como también el proceso
de adaptación a la ciudad de Rosario como receptora
de variadas nacinalidades.
A pesar
que el número de inmigrantes libaneses podría
ser considerado como relativamente pequeño, comparándolos
con otros grupos de migrantes, han sido en sus inicios,
un grupo tenaz de emprendedores, que sintieron la necesidad
de agruparse, e iniciar actividades de bien público
en la sociedad rosarina que estaba en pleno desarrollo.
Narraciones
orales que sostienen que alrededor de 1960 "el
90% de los asociados de la Institución era libaneses",
no tiene comprobación estadística que
muestre ese porcentaje, por lo contrario nuestra afirmación
es comprobable documentalmente.
Ingreso
de nuevos socios 1948 - 1964
Desde la fundación de la Sociedad Libanesa, ha
habido un incremento sostenido de nuevos socios, sin
embargo, el período comprendido por los años
1948 - 1964 es el más destacado en ese aspecto.
En esta unidad de análisis que comprende 16 años,
se incorporaron un total de 437 socios nuevos, un resultado
realmente sorprendente.
Rescatamos dos aspectos importantes:
1 - El emprendimiento
sostenido de quienes llevaron adelante las presidencias
de aquellos años, y
2 - La realidad
económica y social que se vivía en el
país en ese período, llamado "Estado
de bienestar", con pleno empleo, y una apertura
en la participación ciudadana, que redundaría
en beneficio de las Instituciones.
Profesión
de los socios.
El estudio de la profesión demuestra que estas
son variadas, incluyen, actividades económicas
propias de nuestra sociedad.
Los más numerosos son los comerciantes (250),
si se suman los viajantes (24), que están en
directa relación con el comercio, esta es la
actividad principal de los socios del período
mencionado.
Los profesionales y estudiantes (126), constituyen el
segundo grupo numérico; siguen en este orden:
empleados (106), personas que se desempeñan en
distintos oficios (75) y los que no registran su actividad
suman (26).
Queda claro a través de los números que
la actividad comercial formal con negocios establecidos
y personas relacionadas con las industrias que los abastecían
(viajantes), confirman el nivel de preparación,
visión de progreso, aspiración a la seguridad
económica e inserción en la comunidad
que sostenemos como perfil del socio, en contra de la
creencia popular que mencionamos en el comienzo. Sustentaría
además esta posición el alto número
de profesionales y estudiantes, que probablemente constituyen
la segunda y tercera generación de los socios
iniciales, impulsores del desarrollo intelectual de
sus descencientes.
El estado civil de los socios, es un dato curioso, pues
muestra que los solteros (337) superan a los casados
(279) , evidenciando que los hombres más jóvenes
son los más participativos.
Consideraciones
finales.
Este estudio desde la perspectiva de la historia social,
que a partir de datos numéricos permite la interpretación
de situaciones institucionales reales, nos posibilitó
establecer un perfil humano de los integrantes de la
Sociedad Libanesa, durante los 50 años iniciales
de la misma, tomados como unidad de análisis.
El enfoque no tradicional, sino más bien orientado
al aspecto antropológico, del grupo que sucesivamente
participó de la vida de la Sociedad, pone el
acento en las características socio-educativas
que están muy bien expresadas en las "Finalidades
y Medios" del Estatuto Social original que aún
rige y que dice "elevar
las condiciones intelectuales, morales y físicas
de sus asociados".
Los
migrantes libaneses llevaron a cabo una excelente labor
desde que fundaron la Sociedad Libanesa de Beneficencia
en 1928, no sólo en la búsqueda de adaptación
a su nuevo entorno, sino también a reafirmar
su entidad libanesa, en la ciudad que crecía
a medida que acogía a migrantes del mundo entero.
Esperamos que esta impronta particular se mantenga,
con el compromiso y la participación de los actuales
socios y de los muchos que deseen acompañarnos
en los años venideros.
Prof.
Haydeé Haiek
Prof. Walter Müller