Enjundiosa
investigación del historiador santafesino Hugo Zingerling.
"Ved
allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán
todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma."
Comunicación del 7 de junio de 1855 de
Aarón Castellanos desde París, Francia. 1
Algunos
detalles sobre su vida, sus intenciones,
sus logros, sus dificultades.
Estoy casi seguro, que al oír hablar de Aarón
Castellanos, en ustedes amigos lectores, se hará casi
una inmediata asociación mental de su nombre con una
de sus iniciativas más conocidas. Me refiero a la fundación
y colonización de Esperanza, en la provincia de Santa
Fe, República Argentina.
Algo parecido sucede con la bibliografía y documentación
existente, acerca de él y sus obras porque mucho se ha
escrito, y probablemente se seguirá escribiendo sobre
la significación que tuvo para la Argentina, su proyecto
de Colonización en la provincia de Santa Fe, y es harto
abundante la información sobre este hecho.
Pero, como contrapartida, hay muy pocos trabajos históricos
que se hayan interesado por su biografía. Si se ocupan
de ella, lo hacen meramente como un complemento del gran tema:
colonización, fundación de la colonia, etc..
El padre Pedro Grenón se ocupa de él, en sus cuatro
tomos de Historia de Esperanza, también
el Dr. Manuel Cervera, en su Boceto
Histórico de 1906, trabajos posteriores como
el de Schobinger y Ensinck aportan datos sobre
su vida.
Pero ustedes se preguntarán: ¿Quién
era realmente Aarón Castellanos?
Ateniéndonos a los datos aportados por las obras citadas
y a la de otros historiadores, podemos resumir su vida diciendo
que nació en la provincia de Salta. A veces no se ponen
de acuerdo los historiadores en el año de nacimiento.
Según ellos, puede ser en 1799 o 1802. Según Grenón
en 1799. Nacido en SALTA el 8 de agosto de 1799 ó 1802.
Hijo de Don Marcos Castellanos Jáuregui y Dña.
Magdalena Velasco. Sus ascendientes estaban establecidos en
esa región desde el S. XVII. Contrajo matrimonio en Buenos
Aires, el 17 de junio de 1826, con Dña. Segundina de
la Iglesia y Castro.
Muere en Rosario el 1º de abril de 1880, lugar donde residió
en los últimos años de su vida. 2
A las dudas se contraponen los documentos y actualmente en el
Museo de la Colonización de Esperanza, es posible consultar
una copia de su partida de nacimiento y bautismo y también
su partida de casamiento, y que para la comodidad de los lectores
es posible verlas haciendo un click en estos ítems:
Ver partida de nacimiento de Aarón Castellanos
Ver partida de casamiento de Aarón Castellanos
En internet también es posible consultar datos de su
biografía en algunos sitios, pero los datos allí
volcados no aportan nada nuevo y parecen ser el resultado de
un resumen de los ya conocidos. Aunque hay trabajos interesantes
y fueron ordenados de acuerdo a lo que me pareció un
cierto orden de importancia comenzando con:
http://www.argentina-rree.com/5/5-082.htm
Historia General de las
relaciones exteriores de la República Argentina
(La Confederación
Argentina - La región del Litoral)
http://www.argiropolis.com.ar/Girbal/Inmigratoria.htm#a11
(LA POLITICA INMIGRATORIA DEL ESTADO ARGENTINO (1830-1930)
De la inmigración a las migraciones internas Noemí
M. GIRBAL-BLACHA
(CONICET/UNLP/UNQ, Argentina)
http://kidslink.bo.cnr.it/irrsaeer/spagnolo/gerchunof/proaut1.html
ALBERTO GERCHUNOFF
(1883-1950) La inmigración europea en Argentina.
http://www.presidencia.gub.uy/anchorena/page_07.html
AARÓN HABÍA NACIDO EN BUENOS AIRES el
5 de noviembre de 1877, en el seno de la familia más
rica y poderosa de una Argentina en plena expansión económica.
Hijo de Nicolás Hugo Anchorena Arana ( 1828
- 1884 ) y de María Mercedes Castellanos de la Iglesia,
Condesa Pontificia y Dama de la Rosa de Oro, debería
su nombre a su abuelo materno Aarón Castellanos y su
fortuna a su abuelo paterno, Nicolás Anchorena.
http://www.todoargentina.net/biografias/Personajes/aaron_castellanos.htm
http://www.historiadelpais.com.ar/1856.htm
http://www.historiadelpais.com.ar/1880.htm
http://www.argentinatotal.com.ar/provincial/santafe/ciudades/esperan.htm
http://www.paraconocernos.com.ar/efem_jun.htm
http://www.mcye.gov.ar/efeme/?mes=3&dia=11 (contiene
errores, debió decir 11 de marzo de 1856, y dice 1857.
Se establece en la provincia de Santa Fe la colonia agrícola
Esperanza, fundada con colonos traídos por contrato,
por mediación de Aarón Castellanos, entre los
que había italianos, suizos, etc., y casi todos tuvieron
que improvisarse como agricultores e, incluso, defenderse de
invasiones indígenas.)
http://www.alihuen.org.ar/efemerides/efemerides_julio-agosto-septiembre.htm
(contiene errores de datos como ser: Los
colonos, todos de nacionalidad suiza, eran 1162 y el 8 de septiembre
tomaron posesión de las parcelas asignadas)
Pasa sus primeros años en Salta. Fue hombre o soldado
de Güemes, durante la guerra con los realistas del Alto
Perú. Finalizadas estas luchas comienza su carrera como
empresario, ya que hace fortuna como minero en el famoso centro
de producción de oro y plata ubicado en Pasco, principal
centro minero del Perú. 3
Consolidada su posición económica, intenta llevar
adelante diversas empresas, proyectos y negocios con resultados
variables.
Se le reconocen como características personales ser un
hombre activo, inteligente, inquieto y muy emprendedor.
Un rasgo característico que es posible apreciar en los
proyectos y obras de Castellanos es que: cuando tiene un proyecto,
este es de gran alcance o tiene una proyección que excede
lo personal, y su eventual concreción no solo puede favorecerlo
a él, sino que es también de interés para
el Estado o la comunidad.
Vale como ejemplo lo que intenta en 1824, junto a otros empresarios,
cuando está muy ocupado interesando a los gobiernos de
Salta y Buenos Aires en realizar una expedición. Surge
la pregunta: ¿interesando a estos gobiernos en que proyectos?.
¿Cuál era su propuesta e idea? ¿Para qué?.
Su propuesta era explorar el Río Bermejo para abrir una
vía rápida de comunicación entre estas
dos regiones, (provincias de Salta y Buenos Aires, a través
de los ríos Paraná, Paraguay y Bermejo) algo interrumpidas
después de 1810, por los desórdenes internos del
país. Nótese la importancia de lo que pensaba
realizar.
"Don Aarón Castellanos, salteño,
hombre activo, inteligente y emprendedor, en 1824 había
promovido junto con Victoriano Zolá y Pablo Soria el
navegar por el Río Bermejo, y con privilegios y concesiones
de los gobiernos de Buenos Aires y Salta, procuran seguir el
curso de dicho Río llegando hasta Ñambucú,
donde Francia, dictador del Paraguay, secuestró tres
embarcaciones, papeles, planos, etc. y llevó presos a
la Asunción, a los 30 hombres de la tripulación
y promotores de esta expedición. Allí estuvo detenido
Castellanos 5 años." 4
Logra la concesión del proyecto. Mientras lo estaban
realizando en 1824, su socio accionista Pedro Soria y algunos
de sus hombres, son apresados por el entonces Dictador Perpetuo
del Paraguay, Dr. Francia. Revela la importancia de esta operación,
los recursos humanos y materiales que les confiscaron: (3 embarcaciones,
instrumentos, planos y 30 hombres).
Algunos miembros de esta expedición son retenidos en
el Paraguay por cinco años.
No hay certeza si Castellanos debió quedarse
con sus compañeros retenido o recuperó antes su
libertad. Es de suponer esto último, ya que en 1826 contrajo
matrimonio, y en 1829 se encontraba prestando una fuerte suma
de dinero al Gobierno de Salta.
"1 - Es errónea la afirmación
de que el mismo Castellanos también hubiese estado preso
esos cinco años en el Paraguay. Véase al respecto
lo que dice en su folleto de 1877 (Grenón, IV, p. 16,
nota 2), en donde sólo menciona a don Pablo Soria como
accionista apresado. Además, los datos que en 1826 contrajo
matrimonio y que a principios de 1829 prestó una fuerte
suma de dinero al Gobierno de Salta - que nunca fue reintegrada-
demuestran también que Castellanos continuó residiendo
y trabajando en su provincia natal." 5
Este contratiempo no lo desanima y es acertado
el comentario de Schobinger cuando dice: "La empresa colonizadora
flotaba ya entonces en su mente y seguramente la tuvo en vista
al participar en el fracasado intento del Bermejo. No en vano
elogia fervorosamente las progresistas iniciativas de Rivadavia,
y no en vano se lamenta de los sucesos posteriores:" 6
Que mejor sentir con sus propias palabras
lo que pensaba y sentía ya por ese entonces acerca de
su país "La guerra civil, con todos sus horrores,
produjo al fin un Dictador con el nombre de Restaurador de las
leyes que acababa de destruir, luego cambiándolo con
el Héroe del desierto, y finalmente reasumiéndolo
todo se le confirió el de Jefe Supremo de la Nación,
parodiando a Francia del Paraguay. "Así
vino a quedar el país condenado a criar vacas y nada
más. ¿Quién habría osado proponer
la continuación de la obra del puerto de la Ensenada
con la ventaja del invento de ferro-carriles? ¿Quién
a indicar siquiera la construcción de éstos en
ningún punto de la República? ¿Quién,
en fin, se habría atrevido a hablar tampoco de colonización
para poblar nuestros desiertos que es el peor enemigo del país?.
Absolutamente nadie, porque tras una negativa silenciosa, pero
segura podía ser peligrosa, también."
7
Ante esa situación y estado de cosas no muy favorable
a lo que él pensaba y viendo que quizás hasta
su propia integridad estaba en juego decide abandonar el país.
""Por ello Castellanos, como tantos otros,
"sin esperanza alguna de ver empezado
en el país lo que a gritos le pedía: ferro-carril
e inmigración", se trasladó
a Europa, donde fijo su residencia en París.""
8
Se radica en Francia para educar a sus hijos y estar alejado
de las luchas civiles.
"Se suceden los lustros, se transforma la faz social y
demográfica de los países europeos, lo que culmina
en los cambios políticos y económicos de mediados
del siglo a que ya hemos aludido. Castellanos, desde su exilio,
y cumplida ya la tarea que también lo ha llevado allí
de educar a sus hijos, piensa con dolor y con impaciencia en
su país fértil y despoblado, señoreado
en sus dos tercios por el indio y el desierto. Ve de cerca la
'Auswanderunglust' (deseo
de emigrar) de que son presa gran cantidad de personas
que por muchos motivos se sienten estrechos en su habitat secular,
y que desde hace veinte años emigran en masa cada vez
más compacta - dentro de lo que el escaso desarrollo
de los medio técnicos permitía- a los Estado Unidos.
Piensa con furia en ese tirano por cuya política de aislacionismo
el común de la gente no sospecha ni siquiera la existencia
de un país con las mismas ventajas naturales que la gran
Nación del Norte. Creen que, fuera de ésta, todo
en América es indio…" 9
En 1852, cae Rosas. Castellanos, aún estando en Europa,
piensa que este cambio político, quizás, por fin
dará lugar a la tan buscada organización nacional
Argentina.
"La noticia de la caída de Rosas revivió
al instante sus tronchados impulsos juveniles - tenía
por entonces ya 52 años -, viendo por fin abierta la
posibilidad de civilizar el país y de cumplir su ansiado
sueño de convertirse en su principal gestor. El invento
de Stephenson se había perfeccionado y consolidado por
entonces, habiéndose ya tendido las principales vías
férreas de Europa centro-occidental. Los artesanos se
hallaban en crisis, y los pequeños agricultores, pauperizados.
Esto ya lo había visto el Dr. Brougnes, de cuyo viaje
y publicaciones Castellanos quizás tenía noticias.
Pero Brougnes era europeo, y miraba desde este punto de vista
los problemas: su éxito era más que dudoso; él,
en cambio, conocedor a fondo de su tierra y de sus necesidades, él
tendría que tener éxito. Decenas de miles
de colonos lo mirarían como a su benefactor; su fortuna
se acrecentaría para nuevas empresas, y la Argentina
futura lo veneraría como a un promotor de la grandeza
nacional, en el momento favorable y necesario. Así podemos
imaginarnos sus pensamientos."
10
Para comprender cabalmente su idea es aconsejable la lectura
completa de "Colonización de Santa Fe
y Entre Ríos y el Ferro Carril del Rosario a Córdoba",
obra del mismo Castellanos, escrita en Rosario en 1876
y publicada al año siguiente, que se reproduce íntegramente
en la obra:
"La ciudad de Esperanza" Historia Documentada,
Tomo 4 y 2 de bibliografía, por el P. Grenón.
El gran revuelo político que causó la caída
de Rosas y la idea general que había en todos los círculos,
incluso europeos, de que finalmente la Argentina se organizaría
bajo una constitución y las nuevas posibilidades que
seguramente esto ocasionaría no pasó desapercibido
por Castellanos. Su mentalidad de empresario vislumbró
y calculó que todo podía cambiar.
Seguramente la Confederación Argentina no podría
llegar a ninguna meta precisa, sino poblaba sus extensas pampas,
no desarrollaba sus atrasadas y a veces inexistentes vías
de comunicación. Tampoco llegaría muy lejos produciendo
solo tasajo, cueros, lanas, sebos y algún que otro producto
regional, casi de exclusivo consumo local.
Argentina debía integrarse al mundo y también
debía integrarse a sí misma. La idea de Urquiza
era traer inmigrantes, entre otras cosas que él pensaba
que la Argentina debía hacer, para salir del estado en
que se encontraba después de tantas luchas civiles y
más si se lograba la organización nacional.
""Pese a los desvelos de Bernardino Rivadavia,
no se logra asentar una colonia de agricultores hasta la época
de la organización nacional. En Entre Ríos mismo
fracasa una de ingleses en 1825. Un cuarto de siglo más
tarde, Justo José de Urquiza se interesa vivamente por
un proyecto de Antonio Cuyás y Sampere. A las objeciones
del Ministro José Miguel Galán replica con amplios
y generosos conceptos: "Tampoco
veo peligro en la introducción de algunos miles de colonos
en nuestro país, desde que la suma total de ellos será
el resultado de distintas razas faltas de la homogeneidad indispensable
para servir de contrapeso a la población nacional. Pienso
lo mismo de las prerrogativas y concesiones con que es preciso
animar a esas familias, que no siendo aventureros, ni de la
masa corrompida de Europa, hacen verdaderamente un sacrificio
en abandonar la tierra sólo con el objeto de mejorar
su suerte. Y ¿que son entre nosotros unas cuantas leguas
donadas en propiedad a los colonos, cuyos hijos se consideran
desde luego ciudadanos naturalizados o incluidos en el numero
de los soldados de la tierra, aunque sus padres estén
exceptuados por diez años del servicio militar nativo?.
Ni ¿qué son diez años de privilegio en
compensación de los inmensos bienes que de estos hombres
va a reportar necesariamente la provincia?" Pertenecen
los anteriores párrafos a un documento que dimos a conocer
en nuestro libro: "Urquiza, gobernador de Entre Ríos
1842-1852" y que muestra al futuro Organizador dueño
de firmes ideas a poco propaladas por Sarmiento y Alberdi. Empero:
la revolución iniciada el 1 de mayo de 1851 obsta entonces
a consumarlos por entero.""
Véase: Beatriz Bosch, artículo
publicado el Domingo 09 de agosto de 1981 en
La Prensa de Buenos Aires.
Probablemente, Castellanos conocía
estas inquietudes y necesidades de Urquiza, y ese fue su razonamiento,
ya que, aún estando en Europa contrata en Inglaterra
un proyecto de Ferrocarril para unir Rosario con Córdoba.
¿Porqué no pensó en un Ferrocarril Buenos
Aires - Mendoza por ejemplo?
Responde a esta pregunta, demostrando la agudeza de su inteligencia
y la habilidad para percibir los cambios que se producirían,
el hecho que Castellanos sabía por el informe de un almirante
inglés, que hasta Rosario, entrando por el Paraná,
los buques grandes de ultramar podrían llegar en cualquier
época del año a buscar producción. Con
su idea del ferrocarril, el pequeño puerto aún
de Rosario, sería el punto terminal que captaría
desde Córdoba, las producciones del interior andino mediterráneo
argentino. Piensen lo que ocurre en la actualidad con los puertos
exportadores del gran Rosario, (Rosario, puerto San Martín,
San Lorenzo, etc.,) principales puertos de exportación
de la Argentina y vemos como el tiempo le dio la razón
a lo que él pensaba que ocurriría allá
por 1852, con el futuro de esa zona.
"No sólo inmigración, sino ferrocarriles,
era lo que según Castellanos el país necesitaba.
Estos eran necesarios para que aquella no cayera en el vacío.
Por eso, lo primero que hace es dirigirse a Londres - sede,
por entonces, de la industria y del capitalismo- para realizar
los pasos previos a la concertación de un convenio para
la construcción de un ferrocarril de Rosario a Córdoba.
Las condiciones propuestas eran muy semejantes a las que se
practicarían más de diez años después,
cuando por fin se construye dicho ferrocarril. Obtenido el asentimiento
en principio, embarcóse Castellanos para Buenos Aires."
11
Con este proyecto volvió a la Argentina en 1852, interesó
a otros capitalistas y tuvo conversaciones con el Gobierno de
la Confederación Argentina en Paraná.
(Recordemos que desde el 11 de setiembre de 1852, la provincia
de Buenos Aires se había separado de la Confederación
Argentina).
Para la Confederación, el puerto de Rosario era vital,
anuladas las posibilidades de usar el puerto de Buenos Aires,
ahora en manos del estado de Buenos Aires.
Su proyecto sobre el ferrocarril no es aceptado. Pero a Castellanos
"si se le caía un proyecto",
esto no lo amedrentaba porque traía otros que presentó
a los dos gobiernos que había y coexistían, en
lo que es hoy la República Argentina, golpeando puertas
tanto en Paraná, capital de la Confederación Argentina
y en Buenos Aires, capital del estado de Buenos Aires que desde
1852 hasta 1860, estuvo separado del resto del país.
Esa era la situación política argentina. Y para
Castellanos, de acuerdo a esa realidad política, este
su gran proyecto inmigratorio:
Dos zonas se le presentaban como las más aptas para ser
colonizadas por los europeos: la parte sur de la provincia de
Buenos Aires - que incluía toda la zona patagónica-
y la provincia de Santa Fe. Hasta tanto no se habilitaran los
ferrocarriles que comunicarían el litoral con las provincias
del interior, la población debía hallarse cerca
de las grandes vías naturales de comunicación,
es decir, el mar y los grandes ríos. ¿Por qué
pensó en Rosario, entonces un pequeño villorrio,
como punto de arranque de su ferrocarril? Fue porque, según
el informe de un marino británico, hasta dicho puerto
"podían remontar todo el año
buques de diez y ocho pies de calado", mientras
que más arriba sólo llegarían en época
de creciente. Rosario debía llegar a ser, por lo tanto,
un lugar de salida de los productos de las provincias centrales
y andinas, y también de Bolivia. Los hechos confirmaron
esta previsión de Castellanos." 12
Para la provincia de Buenos Aires - que incluía por jurisdicción
la Patagonia - tenía dos proyectos muy bien fundamentados.
*
Uno era colonizar con familias agricultoras desde el Río
Negro hasta la Cordillera.
* El otro proyecto, colonizar el Río
Chubut y todo lo que pudiese ser productivo hasta el estrecho
de Magallanes.
Para entender la importancia de estos proyectos puede leerse
La Australia argentina de Roberto
J. Payró, quién en su visita en 1898 a la patagonia
argentina describió los lugares donde ya antes Castellanos
tenía previsto plantar sus colonias.
(N. del A: Recurro a esta cita, quizás un poco extensa,
pero que sirve para percibir y conocer uno de los rasgos de
la personalidad de Castellanos, su sentido de la oportunidad
y de la anticipación en cuanto a ver futuras realizaciones.
Evidentemente él se anticipaba a lo que podía
ocurrir, además de tener siempre buena información
e inmediatamente trataba de llevar adelante sus proyectos.)
""El territorio del Chubut, tiene como se sabe,
una extensión de 247.331 kilómetros cuadrados,
y no es tan árido como se dice hasta en libros destinados
a andar en manos de niños. El mismo Fitz Roy habla calurosamente
de sus tierras. Dice: "Como
a unas 18 millas adentro, contadas desde la boca del río,
é inclusas en esta distancia las muchas tortuosidades
que lleva su corriente, hay una localidad admirable para establecimiento
de una colonia; los terrenos tienen de veinte á treinta
pies de alto cerca de la orilla, y dominando una vista de cinco
leguas hacia el norte y el oeste, é ilimitada hacia el
este, todo lo que alcanza á verse del país aparece
fertilísimo: el suelo es de color obscuro, cubierto de
yerba y excelentes pastos en todas direcciones; multitud de
ganado viene á pacer en esta llanura. Asimismo, en la
parte sur hay varias lagunas cubiertas literalmente de caza".
"Los sauces crecen con profusión á orillas
del río, y algunos llegan a adquirir tres pies de circunferencia
y veinte de alto: son de la especie del sauce colorado, cuya
madera es de mucha mayor duración que la del blanco .
. . El tortuoso curso de este río y los excelentes terrenos
que atraviesan sus aguas, facilita el aislamiento de ciertas
penínsulas y el regadío artificial de todas ellas..."
". . . La colonia galense produce
cereales en primer orden que obtienen excelentes precios en
Europa, y que sirven de término de comparación
en nuestro país. Muchas veces he oído en Santa
Fe referirse á los trigos de una y otra colonia diciendo:
"Como los del Chubut, parecidos á los del Chubut,
etc..." - que tanto es su
reconocido mérito.
Tres son los pueblos ya formados en el Chubut:
Rawson, capital del territorio, con 400 habitantes, Trelew y
Gayman con 200 cada uno. En el valle de la colonia se cuentan
unos 1500 habitantes, y el total en el territorio alcanzará
aproximadamente á 3800. Estos son en su mayoría
procedentes de Gales, hombres de costumbres sencillas, trabajadores,
honrados y pacíficos: buen pueblo, y excelente plantel
para el futuro. Rawson,
fundado el 28 de julio de 1865..."
13
Pedía a cambio de sus inversiones en estos proyectos,
la compensación económica, mediante la cesión
de una extensión de tierras en la Patagonia, donde al
lado de sus colonias, criaría lanares. "Castellanos
había presentado en 1852 al Gobierno Nacional, el proyecto
de colonizar con familias agricultoras, del Río Negro
a la Cordillera, el Río Chubut y todo lo que fuese productivo
hasta Magallanes, y pidió la península de San
José (N. del A.: actual península
de Valdés) por créditos que se le
adeudaban; península donde pondría una cría
de ganado. El Director provisorio de la Confederación,
General Urquiza, consideróse inhibido para tratar sobre
tierras públicas por entonces y desechó esta solicitud
de Castellanos..." 14
Recibe el rechazo tanto del Gral. Urquiza, Director Provisorio
de la Confederación, como el Gobernador de Buenos Aires.
""Su propuesta presentada
seguidamente al gobierno de Buenos Aires es simplemente digna
de un visionario: colonizar, sobre la base de una cesión
de tierras, "el Río Negro hasta la Cordillera,
el río Chubut, y todo lo que fuera productivo hasta Magallanes".
¡¡ Cuán distinta sería
nuestra historia de la inmigración europea y suiza si
ese proyecto se hubiese llevado a cabo !!
Pero el Director Provisorio de la República (Urquiza)
no se consideró con facultades para resolver
sobre este proyecto, y poco después la revolución
del 11 de setiembre de 1852, que separó a Buenos Aires
del resto del país, lo dejó trunco. Por otra parte,
si pensamos que solo treinta años después la Patagonia
entraría en posesión definitiva de los "blancos",
debemos reconocer que dicho proyecto era demasiado prematuro.
(No hubiera valido de mucho utilizar la península de
Valdés como "cuartel general"
para proveer de todo lo necesario a las futuras colonias
en aquella apartada y solitaria región""
(op. cit., p. 25).
Castellanos pidió la propiedad de dicha
península en pago del dinero prestado en 1829, que había
sido garantizado por el gobierno de Buenos Aires.)
Reiterada la propuesta al gobierno independiente de Buenos Aires,
la contestación "extraoficial"
- después de larga espera- fue singular: "que
podía conseguir resultado empleando medios que directamente
tocaban con la política". Decepcionado,
pues esos procederes "en manera
alguna podían tener acogida en mi modo de ser ",
según lo declara en su opúsculo citado,
Castellanos decide jugar su segunda carta:
se dirige a Santa Fe. Él mismo confiesa que el proyecto
allí presentado "a
nadie le era dado imaginar". He aquí
sus propias palabras, que lo describen mejor que otras, y que
terminaron por cumplirse casi al pie de la letra:""15
Nótese la tremenda importancia que tiene la responsabilidad
de guiar un país o una provincia, y cuando las decisiones,
que se toman o se dejan de tomar no son acertadas, cuantos perjuicios
e implicancias pueden tener sus proyecciones y efectos, incluso
hasta el presente. Cuando Urquiza dudó "…
Pero el Director Provisorio
de la República (Urquiza) no se consideró con
facultades para resolver sobre este proyecto, …",
quizás la república perdió una oportunidad
más de ser hoy distinta a lo que es si se hubiese canalizado
este proyecto, sobre todo porque los proyectos de Castellanos
estaban pensados en el desarrollo de pequeñas propiedades
y no en el gran latifundio.
Mientras vamos siguiendo los pasos y negociaciones que Castellanos
tuvo que hacer hasta lograr que le consideraran o aceptaran
un proyecto es posible observar que la mezquindad y corrupción,
no son nuevos en la política argentina, algo que es tan
combatido por la sociedad actual.
También es de apreciar que cuando hay alguna actitud
de grandeza, también su proyección benéfica
a lo largo de los años se hace sentir. Tratemos que para
el futuro el país sea el resultado de la suma de sus
aciertos y no la suma de sus errores. En todo caso la resta
de aciertos y errores debe por lo menos dar positivo y no sentir
al estudiar su historia una profunda frustración por
lo que pudo ser el país y por lo que es.
Es posible a través de las distintas actitudes, ver como
no se pueden dejar de lado ni en las peores circunstancias para
el país, los intereses mezquinos y ratifican que no es
nuevo, lo que hoy irrita a la sociedad sino que es un perfeccionamiento
de la vieja política cuando se le dice "que podía
conseguir resultado empleando medios que directamente tocaban
con la política" aludiendo a un pedido de probable
comisión o prebenda para alguien o algunos, o sino el
proyecto por más beneficioso que pueda ser para el bien
general del país, no se lleva a cabo. Suma de muchas
de estas actitudes a lo largo de su historia, errores, omisiones
voluntarias, ineficiencia o escasa idoneidad para los cargos
ocupados y sucesivas traiciones a la patria, hacen que hoy estemos
lamentando ver a la República Argentina en el estado
que se encuentra actualmente, hoy justamente en este día
palíndromo del 20-02-2002, en que me encuentro corrigiendo
este trabajo.
Las fallidas negociaciones de Castellanos, nos hacen pensar
en el presente y todas las oportunidades que el país
desperdició a lo largo de su historia hasta ahora. Al
menos mientras recordamos estas situaciones, nos deben servir
para no volver a cometer los mismos errores y pensar en una
de las mas viejas definiciones sobre lo que es la historia y
para que sirve. Lo primero que nos viene a la memoria es lo
que decía Heródoto: "La historia, maestra
de la vida".
El fracaso de estas negociaciones no lo desanima, y alrededor
de 1853, dirige sus pasos hacia la provincia de Santa Fe, esta
vez con un nuevo proyecto de colonización pero específico
para ella.
Una
provincia de Santa Fe poco poblada, necesitada de cambiar su
economía casi exclusivamente pastoril, acotada entre
el Río Paraná y unas pocas leguas hacia el Oeste.
Para ejemplificar podríamos decir que Santa Fe era una
franja costera, desde casi San José del Rincón,
bajando por Santa Fe, Coronda, la villa del Rosario y las postas
y villorrios hasta llegar al límite con Buenos Aires,
el arroyo del Medio.
En un folleto que Castellanos publicó en 1877 "Colonización
en Santa Fe y Entre Ríos y el ferrocarril de Rosario
a Córdoba" explica lo que propuso
entonces al gobierno de Santa Fe "Mi
intención era poblar el Chaco con mil familias agricultoras
traídas de Europa, no para guardar sus fronteras ni sus
haciendas, porque ni una ni otra cosa había, desde que
los indios eran como dueños absolutos hasta los suburbios
de la ciudad; pero sí para cubrir una parte de sus fértiles
campos con agricultura, por cuyo medio sería una de las
provincias más ricas y pobladas de la Confederación,
siendo como era, entonces quizás la más pobre
en habitantes y capitales. Y que, además, las mismas
colonias serían la mejor salvaguarda de los campos, que
quedarían a cubierto para entregarse con confianza a
la cría del ganado, multiplicando así su riqueza."
16
Además de esta propuesta, insiste también con
su proyecto del ferrocarril Rosario-Córdoba. Al gobierno
de Santa Fe le interesa su plan de colonización.
El 6 de julio de 1853, fue aprobado en todas sus partes el contrato
con el Gobernador Domingo Crespo. Este proyecto luego adquiere
interés nacional, al ser aprobado por ley del Congreso
Nacional de la Confederación, constituyéndose
este en responsable ejecutor de su cumplimiento. Castellanos
con el contrato ya firmado, que lo obligaba a empezar a cumplir
sus promesas, viajó a Europa a buscar los inmigrantes.
Después de la primer remesa de colonos que llegaron a
Santa Fe, factores políticos hacen que se desvincule
del proyecto. Este contratiempo no melló sus ideas, ya
que presenta a consideración, esta vez del Gobierno Nacional,
de un plan para poblar los territorios comprendidos entre los
ríos Paraná, Paraguay, Bermejo y Salado. Presentaba
garantías de una casa de negocios de Francia, prometiendo
introducir en 15 años, aproximadamente 60.000 inmigrantes.
Proyecto muy ambicioso para la época. Una comisión
nacional que estudió el proyecto, lo encontró
interesante pero razones políticas hicieron desechar
el mismo en el Congreso Nacional. Quizás otra gran oportunidad
desaprovechada como tantas que tuvo el país y que sumadas,
esa serie de desaciertos a lo largo de su historia, hacen que
hoy, Febrero 20 de 2002, la Argentina esté en la peor
crisis de toda su historia.
No se puede saber si de aprobarse este proyecto hoy la situación
de Argentina sería distinta. Lo que quiero destacar es
que al estudiar la historia argentina es posible detectar el
constante rechazo a iniciativas, una tendencia al estancamiento,
como que es mas fácil dejar actuar a la máquina
burocrática de impedir, que ponerse en riesgo intentanto
llevar adelante alguna idea, algún proyecto. etc..
Son sus palabras las que mejor ilustran acerca de esta situación,
es decir porqué no le dejaron continuar con su proyecto
de colonización y fue apartado del mismo. Castellanos
manifiesta:
"Desde que regresé de Europa, advertí que
corría por lo bajo, en algunos círculos y entre
los congresales mismos también, que la aglomeración
de extranjeros no convenía, porque se corría el
riesgo de que ellos se apoderasen del país, y que era
preciso desparramarlos."
"Creyendo o aparentando creer semejante absurdo, no tan
solo fue desechado el contrato hecho a nombre del Gobierno Nacional,
sino que ya se había resuelto también no cumplirme
el que yo había celebrado con el Gobierno de Santa Fe,
autorizado y garantizado hasta por el Congreso Nacional, cuando
se reunió, estando yo en Europa, ya en gestión
de los colonos..." 17
Debió ser muy hiriente para el orgullo de Castellanos
este incidente ya que acota: "Algunos
años después el Sr. Oroño, siendo Gobernador
de Santa Fe, en conversación incidental delante de otras
personas me dijo: ¿Sabe Ud. Castellanos porque no se
cumplió su contrato de colonización? Porque en
Santa Fe, se levantó una grita entre el paisanaje, de
que como era eso, que a los extranjeros se les iba a dar tantas
cosas, y a ellos, que habían servido a la patria durante
tantos años, nada se les daba. Y sin embargo - continuó
el Gobernador Oroño- si Ud. no hubiera traído
esa colonia, Santa Fe estaría en manos de los indios."
18
Posteriormente, ya desvinculado definitivamente de los proyectos
que él había iniciado, Aarón Castellanos
se radica en Rosario.
Allí, en 1859 adquiere un muelle privado, que hizo trabajar
hasta su muerte. 19
Entre 1861 y 1868, fue miembro de la Municipalidad de Rosario,
Jefe Político y Presidente del Consejo Ejecutor Municipal.
También fue designado por el Presidente Mitre integrante
de la Comisión Protectora de la Inmigración.
Grenón, en su resumen biográfico
de Castellanos apunta que "El 20
de junio de 1864 el Presidente Mitre dictaba un decreto estableciendo
en Rosario la Comisión Protectora de Inmigración.
Nombró para constituirla a Emiliano Frías, Carlos
Grognet, Aaron Castellanos, Guillermo Perkins,
Jacinto Corvalán, Mariano Alvarado y Pedro Lassaga."
20
Grenón, finaliza diciendo que esos son todos los datos
que puede aportar sobre él, no sin antes deslizar un
comentario que no podemos omitir y que siempre estuvo rondando
en el imaginario colectivo de la gente de la zona, incluso el
poeta Pedroni construyó una poesía (21)
sobre ese supuesto hecho ocurrido en la vida de Castellanos.
No he dado con más noticias. Un dato de mal desenlace
personal me refirió mi padre acerca de la desvinculación
del Fundador, y fue el "haberse retirado de la Colonia
con una joven de las fundadoras hacia Rosario. Este lunar individual
de demasiada visibilidad y ofensivo, explicaría el misterioso
silencio de su ocaso y terminal desagrado de los de su obra."
22
Muere en Rosario, el 1° de abril de 1880. 23
Lo apuntado hasta aquí, es el resumen que se puede hacer
acerca de él, basándonos en los pocos datos biográficos
existentes. A esta carencia de información sobre su vida
personal, se contrapone una abundante bibliografía sobre
uno de sus proyectos, que adquirió renombre nacional:
esto es la fundación de Esperanza, en
la provincia de Santa Fe. Si analizamos esta empresa es posible
encontrar algunos aspectos más de la personalidad y de
las intenciones de Castellanos.
En el año 1853, ". . . célebre
contrato del 15 de junio de 1853, considerado con razón
como el acta de fundación de la primera colonia de agricultores
europeos, duradera y de real trascendencia, establecida en el
país…" (24) cuando
firmó el contrato de Colonización, con el Gobernador
de Santa Fe, Domingo Crespo, Castellanos se comprometía
a traer 1000 familias "honestas y laboriosas"
de labradores europeos en total, divididas en grupos de 200
familias, compuestas cada familia por 5 individuos útiles
de más de 10 años de edad, radicando el primer
grupo inicial en el término de dos años y antes
de diez años, todo el contingente de 1000 familias.
Por su parte el Gobierno Provincial, le daría a cada
familia 20 cuadras cuadradas de tierra pública, para
su labor, más una superficie de 4 leguas cuadradas alrededor
de cada colonia, de propiedad de todos o común para el
pastoreo de las haciendas que ellos pudieran tener.
Al primer grupo de 200 familias, el Gobierno los habilitaría
con ranchos, bueyes, caballos, vacas, harinas y semillas. Mientras
que, las herramientas para arar corrían por cuenta de
Castellanos, quien también correría con los gastos
del pasaje y alimentación de los colonos, desde Europa
a Santa Fe, (herramientas, ropas, arados).
Si esto
se cumplía, se haría realidad el espíritu
que tenía la Constitución de 1853 reflejado en
su preámbulo:
Nos,
los representantes del pueblo de la Nación Argentina,
reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección
de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos
preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional,
afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a
la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar
los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad,
y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el
suelo argentino, invocando la protección de Dios, fuente
de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos
esta Constitución para la Nación Argentina.
Se han dicho muchas cosas sobre Castellanos, y
muchas veces se emitieron opiniones en contra de su persona
en temas tales como: si cumplió sus promesas totalmente,
si no lo hizo, si defraudó la buena fe de los colonos,
si alguna vez estuvo en la colonia, etc.
Aunque en la disertación, (por razones de tiempo) no
hice la aclaración pertinente, o sólo fue tratada
de una manera general, ante el interrogante de si Castellanos,
efectivamente cumplió con este requisito contractual,
trataré este punto con información que poseo y
a la que pude acceder posteriormente y que creo es interesante
analizar y conocer:
Dan algunas respuestas importantes y esclarecedoras los datos
encontrados en el T. 17 del Archivo de Gobierno del A. G. P.
S. F. y también en la bibliografía de los historiadores
Cervera, Schobinger, Grenón, en los relatos de los colonos,
Louis Mettan, Magdalena Seppey de Gay, de las memorias de los
descendientes como Cristóbal Spies y en las notas al
Gobierno Provincial del Administrador de la Colonia, Sr. Gabarret,
que es conveniente analizar con todas sus implicancias:
Por ejemplo el controvertido tema HERRAMIENTAS PARA ARAR, esto
es si Castellanos proveyó de ciertos implementos para
la labor agrícola a los primeros colonos. Creo que sí
cumplió con esta obligación. Dedúzcase
de estas informaciones, por ejemplo cuando se describen las
obligaciones que tenía la provincia y Castellanos:
"Enseguida fue autorizado por la Legislatura de la Provincia,
sin más obligación por parte del Gobierno que
la de dar a cada familia veinte cuadras, bueyes, ..., harina
y semillas para sembrar: MENOS LAS HERRAMIENTAS ARATORIAS, pues
todo esto corría por cuenta de Castellanos, así
como el pasaje de otras familias desde Europa hasta Santa Fe..."
También Schobinger tiene información
interesante sobre este tema cuando se refiere a: "Llegada
de las primeras remesas a Bs. Aires: Dice Castellanos (op. cit.
p. 46, nota) que quiso "...ser pródigo a fin de
que nada carecieran y tenerlas contentas. A su arribo al puerto
de Buenos Aires, tuvieron víveres frescos en abundancia
que mi apoderado (N. Del A.: Iturraspe) les daba en los cinco
días de estadía que tuvo cada buque para trasbordarlos
a Santa Fe" 25
A mi llegada a Buenos Aires (abril de 1856) COMPRE DOSCIENTAS
PALAS, CIENTO VEINTICINCO ARADOS AMERICANOS, DE DIFERENTES MARCAS,
GRAN CANTIDAD DE ROPA HECHA PARA HOMBRE, Y GENEROS PARA MUJERES
Y NIÑOS, POR SI LLEGABAN A NECESITAR EN EL TIEMPO QUE
TARDARAN EN RECOGER SUS PRIMERAS COSECHAS. TODO LO EMBARQUE
PARA SANTA FE INMEDIATAMENTE." (N. Del A.: En minúsculas
en el original) El propio Schobinger, ante esta afirmación
hace este comentario: "No sabemos si todo este material
pasó efectivamente a manos de los colonos." 26
Coincido con Schobinger en que "No sabemos si todo este
material pasó efectivamente a manos de los colonos."
Corroboraría esta compra, lo dicho en 1858, por el Administrador
Gabarret, (Castellanos había traído desde Buenos
Aires a un vasco, Genaro de Yañis y a un francés,
Gabarret, ex oficial de la marina de guerra de su patria, para
que se hicieran cargo de la administración de la colonia)
27 en el T. 17, Archivo de Gobierno,
F° 00950, (AGPSF) cuando se pregunta ante la firma del decreto
del 31/12/de 1857, (que disponía que la colonia abonaría
al Gobierno Nacional la cantidad de $ 72.000 por el total de
los pasajes de los colonos), "Esta redacción (N.
del A.: se refiere a la redacción del decreto) suscita
en mi mente otra duda, PORQUE EL EMPRESARIO COMPRO PARA SER
DISTRIBUIDO ENTRE LOS COLONOS, ARADOS, PALAS Y ROPA HECHA, CUYO
IMPORTE ES DE SUPONERSE QUE LO CARGARIA EN DICHA CUENTA."
(N. del A.: En minúsculas en el original) 28
Lo que no puedo precisar con certeza es si Castellanos compró
y repartió los 125 arados - de tipo americano, pues Gabarret
sólo habla de arados, pero no da el número o cantidad
que se compraron. Si efectivamente esto ocurrió así
y como dice Castellanos compró 125 arados, daría
como resultado que 125 de las 200 concesiones tuvieron por lo
menos un arado para cada familia, quedando solo 75 de estas
sin su arado correspondiente. En realidad se ocuparon 195 concesiones.
Esto contradice un poco, incluso, la propia opinión
de los colonos en sus memorias, aunque estas son pocas. Por
ejemplo Magdalena
Seppey de Gay, quién en 1856 tenía sólo
6 años de edad, recuerda según relato reproducido
en Grenón que: "Cuando se
empezó a arar nuestras tierras empleáronse arados
de madera, que daban muy escasos resultados." 29
y el mismo Grenón agrega de su comentario: "Con
mucha dificultad hacíase la labranza, pues carecíase
de las herramientas necesarias e indispensables. Estas se las
hacían los propios agricultores. Con un fierro (sic)
construían las rejas, y el armazón de madera lo
sacaban de los arboles." 30
Guillermo Perkins, quién visitó la colonia en
1863, al respecto opinó: "No
faltan buenos instrumentos agrícolas en las Colonias.
Hay todavía alguno de los antiguos arados con ruedas,
pesados y groseros, pero el arado americano no se ha generalizado
mucho . . . " Este informe también es reproducido
en Grenón. 31
Además hay que tener en cuenta que en los primeros viajes
cada adulto podía traer un máximo de 200 libras
de peso como equipaje (unos 100 kgrs.) 32
y la mitad de este peso, cada niño. Esto indicaría
una autonomía no muy grande en cuanto a los útiles
y enseres a traer. Véase al respecto a Schobinger cuando
dice que: "Schuster revive acertadamente
la partida de los futuros esperancinos. Después de mucho
dudar y vacilar se firma un buen día el contrato con
el agente. Sigue el remate de todo el cachivache sobrante. El
resto -arados, pecheras, azadas, palas, vestimentas, provisiones,
etc. quedó confiado al carro de algún amigo servicial.
Encima de este abrigarrado entrevero tomó asiento toda
la companía, vestidos con sus galas regionales."
33
De esta cita se puede inferir que "ese
carro" del amigo servicial y donde encima de él
tomaron asiento todos los que iban a emigrar, sería para
llevarlos rumbo a la próxima estación de tren
34 y de allí al puerto de
embarque con estos utensilios, y parece según lo expresado,
como que lo que se remató, es todo lo que no servía
o no se podía llevar al nuevo mundo, pero sí las
pecheras, arados, azadas, palas, vestimentas y provisiones,
etc.., pues como lo da a entender esta descripción, arriba
de ese abigarrado entrevero subieron y se sentaron para irse
definitivamente de sus comarcas...
Si puede aportar un poco de luz en esta cuestión, recurro
a Gori quien dice: "Los colonos debían
traer de Europa sus instrumentos aratorios, pero Castellanos
previó que no todos los embarcarían, como efectivamente
ocurrió. A mi llegada a Buenos aires -dice- compré
doscientas palas, ciento veinticinco arados americanos de diferentes
marcas, gran cantidad de ropa hecha para hombres y géneros
para mujeres y niños, por si llegaran a necesitar en
el tiempo que tardaran en recoger sus primeras cosechas".
En ninguna de las notas de Gabarret o
de Yañis se alude a la falta de herramientas y arados.
No sucedió lo mismo con los animales de
labor y con las vacas. En marzo de 1857, se presentaron ante
Yañis, "muchos colonos que no han recibido
sus vacas. Hasta el mes anterior se había terminado de
entregar los bueyes y caballos que correspondían por
contrato: . . . " 35
Esto demostraría que Castellanos cumplió con lo
pactado y aún más (ya que previendo que no todos
los embarcarían y traerían sus arados) por las
dudas el compró arados para que no haya una razón
para no poder comenzar, en una colonia agrícola, algo
que es fundamental abrir rápidamente las sementeras y
comenzar las labores aratorias, mientras que el gobierno tuvo
dificultades para cumplir con su parte. Cuanto menos tiempo
se perdía en sembrar y cosechar más rápidamente
el cobraría su porcentaje en cosecha.
Cristóbal Spies, en el Boletín "Pequeña
Historia de la congregación Evangélica de Esperanza",
editada con motivo de los cien años de esta congregación,
(1971) y donde se reproducen fragmentos de historia oral que
fue quedando de los colonizadores a través del tiempo
y transmitiéndose de generación en generación,
dice:
"De todos los inmigrantes, solamente dos familias habían
traído sus arados de mancera para poder trabajar. Pero
el gobierno, al ver esta deficiencia, en seguida mandó
un barco a Norteamérica para traer una carga de arados
y otros implementos, para que todos pudieran empezar sus tareas."
En p. 46 de Grenón,
Castellanos dice: "a pesar de que cada familia
traía arado y otras herramientas y todos perfectamente
vestidos..." 36
Lo más probable es que los primeros
colonos no hayan traído sus arados, y si trajeron útiles
de labranza, quizás estos fueron sólo azadas y
palas, que son de menor tamaño.
Además porque no creer en el testimonio de estos esperancinos,
una fundadora de la colonia y el otro nieto de fundadores.
Refuerza esta teoría una carta de un colono de Esperanza,
que le dirije a sus parientes en Suiza, invitándolos
a venir, pero recomendándole traer estos elementos, de
los cuales el careció en los primeros tiempos, de ahí
su insistencia en este punto. Véase en el apéndice
documental de la obra de Schobinger, donde se publican algunas
cartas de colonos que enviaban a sus parientes en Europa y en
especial, la carta de Louis Mettan, del 10 de julio de 1857.
"…En caso de venir, traed toda
vuestra batería de cocina, panera, vajilla, tinajas,
mantequera para fabricar manteca, dos pecheras de caballos,
un buen carro, así como todos los implementos de herrero:
fuelle, yunque, martillos, tenazas, así como todos los
otros objetos que correspondan al oficio de herrero; te aconsejo
además traer, rastrillos de madera, garlopas y sierras
a una y dos manos, una criba para ahechar el trigo,…"
37
En el Archivo de Gobierno, T. 17, a f° 00949 vto del AGPSF,
a raíz del retiro de la familia Rousseau de la colonia
y de querer hacer el administrador Gabarret (la liquidación
de los adelantos hechos por Castellanos a esa familia (Como
este reclamo sucede en 1858, la deuda a Castellanos ya había
pasado al Gobierno Provincial) aparecen estos datos que vuelven
a informar de la presunta compra de esos elementos por Castellanos.
38
Al cabeza de familia Rousseau, se le adelantó en 9 de
noviembre de 1855, en Dunkerke la suma de cien francos, en calidad
de préstamo para el entierro de su suegro, Antoine Fatrez,
fallecido en esa ciudad antes de embarcarse. Vanderest, agente
de Castellanos en el puerto francés de Dunkerke en Diciembre
12 de 1855 reconoce este adelanto, y en 1858, cuando los Rousseau
se retiran de la Colonia y quieren dejar saldadas sus cuentas,
solicitan al Gobierno que no se le carguen a su cuenta los 100
francos, sino 70, por costar 30 francos el pasaje del suegro,
que finalmente no viajó, desde Buenos Aires a Santa Fe.
Se valían para reclamar en el decreto del 31 de diciembre
de 1857. A f° 00950, Gabarret dice que por el citado decreto,
en su art. 4 "...dispone que la colonia
abonará al Excelentísimo Gobierno Nacional la
cantidad de setenta y dos mil pesos, importe de los pasages
de los individuos que la componen. Esta redacción suscita
en mi mente otra duda, porque el empresario compró para
ser distribuídos entre los colonos, arados, palas y ropa
hecha, cuyo importe es de suponerse que lo cargaría en
dicha cuenta."
Si Castellanos compró en Buenos Aires los arados según
él lo manifestó y si estos fueron repartidos,
aún no puedo probarlo totalmente. Pero lo que se puede
probar es sí compró ropa hecha.
Y para dar fe de la existencia de esta ropa remitámonos
al f° 00913, del marzo 10 de 1858, cuando también
Gabarret, dirigiéndose al Ministerio de Gobierno dice
: "Cumpliendo con la superior orden
contenida en la nota Vd. con fecha 26 del pasado, tengo la honra
de adjuntar un prolijo inventario de las existencias procedentes
de la extinta administración (N.
del A. Genaro de Yañis) de esta colonia que en
la actualidad se hallan aquí y en otros puntos."
Aclara que tuvo que hacer muchas diligencias y tuvo incluso
que aguardar que se le abriesen la casa y el granero, cuyas
llaves se había llevado el ex-administrador Don Genaro
de Yañis. "Notará V.S.
que en dicha existencia entra alguna ropa hecha, la que supongo
sea de su agrado mandar se reparta entre los colonos."
39
A f° 00914 dice: "Artículos
entregados el día cinco del corriente por Dn. Marcial
Candioti y que se hallaban guardados en la casa y granero, cuyas
llaves existían en poder del ex-administrador D. Genaro
de Yañis.
A
saber:
noventa y nueve camisas ordinarias, azules y listadas
veinte y cuatro sacos piloto
veinte sacos de pana
veinte y dos pantalones piloto
veinte sacos de pana
veinte y dos pantalones piloto
diez y siete pantalones de pana
un pantalón chico brin de algodón
quince calzoncillos
dos chalecos blancos
cuarenta y cinco varas chali
noventa y tres bolsas de lienzo
cinco otras averiadas inservibles
trece dichas de arpillera
una marca de fierro
una hachita de mano
una mesa
una regadera
una romana
un cuero inútil por la pollilla
seis hojas de vidrio
nueve fanegas (no se han medido) de mais (sic) en espiga y sin
valor por el gorgojo
una tijera de tusar
un serrucho....."
40
Creo que es casi un hecho que Castellanos efectuó esta
compra y probablemente los resultados de este inventario sean
el remanente de lo que quedó, luego de repartir entre
los colonos, los arados, las palas y azadas, que como algo lógico
serían los primeros elementos a entregar para que comience
a funcionar rápidamente una colonia agrícola.
". . . pero, en el aspecto económico,
la colonia languidecía. Lo reflejan las comunicaciones
de la Administración del 7 de agosto, y de Castellanos
al ministro del Interior, doctor Santiago Derqui, del 9 de setiembre
de 1856. Había llegado el invierno. La mayor parte de
las familias estaba sin harina, y solo 70 habían recibido
su correspondiente yunta de bueyes. Se hallaban sin semillas
y sin medios para arar…" 41
Esto hace suponer que la queja de Castellanos
(lo que él quiere expresarle enfáticamente al
ministro del Interior), es que al no haberse entregado todas
las yuntas de bueyes era imposible poder arar, pero nada dice
de la falta de los arados. Precisamente lo que él estaba
reclamando era el cumplimiento de la parte que debía
entregar el Gobierno, ya que según contrato el ponía
los arados y el gobierno los bueyes para tirar esos arados.
No iba reclamar tajantemente si antes él no había
cumplido con alguna cláusula, y se le pudiera cuestionar
por algo que pusiera en descubierto algún incumplimiento
de su parte.
Recordando el inventario de Gabarret, queda en evidencia que
la Administración de la colonia tenía insumos
para repartir. Este inventario con el remanente de ropa y otros
bienes, informado al Gobierno Provincial por el Administrador
Gabarret, que se hallaban guardados en la Casa de la Administración
y el granero, aporta datos interesantes.
Y creo que sirve como prueba de la compra de ropas declarada
por Castellanos. Sería interesante investigar en las
comunicaciones del anterior Administrador, Genaro de Yañis,
desde 1856, hasta 1858, cuando es reemplazado por Gabarret,
para ver si en alguna comunicación al Gobierno hace alguna
referencia al reparto de los arados en cuestión. Gori
dice: "En ninguna de las notas de
Gabarret o de Yañis se alude a la falta de herramientas
y arados..." y tenemos constancia por sus trabajos
que él investigó mucho todas estas notas del Archivo
de Gobierno. 42
Con este detalle de la ropa y otros elementos más que
se pueden colectar, tendríamos un punto de partida para
hacer una historia de la vida privada de los primeros colonos
de Esperanza, al estilo de Philippe Ariès y George Duby.
(Sería sólo cuestión de recoger el guante
y tomarse el compromiso, ya que hay numerosos datos aún
no suficientemente investigados)
Esta cuestión es muy importante y mi interés por
llevar la mayor claridad posible sobre él se debe a que
este esfuerzo económico o inversión de Castellanos,
según lo estipulado en el contrato, quedaría compensado
o retribuido, con las concertaciones que él hiciere con
los futuros colonos. Trato que fijó
cobrándoles los adelantos que hizo con ellos, en dinero,
más un interés anual del 10 %, y la obligación
de entregarles un tercio de todos los productos que cosechasen
durante los primeros 5 años.
A su vez, el Gobierno de Santa Fe compensaría a Castellanos
con 32 leguas cuadradas de tierra fiscal, por el trabajo y gastos
que ocasionaría llevar a la práctica este emprendimiento.
Con estos territorios adquiridos por Castellanos según
el contrato, él establecería cría de ganado
vacuno y lanar. El Gobierno se comprometía a extenderle
el correspondiente título de propiedad, luego de haber
llegado el primer grupo de 200 familias y siempre que poblara
efectivamente los territorios con el ganado pactado. 43
Estos son los puntos del contrato que a Castellanos más
le interesaban. No olvidemos que él era un empresario
colonizador.
No dudo de su convencimiento de que era necesario poblar el
país, que había que extender y desarrollar la
agricultura. Tampoco dudo que tenía todas sus esperanzas
puestas en que las 5 colonias agrícolas que había
pactado formar con el Gobierno, prosperasen.
Pero tampoco hay que desconocer que como inversor y empresario,
pretendía obtener lo que él consideraba su justo
premio por sus esfuerzos.
Además un contrato supone un consentimiento de las partes
y que antes de firmarlo cada parte evaluó sus riesgos
y premios.
Pero poco tiempo después de firmado el contrato, el Gobierno
de Santa Fe, quizás recelando de la notable inversión
que para la época significaba preparar la Colonia si
Castellanos no lograba traer inmigrantes, le pide a éste
una fianza o garantía en dinero por si incumplía
su obligación. Por un momento ustedes imaginen en la
Santa Fe de 1856, lo que significaría que de pronto en
medio del campo despoblado, se dividan parcelas, se hagan ranchos,
se compren y preparen semillas y animales para recibir a unas
200 familias desconocidas, era toda una odisea, ya para el Gobierno,
ya para toda la comunidad.
Castellanos para ayudarse en su proyecto de traer las familias
creó una Sociedad de Colonos, suscribiendo acciones,
entre los principales comerciantes y ganaderos de Santa Fe,
para tener más respaldo.
Es así, que en 1854, Castellanos se dirige a Europa,
a buscar a los inmigrantes. El trabajo de propaganda y convencimiento
que realizó allí resalta sus condiciones de organizador,
de conocedor de los problemas que afectaban a las economías
europeas, y de como aprovechar las expectativas que generaba
el poder emigrar. Fue un trabajo formidable.
¿Qué pasaba en Europa alrededor de 1850?
En Europa, los decididos a emigrar - familias o individuos -
encargaban la resolución de este problema a agencias
y compañías especiales para tal fin.
Se ocupaban de transportarlos e incluso orientaban y decidían
en cuanto a los sitios hacia donde ir. Cuando Castellanos llega
a Europa, el polo de atracción de ese momento para los
dispuestos a emigrar era Estados Unidos. 44
Especialmente luego de la gran conmoción que significó
el descubrimiento de oro en California, por el suizo Sutter,
en 1848. Influía también la menor distancia y
costo relativo del pasaje en las preferencias por ir a este
país, comparado con otros sitios más distantes
como Australia y eventualmente Sudamérica.
"En Suiza, el período 1845-1855 se caracteriza por
una serie de crisis en todos los órdenes. Además
de la intranquilidad político, social y religiosa (que
originó la guerra civil, afortunadamente breve de 1847),
se registraron malas cosechas y una baja en los precios de los
productos agrarios, progresiva desocupación en la industria
textil a raíz de los adelantos técnicos, crecientes
clausuras aduaneras en los estados vecinos, etc.. Los
campesinos recibieron duros golpes a raíz del aumento
del comercio internacional y de la competencia extranjera (introducción
del ferrocarril en 1847).
La división hereditaria de la propiedad rural hizo insostenible
la situación de muchos. La introducción del telar
mecánico dejó a uno de cada dos trabajodores textiles
sin ocupación. Es también entonces cuando se cierra
definitivamente la posibilidad del mercenariato. Regresan los
últimos soldados al servicio de los reyes de Nápoles
y de algunos estados alemanes, a raíz de la supresión
de las capitulaciones militares ordenada por la Constitución
Federal de 1848.
Como dice J. De Chambrier, "la gran
epopeya del servicio militar extranjero había terminado;
comenzaba la de la emigración." La cuestión
obrera se hacía cada vez más aguda y todavía
no había sido encarada seriamente por los políticos
y pensadores liberales de esos años.
Se trataba, en fin de, de la grave crisis que precedió
al sobrehumano esfuerzo efectuado en las décadas posteriores
para transformar la economía suiza en una "máquina"
casi perfecta en la técnica, la industria y el comercio,
como lo es hoy día.
Todo ello origina una creciente ola emigratoria, que se dirige
preferentemente a los Estados Unidos, atraída también
por la fiebre del oro, desencadenada en California por el descubrimiento
hecho en New Helvetia (1848).
En el año 1854 dicha ola alcanzó su culminación
registrándose en las estadísticas suizas un número
de 13.934 personas (otras cifras dicen, de 15.000 a 18.000),
ello significó el 7% de la población helvética
de entonces." 45
Castellanos ante esta realidad, agudiza sus argumentos de empresario,
y aprovecha los problemas económicos-sociales de la región
central europea, para torcer el rumbo del flujo de emigrantes,
acostumbrados a seguir los pasos de amigos y parientes ya radicados
en Estados Unidos.
¿Qué hace? Explica sus proyectos, publica un folleto
describiendo la Argentina, recurre a otras publicaciones, y
llega a acuerdos con ciertas agencias de emigración,
para que lo ayuden a reclutar emigrantes para Sudamérica.
Lo hace con las agencias Beck-Herzog de Suiza, Textor de Francfort
(Alemania) y con la agencia de Vanderest, de Dunkerke (Francia).
Este último agente, posee un periódico que difunde
los planes de Castellanos, y éste, despliega una serie
de estrategias y, con un trabajo muy eficaz, logra romper las
costumbres e intereses de años, en materia de emigración.
Éste es uno de los méritos más importantes
de Castellanos. Torcer el flujo de emigrantes, o del gran flujo
apartar una pequeña corriente hacia otro destino, que
luego se haría cada vez más grande.
Si no le hubiesen creído, por más contratos firmados
con el gobierno argentino que exhibiera, ningún inmigrante
hubiese venido.
Por eso es ferozmente combatido por las agencias rivales, (con
intereses en mantener los viajes a Estados Unidos) y también
por la prensa. Se pintan siniestras escenas de lo que ocurrirá
a los que caigan seducidos por este aventurero una Republiqueta
Bárbara.
Piénsese que fue realmente muy difícil convencer
a la gente de venir a un sitio, que no es el mismo adonde antes
han ido parientes, amigos, vecinos, sino a un lugar donde las
compañías y agencias de emigración opuestas
a Castellanos, expresan que es un país desconocido del
hemisferio sur, sin ningún gobierno posible, donde se
les corta la cabeza a hombres, y aún a mujeres, sin forma
alguna de proceso, por orden de un mandón, a la manera
de los beduinos. "Explotaban la fama
de barbarie pampeana, ganada por hechos reales y por costumbres
mitológicas, para derrumbar el espíritu de los
posibles emigrantes." 46
Creo que este es el verdadero mérito de Castellanos y
sus aliados europeos como Vanderest, Textor y Beck & Herzog.
Fue un verdadero triunfo lograr que un contingente de emigrantes
se reuniera, creyeran en un contrato que ofrecía un desconocido,
y pese a todos lo pronósticos, emprendieran finalmente
el viaje a Sudamérica. "Castellanos,
había, pues obligadamente de relacionarse con tales empresas
así para la publicidad y difusión de sus proyectos
como para la celebración de contratos con los emigrantes
y el traslado a su destino en América. Y bien sabido
es que efectivamente al poco tiempo de su llegada a París
se vinculó con tres de ellas: la "Agencia de Emigración
Universal de Juan José María Vanderest de Dunkerke
(Francia), la de C. H. Textor de Franckfort del Main (Alemania)
y la de Beck & Herzog de Basilea (Suiza) (6).
En gran parte proviene de ahí la
triple nacionalidad de los colonos fundadores de Esperanza que,
como las tres agencias de emigración, eran franceses,
alemanes y suizos. La prevalencia numérica de estos últimos
ha de atribuírse al hecho de que la empresa suiza de
los Beck & Herzog fue la que más se consustanció
con los objetivos de Castellanos. Establecida su casa central
en Basilea, instaló subagencias en varios cantones suizos,
mediante las cuales no sólo extendía su acción
publicitaria a los valles, pueblos y villas, sino que también
convenía los precios, efectuaba los contratos y fijaba
la fecha y el lugar de partida de los convoyes migratorios.
Asociados al empresario salteño, los Beck & Herzog
al poco tiempo se ilusionaron por la rica veta que el nuevo
cauce migratorio hacia el Río de la Plata podría
significar para sus futuras operaciones. Desde entonces se embarcaron
con decisión, entusiasmo y optimismo en esa aventura
transoceánica que, como se vio mas tarde, no respondió
a las esperanzas materiales, pero que resultó en alto
grado beneficiosa para la futura colonización agrícola
santafesina." 47
Hay que destacar lo hecho por Castellanos. Si su propuesta tuvo
éxito y credibilidad se debió también a
la comprensión del problema que tenían los mismos
países europeos que generaban emigrantes. Tal es el caso
de Suiza, que se sabía envuelta en una crisis interna
que expulsaba población (1815-1847 Nacimiento del Estado
Federativo) - (1847 - Guerra del "Sonderbund" Creación
de la Confederación Suiza Moderna).
"El fin de la guerra napoleónica y las malas cosechas
producen una crisis económica que afecta tanto a la agricultura
como a la industria. Será el último periodo de
hambre que vivirá la Confederación. También
habrá una emigración masiva (el servicio militar
extranjero ya no atrae más que a los oficiales, hijos
de familias notables) . . . "
48
Pese a su crisis, Suiza nunca abandonó a sus hijos y
los protegía de los futuros destinos de sus ciudadanos
con la labor en el extranjero de sus cónsules, o con
las garantías de depósito en dinero que exigía
a las compañías de emigración, para que
cumplan lo pactado, y no envíen al engaño a sus
hijos, en inseguros países, en un hecho altamente destacable.
49
Lo mismo ocurría con Alemania. Allí, por primera
vez en la Asamblea Nacional de Francfort, en 1848, se estudiaron
las políticas demográficas. Los tiempos habían
cambiado. Una primera ola de industrialización había
puesto en movimiento las viejas estructuras económicas
y sociales de Alemania. Los artesanos dejaron de recibir encargos,
los campesinos emigraron del campo y buscaron trabajo en las
crecientes ciudades. No todos estaban a la altura de las nuevas
exigencias y también había quienes no estaban
dispuestos a aceptarlas. 50
Principalmente los hijos de campesinos, que se veían
confrontados con la alternativa de transformarse en mineros
u obreros industriales, o emigrar, y preferían el destino
incierto en Sudamérica, al duro y para ellos insólito
trabajo en una mina o una fundición. Pero el gobierno
Alemán no quería que quienes deseaban emigrar
se vieran librados a un futuro totalmente desconocido. A fin
de hacerse una imagen de las oportunidades que la Argentina
ofrecía para la radicación de colonos alemanes,
el Ministro de Comercio del Reich envió en 1849 al político
y escritor Fiedrich Gerstäcker. La impresión de
este, en general fue positiva. Su informe describe a la Argentina
como un país casi ideal para los inmigrantes. La oportunidad
de crearse allí una nueva existencia eran buenas, pues
podía esperarse que serían recompensados quienes
practiquen allí el ahorro y la laboriosidad. 51
Precisamente las cualidades que Castellanos y el país
esperaban conseguir con los inmigrantes europeos. Evidentemente
por su larga residencia en Europa, Castellanos conocía
estos planteos, que se estaban produciendo en la sociedad europea.
Sabía que el cambio del telar tradicional (ej.: el telar
mecánico) equivalía a realizar el mismo trabajo
con la mitad de personal. Pequeños artesanos, campesinos,
comerciantes arruinados, debían acomodarse a la nueva
situación. Europa para ellos estaba agotada, había
que partir tras algún sueño, alguna quimera, alguna
esperanza. En Europa por esos días había síntomas
de descontento, un refrán de esos días era: "Hizo
a los pesimistas salir para América y los optimistas
prepararse para la batalla". 52
Muchos, las familias relativamente prósperas,
desarraigaron a sus familias y fueron a América por evitar
verse envueltos en un algún levantamiento sangriento.
Castellanos los captó, los trajo a un nuevo mundo, pero
no adonde los que habían partido antes, iban. Esa
es la diferencia. Les ofrecía un raro país
llamado Confederación Argentina, que era casi un inmenso
desierto.
Su mérito es haber convencido a estas primeras doscientas
familias. Se puede
objetar que no pudo traer las mil familias, que propuso inicialmente,
que fracasó al haberse desvinculado pronto de sus obligaciones
con el gobierno.
Se puede objetar que tuvo excesivas pretensiones en cuanto a
lo que pedía como pago por sus trabajos. Pero
es innegable, que al poner doscientas familias en la llanura
santafesina, estas mismas fueron los mejores agentes de propaganda
que el país podía tener, la llamada de boca en
boca.
Estos comenzaron a escribir, a contar cómo era la Confederación
Argentina, cómo era Santa Fe, y comenzaron a llamar a
sus parientes y amigos para que vengan. Castellanos había
logrado cambiar parte del torrente inmigratorio mundial. Ahora
sí ya había referencias concretas de qué
era la Argentina y cuales eran las posibilidades reales para
los inmigrantes. Ellos mismos relataban sus experiencias.
Después vendrían las dificultades propias de poner
en práctica semejante proyecto, como cuando Castellanos
avisa desde Europa que en poco tiempo arribarán los inmigrantes,
según el art. 6° del contrato, las 5 colonias convenidas
debían fundarse a gran distancia de Santa Fe, en la margen
derecha del Río Paraná y en ambas márgenes
del Río Salado, desde la altura del pueblo viejo de San
Javier al Norte, cuyos parajes serían elegidos por el
Sr. Castellanos o su apoderado, con tal que sean de propiedad
pública. Pero lo paradójico es que la primer colonia
no fue levantada en tierras públicas. 53
Cuando el apoderado de Castellanos en Santa Fe avisa al Gobierno,
que ya estaban por partir las familias, el gobierno nombra una
Comisión para que ubique el sitio y dirija los trabajos
para el emplazamiento de la colonia, la Comisión estimó
que el sitio determinado por el art. 6° no era el más
adecuado, y propuso levantarla a 8 leguas al NO de Santa Fe,
en la banda occidental del Río Salado. Cercana a ella
quedaría el Cantón Militar conocido como Fortín
Iriondo. Según documentos oficiales, entre setiembre
de 1855 y mayo de 1856, el Gobierno invirtió $ 31.393,
en los gastos de división, amojonamiento y construcción
de viviendas para colonos.
A esto se agrega la compra del terreno, por parte del Gobierno,
ya que no era toda la tierra fiscal como se pensaba. Al volver
de Europa en 1856, Castellanos considera que el cambio del lugar
de emplazamiento, como esta compra de terreno no prevista y
el hecho que, (ya estando los colonos en Santa Fe,) aún
no se habían terminado las viviendas para ellos, era
un incumplimiento a su contrato. Solicitó entonces que
se le abonaran los gastos de expedición y se lo indemnizara
por los perjuicios sufridos.
Finalmente, el 2 de julio de 1856, el Gobierno Nacional resuelve
pagarle a Castellanos 550.000 francos (110.000 $ fuertes) por
los gastos hechos, desvinculándose así de su proyecto
de la Colonia Esperanza, quedando esta bajo administración
del Gobierno Nacional.
Así, de esta manera se fue alejando la presencia de Aarón
Castellanos de Esperanza. Pero el impulso, las ideas de Castellanos
y los hombres y mujeres seducidos por él y sus promesas,
venidos de Europa ya se habían puesto en movimiento y
no pararían. Luego vendrían las primeras cosechas,
las colonias de San Jerónimo Norte, San Carlos y cientos
más de colonias en el país entero, y con ellas,
los talleres de herreros, los molinos harineros, las primeras
pequeñas industrias, el sueño implícito
que lleva el escudo de Esperanza, "subdivisión
de la propiedad" se fue haciendo realidad, y también
aparecen los hombres comunes y sudorosos del campo o de los
talleres y pequeñas industrias de los pueblos de la ya
llamada "pampa gringa", aparecen
también los poetas como Pedroni y los
historiadores como Grenón, Gori, Oggier y Jullier,
Schobinger, Gschwind, para cantarle y contarles la
famosa invasión gringa . . . "Hoy
nadie llegaría, pero ellos llegaron. Sumaban mil doscientos,
cruzaron el Salado…" 54
Actualmente sus restos descansan en el centro de lo que fue
la llamada calle ancha que dividía según el contrato
las dos secciones de la colonia, en lo que es hoy la plaza principal
de Esperanza, al pie del monumento nacional de la Agricultura.
Una actitud típica argentina es querer luego de muertos,
darle a sus hombres el reconocimiento que no gozaron en vida,
poniéndose en estas tareas casi el mismo énfasis
y energías, con que se combaten proyectos e inquietudes
de contemporáneos durante sus vidas.
Dudas
y mitos en torno a su figura.
¿Aarón Castellanos estuvo alguna
vez en Esperanza? ¿Cuándo fueron las fechas de
llegada de los sucesivos contingentes de colonos?
Quedó siempre flotando la duda en el imaginario
colectivo de la zona, si Castellanos en vida realmente alguna
vez llegó a pisar el suelo de la Colonia por la cual
tanto había luchado para que se fundara y prosperara
y por la cual luego tanto se habló de él después,
o si recién fue la primera vez cuando sus restos mortales
llegaron a esta tierra que finalmente lo cobija para siempre.
Con estas preguntas quiero aclarar una duda que muchas
personas tienen sobre si Castellanos en vida, estuvo alguna
vez en la Colonia, si visitó a los colonos, si llegó
a conocer aunque de manera embrionaria, su obra, su idea.
Mi opinión es que por lo menos una vez
estuvo.
Además, por más que ya tenía ciertas
desavenencias con el gobierno tanto provincial como nacional
en cuanto a cuestiones legales, mientras permanecía en
Paraná o Santa Fe, creo que una persona que había
puesto tanto énfasis en este tema, no resistiría
la tentación, estando tan cerca, de ver su obra y hacerse
aunque sea una "disparada" o "escapada"
hacia la Colonia. Lo contrario sonaría ilógico
en una persona de sus características.
No creo que se haya conformado e informado sólo
con los informes de sus apoderados. Refuerza mi teoría
lo relatado por Cristóbal Spies en el
Boletín "Pequeña Historia de la Congregación
Evangélica de Esperanza" cuando habla del
transporte de los inmigrantes dice: "El
23 de febrero llegó el "Mármora"
con la mayoría de los inmigrantes de nacionalidad alemana.
Arribaron a Santa Fe el 12 de marzo de 1856. El 10 de mayo llegó
una de las últimas embarcaciones; fueron transbordados
360 inmigrantes al vapor "Asunción"
que los trasladó a Santa Fe el 24 o 25 de mayo, desde
donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS."
(En minúsculas en el original)
Y Oggier ""El comisario del gobierno de
Berna, Jakob Sommer-Geiser, enviado en 1856 para observar la
situación de los colonos suizos radicados en Esperanza,
refiriéndose al fundador Aarón Castellanos, escribe:
"Transparentó demasiado
su tendencia a cobrar sus derechos sobre el tercio de la producción
en la colonia, suscitando en todas partes el descontento y entre
los colonos una diaria resistencia hacia su persona, que a veces
llegaba hasta el agravio, de suerte que ya no consideró
prudente aparecer en la colonia." ""
Sommer-Geiser, Bericht über die Reise nach. Santa Fe (Berna,
1857) p126. 55
Aquí esta la prueba de sus visitas a la colonia
por un testigo de la época y muy confiable, como lo era
este comisario de Berna, Jakob Sommer-Geiser. Si se produjo
una " diaria resistencia hacia
su persona, que a veces llegaba hasta el agravio, de suerte
que ya no consideró prudente aparecer en la colonia."
, es porque entonces Castellanos visitaba con frecuencia
la colonia hasta que las circunstancias aconsejaron que dejara
de hacerlo. O quizás fue lo que ya citamos de Grenón,
cuando dice que el olvido y alejamiento de Castellanos se produce
por un hecho que tiene que ver con su vida privada: "No
he dado con más noticias. Un dato de mal desenlace personal
me refirió mi padre acerca de la desvinculación
del Fundador, y fue el haberse retirado de la Colonia con una
joven de las fundadoras hacia Rosario. Este lunar individual
de demasiada visibilidad y ofensivo explicaría el misterioso
silencio de su ocaso y terminal desagrado de los de su obra."
56
Roberto
Zehnder, en sus "Anotaciones
durante mi inmigración, de Suiza a la República
Argentina" dice: "". . . habiendo
llegado a Buenos Aires entre el 18 y el 20 de enero de 1856,
permanecieron unos días allí hasta el 3 de febrero,
fecha en que llegaron a Santa Fe. Al respecto: "Algunos
días quedamos todavía en nuestro barco "Kyle
Bristol", en donde fuimos recibidos a bordo por
AARON CASTELLANOS Y FAMILIAS, también han traído
carne fresca..."
((N. del A.: Creo que Roberto Zhender confunde
a Castellanos con Iturraspe (quien era apoderado de Castellanos)
pues Castellanos dice que llegó en abril de 1856 a Buenos
Aires y en la bibliografía al respecto hay unas menciones
de Castellanos donde dice él mismo que había dado
orden a su apoderado (Iturraspe) para que a la llegada de los
respectivos barcos al puerto de Buenos Aires, éste los
proveyera de víveres frescos durante la estancia de los
colonos en el puerto. Además los apuntes de Zhender,
son cuestionados por Schobinger en cuanto a ser "bastante
inexacto en cuanto a las fechas"
57, opinión que comparto.))
Para ello, véase también a Schobinger
en p. 210 cuando detalla la llegada al puerto de Buenos Aires
según la visión del propio Castellanos dada en
su publicación Colonización en Santa Fe
y Entre Ríos y el Ferro-Carril de Rosario a Córdoba:
"Llegada de las
primeras remesas a Buenos Aires: Dice Castellanos (op. cit.,
p. 46, nota) que quiso "ser pródigo a fin de que
nada carecieran y tenerlas contentas. A su arribo al puerto
de Buenos Aires , tuvieron víveres frescos en abundancia
que mi apoderado les daba en los cinco días de estadía
que tuvo cada buque para trasbordarlos a Santa Fe. A mi llegada
a Buenos Aires (abril de 1856) COMPRE DOSCIENTAS PALAS, CIENTO
VEINTICINCO ARADOS AMERICANOS, DE DIFERENTES MARCAS, GRAN CANTIDAD
DE ROPA HECHA PARA HOMBRE, Y GENEROS PARA MUJERES Y NIÑOS,
POR SI LLEGABAN A NECESITAR EN EL TIEMPO QUE TARDARAN EN RECOGER
SUS PRIMERAS COSECHAS. TODO LO EMBARQUE PARA SANTA FE INMEDIATAMENTE.
(N. del A.: En minúsculas en el original)"
Schobinger, ante esta afirmación hace este
comentario: "No sabemos si todo
este material pasó efectivamente a manos de los colonos.
Acerca de las fechas de llegada y partida para Santa Fe, véanse
los informes periodísticos reproducidos en los Informes
de Prensa Nos. 2 y 3. También Cervera, 1906, pp.44-47.
En p. 45, nota 2, se halla el dato sobre la fecha de llegada
a Santa Fe. Según Aarón Castellanos, los primeros
colonos "llegaron a Santa Fe a fin de Enero de 1856"
(op. cit., p. 99) 58. Un
primer contacto de Castellanos con sus futuros
colonos lo tiene según su propio relato en Dunkerke.
Acerca de cuando Castellanos se embarcó
para la Argentina y en qué barco lo hizo, no hay datos.
El 9 de noviembre de 1855 parte del puerto de Dunkerke, en el
norte de Francia, el 1er. contingente en el velero Kyle
Bristol. Según Castellanos les hizo una visita
a ese primer contingente unos días antes de su partida:
"Tuve el placer de llegar allí
en momentos que comían en un inmenso salón cerca
de cuatrocientos que componían la primera expedición.
En verdad que fue para mí uno de los momentos de mayor
emoción que en toda mi vida he experimentado, cuando
el señor Vanderest anunció a tan buena gente mi
presencia y simultáneamente se pusieron de pie esas dos
largas hileras de personas de ambos sexos y edades, y empezaron
a dejar sus asientos para acercarse a saludarme. Con sentidas
palabras se esmeraban en manifestar su gratitud hacia quién
los había movido de sus hogares para transportarlos a
tan distante y desconocido país para ellos, pero que
de cuya hospitalidad y bienestar tanto se prometían en
su porvenir. Costó trabajo hacer volver a sus asientos
a los que habían dejado, hasta que me senté a
la mesa junto con ellos." 59
Lo que es seguro es que Castellanos no vino con
ninguno de los barcos de los colonos. Si Castellanos hubiese
venido en alguno de los barcos que trajeron a los inmigrantes,
seguramente hubiese quedado algún registro, alguna referencia
histórica. Quién no se hubiese jactado en algún
momento diciendo: Nosotros vinimos en el mismo barco que Castellanos.
Seguramente a fines de 1855 o a principios de 1856,
partió Castellanos para la Confederación Argentina
el algún otro barco y llegó el 20 de abril de
1856 al puerto de Buenos Aires. "Viajaron
en el mismo buque CON QUE CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL
QUE ARRIBO A BUENOS AIRES EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río
de Janeiro los acompañó Enrique Wollenweider..."
60
Por lo tanto, Castellanos no puede haber estado
en Buenos Aires en enero de 1856, como recuerda Roberto Zhender
pues: "el mismo Iturraspe se
preparó para recibir a los colonos frente a Buenos Aires,
para aprovisionarlos y organizar su transbordo. Así,
pues, al llegar el Domingo 20 de enero de 1856 el "Lord
Ranglan" -que en veloz carrera había pasado al "Kyle
Bristol", demorado en Montevideo -, todo se hallaba preparado
en ese sentido. El 23 hizo su aparición en la rada este
último, e inmediatamente se debió realizar el
transbordo de su centenar y medio de almas al "Asunción",
en donde ya se hallaban 268 pasajeros del "Lord Ranglan".
61
"Unos 340 inmigrantes
se embarcaron en Amberes en el buque Clotilde, el 21 de febrero
de 1856, llegando a la rada de Buenos Aires a últimos
de Abril. (Pocos días antes también Aarón
Castellanos había llegado a Buenos Aires)…"
62
"La última
remesa llegó en el velero "Packet, que salió
del mismo puerto belga de Amberes y llegó con relativa
rapidez el 11 de mayo a Buenos Aires. Iban el él 138
adultos y 76 niños, que trasbordados, llegaron a Santa
Fe, hacia el 24 del mismo mes. Es probable que después
de las acostumbradas estadías en la estanzuela Guadalupe,
hayan llegado a principios de junio a Esperanza (el 8, según
H. Lee: ver apéndice II). El mismo Castellanos habría
llegado junto con este contingente a Santa Fe."
63
Otra referencia que corrobora esta fecha de llegada:
". . . Cuando, a fines de abril
de 1856 Castellanos regresó al Río de la Plata,
encontróse con una desagradable sorpresa. ..."
64
Confróntese con el informe ya citado de
Cristóbal Spies, cuando dice: "…el
10 de mayo llegó una de las últimas embarcaciones,
fueron transbordados 360 inmigrantes al vapor "Asunción",
que los trasladó a Santa Fe el 24 ó 25 de mayo,
desde donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS."
65
Aquí reproducimos la tabla con los datos
de llegada tentativa de los barcos, según cuadro publicado
por Juan Schobinger, en la página 75 de su obra Inmigración
y Colonización Suiza en la República Argentina.
Según palabras del mismo autor es un cuadro compuesto
a base de datos dispersos y a veces contradictorios, que tratan
de reflejar con la mayor exactitud posible las respectivas fechas
de viaje y llegada a la flamante colonia:
Buque Puerto de Salida Fecha de Salida Fecha de llegada a Buenos
Aires Cantidad de pasajeros Transbordo al buque Fecha de Salida
de Buenos Aires Fecha de llegada a Santa Fe Llegada a Esperanza
Kyle Bristol Dunkerke 9.XI.1855 23.I.1856 147
("El Orden) Asunción? 23.I.1856(?) 25.I.1856(?)
(1) El 3.11.1856 según R. Zhender Primera mitad de febrero
Lord Raglan Dunkerke 28.XI.1855 20.I.1856 ("El Orden")
206 adultos 68niños ("El Orden") Asunción
23.I.1856 25.I.1856 (J. M. Gutierrez) Primera mitad de febrero
(el 9 seg. J. Huber)
Mármora Dunkerke (20) 22.XII.1855 28.II.1856 ("El
Orden") 240 ("El Orden") Tala 29.II.1856 11.III.1856
Alrededor del 10 de abril
Linda Dunkerke (?) XII.1855 26.II.1856 ("El Orden")
Aprox. 180
Clotilde Amberes 21.II.1856 (L. Mettan) 30.IV.1856 (L. Mettan)
340 (L. Mettan) Asunción ("La Confederación")
4.V.1856 10.V.1856 Alrededor del 20 de mayo (L. Mettan)
Packet Amberes 12.III.1856 11.V.1856 138 adultos 76 niños
(sommer-Geiser) (?) (?) 24-25-.V.11856 Primera quincena de junio
(el 8 seg. H. Lee)
Vemos como hay suficientes datos para comprobar
que Castellanos llegó a Buenos Aires el 20 de abril de
1856, y luego vino para Santa Fe y Paraná, sedes capitales
tanto de la provincia como de la Confederación y en donde
el tenía que tratar sus asuntos de contratos y lugares
cercanos del "teatro de operaciones" de su iniciativa.
Hasta en abril de 1857, hay datos de la presencia de Castellanos
en Paraná, cuando Beck dice: "Tras
una primera entrevista fracasada con Urquiza, obtuvo por consejo
de Castellanos (que entonces se hallaba en Paraná esperando
la solución de sus asuntos) . . ." 66
Pero, ¿cuáles habrán sido
los pasos que siguió Castellanos desde su llegada a la
Confederación Argentina, hasta el momento definitivo
en que es rescindido su contrato e indemnizado?
Como ya dijéramos anteriormente, Castellanos
llegó a Buenos Aires en abril de 1856, exactamente el
20 de abril de ese año.
"Desgraciadamente Castellanos
vió paralizada su labor por la evidente falta de favor
del gobierno. Este inclinaba sus preferencias hacia la inmigración
individual, no organizada. Dándose cuenta de que el sostén
de Esperanza le resultaría una carga ("un
aguijón que por el error de un momento, ambos Gobiernos
se lo habían forjado", según su fundador),
intentó persuadir a Castellanos para que se pusiera al
frente de la misma. Este se negó cortés pero firmemente,
en una extensa carta fechada el 9 de setiembre de 1856, en la
que exponía todos sus trabajos anteriores y señalaba
que "ya la cosa no está íntegra",
y que el gobierno Nacional no podía
echarse atrás.
Puede leerse repetidas veces en su opúsculo
mencionado acerca de sus ulteriores gestiones, y el abandono
que hubo de hacer de sus proyectos, tanto colonizadores como
del ferrocarril, el cual le fue arrebatado más tarde
por otros. Recién el 9 de noviembre de 1857, tras una
ley del Congreso, firmóse un convenio entre Derqui y
Castellanos ratificando lo concertado el año anterior,
dando por terminado el contrato del 15 de junio de 1853, e indemnizando
al segundo con la suma total de 551.300 francos. Con ello quedaba
también, de hecho, anulada la cesión de 32 leguas
de tierra, de la que debía ser beneficiario.
Como dice Shuster, "Castellanos
tuvo en su país la suerte de los profetas. Si sus aspiraciones
se hubieran cumplido, hoy tendría la Argentina varios
millones más de habitantes. Su visión un tanto
simplista y unilateral de los problemas de la inmigración
y la colonización, y su creencia de poder sacar provecho
propio de una empresa que era la primera de ese género
en un medio como era la provincia de Santa Fe de mediados del
siglo XIX, no merecía ciertamente la denigración
de que incluso llegó a ser objeto." 67
Aunque
extensa la cita de Schobinger, creo que sirve de mucho para
esclarecer este problema, y sigo citándolo por las buenas
explicaciones que sobre este tema pone en consideración
de los lectores: "Nos relata
Castellanos que los informes favorables sobre la buena disposición
en acoger inmigración planificada "despertó
en el ánimo de los señores Beck y Herzog la idea
de procurar ellos también un contrato de colonias en
Santa Fe bajo la base de una cesión de tierras. Se me
consultó sobre el particular y no trepidé en asegurarles
que para todos había en nuestras fértiles y despobladísimas
llanuras: que sin más reato por parte del Gobierno que
dar tierras, indudablemente sería acogida su solicitud".
La experiencia ganada con Esperanza
les habría de servir para su propia colonia. Por otra
parte, ello sería un medio para asegurar la continuación
del débil hilo emigratorio por ellos iniciado hacia el
Río de la Plata, y que se haría indispensable
tras el forzado abandono de la lid por parte de Castellanos.
Uno de sus agentes, el señor Carlos Wybert,
fue nombrado para efectuar las gestiones preliminares con el
gobierno santafesino. Lo acompañó como intérprete
Alejandro de Belmard, quien ya había
colaborado con Castellanos en dicha función.
Presentados por este al doctor Alberdi
(Juan Bautista), recibieron del mismo cartas de recomendación
para el gobierno Nacional. Viajaron en el mismo buque CON QUE
CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL QUE ARRIBO A BUENOS AIRES
EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río de Janeiro los acompañó
Enrique Wollenweider, a la sazón jefe de una casa comercial.
"Amablemente recibidos a fines de mayo POR
LOS INTEGRANTES DEL GOBIERNO EN PARANA, LO FUERON LUEGO TAMBIÉN
POR CULLEN, PARA SORPRESA DE CASTELLANO, quien por otro lado
veía "saboteada" su obra , Wybert logró
el fin de celebrar un convenio según el cual la Casa
Beck & Herzog recibiría 20 leguas cuadradas de tierra
pertenecientes a la Provincia, más al sur de la colonia
Esperanza. Ante el éxito de esta gestión,
uno de los socios de dicha Agencia de emigración decidió
trasladarse personalmente a la Argentina para participar activamente
en su realización." 68
Nótese que en el mismo viaje de Castellanos,
también ya venían: Carlos Wybert que obtuvo el
contrato para Beck & Herzog, (Compañía de
Inmigración suiza) y Wollenweider, futuro administrador
de esa nueva colonia. Estos fueron bien recibidos tanto por
miembros del Gobierno Nacional como por Cullen del Gobierno
Provincial, mientras que era válida la sorpresa y enojo
de Castellanos, pues mientras que a él se le negaban
y cuestionaban cosas de su contrato ya rubricado, se firmaban
otros parecidos.
A veces en estos procesos, es difícil transmitir
la dinámica de los hechos. Pero la presencia de representantes
de esta companía nos sirve para darnos cuenta, que ya
el proceso inmigratorio era un negocio que comenzaba a seducir
a cada vez más personas y que Castellanos comenzaba a
tener competencia. Piensen ustedes que cuatro años atrás,
aún estaba el gobierno de Rosas, y era casi impensado
creer que algún grupo de emigrantes europeos hubiese
optado por venir siquiera, a la Argentina.
Los años posteriores a la caída de
Rosas, son muy intensos y dinámicos para la historia
argentina y asistimos a cambios vertiginosos, de gran trascendencia
como lo fue la sanción de la constitución de 1853,
el espíritu nuevo que traía implícito en
su famoso preámbulo, y como consecuencia de ella, los
sucesos que se estaban viviendo en los despachos oficiales de
Paraná y Santa Fe. La historia se hacía día
a día . . .
Entonces surgen las inevitables preguntas:
¿Era algo personal contra Castellanos el que
su contrato no se cumplía? ¿Era el temor a tantos
extranjeros como menciona Castellanos en su opúsculo?
Parecía algo contra él, ya que los contratos que
se firmaron luego con Beck & Herzog seguían poniendo
extranjeros en estas tierras y desequilibrando el "status
quo", si el temor eran los extranjeros interviniendo en
los asuntos internos, (y si por eso se canceló el contrato
con Castellanos), entonces, ¿porqué se
firmaron nuevos contratos con otra companias y agencias de emigración
y siguieron llegando inmigrantes?. Eso sí, no
ya bajo las mismas condiciones que con Castellanos, pero contratos
al fin incluso con empresarios extranjeros como Beck & Herzog,
cediéndole el gobierno tierra pública para tal
fin.
Entonces, no parece ser este un motivo de gran
peso, sino parece resultar que el problema era contra Castellanos,
un historiador dice un pequeño desaire hacia alguna autoridad
. . . "Mayor fue la mortificación
de Castellanos al encontrar que sus optimistas previsiones distaban
mucho de la realidad. Nos refiere que al llegar a Santa Fe,
el gobierno se hallaba ausente, y "QUE" los colonos
se encontraban desesperados vagando por las calles sin saber
lo que les pasaba, porque no habían encontrado nada preparado
para empezar sus trabajos agrícolas."
En la poco grata entrevista que tuvo con Cullen
en Paraná, éste, tras alegar "que
no había tenido dinero para hacer esos gastos",
le espetó que el gobierno de la provincia no se consideraba
obligado a cumplir un contrato LEONINO firmado por su antecesor
(se refería al tercio de las cosechas,
y sobre todo a las 32 leguas de tierra que debía recibir).
Este es el comienzo del proceso de "eliminación"
de Castellanos, que no hemos de detallar (véase para
ello su opúsculo de 1877, p.41 y s.s.).
Prometió empero el Gobernador, hacer todo
lo posible para ayudar a los colonos. Comenzó, en efecto,
a ocuparse personalmente de ellos, transportar su bagaje a la
Colonia (más 700 toneladas), proporcionarles el material
para la construcción de los ranchos (sobre todo a los
contingentes llegados en mayo), etc.
Empero, tenemos razones para pensar que al lado
de su interés real, - que de ningún modo negamos,
había otro, oculto. No habla mucho a su favor el hecho
de haber esperado el comienzo del alejamiento de Castellanos
para actuar "como un padre para los colonos", como
estos lo expresan ingenuamente…". 69
"Todas las cartas
remitidas por ese entonces a Suiza lo reflejan. Cullen recibió
las gozosas ovaciones de los sufridos colonos, quienes le atribuían
todo el mérito, y él no se opuso a ello. Es probable,
repetimos, que esta actitud revele un resabio caudillesco; quien
no sabe si no pensó en los colonos como un apoyo a su
posición algo tambaleante en el Gobierno. Porque, en
efecto, durante los diez días en que permaneció
en la Colonia, descuidando sus negocios y dejando de "plantón"
a Castellanos, amargado y enfermo, se produjo un movimiento
entre la población criolla de Santa Fe, a raíz
de la llegada a Santa Fe del brigadier Juan Pablo López
(hermano del célebre caudillo Estanislao López).
Cuando por fin regresó Cullen, se halló con López
de hecho proclamado Gobernador. (N. del
A.: 18 de julio de 1856) Aquél se vió obligado
a presentar su renuncia. La infancia de nuestra colonia transcurría,
así, en medio de estos disturbios que conmovían
a la joven nación privada de su cabeza (Buenos Aires)"
70
"El Gobernador Cullén
visitaba la colonia cada Domingo, y, más a menudo, cuando
sus ocupaciones se lo permitían, atendiéndo a
todo hasta los menores detalles . . . la Colonia había
llegado a ser su primera atención y su interés
sobresaliente. Desgraciadamente las numerosas relaciones de
amistad que Cullén tenía en Buenos Aires lo hicieron
sospechoso a Urquiza, quién temía, muy indudablemente,
que en las desaveniencias suscitadas entre la Confederación
y Buenos Aires, el Gobernador de Santa Fe se plegara a la provincia
disidente. Cullén fue pues derribado por don Juan Pablo
López, … y el jefe del partido campesino. Verificóse
la revolución en ese mismo año de 1856, que había
visto la llegada de los colonos y a las pocas semanas de su
instalación. El nuevo gobernador no se manifestó
hostil a la Colonia; pero distaba mucho de compartir por ella
el cariño y entusiasmo de su antecesor. "
71
"Creemos que la
situación política de Santa Fé y los temores
de que esta Provincia se separase de la Confederación
provocaron estas reticencias del Gobierno Nacional, paralizando
el desarrollo de la inmigración agrícola en esta
Provincia, pues mientras se ponían estos obstáculos
a Castellanos, se aceptaban por el Gobierno Nacional en junio
de 1856 los contratos de colonización de Saint Hilaire
para Santiago del Estero, y otro para las tierras del Salado
hacia Tucumán, presentado por el Dr. Brouland…"
72
Creo que todas estas citas sirven para hacer un
diagnóstico de porque se quizo sacar a Castellanos de
este proyecto y como inevitablemente su presencia se va alejando
del proyecto de Colonización.
Hay que hacer notar, que pese a la crisis por la
cual pasaba Suiza, el estado destinaba recursos suficientes
para vigilar y proteger a sus ciudadanos que emigraban:
"Acompañando a los colonos, viajó en el "Packet"
Jakob Sommer-Geiser, quién había sido designado
por el gobierno del Cantón de Berna (del cual provenía
parte apreciable de los colonos) como Comisario para vigilar
las condiciones en que se desenvolvía el viaje de los
emigrantes, y estudiar las regiones que estos debían
colonizar, así como las posibilidades para una futura
colonización suiza. Sommer-Geiser, permaneció
en la provincia de Santa Fe de mayo a noviembre de 1856, y a
su regreso presentó un informe amplio y detallado, publicado
al año siguiente, como libro. Este contiene multitud
de datos sobre el viaje ultramarino, sobre el país argentino
y su historia, sobre Castellanos y sus proyectos, y, en fin,
sobre la colonia Esperanza en su primer año de tambaleante
vida. Es un libro realista..."
73
Los problemas mayores de Suiza eran el pauperismo
agrícola, la desocupación del artesanado por los
cambios de la revolución industrial y el regreso de los
suizos que habían prestado servicios como mercenarios
en las ya finalizadas guerras europeas, a todos estos problemas
sociales se le trataba de dar parte de solución a través
de la emigración. Lo interesante del problema es que,
pese a estar el país en una situación que se llamó
pauperismo, este protegía y cuidaba aún a sus
miembros más pobres que emigraban, para que no corran
peor suerte que la que les tocaba vivir en su país. Este
es un gesto de importancia cívica muy importante y habla
a favor del concepto de protección por sus ciudadanos
que tienen los suizos.
"Castellanos, que
ya anteriormente había estado en Europa, ciertamente
conocía las normas legales vigentes en ciertos países,
especialmente en Suiza, con respecto a la emigración.
Erróneo sería imaginarlo recorriendo, el sólo,
diversas comarcas europeas, persuadiendo con tentadoras promesas
a sus habitantes a trasladarse junto con él a América
del Sur para fundar allí una colonia agrícola.
¿Quién habría de fiarse de un forastero
desconocido? Y más receloso aún se mostraba el
propio Estado que proscribía tales procedimientos con
severas disposiciones legales. Y con sobrada razón, ciertamente.
¿Con que garantías habría contado el gobierno
suizo, por ejemplo, de que los emigrantes de su país
no acabarían por caer en las redes de un inescrupuloso?
Y en el caso concreto de Castellanos, una vez desaparecido éste
y los emigrantes que se confiaron en él detrás
del horizonte atlántico, ¿de qué medios
echaría manos el Estado para urgir el cumplimiento de
los contratos firmados? De ahí que la organización
de tales expediciones de emigrantes quedase reservada a las
compañías de emigración legalmente constituídas,
cuyo obligatorio depósito dinerario --comúnmente
10.000 francos-- en las arcas fiscales obraba como caución
en los casos hipotéticos de engaños y defraudaciones.
Sábese, por ejemplo, que la agencia de emigración
de Juan Barbe ha sido sentenciado el 28 de octubbre de 1858
al pago indemnizatorio de 9.478,50 francos a raíz de
una demanda efectuada desde la ciudad de Paraná por un
grupo de inmigrantes suizos -entre ellos, Francisco y José
Sattler y Francisco Albrecht- por no haber sido conducidos por
dicha empresa al destino convenido, la ya mencionada colonia
San Juan de Corrientes, y por extravío de parte del equipaje.
(5) Staatsarvich des Kanton Wallis Sitten, D.I. 195.3"
74
Determinado que Castellanos llegó a Buenos
Aires el 25 de abril de 1856, pero en otro barco aún
desconocido y que si estuvo alguna vez en la colonia, citaré
a algunos autores para esclarecer el porqué de la elección
del lugar donde actualmente está emplazada hoy Esperanza
y no en el sitio original que preveía el contrato con
Castellanos:
"Según el art. 6 de dicho
contrato, las cinco colonias convenidas con Castellanos habían
de fundarse en una vasta comarca, a gran distancia de Santa
Fe, esto es, desde el pueblo de San Javier al Norte. Pero la
comisión, estimando con buen criterio que aquella zona
- en gran parte selvática y en la vecindad de indios
montaraces- no era la más adecuada para el emplazamiento
de la colonia, propuso sustituirla por la fértil llanura
que se extendía a solo 7 leguas al noroeste de Santa
Fe, más allá del Río Salado, y que contaba
además con la protección militar denominado Reyes
o Iriondo situado en ese lugar." 75
Si Castellanos pensaba en fundar una ciudad
o solo quería una colonia agrícola, son sus palabras
muy ejemplificadoras:
". . . El
contrato de Castellanos como expresión de programa colonizador,
resultó una improvisación afortunada. Es tan elemental
que Carlos Beck Bernard - una autoridad en la materia- dijo
que Castellanos - acostumbrado a ver establecer estancias- "creyó
inocentemente que lo mismo sería con los hombres, y que
para fundar una colonia no había que hacer otra cosa
que traer familias de Europa y trasladarlas al medio del campo
de Santa Fe."
Es evidente que Castellanos en sus primeras
tratativas en medios gubernativos, había simplificado
en su pensamiento el objeto de su acción: traer inmigrantes,
puesto que la instalación de la colonia corría
por cuenta del gobierno.
Pero su correspondencia desde París - dos años
después- nos muestra a un hombre en constante vigilia,
en preocupada construcción imaginaria de detalles no
previstos para la colonia, pero que desde, allá tomaban
forma de desarrollo venidero. En este estado de concepción
de la colonia, es cuando reparó sobre puntos no tratados
antes de partir en busca de agricultores.
Y así, como quien descubre desde París que algo
faltó, dijo en la comunicación del 7 de junio
de 1855: "Veo señores,
que puede ser indispensable obtener del gobierno, de cualquier
forma que sea, dejar un terreno en el centro de la colonia sobre
el río, cinco cuadras de frente y cuatro de fondo. Este
terreno es de absoluta necesidad para formar un Pueblo, que
con el tiempo podrá ser una gran ciudad."
Tuvo conciencia clara de esa "absoluta
necesidad cuando con las familias agricultoras próximas
a partir, pensó en la colonia como conjunto social, porque
además hizo referencias a que deberían haber sacerdotes,
maestros, instalaciones, donde los colonos pudiesen proveerse
de artículos de uso diario". Calculó
que ese primer establecimiento no concluiría simplemente
en colonia agrícola, y que "los
emigrados que por su cuenta vayan después -dice- llamados
por sus camaradas", tendrían que tener
"donde establecerse y fundar
las industrias que la colonia necesita". Por
su estilo, por sus palabras, vemos a Castellanos vislumbrando
el futuro y con absoluta confianza dice:
"Ved allí el pueblo
ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan
para el cuerpo y para el alma."
76
París, mediados de 1855. Este era el pensamiento
de Castellanos, que ya tenía acerca de sus futuras colonias
antes de que los colonos partieran. No sólo estaba imaginando
unos colonos arando la tierra y produciendo bienes, sino que
esto daría luego origen a la creación paulatina
de una pequeña ciudad o pueblo donde se irían
dando las elementales instituciones, (escuela, iglesia, juzgado,
policía) comercios (ramos generales y otros negocios)
e industrias (herrería, reparaciones, molinos,) que debe
tener todo centro agrícola. Que más claro que
su frase "Ved allí el pueblo ya formado
donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para
el cuerpo y para el alma."
Para finalizar, también recuerdo en la disertación
una pregunta, sobre si todos los colonos tenían armas,
si era cierto eso de que araban con el fusil al hombro y que
si hubo un real problema de invasión de indios, a lo
cual, contesté que: Según mi opinión, muy
pocos colonos tenían armas en un principio (1856-1858).
Aunque Castellanos dice "Entre
los colonos había más de 400 hombres, con rifles
que los traían de su país. Por el esmeradísimo
cuidado que tuve en que ellos nunca pudieran hacerme la más
mínima atinjencia (sic) , no les oculté que había
salvajes en el punto destinado para su instalación: y
que tanto por precaución como para ejercitarse en la
caza de que había grande abundancia, era indispensable
que vinieran armados" 77
Mi hipótesis es que quizás no sea
posible la existencia de tantas armas en la colonia, quizás
pasó como los arados, que todos iban a traer y lo hicieron
muy pocos. Sí, es verdad que había cerca de 400
hombres, (pero luego hay una coma), con rifles que los traían
de su país. Pero no aclara cuantos. No dice precisamente
había 400 rifles, sino hombres con rifles. Pueden ser
50 ó quizás 400. Lo mas probable es que nunca
hubo 400 rifles en la colonia, quizás unos 50 o 100 a
lo sumo.
Refuerza mi hipótesis lo siguiente: puede
leerse en "El indio y la colonia Esperanza",
de Gastón Gori, en página 77, como el administrador
de la colonia solicita ayuda y armas al gobierno provincial:
"y es por ello que el 2 de setiembre
de 1857, Adolfo Gabarret escribía desde la colonia: 'Informada
esta administración de un parte del Sr. Esteban Rams
y Rubert de que existen amagos de indios, se están tomando
las medidas convenientes para poder rechazar inmediatamente
cualquier invasión, pero para atender con eficacia este
punto nos falta armamento, por cuyo motivo rogamos a V.E. se
sirva enviarnos, en la posible brevedad, fusiles y cartuchos.'
" 78
Y un año después, si seguimos investigando
en las notas del Archivo de Gobierno, podemos encontrar otra
nota del administrador con un nuevo pedido de armas. Esto en
razón de si por las dudas se daría la tan mentada
invasión de indios, de la que tanto se hablaba y que
luego nunca se concretó. Efectivamente, en una nota fechada
en Esperanza, del 7 de diciembre de 1858, que se encuentra en
el Archivo de Gobierno T. 17, fº 00951 del AGPSF, del Administrador
Gabarret dirigida al Ministerio General de Gobierno le hace
saber que:
"Habiendo tenido ocasión
de cerciorarme de que los colonos, salvo raras excepciones,
carecen de fusiles y cartuchos, participo a Vd. de esta circunstancia
suplicándoles se sirva elevarla al Superior conocimiento
de S.E. el Señor Gobernador delegado a fin de que se
digne disponer se proveea a esta colonia con el armamento necesario
para asegurar su defensa en un caso de invasión por parte
de los indios…" 79
Allí, en esta comunicación de 1858, Gabarret habla
de 50 colonos con rifles, 80 dedúzcase de un total de
1400 personas aproximadamente el porcentaje de gente armada
que había. Porqué iba mentirle Gabarret al gobierno
provincial dándole un informe falso. Resalto que dice
en caso de invasión, pues desde 1856 hasta ese momento
no hubo ningún incidente destacado con los indios.
Véase al respecto Gori, "El
indio y la colonia Esperanza", quien dice que:
"La colonia Esperanza volvió
a alarmarse con esta noticias que entonces se tenían
de la actividad de las tribus. Adolfo Gabarret en nota dirigida
al ministro general de gobierno, dice: "Los rumores que
de diez días a esta parte corren de una próxima
invasión de indios, me han llamado seriamente la atención
y aunque esté yo distante de compartir la alarma general,
he creido de mi deber dictar medidas de seguridad pública
para sosegar los ánimos y no ser cogido desprevenido.
Mucho he oído hablar de varios robos de hacienda yeguariza
y tropelías cometidas en estos últimos días
por los referidos bárbaros, pero nada he podido averiguar
de cierto a este respecto y hasta la fecha no he tenido conocimiento
de indicio alguno que demuestre por parte de ello (intenciones)
de hostilizar este punto." 81
Con respecto a si araban con el fusil al hombro,
o estaban atemorizados por el peligro indígena véase
nuevamente a Gori en op. cit. (El indio y la colonia Esperanza),
con el cual comparto el análisis que hace en esas páginas
del problema. "La mayor alarma,
por lo que tuvo de colectiva, no pasó de eso, de alarma.
La tradición informa que araban los colonos con el fusil
en bandolera. Si tenemos en cuenta las medidas lineales de cada
concesión - cuatro cuadras de ancho por cinco de largo-
y que en cada una de ellas vivían las familias en ranchos
construídos de manera que cada cuatro de ellos estaban
separados por la distancia de calle por medio; que lo que araron
durante los dos primeros años apenas si cubría
una pequeña superficie de la concesión, podemos
deducir que la mayoría de los colonos que no vivía
en la periferia, no se alejaban mucho de sus viviendas mientras
estaban arando, a lo sumo se apartaban trescientos metros…A
plena luz del día y en esas condiciones es difícil
suponer que el fusil en el hombro - que pocos disponían
de él- era para defenderse de los indios, que si los
había en los contornos, no eran otros que los del Sauce,
que estuvieron en la colonia trabajando o habitaban conjuntamente
con los que construyeron los ranchos para los agricultores,
y carecían de la agresividad de los montaraces, lejanos
en los montes y cañadas del norte protegido por fuertes
y cantones. Era imposible que ocurriera una invasión
imprevista de estos indios…" 82
Porque no recurrir a estas citas tan clarificadoras
y tan bien documentadas, que hablan por sí solas y evitan
casi ponernos a hacer un trabajoso análisis para llegar
a las mismas conclusiones que Gori y Oggier, quizás los
historiadores mas completos y mas serios hasta el momento sobre
el tema colonización en las colonias santafesinas de
la "pampa gringa".
Oggier también se refiere a lo expresado
por Gori, interpretando que: Muy acertada a este respecto es
la observación de Gastón Gori: "Es
inexacto revestir con los contornos de la epopeya la lucha contra
el indio en la colonia Esperanza: dentro de sus límites
solo hubo alarma y prevención . . ."
Y en otra parte de su obra, el mismo autor, refiriéndose
a la tan conocida "tradición
de que los colonos araban con el fusil al hombro",
opina que "quizá no se
haya hecho en base a hechos cotidianos (no puedo imaginarme
a los colonos yendo todos los días armados de fusil por
temor al indio) sino que a una que otra alarma espaciada a través
de los años". 83
Sobre
si los indios constituyeron un peligro constante o muy grave
como algunos piensan comparto con Oggier cuando dice: "Y
ya es el momento de establecer el interrogante sobre si las
tres colonias madres han sido alguna vez agredidas por aquellos
indígenas montaraces con muerte de gente y robo de gran
cantidad de animales, al estilo de los bárbaros malones
de antaño. Decididamente esto no ocurrió nunca.
Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños.
Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la
gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes
incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica
de las fuentes es aquí importante porque este tema, como
tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído
a deformar la verdad histórica...".
84 Es interesante y recomendable
la lectura de todo el capítulo VIII (Relaciones entre
los colonos e indios) desde p. 113 a p. 126 de este autor. 85
Tanto Gori como Oggier, son muy certeros en sus
apreciaciones sobre estos temas, además de coincidir
y complementarse.
Al indio o a los cuatreros y vagos malentretenidos
que formaban al decir de Gori "el submundo de la pampa",
les interesaba el robo de animales en las estancias, que estaban
más desprotegidas por tener poco personal y no se iban
a arriesgar e incursionar en una colonia agrícola, recién
iniciada, con gran cantidad de personas en poca distancia, con
algunos de ellos bien armados y con un fortín cercano,
o casi en su propio límite como era la existencia en
el norte de la colonia del fortín Iriondo con una tropa
destacada en él. Dice Oggier: si hubo algún incidente
menor, fue cuando el colono se aventuró a buscar leña
o a cazar en terrenos montaraces alejados de las colonias.
Esto puede verse perfectamente en "Cuando
llegaron el 11 de febrero de 1856 las primeras familias a la
colonia, esas tierras ya estaban fuera de las incursiones indígenas
y en varias estancias - de Foster, Larrechea, Pujol, etc.- próximas
a sus límites sur y este, el tránsito de indios
era ocasional y pacífico, aunque no habían cesado
los robos de hacienda en campos del norte y del oeste hasta
territorio de Córdoba, tomando como referencia sur la
línea que partía desde Santa Fe hacia el Sauce,
cantón Romero, Quebracho Herrado, El Tío y Concepción.
En la colonia Esperanza se establecieron en el primer año,
mil cuatrocientos ochenta y siete inmigrantes, según
datos de Castellanos, entre adultos y niños, a los que
se sumaban administradores, peones y personas proveedoras de
materiales, soldados que vivían en el cantón "Iriondo"
y posiblemente algunos con sus familias, lo que formaba aproximadamente
la cuarta parte del total de los habitantes de la ciudad de
Santa Fe." 86
Otro historiador, Grenón dice: "Varias
veces en los primeros tiempos pasaron los indios por la colonia,
pero nunca molestaron al vecindario" 87
El problema del indio y el colono queda bien
definida en el pensamiento de Oggier, uno de los historiadores
más precisos en esta temática y que por su crítica
a las fuentes y su gran bagaje de lecturas y conocimientos sobre
este tema no lo hacen dudar a la hora de expresar estas palabras,
palabras por las cuales seguramente tuvo más de una vez
que discutir y argumentar con fuerza contra opiniones que la
tradición puso en la vereda de enfrente.
"Decididament esto no ocurrió
nunca. Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños.
Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la
gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes
incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica
de las fuentes es aquí importante porque este tema, como
tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído
a deformar la verdad histórica..."
88
Este trabajo sobre Castellanos tiene la misma premisa
que las palabras de Oggier, contribuir a acercarnos a la verdad
histórica. Hay un párrafo de su obra que es muy
explicativo de porqué esta creencia generalizada en el
imaginario colectivo.
"La crítica de las fuentes
es aquí importante porque en este tema, como tal vez
en ningún otro, la tradición ha contribuído
a deformar la verdad histórica. Fenómeno es este
ciertamente bien comprensible por basarse aquí la tradición
fundamentalmente en las referencias de los colonos protagonistas
de los hechos, quienes en su ancianidad solían relatar
a sus hijos y nietos, junto al cálido hogar de las noches
invernales, una y otra vez, las duras privaciones que tuvieron
ellos que soportar y los graves peligros a que incesantemente
se veían expuestos en los tiempos iniciales de la colonia.
Y, naturalmente, el tema de los indios, que siempre provocaba
mayor curiosidad y asombro en su pequeño auditorio, campeaba
por encima de todos los demás." 89
Esto es muy cierto, ya que recuerdo en mi niñez,
tanto de mis abuelos paternos como maternos, todos ellos descendientes
de los primeros colonos, su preferencia por contar estas historias,
como así la de cuatreros o gauchos malos que venían
con diversos embustes a robar a los colonos, o historias llenas
de misterio que así como abroquelaban la atención
de los participantes, eran de dudosa veracidad, pues siempre
eran del tipo "…decían que una vez…pasó
tal cosa…".
Recuerdo a principios de los años 1960, que aún
eran frecuentes estas charlas nocturnas después de la
cena. Si eran en el invierno reunidos al calor de la cocina
"económica" a leña, o si en el verano,
bajo la frescura de los árboles, bajo un techo de estrellas
increíble y a los lejos se podían ver apenas las
luces de la iglesia de Esperanza, que le daban un marco muy
acorde.
Luego, cuando fui creciendo y al aumentar mis lecturas
y conocimientos sobre la historia del país, mientras
recordaba lo relatado por mis abuelos o tíos abuelos
en sus reuniones, no eran más que una suma y resumen
de todas las historias ocurridas en la pampa húmeda a
lo largo del tiempo.
Es muy acertado cuando Oggier señala: "En
tales casos, el riesgo de la exageración y del inconsciente
deterioro de la verdad en la imaginación de aquél
abuelo de frente canosa, transfigurado en una especie de héroe
lugareño, es manifiesto. De ahí que para arribar
a la verdad de los hechos históricos no queda aquí
más camino auténtico y seguro que el del testimonio
de los contemporáneos, pero no el transmitido oralmente,
sino el fijado por escrito en los días mismos o poco
tiempo después de los acontecimientos. Veremos como a
través de tales documentos el panorama cambia al instante…"
90
Y que mejor testimonio que el del administrador
de la colonia, Adolfo Gabarret, que reúne las características
requeridas según Oggier para ser fiable, el de ser un
testimonio contemporáneo, en haber sido fijado por escrito
en los mismos dias de sucedencia de las cosas y poco después
de los acontecimentos, cuando escribe una nota al gobierno provincial
y que volvemos a recordar.
Otro testimonio, aún mas valioso por
ser más explícito, proviene del administrador
de la colonia, Adolfo Gabarret, quien en una nota fechada el
16 de enero de 1859, escribe: "Desde
que la colonia ha sido plantada los indios no le han inferido
ningún daño" 91

Monumento a la agricultura y lugar donde
descansan los restos de Aarón Castellanos
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Hugo Mario Zingerling
hugozingerling@educ.ar