Aarón Castellanos

(1799 -1880)

Enjundiosa investigación del historiador santafesino Hugo Zingerling.

"Ved allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma."
Comunicación del 7 de junio de 1855 de Aarón Castellanos desde París, Francia. 1

Algunos detalles sobre su vida, sus intenciones,
sus logros, sus dificultades.
   Estoy casi seguro, que al oír hablar de Aarón Castellanos, en ustedes amigos lectores, se hará casi una inmediata asociación mental de su nombre con una de sus iniciativas más conocidas. Me refiero a la fundación y colonización de Esperanza, en la provincia de Santa Fe, República Argentina.
   Algo parecido sucede con la bibliografía y documentación existente, acerca de él y sus obras porque mucho se ha escrito, y probablemente se seguirá escribiendo sobre la significación que tuvo para la Argentina, su proyecto de Colonización en la provincia de Santa Fe, y es harto abundante la información sobre este hecho.
   Pero, como contrapartida, hay muy pocos trabajos históricos que se hayan interesado por su biografía. Si se ocupan de ella, lo hacen meramente como un complemento del gran tema: colonización, fundación de la colonia, etc..
   El padre Pedro Grenón se ocupa de él, en sus cuatro tomos de Historia de Esperanza, también el Dr. Manuel Cervera, en su Boceto Histórico de 1906, trabajos posteriores como el de Schobinger y Ensinck aportan datos sobre su vida.
   Pero ustedes se preguntarán: ¿Quién era realmente Aarón Castellanos?
   Ateniéndonos a los datos aportados por las obras citadas y a la de otros historiadores, podemos resumir su vida diciendo que nació en la provincia de Salta. A veces no se ponen de acuerdo los historiadores en el año de nacimiento. Según ellos, puede ser en 1799 o 1802. Según Grenón en 1799. Nacido en SALTA el 8 de agosto de 1799 ó 1802. Hijo de Don Marcos Castellanos Jáuregui y Dña. Magdalena Velasco. Sus ascendientes estaban establecidos en esa región desde el S. XVII. Contrajo matrimonio en Buenos Aires, el 17 de junio de 1826, con Dña. Segundina de la Iglesia y Castro. 
   Muere en Rosario el 1º de abril de 1880, lugar donde residió en los últimos años de su vida. 2
   A las dudas se contraponen los documentos y actualmente en el Museo de la Colonización de Esperanza, es posible consultar una copia de su partida de nacimiento y bautismo y también su partida de casamiento, y que para la comodidad de los lectores es posible verlas haciendo un click en estos ítems:
   Ver partida de nacimiento de Aarón Castellanos
   Ver partida de casamiento de Aarón Castellanos
   En internet también es posible consultar datos de su biografía en algunos sitios, pero los datos allí volcados no aportan nada nuevo y parecen ser el resultado de un resumen de los ya conocidos. Aunque hay trabajos interesantes y fueron ordenados de acuerdo a lo que me pareció un cierto orden de importancia comenzando con:
http://www.argentina-rree.com/5/5-082.htm
Historia General de las relaciones exteriores de la República Argentina
(La Confederación Argentina - La región del Litoral)
http://www.argiropolis.com.ar/Girbal/Inmigratoria.htm#a11
(LA POLITICA INMIGRATORIA DEL ESTADO ARGENTINO (1830-1930)
De la inmigración a las migraciones internas Noemí M. GIRBAL-BLACHA
(CONICET/UNLP/UNQ, Argentina)
http://kidslink.bo.cnr.it/irrsaeer/spagnolo/gerchunof/proaut1.html
ALBERTO GERCHUNOFF (1883-1950) La inmigración europea en Argentina.
http://www.presidencia.gub.uy/anchorena/page_07.html
  AARÓN HABÍA NACIDO EN BUENOS AIRES el 5 de noviembre de 1877, en el seno de la familia más rica y poderosa de una Argentina en plena expansión económica.

   Hijo de Nicolás Hugo Anchorena Arana ( 1828 - 1884 ) y de María Mercedes Castellanos de la Iglesia, Condesa Pontificia y Dama de la Rosa de Oro, debería su nombre a su abuelo materno Aarón Castellanos y su fortuna a su abuelo paterno, Nicolás Anchorena.

http://www.todoargentina.net/biografias/Personajes/aaron_castellanos.htm
http://www.historiadelpais.com.ar/1856.htm
http://www.historiadelpais.com.ar/1880.htm
http://www.argentinatotal.com.ar/provincial/santafe/ciudades/esperan.htm
http://www.paraconocernos.com.ar/efem_jun.htm
http://www.mcye.gov.ar/efeme/?mes=3&dia=11 (contiene errores, debió decir 11 de marzo de 1856, y dice 1857. Se establece en la provincia de Santa Fe la colonia agrícola Esperanza, fundada con colonos traídos por contrato, por mediación de Aarón Castellanos, entre los que había italianos, suizos, etc., y casi todos tuvieron que improvisarse como agricultores e, incluso, defenderse de invasiones indígenas.)
http://www.alihuen.org.ar/efemerides/efemerides_julio-agosto-septiembre.htm (contiene errores de datos como ser: Los colonos, todos de nacionalidad suiza, eran 1162 y el 8 de septiembre tomaron posesión de las parcelas asignadas)
   Pasa sus primeros años en Salta. Fue hombre o soldado de Güemes, durante la guerra con los realistas del Alto Perú. Finalizadas estas luchas comienza su carrera como empresario, ya que hace fortuna como minero en el famoso centro de producción de oro y plata ubicado en Pasco, principal centro minero del Perú. 3
   Consolidada su posición económica, intenta llevar adelante diversas empresas, proyectos y negocios con resultados variables.
   Se le reconocen como características personales ser un hombre activo, inteligente, inquieto y muy emprendedor.
   Un rasgo característico que es posible apreciar en los proyectos y obras de Castellanos es que: cuando tiene un proyecto, este es de gran alcance o tiene una proyección que excede lo personal, y su eventual concreción no solo puede favorecerlo a él, sino que es también de interés para el Estado o la comunidad.
   Vale como ejemplo lo que intenta en 1824, junto a otros empresarios, cuando está muy ocupado interesando a los gobiernos de Salta y Buenos Aires en realizar una expedición. Surge la pregunta: ¿interesando a estos gobiernos en que proyectos?. ¿Cuál era su propuesta e idea? ¿Para qué?.
   Su propuesta era explorar el Río Bermejo para abrir una vía rápida de comunicación entre estas dos regiones, (provincias de Salta y Buenos Aires, a través de los ríos Paraná, Paraguay y Bermejo) algo interrumpidas después de 1810, por los desórdenes internos del país. Nótese la importancia de lo que pensaba realizar.
   "Don Aarón Castellanos, salteño, hombre activo, inteligente y emprendedor, en 1824 había promovido junto con Victoriano Zolá y Pablo Soria el navegar por el Río Bermejo, y con privilegios y concesiones de los gobiernos de Buenos Aires y Salta, procuran seguir el curso de dicho Río llegando hasta Ñambucú, donde Francia, dictador del Paraguay, secuestró tres embarcaciones, papeles, planos, etc. y llevó presos a la Asunción, a los 30 hombres de la tripulación y promotores de esta expedición. Allí estuvo detenido Castellanos 5 años." 4
   Logra la concesión del proyecto. Mientras lo estaban realizando en 1824, su socio accionista Pedro Soria y algunos de sus hombres, son apresados por el entonces Dictador Perpetuo del Paraguay, Dr. Francia. Revela la importancia de esta operación, los recursos humanos y materiales que les confiscaron: (3 embarcaciones, instrumentos, planos y 30 hombres).
Algunos miembros de esta expedición son retenidos en el Paraguay por cinco años.

   No hay certeza si Castellanos debió quedarse con sus compañeros retenido o recuperó antes su libertad. Es de suponer esto último, ya que en 1826 contrajo matrimonio, y en 1829 se encontraba prestando una fuerte suma de dinero al Gobierno de Salta.
   "1 - Es errónea la afirmación de que el mismo Castellanos también hubiese estado preso esos cinco años en el Paraguay. Véase al respecto lo que dice en su folleto de 1877 (Grenón, IV, p. 16, nota 2), en donde sólo menciona a don Pablo Soria como accionista apresado. Además, los datos que en 1826 contrajo matrimonio y que a principios de 1829 prestó una fuerte suma de dinero al Gobierno de Salta - que nunca fue reintegrada- demuestran también que Castellanos continuó residiendo y trabajando en su provincia natal." 5

    Este contratiempo no lo desanima y es acertado el comentario de Schobinger cuando dice: "La empresa colonizadora flotaba ya entonces en su mente y seguramente la tuvo en vista al participar en el fracasado intento del Bermejo. No en vano elogia fervorosamente las progresistas iniciativas de Rivadavia, y no en vano se lamenta de los sucesos posteriores:" 6

    Que mejor sentir con sus propias palabras lo que pensaba y sentía ya por ese entonces acerca de su país "La guerra civil, con todos sus horrores, produjo al fin un Dictador con el nombre de Restaurador de las leyes que acababa de destruir, luego cambiándolo con el Héroe del desierto, y finalmente reasumiéndolo todo se le confirió el de Jefe Supremo de la Nación, parodiando a Francia del Paraguay. "Así vino a quedar el país condenado a criar vacas y nada más. ¿Quién habría osado proponer la continuación de la obra del puerto de la Ensenada con la ventaja del invento de ferro-carriles? ¿Quién a indicar siquiera la construcción de éstos en ningún punto de la República? ¿Quién, en fin, se habría atrevido a hablar tampoco de colonización para poblar nuestros desiertos que es el peor enemigo del país?. Absolutamente nadie, porque tras una negativa silenciosa, pero segura podía ser peligrosa, también." 7

    Ante esa situación y estado de cosas no muy favorable a lo que él pensaba y viendo que quizás hasta su propia integridad estaba en juego decide abandonar el país. ""Por ello Castellanos, como tantos otros, "sin esperanza alguna de ver empezado en el país lo que a gritos le pedía: ferro-carril e inmigración", se trasladó a Europa, donde fijo su residencia en París."" 8
Se radica en Francia para educar a sus hijos y estar alejado de las luchas civiles.
   "Se suceden los lustros, se transforma la faz social y demográfica de los países europeos, lo que culmina en los cambios políticos y económicos de mediados del siglo a que ya hemos aludido. Castellanos, desde su exilio, y cumplida ya la tarea que también lo ha llevado allí de educar a sus hijos, piensa con dolor y con impaciencia en su país fértil y despoblado, señoreado en sus dos tercios por el indio y el desierto. Ve de cerca la 'Auswanderunglust' (deseo de emigrar) de que son presa gran cantidad de personas que por muchos motivos se sienten estrechos en su habitat secular, y que desde hace veinte años emigran en masa cada vez más compacta - dentro de lo que el escaso desarrollo de los medio técnicos permitía- a los Estado Unidos. Piensa con furia en ese tirano por cuya política de aislacionismo el común de la gente no sospecha ni siquiera la existencia de un país con las mismas ventajas naturales que la gran Nación del Norte. Creen que, fuera de ésta, todo en América es indio…" 9
    En 1852, cae Rosas. Castellanos, aún estando en Europa, piensa que este cambio político, quizás, por fin dará lugar a la tan buscada organización nacional Argentina.
   "La noticia de la caída de Rosas revivió al instante sus tronchados impulsos juveniles - tenía por entonces ya 52 años -, viendo por fin abierta la posibilidad de civilizar el país y de cumplir su ansiado sueño de convertirse en su principal gestor. El invento de Stephenson se había perfeccionado y consolidado por entonces, habiéndose ya tendido las principales vías férreas de Europa centro-occidental. Los artesanos se hallaban en crisis, y los pequeños agricultores, pauperizados. Esto ya lo había visto el Dr. Brougnes, de cuyo viaje y publicaciones Castellanos quizás tenía noticias. Pero Brougnes era europeo, y miraba desde este punto de vista los problemas: su éxito era más que dudoso; él, en cambio, conocedor a fondo de su tierra y de sus necesidades, él tendría que tener éxito. Decenas de miles de colonos lo mirarían como a su benefactor; su fortuna se acrecentaría para nuevas empresas, y la Argentina futura lo veneraría como a un promotor de la grandeza nacional, en el momento favorable y necesario. Así podemos imaginarnos sus pensamientos." 10
    Para comprender cabalmente su idea es aconsejable la lectura completa de "Colonización de Santa Fe y Entre Ríos y el Ferro Carril del Rosario a Córdoba", obra del mismo Castellanos, escrita en Rosario en 1876 y publicada al año siguiente, que se reproduce íntegramente en la obra:
"La ciudad de Esperanza" Historia Documentada, Tomo 4 y 2 de bibliografía, por el P. Grenón.
    El gran revuelo político que causó la caída de Rosas y la idea general que había en todos los círculos, incluso europeos, de que finalmente la Argentina se organizaría bajo una constitución y las nuevas posibilidades que seguramente esto ocasionaría no pasó desapercibido por Castellanos. Su mentalidad de empresario vislumbró y calculó que todo podía cambiar.
    Seguramente la Confederación Argentina no podría llegar a ninguna meta precisa, sino poblaba sus extensas pampas, no desarrollaba sus atrasadas y a veces inexistentes vías de comunicación. Tampoco llegaría muy lejos produciendo solo tasajo, cueros, lanas, sebos y algún que otro producto regional, casi de exclusivo consumo local.
    Argentina debía integrarse al mundo y también debía integrarse a sí misma. La idea de Urquiza era traer inmigrantes, entre otras cosas que él pensaba que la Argentina debía hacer, para salir del estado en que se encontraba después de tantas luchas civiles y más si se lograba la organización nacional.
   ""Pese a los desvelos de Bernardino Rivadavia, no se logra asentar una colonia de agricultores hasta la época de la organización nacional. En Entre Ríos mismo fracasa una de ingleses en 1825. Un cuarto de siglo más tarde, Justo José de Urquiza se interesa vivamente por un proyecto de Antonio Cuyás y Sampere. A las objeciones del Ministro José Miguel Galán replica con amplios y generosos conceptos: "Tampoco veo peligro en la introducción de algunos miles de colonos en nuestro país, desde que la suma total de ellos será el resultado de distintas razas faltas de la homogeneidad indispensable para servir de contrapeso a la población nacional. Pienso lo mismo de las prerrogativas y concesiones con que es preciso animar a esas familias, que no siendo aventureros, ni de la masa corrompida de Europa, hacen verdaderamente un sacrificio en abandonar la tierra sólo con el objeto de mejorar su suerte. Y ¿que son entre nosotros unas cuantas leguas donadas en propiedad a los colonos, cuyos hijos se consideran desde luego ciudadanos naturalizados o incluidos en el numero de los soldados de la tierra, aunque sus padres estén exceptuados por diez años del servicio militar nativo?. Ni ¿qué son diez años de privilegio en compensación de los inmensos bienes que de estos hombres va a reportar necesariamente la provincia?" Pertenecen los anteriores párrafos a un documento que dimos a conocer en nuestro libro: "Urquiza, gobernador de Entre Ríos 1842-1852" y que muestra al futuro Organizador dueño de firmes ideas a poco propaladas por Sarmiento y Alberdi. Empero: la revolución iniciada el 1 de mayo de 1851 obsta entonces a consumarlos por entero.""
Véase: Beatriz Bosch, artículo publicado el Domingo 09 de agosto de 1981 en
La Prensa de Buenos Aires.

    Probablemente, Castellanos conocía estas inquietudes y necesidades de Urquiza, y ese fue su razonamiento, ya que, aún estando en Europa contrata en Inglaterra un proyecto de Ferrocarril para unir Rosario con Córdoba.
¿Porqué no pensó en un Ferrocarril Buenos Aires - Mendoza por ejemplo?
    Responde a esta pregunta, demostrando la agudeza de su inteligencia y la habilidad para percibir los cambios que se producirían, el hecho que Castellanos sabía por el informe de un almirante inglés, que hasta Rosario, entrando por el Paraná, los buques grandes de ultramar podrían llegar en cualquier época del año a buscar producción. Con su idea del ferrocarril, el pequeño puerto aún de Rosario, sería el punto terminal que captaría desde Córdoba, las producciones del interior andino mediterráneo argentino. Piensen lo que ocurre en la actualidad con los puertos exportadores del gran Rosario, (Rosario, puerto San Martín, San Lorenzo, etc.,) principales puertos de exportación de la Argentina y vemos como el tiempo le dio la razón a lo que él pensaba que ocurriría allá por 1852, con el futuro de esa zona.
   "No sólo inmigración, sino ferrocarriles, era lo que según Castellanos el país necesitaba. Estos eran necesarios para que aquella no cayera en el vacío. Por eso, lo primero que hace es dirigirse a Londres - sede, por entonces, de la industria y del capitalismo- para realizar los pasos previos a la concertación de un convenio para la construcción de un ferrocarril de Rosario a Córdoba. Las condiciones propuestas eran muy semejantes a las que se practicarían más de diez años después, cuando por fin se construye dicho ferrocarril. Obtenido el asentimiento en principio, embarcóse Castellanos para Buenos Aires." 11
  Con este proyecto volvió a la Argentina en 1852, interesó a otros capitalistas y tuvo conversaciones con el Gobierno de la Confederación Argentina en Paraná.
(Recordemos que desde el 11 de setiembre de 1852, la provincia de Buenos Aires se había separado de la Confederación Argentina).
   Para la Confederación, el puerto de Rosario era vital, anuladas las posibilidades de usar el puerto de Buenos Aires, ahora en manos del estado de Buenos Aires.
   Su proyecto sobre el ferrocarril no es aceptado. Pero a Castellanos "si se le caía un proyecto", esto no lo amedrentaba porque traía otros que presentó a los dos gobiernos que había y coexistían, en lo que es hoy la República Argentina, golpeando puertas tanto en Paraná, capital de la Confederación Argentina y en Buenos Aires, capital del estado de Buenos Aires que desde 1852 hasta 1860, estuvo separado del resto del país. Esa era la situación política argentina. Y para Castellanos, de acuerdo a esa realidad política, este su gran proyecto inmigratorio:
   Dos zonas se le presentaban como las más aptas para ser colonizadas por los europeos: la parte sur de la provincia de Buenos Aires - que incluía toda la zona patagónica- y la provincia de Santa Fe. Hasta tanto no se habilitaran los ferrocarriles que comunicarían el litoral con las provincias del interior, la población debía hallarse cerca de las grandes vías naturales de comunicación, es decir, el mar y los grandes ríos. ¿Por qué pensó en Rosario, entonces un pequeño villorrio, como punto de arranque de su ferrocarril? Fue porque, según el informe de un marino británico, hasta dicho puerto "podían remontar todo el año buques de diez y ocho pies de calado", mientras que más arriba sólo llegarían en época de creciente. Rosario debía llegar a ser, por lo tanto, un lugar de salida de los productos de las provincias centrales y andinas, y también de Bolivia. Los hechos confirmaron esta previsión de Castellanos." 12
   Para la provincia de Buenos Aires - que incluía por jurisdicción la Patagonia - tenía dos proyectos muy bien fundamentados.
  * Uno era colonizar con familias agricultoras desde el Río Negro hasta la Cordillera.
  * El otro proyecto, colonizar el Río Chubut y todo lo que pudiese ser productivo hasta el estrecho de Magallanes.
   Para entender la importancia de estos proyectos puede leerse La Australia argentina de Roberto J. Payró, quién en su visita en 1898 a la patagonia argentina describió los lugares donde ya antes Castellanos tenía previsto plantar sus colonias.
(N. del A: Recurro a esta cita, quizás un poco extensa, pero que sirve para percibir y conocer uno de los rasgos de la personalidad de Castellanos, su sentido de la oportunidad y de la anticipación en cuanto a ver futuras realizaciones. Evidentemente él se anticipaba a lo que podía ocurrir, además de tener siempre buena información e inmediatamente trataba de llevar adelante sus proyectos.)
   ""El territorio del Chubut, tiene como se sabe, una extensión de 247.331 kilómetros cuadrados, y no es tan árido como se dice hasta en libros destinados a andar en manos de niños. El mismo Fitz Roy habla calurosamente de sus tierras. Dice: "Como a unas 18 millas adentro, contadas desde la boca del río, é inclusas en esta distancia las muchas tortuosidades que lleva su corriente, hay una localidad admirable para establecimiento de una colonia; los terrenos tienen de veinte á treinta pies de alto cerca de la orilla, y dominando una vista de cinco leguas hacia el norte y el oeste, é ilimitada hacia el este, todo lo que alcanza á verse del país aparece fertilísimo: el suelo es de color obscuro, cubierto de yerba y excelentes pastos en todas direcciones; multitud de ganado viene á pacer en esta llanura. Asimismo, en la parte sur hay varias lagunas cubiertas literalmente de caza".
   "Los sauces crecen con profusión á orillas del río, y algunos llegan a adquirir tres pies de circunferencia y veinte de alto: son de la especie del sauce colorado, cuya madera es de mucha mayor duración que la del blanco . . . El tortuoso curso de este río y los excelentes terrenos que atraviesan sus aguas, facilita el aislamiento de ciertas penínsulas y el regadío artificial de todas ellas..."
   ". . . La colonia galense produce cereales en primer orden que obtienen excelentes precios en Europa, y que sirven de término de comparación en nuestro país. Muchas veces he oído en Santa Fe referirse á los trigos de una y otra colonia diciendo: "Como los del Chubut, parecidos á los del Chubut, etc..." - que tanto es su reconocido mérito.
   Tres son los pueblos ya formados en el Chubut: Rawson, capital del territorio, con 400 habitantes, Trelew y Gayman con 200 cada uno. En el valle de la colonia se cuentan unos 1500 habitantes, y el total en el territorio alcanzará aproximadamente á 3800. Estos son en su mayoría procedentes de Gales, hombres de costumbres sencillas, trabajadores, honrados y pacíficos: buen pueblo, y excelente plantel para el futuro.
Rawson, fundado el 28 de julio de 1865..." 13
    Pedía a cambio de sus inversiones en estos proyectos, la compensación económica, mediante la cesión de una extensión de tierras en la Patagonia, donde al lado de sus colonias, criaría lanares. "Castellanos había presentado en 1852 al Gobierno Nacional, el proyecto de colonizar con familias agricultoras, del Río Negro a la Cordillera, el Río Chubut y todo lo que fuese productivo hasta Magallanes, y pidió la península de San José (N. del A.: actual península de Valdés) por créditos que se le adeudaban; península donde pondría una cría de ganado. El Director provisorio de la Confederación, General Urquiza, consideróse inhibido para tratar sobre tierras públicas por entonces y desechó esta solicitud de Castellanos..." 14
    Recibe el rechazo tanto del Gral. Urquiza, Director Provisorio de la Confederación, como el Gobernador de Buenos Aires.
   ""Su propuesta presentada seguidamente al gobierno de Buenos Aires es simplemente digna de un visionario: colonizar, sobre la base de una cesión de tierras, "el Río Negro hasta la Cordillera, el río Chubut, y todo lo que fuera productivo hasta Magallanes".  ¡¡ Cuán distinta sería nuestra historia de la inmigración europea y suiza si ese proyecto se hubiese llevado a cabo !!
Pero el Director Provisorio de la República (Urquiza) no se consideró con facultades para resolver
sobre este proyecto, y poco después la revolución del 11 de setiembre de 1852, que separó a Buenos Aires del resto del país, lo dejó trunco. Por otra parte, si pensamos que solo treinta años después la Patagonia entraría en posesión definitiva de los "blancos", debemos reconocer que dicho proyecto era demasiado prematuro. (No hubiera valido de mucho utilizar la península de Valdés como "cuartel general" para proveer de todo lo necesario a las futuras colonias en aquella apartada y solitaria región""
(op. cit., p. 25).

   Castellanos pidió la propiedad de dicha península en pago del dinero prestado en 1829, que había sido garantizado por el gobierno de Buenos Aires.)
   Reiterada la propuesta al gobierno independiente de Buenos Aires, la contestación "extraoficial" - después de larga espera- fue singular: "que podía conseguir resultado empleando medios que directamente tocaban con la política". Decepcionado, pues esos procederes "en manera alguna podían tener acogida en mi modo de ser ", según lo declara en su opúsculo citado,

   Castellanos decide jugar su segunda carta: se dirige a Santa Fe. Él mismo confiesa que el proyecto allí presentado "a nadie le era dado imaginar". He aquí sus propias palabras, que lo describen mejor que otras, y que terminaron por cumplirse casi al pie de la letra:""15
    Nótese la tremenda importancia que tiene la responsabilidad de guiar un país o una provincia, y cuando las decisiones, que se toman o se dejan de tomar no son acertadas, cuantos perjuicios e implicancias pueden tener sus proyecciones y efectos, incluso hasta el presente. Cuando Urquiza dudó "… Pero el Director Provisorio de la República (Urquiza) no se consideró con facultades para resolver sobre este proyecto, …", quizás la república perdió una oportunidad más de ser hoy distinta a lo que es si se hubiese canalizado este proyecto, sobre todo porque los proyectos de Castellanos estaban pensados en el desarrollo de pequeñas propiedades y no en el gran latifundio.
    Mientras vamos siguiendo los pasos y negociaciones que Castellanos tuvo que hacer hasta lograr que le consideraran o aceptaran un proyecto es posible observar que la mezquindad y corrupción, no son nuevos en la política argentina, algo que es tan combatido por la sociedad actual.
   También es de apreciar que cuando hay alguna actitud de grandeza, también su proyección benéfica a lo largo de los años se hace sentir. Tratemos que para el futuro el país sea el resultado de la suma de sus aciertos y no la suma de sus errores. En todo caso la resta de aciertos y errores debe por lo menos dar positivo y no sentir al estudiar su historia una profunda frustración por lo que pudo ser el país y por lo que es.
    Es posible a través de las distintas actitudes, ver como no se pueden dejar de lado ni en las peores circunstancias para el país, los intereses mezquinos y ratifican que no es nuevo, lo que hoy irrita a la sociedad sino que es un perfeccionamiento de la vieja política cuando se le dice "que podía conseguir resultado empleando medios que directamente tocaban con la política" aludiendo a un pedido de probable comisión o prebenda para alguien o algunos, o sino el proyecto por más beneficioso que pueda ser para el bien general del país, no se lleva a cabo. Suma de muchas de estas actitudes a lo largo de su historia, errores, omisiones voluntarias, ineficiencia o escasa idoneidad para los cargos ocupados y sucesivas traiciones a la patria, hacen que hoy estemos lamentando ver a la República Argentina en el estado que se encuentra actualmente, hoy justamente en este día palíndromo del 20-02-2002, en que me encuentro corrigiendo este trabajo.
   Las fallidas negociaciones de Castellanos, nos hacen pensar en el presente y todas las oportunidades que el país desperdició a lo largo de su historia hasta ahora. Al menos mientras recordamos estas situaciones, nos deben servir para no volver a cometer los mismos errores y pensar en una de las mas viejas definiciones sobre lo que es la historia y para que sirve. Lo primero que nos viene a la memoria es lo que decía Heródoto: "La historia, maestra de la vida".
   El fracaso de estas negociaciones no lo desanima, y alrededor de 1853, dirige sus pasos hacia la provincia de Santa Fe, esta vez con un nuevo proyecto de colonización pero específico para ella.

   Una provincia de Santa Fe poco poblada, necesitada de cambiar su economía casi exclusivamente pastoril, acotada entre el Río Paraná y unas pocas leguas hacia el Oeste. Para ejemplificar podríamos decir que Santa Fe era una franja costera, desde casi San José del Rincón, bajando por Santa Fe, Coronda, la villa del Rosario y las postas y villorrios hasta llegar al límite con Buenos Aires, el arroyo del Medio.
   En un folleto que Castellanos publicó en 1877 "Colonización en Santa Fe y Entre Ríos y el ferrocarril de Rosario a Córdoba" explica lo que propuso entonces al gobierno de Santa Fe "Mi intención era poblar el Chaco con mil familias agricultoras traídas de Europa, no para guardar sus fronteras ni sus haciendas, porque ni una ni otra cosa había, desde que los indios eran como dueños absolutos hasta los suburbios de la ciudad; pero sí para cubrir una parte de sus fértiles campos con agricultura, por cuyo medio sería una de las provincias más ricas y pobladas de la Confederación, siendo como era, entonces quizás la más pobre en habitantes y capitales. Y que, además, las mismas colonias serían la mejor salvaguarda de los campos, que quedarían a cubierto para entregarse con confianza a la cría del ganado, multiplicando así su riqueza." 16
   Además de esta propuesta, insiste también con su proyecto del ferrocarril Rosario-Córdoba. Al gobierno de Santa Fe le interesa su plan de colonización.
   El 6 de julio de 1853, fue aprobado en todas sus partes el contrato con el Gobernador Domingo Crespo. Este proyecto luego adquiere interés nacional, al ser aprobado por ley del Congreso Nacional de la Confederación, constituyéndose este en responsable ejecutor de su cumplimiento. Castellanos con el contrato ya firmado, que lo obligaba a empezar a cumplir sus promesas, viajó a Europa a buscar los inmigrantes.
   Después de la primer remesa de colonos que llegaron a Santa Fe, factores políticos hacen que se desvincule del proyecto. Este contratiempo no melló sus ideas, ya que presenta a consideración, esta vez del Gobierno Nacional, de un plan para poblar los territorios comprendidos entre los ríos Paraná, Paraguay, Bermejo y Salado. Presentaba garantías de una casa de negocios de Francia, prometiendo introducir en 15 años, aproximadamente 60.000 inmigrantes. Proyecto muy ambicioso para la época. Una comisión nacional que estudió el proyecto, lo encontró interesante pero razones políticas hicieron desechar el mismo en el Congreso Nacional. Quizás otra gran oportunidad desaprovechada como tantas que tuvo el país y que sumadas, esa serie de desaciertos a lo largo de su historia, hacen que hoy, Febrero 20 de 2002, la Argentina esté en la peor crisis de toda su historia.
   No se puede saber si de aprobarse este proyecto hoy la situación de Argentina sería distinta. Lo que quiero destacar es que al estudiar la historia argentina es posible detectar el constante rechazo a iniciativas, una tendencia al estancamiento, como que es mas fácil dejar actuar a la máquina burocrática de impedir, que ponerse en riesgo intentanto llevar adelante alguna idea, algún proyecto. etc..
  Son sus palabras las que mejor ilustran acerca de esta situación, es decir porqué no le dejaron continuar con su proyecto de colonización y fue apartado del mismo. Castellanos manifiesta:
   "Desde que regresé de Europa, advertí que corría por lo bajo, en algunos círculos y entre los congresales mismos también, que la aglomeración de extranjeros no convenía, porque se corría el riesgo de que ellos se apoderasen del país, y que era preciso desparramarlos."
   "Creyendo o aparentando creer semejante absurdo, no tan solo fue desechado el contrato hecho a nombre del Gobierno Nacional, sino que ya se había resuelto también no cumplirme el que yo había celebrado con el Gobierno de Santa Fe, autorizado y garantizado hasta por el Congreso Nacional, cuando se reunió, estando yo en Europa, ya en gestión de los colonos..." 17
   Debió ser muy hiriente para el orgullo de Castellanos este incidente ya que acota: "Algunos años después el Sr. Oroño, siendo Gobernador de Santa Fe, en conversación incidental delante de otras personas me dijo: ¿Sabe Ud. Castellanos porque no se cumplió su contrato de colonización? Porque en Santa Fe, se levantó una grita entre el paisanaje, de que como era eso, que a los extranjeros se les iba a dar tantas cosas, y a ellos, que habían servido a la patria durante tantos años, nada se les daba. Y sin embargo - continuó el Gobernador Oroño- si Ud. no hubiera traído esa colonia, Santa Fe estaría en manos de los indios." 18
   Posteriormente, ya desvinculado definitivamente de los proyectos que él había iniciado, Aarón Castellanos se radica en Rosario.
   Allí, en 1859 adquiere un muelle privado, que hizo trabajar hasta su muerte. 19
   Entre 1861 y 1868, fue miembro de la Municipalidad de Rosario, Jefe Político y Presidente del Consejo Ejecutor Municipal.
   También fue designado por el Presidente Mitre integrante de la Comisión Protectora de la Inmigración.
   Grenón, en su resumen biográfico de Castellanos apunta que "El 20 de junio de 1864 el Presidente Mitre dictaba un decreto estableciendo en Rosario la Comisión Protectora de Inmigración. Nombró para constituirla a Emiliano Frías, Carlos Grognet, Aaron Castellanos, Guillermo Perkins, Jacinto Corvalán, Mariano Alvarado y Pedro Lassaga." 20
   Grenón, finaliza diciendo que esos son todos los datos que puede aportar sobre él, no sin antes deslizar un comentario que no podemos omitir y que siempre estuvo rondando en el imaginario colectivo de la gente de la zona, incluso el poeta Pedroni construyó una poesía (21) sobre ese supuesto hecho ocurrido en la vida de Castellanos.
   No he dado con más noticias. Un dato de mal desenlace personal me refirió mi padre acerca de la desvinculación del Fundador, y fue el "haberse retirado de la Colonia con una joven de las fundadoras hacia Rosario. Este lunar individual de demasiada visibilidad y ofensivo, explicaría el misterioso silencio de su ocaso y terminal desagrado de los de su obra." 22
   Muere en Rosario, el 1° de abril de 1880. 23

   Lo apuntado hasta aquí, es el resumen que se puede hacer acerca de él, basándonos en los pocos datos biográficos existentes. A esta carencia de información sobre su vida personal, se contrapone una abundante bibliografía sobre uno de sus proyectos, que adquirió renombre nacional: esto es la fundación de Esperanza, en la provincia de Santa Fe. Si analizamos esta empresa es posible encontrar algunos aspectos más de la personalidad y de las intenciones de Castellanos.
   En el año 1853, ". . . célebre contrato del 15 de junio de 1853, considerado con razón como el acta de fundación de la primera colonia de agricultores europeos, duradera y de real trascendencia, establecida en el país…" (24) cuando firmó el contrato de Colonización, con el Gobernador de Santa Fe, Domingo Crespo, Castellanos se comprometía a traer 1000 familias "honestas y laboriosas" de labradores europeos en total, divididas en grupos de 200 familias, compuestas cada familia por 5 individuos útiles de más de 10 años de edad, radicando el primer grupo inicial en el término de dos años y antes de diez años, todo el contingente de 1000 familias.
   Por su parte el Gobierno Provincial, le daría a cada familia 20 cuadras cuadradas de tierra pública, para su labor, más una superficie de 4 leguas cuadradas alrededor de cada colonia, de propiedad de todos o común para el pastoreo de las haciendas que ellos pudieran tener.
   Al primer grupo de 200 familias, el Gobierno los habilitaría con ranchos, bueyes, caballos, vacas, harinas y semillas. Mientras que, las herramientas para arar corrían por cuenta de Castellanos, quien también correría con los gastos del pasaje y alimentación de los colonos, desde Europa a Santa Fe, (herramientas, ropas, arados).

   Si esto se cumplía, se haría realidad el espíritu que tenía la Constitución de 1853 reflejado en su preámbulo:
                     Nos, los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino, invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.


   Se han dicho muchas cosas sobre Castellanos, y muchas veces se emitieron opiniones en contra de su persona en temas tales como: si cumplió sus promesas totalmente, si no lo hizo, si defraudó la buena fe de los colonos, si alguna vez estuvo en la colonia, etc.
   Aunque en la disertación, (por razones de tiempo) no hice la aclaración pertinente, o sólo fue tratada de una manera general, ante el interrogante de si Castellanos, efectivamente cumplió con este requisito contractual, trataré este punto con información que poseo y a la que pude acceder posteriormente y que creo es interesante analizar y conocer:
   Dan algunas respuestas importantes y esclarecedoras los datos encontrados en el T. 17 del Archivo de Gobierno del A. G. P. S. F. y también en la bibliografía de los historiadores Cervera, Schobinger, Grenón, en los relatos de los colonos, Louis Mettan, Magdalena Seppey de Gay, de las memorias de los descendientes como Cristóbal Spies y en las notas al Gobierno Provincial del Administrador de la Colonia, Sr. Gabarret, que es conveniente analizar con todas sus implicancias:
   Por ejemplo el controvertido tema HERRAMIENTAS PARA ARAR, esto es si Castellanos proveyó de ciertos implementos para la labor agrícola a los primeros colonos. Creo que sí cumplió con esta obligación. Dedúzcase de estas informaciones, por ejemplo cuando se describen las obligaciones que tenía la provincia y Castellanos:
   "Enseguida fue autorizado por la Legislatura de la Provincia, sin más obligación por parte del Gobierno que la de dar a cada familia veinte cuadras, bueyes, ..., harina y semillas para sembrar: MENOS LAS HERRAMIENTAS ARATORIAS, pues todo esto corría por cuenta de Castellanos, así como el pasaje de otras familias desde Europa hasta Santa Fe..."

   También Schobinger tiene información interesante sobre este tema cuando se refiere a: "Llegada de las primeras remesas a Bs. Aires: Dice Castellanos (op. cit. p. 46, nota) que quiso "...ser pródigo a fin de que nada carecieran y tenerlas contentas. A su arribo al puerto de Buenos Aires, tuvieron víveres frescos en abundancia que mi apoderado (N. Del A.: Iturraspe) les daba en los cinco días de estadía que tuvo cada buque para trasbordarlos a Santa Fe" 25
   A mi llegada a Buenos Aires (abril de 1856) COMPRE DOSCIENTAS PALAS, CIENTO VEINTICINCO ARADOS AMERICANOS, DE DIFERENTES MARCAS, GRAN CANTIDAD DE ROPA HECHA PARA HOMBRE, Y GENEROS PARA MUJERES Y NIÑOS, POR SI LLEGABAN A NECESITAR EN EL TIEMPO QUE TARDARAN EN RECOGER SUS PRIMERAS COSECHAS. TODO LO EMBARQUE PARA SANTA FE INMEDIATAMENTE." (N. Del A.: En minúsculas en el original) El propio Schobinger, ante esta afirmación hace este comentario: "No sabemos si todo este material pasó efectivamente a manos de los colonos." 26
   Coincido con Schobinger en que "No sabemos si todo este material pasó efectivamente a manos de los colonos." Corroboraría esta compra, lo dicho en 1858, por el Administrador Gabarret, (Castellanos había traído desde Buenos Aires a un vasco, Genaro de Yañis y a un francés, Gabarret, ex oficial de la marina de guerra de su patria, para que se hicieran cargo de la administración de la colonia) 27 en el T. 17, Archivo de Gobierno, F° 00950, (AGPSF) cuando se pregunta ante la firma del decreto del 31/12/de 1857, (que disponía que la colonia abonaría al Gobierno Nacional la cantidad de $ 72.000 por el total de los pasajes de los colonos), "Esta redacción (N. del A.: se refiere a la redacción del decreto) suscita en mi mente otra duda, PORQUE EL EMPRESARIO COMPRO PARA SER DISTRIBUIDO ENTRE LOS COLONOS, ARADOS, PALAS Y ROPA HECHA, CUYO IMPORTE ES DE SUPONERSE QUE LO CARGARIA EN DICHA CUENTA." (N. del A.: En minúsculas en el original) 28
   Lo que no puedo precisar con certeza es si Castellanos compró y repartió los 125 arados - de tipo americano, pues Gabarret sólo habla de arados, pero no da el número o cantidad que se compraron. Si efectivamente esto ocurrió así y como dice Castellanos compró 125 arados, daría como resultado que 125 de las 200 concesiones tuvieron por lo menos un arado para cada familia, quedando solo 75 de estas sin su arado correspondiente. En realidad se ocuparon 195 concesiones.

   Esto contradice un poco, incluso, la propia opinión de los colonos en sus memorias, aunque estas son pocas. Por
ejemplo Magdalena Seppey de Gay, quién en 1856 tenía sólo 6 años de edad, recuerda según relato reproducido en Grenón que: "Cuando se empezó a arar nuestras tierras empleáronse arados de madera, que daban muy escasos resultados." 29 y el mismo Grenón agrega de su comentario: "Con mucha dificultad hacíase la labranza, pues carecíase de las herramientas necesarias e indispensables. Estas se las hacían los propios agricultores. Con un fierro (sic) construían las rejas, y el armazón de madera lo sacaban de los arboles." 30
  Guillermo Perkins, quién visitó la colonia en 1863, al respecto opinó: "No faltan buenos instrumentos agrícolas en las Colonias. Hay todavía alguno de los antiguos arados con ruedas, pesados y groseros, pero el arado americano no se ha generalizado mucho . . . " Este informe también es reproducido en Grenón. 31
   Además hay que tener en cuenta que en los primeros viajes cada adulto podía traer un máximo de 200 libras de peso como equipaje (unos 100 kgrs.) 32 y la mitad de este peso, cada niño. Esto indicaría una autonomía no muy grande en cuanto a los útiles y enseres a traer. Véase al respecto a Schobinger cuando dice que: "Schuster revive acertadamente la partida de los futuros esperancinos. Después de mucho dudar y vacilar se firma un buen día el contrato con el agente. Sigue el remate de todo el cachivache sobrante. El resto -arados, pecheras, azadas, palas, vestimentas, provisiones, etc. quedó confiado al carro de algún amigo servicial. Encima de este abrigarrado entrevero tomó asiento toda la companía, vestidos con sus galas regionales." 33

   De esta cita se puede inferir que "ese carro" del amigo servicial y donde encima de él tomaron asiento todos los que iban a emigrar, sería para llevarlos rumbo a la próxima estación de tren 34 y de allí al puerto de embarque con estos utensilios, y parece según lo expresado, como que lo que se remató, es todo lo que no servía o no se podía llevar al nuevo mundo, pero sí las pecheras, arados, azadas, palas, vestimentas y provisiones, etc.., pues como lo da a entender esta descripción, arriba de ese abigarrado entrevero subieron y se sentaron para irse definitivamente de sus comarcas...
   Si puede aportar un poco de luz en esta cuestión, recurro a Gori quien dice: "Los colonos debían traer de Europa sus instrumentos aratorios, pero Castellanos previó que no todos los embarcarían, como efectivamente ocurrió. A mi llegada a Buenos aires -dice- compré doscientas palas, ciento veinticinco arados americanos de diferentes marcas, gran cantidad de ropa hecha para hombres y géneros para mujeres y niños, por si llegaran a necesitar en el tiempo que tardaran en recoger sus primeras cosechas". En ninguna de las notas de Gabarret o de Yañis se alude a la falta de herramientas y arados.  

   No sucedió lo mismo con los animales de labor y con las vacas. En marzo de 1857, se presentaron ante Yañis,
"muchos colonos que no han recibido sus vacas. Hasta el mes anterior se había terminado de entregar los bueyes y caballos que correspondían por contrato: . . . "
35
   Esto demostraría que Castellanos cumplió con lo pactado y aún más (ya que previendo que no todos los embarcarían y traerían sus arados) por las dudas el compró arados para que no haya una razón para no poder comenzar, en una colonia agrícola, algo que es fundamental abrir rápidamente las sementeras y comenzar las labores aratorias, mientras que el gobierno tuvo dificultades para cumplir con su parte. Cuanto menos tiempo se perdía en sembrar y cosechar más rápidamente el cobraría su porcentaje en cosecha.
   Cristóbal Spies, en el Boletín "Pequeña Historia de la congregación Evangélica de Esperanza", editada con motivo de los cien años de esta congregación, (1971) y donde se reproducen fragmentos de historia oral que fue quedando de los colonizadores a través del tiempo y transmitiéndose de generación en generación, dice:
  "De todos los inmigrantes, solamente dos familias habían traído sus arados de mancera para poder trabajar. Pero el gobierno, al ver esta deficiencia, en seguida mandó un barco a Norteamérica para traer una carga de arados y otros implementos, para que todos pudieran empezar sus tareas."

   En p. 46 de Grenón, Castellanos dice: "a pesar de que cada familia traía arado y otras herramientas y todos perfectamente vestidos..."
36

    Lo más probable es que los primeros colonos no hayan traído sus arados, y si trajeron útiles de labranza, quizás estos fueron sólo azadas y palas, que son de menor tamaño.
   Además porque no creer en el testimonio de estos esperancinos, una fundadora de la colonia y el otro nieto de fundadores.
   Refuerza esta teoría una carta de un colono de Esperanza, que le dirije a sus parientes en Suiza, invitándolos a venir, pero recomendándole traer estos elementos, de los cuales el careció en los primeros tiempos, de ahí su insistencia en este punto. Véase en el apéndice documental de la obra de Schobinger, donde se publican algunas cartas de colonos que enviaban a sus parientes en Europa y en especial, la carta de Louis Mettan, del 10 de julio de 1857. "…En caso de venir, traed toda vuestra batería de cocina, panera, vajilla, tinajas, mantequera para fabricar manteca, dos pecheras de caballos, un buen carro, así como todos los implementos de herrero: fuelle, yunque, martillos, tenazas, así como todos los otros objetos que correspondan al oficio de herrero; te aconsejo además traer, rastrillos de madera, garlopas y sierras a una y dos manos, una criba para ahechar el trigo,…" 37
   En el Archivo de Gobierno, T. 17, a f° 00949 vto del AGPSF, a raíz del retiro de la familia Rousseau de la colonia y de querer hacer el administrador Gabarret (la liquidación de los adelantos hechos por Castellanos a esa familia (Como este reclamo sucede en 1858, la deuda a Castellanos ya había pasado al Gobierno Provincial) aparecen estos datos que vuelven a informar de la presunta compra de esos elementos por Castellanos. 38
   Al cabeza de familia Rousseau, se le adelantó en 9 de noviembre de 1855, en Dunkerke la suma de cien francos, en calidad de préstamo para el entierro de su suegro, Antoine Fatrez, fallecido en esa ciudad antes de embarcarse. Vanderest, agente de Castellanos en el puerto francés de Dunkerke en Diciembre 12 de 1855 reconoce este adelanto, y en 1858, cuando los Rousseau se retiran de la Colonia y quieren dejar saldadas sus cuentas, solicitan al Gobierno que no se le carguen a su cuenta los 100 francos, sino 70, por costar 30 francos el pasaje del suegro, que finalmente no viajó, desde Buenos Aires a Santa Fe. Se valían para reclamar en el decreto del 31 de diciembre de 1857. A f° 00950, Gabarret dice que por el citado decreto, en su art. 4 "...dispone que la colonia abonará al Excelentísimo Gobierno Nacional la cantidad de setenta y dos mil pesos, importe de los pasages de los individuos que la componen. Esta redacción suscita en mi mente otra duda, porque el empresario compró para ser distribuídos entre los colonos, arados, palas y ropa hecha, cuyo importe es de suponerse que lo cargaría en dicha cuenta."
   Si Castellanos compró en Buenos Aires los arados según él lo manifestó y si estos fueron repartidos, aún no puedo probarlo totalmente. Pero lo que se puede probar es sí compró ropa hecha.
   Y para dar fe de la existencia de esta ropa remitámonos al f° 00913, del marzo 10 de 1858, cuando también Gabarret, dirigiéndose al Ministerio de Gobierno dice : "Cumpliendo con la superior orden contenida en la nota Vd. con fecha 26 del pasado, tengo la honra de adjuntar un prolijo inventario de las existencias procedentes de la extinta administración (N. del A. Genaro de Yañis) de esta colonia que en la actualidad se hallan aquí y en otros puntos." Aclara que tuvo que hacer muchas diligencias y tuvo incluso que aguardar que se le abriesen la casa y el granero, cuyas llaves se había llevado el ex-administrador Don Genaro de Yañis. "Notará V.S. que en dicha existencia entra alguna ropa hecha, la que supongo sea de su agrado mandar se reparta entre los colonos." 39
   A f° 00914 dice: "Artículos entregados el día cinco del corriente por Dn. Marcial Candioti y que se hallaban guardados en la casa y granero, cuyas llaves existían en poder del ex-administrador D. Genaro de Yañis.
A saber:
noventa y nueve camisas ordinarias, azules y listadas
veinte y cuatro sacos piloto
veinte sacos de pana
veinte y dos pantalones piloto
veinte sacos de pana
veinte y dos pantalones piloto
diez y siete pantalones de pana
un pantalón chico brin de algodón
quince calzoncillos
dos chalecos blancos
cuarenta y cinco varas chali
noventa y tres bolsas de lienzo
cinco otras averiadas inservibles
trece dichas de arpillera
una marca de fierro
una hachita de mano
una mesa
una regadera
una romana
un cuero inútil por la pollilla
seis hojas de vidrio
nueve fanegas (no se han medido) de mais (sic) en espiga y sin valor por el gorgojo
una tijera de tusar
un serrucho....."
40
    Creo que es casi un hecho que Castellanos efectuó esta compra y probablemente los resultados de este inventario sean el remanente de lo que quedó, luego de repartir entre los colonos, los arados, las palas y azadas, que como algo lógico serían los primeros elementos a entregar para que comience a funcionar rápidamente una colonia agrícola. ". . . pero, en el aspecto económico, la colonia languidecía. Lo reflejan las comunicaciones de la Administración del 7 de agosto, y de Castellanos al ministro del Interior, doctor Santiago Derqui, del 9 de setiembre de 1856. Había llegado el invierno. La mayor parte de las familias estaba sin harina, y solo 70 habían recibido su correspondiente yunta de bueyes. Se hallaban sin semillas y sin medios para arar…" 41

    Esto hace suponer que la queja de Castellanos (lo que él quiere expresarle enfáticamente al ministro del Interior), es que al no haberse entregado todas las yuntas de bueyes era imposible poder arar, pero nada dice de la falta de los arados. Precisamente lo que él estaba reclamando era el cumplimiento de la parte que debía entregar el Gobierno, ya que según contrato el ponía los arados y el gobierno los bueyes para tirar esos arados. No iba reclamar tajantemente si antes él no había cumplido con alguna cláusula, y se le pudiera cuestionar por algo que pusiera en descubierto algún incumplimiento de su parte.
    Recordando el inventario de Gabarret, queda en evidencia que la Administración de la colonia tenía insumos para repartir. Este inventario con el remanente de ropa y otros bienes, informado al Gobierno Provincial por el Administrador Gabarret, que se hallaban guardados en la Casa de la Administración y el granero, aporta datos interesantes.
   Y creo que sirve como prueba de la compra de ropas declarada por Castellanos. Sería interesante investigar en las comunicaciones del anterior Administrador, Genaro de Yañis, desde 1856, hasta 1858, cuando es reemplazado por Gabarret, para ver si en alguna comunicación al Gobierno hace alguna referencia al reparto de los arados en cuestión. Gori dice: "En ninguna de las notas de Gabarret o de Yañis se alude a la falta de herramientas y arados..." y tenemos constancia por sus trabajos que él investigó mucho todas estas notas del Archivo de Gobierno. 42
   Con este detalle de la ropa y otros elementos más que se pueden colectar, tendríamos un punto de partida para hacer una historia de la vida privada de los primeros colonos de Esperanza, al estilo de Philippe Ariès y George Duby. (Sería sólo cuestión de recoger el guante y tomarse el compromiso, ya que hay numerosos datos aún no suficientemente investigados)
   Esta cuestión es muy importante y mi interés por llevar la mayor claridad posible sobre él se debe a que este esfuerzo económico o inversión de Castellanos, según lo estipulado en el contrato, quedaría compensado o retribuido, con las concertaciones que él hiciere con los futuros colonos.     Trato que fijó cobrándoles los adelantos que hizo con ellos, en dinero, más un interés anual del 10 %, y la obligación de entregarles un tercio de todos los productos que cosechasen durante los primeros 5 años.
   A su vez, el Gobierno de Santa Fe compensaría a Castellanos con 32 leguas cuadradas de tierra fiscal, por el trabajo y gastos que ocasionaría llevar a la práctica este emprendimiento.
   Con estos territorios adquiridos por Castellanos según el contrato, él establecería cría de ganado vacuno y lanar. El Gobierno se comprometía a extenderle el correspondiente título de propiedad, luego de haber llegado el primer grupo de 200 familias y siempre que poblara efectivamente los territorios con el ganado pactado. 43
   Estos son los puntos del contrato que a Castellanos más le interesaban. No olvidemos que él era un empresario colonizador.
   No dudo de su convencimiento de que era necesario poblar el país, que había que extender y desarrollar la agricultura. Tampoco dudo que tenía todas sus esperanzas puestas en que las 5 colonias agrícolas que había pactado formar con el Gobierno, prosperasen.
   Pero tampoco hay que desconocer que como inversor y empresario, pretendía obtener lo que él consideraba su justo premio por sus esfuerzos.
   Además un contrato supone un consentimiento de las partes y que antes de firmarlo cada parte evaluó sus riesgos y premios.
   Pero poco tiempo después de firmado el contrato, el Gobierno de Santa Fe, quizás recelando de la notable inversión que para la época significaba preparar la Colonia si Castellanos no lograba traer inmigrantes, le pide a éste una fianza o garantía en dinero por si incumplía su obligación. Por un momento ustedes imaginen en la Santa Fe de 1856, lo que significaría que de pronto en medio del campo despoblado, se dividan parcelas, se hagan ranchos, se compren y preparen semillas y animales para recibir a unas 200 familias desconocidas, era toda una odisea, ya para el Gobierno, ya para toda la comunidad.
   Castellanos para ayudarse en su proyecto de traer las familias creó una Sociedad de Colonos, suscribiendo acciones, entre los principales comerciantes y ganaderos de Santa Fe, para tener más respaldo.
   Es así, que en 1854, Castellanos se dirige a Europa, a buscar a los inmigrantes. El trabajo de propaganda y convencimiento que realizó allí resalta sus condiciones de organizador, de conocedor de los problemas que afectaban a las economías europeas, y de como aprovechar las expectativas que generaba el poder emigrar. Fue un trabajo formidable.
   ¿Qué pasaba en Europa alrededor de 1850? En Europa, los decididos a emigrar - familias o individuos - encargaban la resolución de este problema a agencias y compañías especiales para tal fin.
   Se ocupaban de transportarlos e incluso orientaban y decidían en cuanto a los sitios hacia donde ir. Cuando Castellanos llega a Europa, el polo de atracción de ese momento para los dispuestos a emigrar era Estados Unidos. 44
   Especialmente luego de la gran conmoción que significó el descubrimiento de oro en California, por el suizo Sutter, en 1848. Influía también la menor distancia y costo relativo del pasaje en las preferencias por ir a este país, comparado con otros sitios más distantes como Australia y eventualmente Sudamérica.
   "En Suiza, el período 1845-1855 se caracteriza por una serie de crisis en todos los órdenes. Además de la intranquilidad político, social y religiosa (que originó la guerra civil, afortunadamente breve de 1847), se registraron malas cosechas y una baja en los precios de los productos agrarios, progresiva desocupación en la industria textil a raíz de los adelantos técnicos, crecientes clausuras aduaneras en los estados vecinos, etc..  Los campesinos recibieron duros golpes a raíz del aumento del comercio internacional y de la competencia extranjera (introducción del ferrocarril en 1847).
   La división hereditaria de la propiedad rural hizo insostenible la situación de muchos. La introducción del telar mecánico dejó a uno de cada dos trabajodores textiles sin ocupación. Es también entonces cuando se cierra definitivamente la posibilidad del mercenariato. Regresan los últimos soldados al servicio de los reyes de Nápoles y de algunos estados alemanes, a raíz de la supresión de las capitulaciones militares ordenada por la Constitución Federal de 1848.
   Como dice J. De Chambrier, "la gran epopeya del servicio militar extranjero había terminado; comenzaba la de la emigración." La cuestión obrera se hacía cada vez más aguda y todavía no había sido encarada seriamente por los políticos y pensadores liberales de esos años.
   Se trataba, en fin de, de la grave crisis que precedió al sobrehumano esfuerzo efectuado en las décadas posteriores para transformar la economía suiza en una "máquina" casi perfecta en la técnica, la industria y el comercio, como lo es hoy día.
   Todo ello origina una creciente ola emigratoria, que se dirige preferentemente a los Estados Unidos, atraída también por la fiebre del oro, desencadenada en California por el descubrimiento hecho en New Helvetia (1848).
   En el año 1854 dicha ola alcanzó su culminación registrándose en las estadísticas suizas un número de 13.934 personas (otras cifras dicen, de 15.000 a 18.000), ello significó el 7% de la población helvética de entonces." 45
   Castellanos ante esta realidad, agudiza sus argumentos de empresario, y aprovecha los problemas económicos-sociales de la región central europea, para torcer el rumbo del flujo de emigrantes, acostumbrados a seguir los pasos de amigos y parientes ya radicados en Estados Unidos.
   ¿Qué hace? Explica sus proyectos, publica un folleto describiendo la Argentina, recurre a otras publicaciones, y llega a acuerdos con ciertas agencias de emigración, para que lo ayuden a reclutar emigrantes para Sudamérica.
   Lo hace con las agencias Beck-Herzog de Suiza, Textor de Francfort (Alemania) y con la agencia de Vanderest, de Dunkerke (Francia). Este último agente, posee un periódico que difunde los planes de Castellanos, y éste, despliega una serie de estrategias y, con un trabajo muy eficaz, logra romper las costumbres e intereses de años, en materia de emigración.
   Éste es uno de los méritos más importantes de Castellanos. Torcer el flujo de emigrantes, o del gran flujo apartar una pequeña corriente hacia otro destino, que luego se haría cada vez más grande. Si no le hubiesen creído, por más contratos firmados con el gobierno argentino que exhibiera, ningún inmigrante hubiese venido.
   Por eso es ferozmente combatido por las agencias rivales, (con intereses en mantener los viajes a Estados Unidos) y también por la prensa. Se pintan siniestras escenas de lo que ocurrirá a los que caigan seducidos por este aventurero una Republiqueta Bárbara.
   Piénsese que fue realmente muy difícil convencer a la gente de venir a un sitio, que no es el mismo adonde antes han ido parientes, amigos, vecinos, sino a un lugar donde las compañías y agencias de emigración opuestas a Castellanos, expresan que es un país desconocido del hemisferio sur, sin ningún gobierno posible, donde se les corta la cabeza a hombres, y aún a mujeres, sin forma alguna de proceso, por orden de un mandón, a la manera de los beduinos. "Explotaban la fama de barbarie pampeana, ganada por hechos reales y por costumbres mitológicas, para derrumbar el espíritu de los posibles emigrantes." 46
   Creo que este es el verdadero mérito de Castellanos y sus aliados europeos como Vanderest, Textor y Beck & Herzog. Fue un verdadero triunfo lograr que un contingente de emigrantes se reuniera, creyeran en un contrato que ofrecía un desconocido, y pese a todos lo pronósticos, emprendieran finalmente el viaje a Sudamérica. "Castellanos, había, pues obligadamente de relacionarse con tales empresas así para la publicidad y difusión de sus proyectos como para la celebración de contratos con los emigrantes y el traslado a su destino en América. Y bien sabido es que efectivamente al poco tiempo de su llegada a París se vinculó con tres de ellas: la "Agencia de Emigración Universal de Juan José María Vanderest de Dunkerke (Francia), la de C. H. Textor de Franckfort del Main (Alemania) y la de Beck & Herzog de Basilea (Suiza) (6).  En gran parte proviene de ahí la triple nacionalidad de los colonos fundadores de Esperanza que, como las tres agencias de emigración, eran franceses, alemanes y suizos. La prevalencia numérica de estos últimos ha de atribuírse al hecho de que la empresa suiza de los Beck & Herzog fue la que más se consustanció con los objetivos de Castellanos. Establecida su casa central en Basilea, instaló subagencias en varios cantones suizos, mediante las cuales no sólo extendía su acción publicitaria a los valles, pueblos y villas, sino que también convenía los precios, efectuaba los contratos y fijaba la fecha y el lugar de partida de los convoyes migratorios. Asociados al empresario salteño, los Beck & Herzog al poco tiempo se ilusionaron por la rica veta que el nuevo cauce migratorio hacia el Río de la Plata podría significar para sus futuras operaciones. Desde entonces se embarcaron con decisión, entusiasmo y optimismo en esa aventura transoceánica que, como se vio mas tarde, no respondió a las esperanzas materiales, pero que resultó en alto grado beneficiosa para la futura colonización agrícola santafesina." 47
   Hay que destacar lo hecho por Castellanos. Si su propuesta tuvo éxito y credibilidad se debió también a la comprensión del problema que tenían los mismos países europeos que generaban emigrantes. Tal es el caso de Suiza, que se sabía envuelta en una crisis interna que expulsaba población (1815-1847 Nacimiento del Estado Federativo) - (1847 - Guerra del "Sonderbund" Creación de la Confederación Suiza Moderna).
   "El fin de la guerra napoleónica y las malas cosechas producen una crisis económica que afecta tanto a la agricultura como a la industria. Será el último periodo de hambre que vivirá la Confederación. También habrá una emigración masiva (el servicio militar extranjero ya no atrae más que a los oficiales, hijos de familias notables) . . . " 48
   Pese a su crisis, Suiza nunca abandonó a sus hijos y los protegía de los futuros destinos de sus ciudadanos con la labor en el extranjero de sus cónsules, o con las garantías de depósito en dinero que exigía a las compañías de emigración, para que cumplan lo pactado, y no envíen al engaño a sus hijos, en inseguros países, en un hecho altamente destacable. 49
   Lo mismo ocurría con Alemania. Allí, por primera vez en la Asamblea Nacional de Francfort, en 1848, se estudiaron las políticas demográficas. Los tiempos habían cambiado. Una primera ola de industrialización había puesto en movimiento las viejas estructuras económicas y sociales de Alemania. Los artesanos dejaron de recibir encargos, los campesinos emigraron del campo y buscaron trabajo en las crecientes ciudades. No todos estaban a la altura de las nuevas exigencias y también había quienes no estaban dispuestos a aceptarlas. 50
   Principalmente los hijos de campesinos, que se veían confrontados con la alternativa de transformarse en mineros u obreros industriales, o emigrar, y preferían el destino incierto en Sudamérica, al duro y para ellos insólito trabajo en una mina o una fundición. Pero el gobierno Alemán no quería que quienes deseaban emigrar se vieran librados a un futuro totalmente desconocido. A fin de hacerse una imagen de las oportunidades que la Argentina ofrecía para la radicación de colonos alemanes, el Ministro de Comercio del Reich envió en 1849 al político y escritor Fiedrich Gerstäcker. La impresión de este, en general fue positiva. Su informe describe a la Argentina como un país casi ideal para los inmigrantes. La oportunidad de crearse allí una nueva existencia eran buenas, pues podía esperarse que serían recompensados quienes practiquen allí el ahorro y la laboriosidad. 51
   Precisamente las cualidades que Castellanos y el país esperaban conseguir con los inmigrantes europeos. Evidentemente por su larga residencia en Europa, Castellanos conocía estos planteos, que se estaban produciendo en la sociedad europea. Sabía que el cambio del telar tradicional (ej.: el telar mecánico) equivalía a realizar el mismo trabajo con la mitad de personal. Pequeños artesanos, campesinos, comerciantes arruinados, debían acomodarse a la nueva situación. Europa para ellos estaba agotada, había que partir tras algún sueño, alguna quimera, alguna esperanza. En Europa por esos días había síntomas de descontento, un refrán de esos días era: "Hizo a los pesimistas salir para América y los optimistas prepararse para la batalla". 52

   Muchos, las familias relativamente prósperas, desarraigaron a sus familias y fueron a América por evitar verse envueltos en un algún levantamiento sangriento.
   Castellanos los captó, los trajo a un nuevo mundo, pero no adonde los que habían partido antes, iban.  Esa es la diferencia.   Les ofrecía un raro país llamado Confederación Argentina, que era casi un inmenso desierto.
   Su mérito es haber convencido a estas primeras doscientas familias. Se puede objetar que no pudo traer las mil familias, que propuso inicialmente, que fracasó al haberse desvinculado pronto de sus obligaciones con el gobierno. Se puede objetar que tuvo excesivas pretensiones en cuanto a lo que pedía como pago por sus trabajos. Pero es innegable, que al poner doscientas familias en la llanura santafesina, estas mismas fueron los mejores agentes de propaganda que el país podía tener, la llamada de boca en boca.
   Estos comenzaron a escribir, a contar cómo era la Confederación Argentina, cómo era Santa Fe, y comenzaron a llamar a sus parientes y amigos para que vengan. Castellanos había logrado cambiar parte del torrente inmigratorio mundial. Ahora sí ya había referencias concretas de qué era la Argentina y cuales eran las posibilidades reales para los inmigrantes. Ellos mismos relataban sus experiencias.
   Después vendrían las dificultades propias de poner en práctica semejante proyecto, como cuando Castellanos avisa desde Europa que en poco tiempo arribarán los inmigrantes, según el art. 6° del contrato, las 5 colonias convenidas debían fundarse a gran distancia de Santa Fe, en la margen derecha del Río Paraná y en ambas márgenes del Río Salado, desde la altura del pueblo viejo de San Javier al Norte, cuyos parajes serían elegidos por el Sr. Castellanos o su apoderado, con tal que sean de propiedad pública. Pero lo paradójico es que la primer colonia no fue levantada en tierras públicas. 53
   Cuando el apoderado de Castellanos en Santa Fe avisa al Gobierno, que ya estaban por partir las familias, el gobierno nombra una Comisión para que ubique el sitio y dirija los trabajos para el emplazamiento de la colonia, la Comisión estimó que el sitio determinado por el art. 6° no era el más adecuado, y propuso levantarla a 8 leguas al NO de Santa Fe, en la banda occidental del Río Salado. Cercana a ella quedaría el Cantón Militar conocido como Fortín Iriondo. Según documentos oficiales, entre setiembre de 1855 y mayo de 1856, el Gobierno invirtió $ 31.393, en los gastos de división, amojonamiento y construcción de viviendas para colonos.
   A esto se agrega la compra del terreno, por parte del Gobierno, ya que no era toda la tierra fiscal como se pensaba. Al volver de Europa en 1856, Castellanos considera que el cambio del lugar de emplazamiento, como esta compra de terreno no prevista y el hecho que, (ya estando los colonos en Santa Fe,) aún no se habían terminado las viviendas para ellos, era un incumplimiento a su contrato. Solicitó entonces que se le abonaran los gastos de expedición y se lo indemnizara por los perjuicios sufridos.
   Finalmente, el 2 de julio de 1856, el Gobierno Nacional resuelve pagarle a Castellanos 550.000 francos (110.000 $ fuertes) por los gastos hechos, desvinculándose así de su proyecto de la Colonia Esperanza, quedando esta bajo administración del Gobierno Nacional.
   Así, de esta manera se fue alejando la presencia de Aarón Castellanos de Esperanza. Pero el impulso, las ideas de Castellanos y los hombres y mujeres seducidos por él y sus promesas, venidos de Europa ya se habían puesto en movimiento y no pararían. Luego vendrían las primeras cosechas, las colonias de San Jerónimo Norte, San Carlos y cientos más de colonias en el país entero, y con ellas, los talleres de herreros, los molinos harineros, las primeras pequeñas industrias, el sueño implícito que lleva el escudo de Esperanza, "subdivisión de la propiedad" se fue haciendo realidad, y también aparecen los hombres comunes y sudorosos del campo o de los talleres y pequeñas industrias de los pueblos de la ya llamada "pampa gringa", aparecen también los poetas como Pedroni y los historiadores como Grenón, Gori, Oggier y Jullier, Schobinger, Gschwind, para cantarle y contarles la famosa invasión gringa . . . "Hoy nadie llegaría, pero ellos llegaron. Sumaban mil doscientos, cruzaron el Salado…" 54
   Actualmente sus restos descansan en el centro de lo que fue la llamada calle ancha que dividía según el contrato las dos secciones de la colonia, en lo que es hoy la plaza principal de Esperanza, al pie del monumento nacional de la Agricultura.
   Una actitud típica argentina es querer luego de muertos, darle a sus hombres el reconocimiento que no gozaron en vida, poniéndose en estas tareas casi el mismo énfasis y energías, con que se combaten proyectos e inquietudes de contemporáneos durante sus vidas.

Dudas y mitos en torno a su figura.

  ¿Aarón Castellanos estuvo alguna vez en Esperanza? ¿Cuándo fueron las fechas de llegada de los sucesivos contingentes de colonos?

  Quedó siempre flotando la duda en el imaginario colectivo de la zona, si Castellanos en vida realmente alguna vez llegó a pisar el suelo de la Colonia por la cual tanto había luchado para que se fundara y prosperara y por la cual luego tanto se habló de él después, o si recién fue la primera vez cuando sus restos mortales llegaron a esta tierra que finalmente lo cobija para siempre.

  Con estas preguntas quiero aclarar una duda que muchas personas tienen sobre si Castellanos en vida, estuvo alguna vez en la Colonia, si visitó a los colonos, si llegó a conocer aunque de manera embrionaria, su obra, su idea.

  Mi opinión es que por lo menos una vez estuvo.
  Además, por más que ya tenía ciertas desavenencias con el gobierno tanto provincial como nacional en cuanto a cuestiones legales, mientras permanecía en Paraná o Santa Fe, creo que una persona que había puesto tanto énfasis en este tema, no resistiría la tentación, estando tan cerca, de ver su obra y hacerse aunque sea una "disparada" o "escapada" hacia la Colonia. Lo contrario sonaría ilógico en una persona de sus características.

  No creo que se haya conformado e informado sólo con los informes de sus apoderados. Refuerza mi teoría lo relatado por Cristóbal Spies en el Boletín "Pequeña Historia de la Congregación Evangélica de Esperanza" cuando habla del transporte de los inmigrantes dice: "El 23 de febrero llegó el "Mármora" con la mayoría de los inmigrantes de nacionalidad alemana. Arribaron a Santa Fe el 12 de marzo de 1856. El 10 de mayo llegó una de las últimas embarcaciones; fueron transbordados 360 inmigrantes al vapor "Asunción" que los trasladó a Santa Fe el 24 o 25 de mayo, desde donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS." (En minúsculas en el original)

  Y Oggier ""El comisario del gobierno de Berna, Jakob Sommer-Geiser, enviado en 1856 para observar la situación de los colonos suizos radicados en Esperanza, refiriéndose al fundador Aarón Castellanos, escribe: "Transparentó demasiado su tendencia a cobrar sus derechos sobre el tercio de la producción en la colonia, suscitando en todas partes el descontento y entre los colonos una diaria resistencia hacia su persona, que a veces llegaba hasta el agravio, de suerte que ya no consideró prudente aparecer en la colonia."  "" Sommer-Geiser, Bericht über die Reise nach. Santa Fe (Berna, 1857) p126. 55

  Aquí esta la prueba de sus visitas a la colonia por un testigo de la época y muy confiable, como lo era este comisario de Berna, Jakob Sommer-Geiser. Si se produjo una " diaria resistencia hacia su persona, que a veces llegaba hasta el agravio, de suerte que ya no consideró prudente aparecer en la colonia." , es porque entonces Castellanos visitaba con frecuencia la colonia hasta que las circunstancias aconsejaron que dejara de hacerlo. O quizás fue lo que ya citamos de Grenón, cuando dice que el olvido y alejamiento de Castellanos se produce por un hecho que tiene que ver con su vida privada: "No he dado con más noticias. Un dato de mal desenlace personal me refirió mi padre acerca de la desvinculación del Fundador, y fue el haberse retirado de la Colonia con una joven de las fundadoras hacia Rosario. Este lunar individual de demasiada visibilidad y ofensivo explicaría el misterioso silencio de su ocaso y terminal desagrado de los de su obra." 56

  Roberto Zehnder, en sus "Anotaciones durante mi inmigración, de Suiza a la República Argentina" dice: "". . . habiendo llegado a Buenos Aires entre el 18 y el 20 de enero de 1856, permanecieron unos días allí hasta el 3 de febrero, fecha en que llegaron a Santa Fe. Al respecto: "Algunos días quedamos todavía en nuestro barco "Kyle Bristol", en donde fuimos recibidos a bordo por AARON CASTELLANOS Y FAMILIAS, también han traído carne fresca..."
((N. del A.: Creo que Roberto Zhender confunde a Castellanos con Iturraspe (quien era apoderado de Castellanos) pues Castellanos dice que llegó en abril de 1856 a Buenos Aires y en la bibliografía al respecto hay unas menciones de Castellanos donde dice él mismo que había dado orden a su apoderado (Iturraspe) para que a la llegada de los respectivos barcos al puerto de Buenos Aires, éste los proveyera de víveres frescos durante la estancia de los colonos en el puerto. Además los apuntes de Zhender, son cuestionados por Schobinger en cuanto a ser "bastante inexacto en cuanto a las fechas"  57, opinión que comparto.))

   Para ello, véase también a Schobinger en p. 210 cuando detalla la llegada al puerto de Buenos Aires según la visión del propio Castellanos dada en su publicación Colonización en Santa Fe y Entre Ríos y el Ferro-Carril de Rosario a Córdoba: "Llegada de las primeras remesas a Buenos Aires: Dice Castellanos (op. cit., p. 46, nota) que quiso "ser pródigo a fin de que nada carecieran y tenerlas contentas. A su arribo al puerto de Buenos Aires , tuvieron víveres frescos en abundancia que mi apoderado les daba en los cinco días de estadía que tuvo cada buque para trasbordarlos a Santa Fe. A mi llegada a Buenos Aires (abril de 1856) COMPRE DOSCIENTAS PALAS, CIENTO VEINTICINCO ARADOS AMERICANOS, DE DIFERENTES MARCAS, GRAN CANTIDAD DE ROPA HECHA PARA HOMBRE, Y GENEROS PARA MUJERES Y NIÑOS, POR SI LLEGABAN A NECESITAR EN EL TIEMPO QUE TARDARAN EN RECOGER SUS PRIMERAS COSECHAS. TODO LO EMBARQUE PARA SANTA FE INMEDIATAMENTE. (N. del A.: En minúsculas en el original)"

   Schobinger, ante esta afirmación hace este comentario: "No sabemos si todo este material pasó efectivamente a manos de los colonos. Acerca de las fechas de llegada y partida para Santa Fe, véanse los informes periodísticos reproducidos en los Informes de Prensa Nos. 2 y 3. También Cervera, 1906, pp.44-47. En p. 45, nota 2, se halla el dato sobre la fecha de llegada a Santa Fe. Según Aarón Castellanos, los primeros colonos "llegaron a Santa Fe a fin de Enero de 1856"
(op. cit., p. 99) 58.   Un primer contacto de Castellanos con sus futuros colonos lo tiene según su propio relato en Dunkerke.

   Acerca de cuando Castellanos se embarcó para la Argentina y en qué barco lo hizo, no hay datos. El 9 de noviembre de 1855 parte del puerto de Dunkerke, en el norte de Francia, el 1er. contingente en el velero Kyle Bristol. Según Castellanos les hizo una visita a ese primer contingente unos días antes de su partida: "Tuve el placer de llegar allí en momentos que comían en un inmenso salón cerca de cuatrocientos que componían la primera expedición. En verdad que fue para mí uno de los momentos de mayor emoción que en toda mi vida he experimentado, cuando el señor Vanderest anunció a tan buena gente mi presencia y simultáneamente se pusieron de pie esas dos largas hileras de personas de ambos sexos y edades, y empezaron a dejar sus asientos para acercarse a saludarme. Con sentidas palabras se esmeraban en manifestar su gratitud hacia quién los había movido de sus hogares para transportarlos a tan distante y desconocido país para ellos, pero que de cuya hospitalidad y bienestar tanto se prometían en su porvenir. Costó trabajo hacer volver a sus asientos a los que habían dejado, hasta que me senté a la mesa junto con ellos."  59

   Lo que es seguro es que Castellanos no vino con ninguno de los barcos de los colonos. Si Castellanos hubiese venido en alguno de los barcos que trajeron a los inmigrantes, seguramente hubiese quedado algún registro, alguna referencia histórica. Quién no se hubiese jactado en algún momento diciendo: Nosotros vinimos en el mismo barco que Castellanos.

   Seguramente a fines de 1855 o a principios de 1856, partió Castellanos para la Confederación Argentina el algún otro barco y llegó el 20 de abril de 1856 al puerto de Buenos Aires. "Viajaron en el mismo buque CON QUE CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL QUE ARRIBO A BUENOS AIRES EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río de Janeiro los acompañó Enrique Wollenweider..." 60

   Por lo tanto, Castellanos no puede haber estado en Buenos Aires en enero de 1856, como recuerda Roberto Zhender pues: "el mismo Iturraspe se preparó para recibir a los colonos frente a Buenos Aires, para aprovisionarlos y organizar su transbordo. Así, pues, al llegar el Domingo 20 de enero de 1856 el "Lord Ranglan" -que en veloz carrera había pasado al "Kyle Bristol", demorado en Montevideo -, todo se hallaba preparado en ese sentido. El 23 hizo su aparición en la rada este último, e inmediatamente se debió realizar el transbordo de su centenar y medio de almas al "Asunción", en donde ya se hallaban 268 pasajeros del "Lord Ranglan". 61

   "Unos 340 inmigrantes se embarcaron en Amberes en el buque Clotilde, el 21 de febrero de 1856, llegando a la rada de Buenos Aires a últimos de Abril. (Pocos días antes también Aarón Castellanos había llegado a Buenos Aires)…" 62

   "La última remesa llegó en el velero "Packet, que salió del mismo puerto belga de Amberes y llegó con relativa rapidez el 11 de mayo a Buenos Aires. Iban el él 138 adultos y 76 niños, que trasbordados, llegaron a Santa Fe, hacia el 24 del mismo mes. Es probable que después de las acostumbradas estadías en la estanzuela Guadalupe, hayan llegado a principios de junio a Esperanza (el 8, según H. Lee: ver apéndice II). El mismo Castellanos habría llegado junto con este contingente a Santa Fe." 63

   Otra referencia que corrobora esta fecha de llegada: ". . . Cuando, a fines de abril de 1856 Castellanos regresó al Río de la Plata, encontróse con una desagradable sorpresa. ..." 64

   Confróntese con el informe ya citado de Cristóbal Spies, cuando dice: "…el 10 de mayo llegó una de las últimas embarcaciones, fueron transbordados 360 inmigrantes al vapor "Asunción", que los trasladó a Santa Fe el 24 ó 25 de mayo, desde donde PASARON A ESPERANZA CON CASTELLANOS." 65

   Aquí reproducimos la tabla con los datos de llegada tentativa de los barcos, según cuadro publicado por Juan Schobinger, en la página 75 de su obra Inmigración y Colonización Suiza en la República Argentina. Según palabras del mismo autor es un cuadro compuesto a base de datos dispersos y a veces contradictorios, que tratan de reflejar con la mayor exactitud posible las respectivas fechas de viaje y llegada a la flamante colonia:

Buque Puerto de Salida Fecha de Salida Fecha de llegada a Buenos Aires Cantidad de pasajeros Transbordo al buque Fecha de Salida de Buenos Aires Fecha de llegada a Santa Fe Llegada a Esperanza
Kyle Bristol Dunkerke 9.XI.1855 23.I.1856 147
("El Orden) Asunción? 23.I.1856(?) 25.I.1856(?) (1) El 3.11.1856 según R. Zhender Primera mitad de febrero
Lord Raglan Dunkerke 28.XI.1855 20.I.1856 ("El Orden") 206 adultos 68niños ("El Orden") Asunción 23.I.1856 25.I.1856 (J. M. Gutierrez) Primera mitad de febrero (el 9 seg. J. Huber)
Mármora Dunkerke (20) 22.XII.1855 28.II.1856 ("El Orden") 240 ("El Orden") Tala 29.II.1856 11.III.1856 Alrededor del 10 de abril
Linda Dunkerke (?) XII.1855 26.II.1856 ("El Orden") Aprox. 180
Clotilde Amberes 21.II.1856 (L. Mettan) 30.IV.1856 (L. Mettan) 340 (L. Mettan) Asunción ("La Confederación") 4.V.1856 10.V.1856 Alrededor del 20 de mayo (L. Mettan)
Packet Amberes 12.III.1856 11.V.1856 138 adultos 76 niños (sommer-Geiser) (?) (?) 24-25-.V.11856 Primera quincena de junio (el 8 seg. H. Lee)

   Vemos como hay suficientes datos para comprobar que Castellanos llegó a Buenos Aires el 20 de abril de 1856, y luego vino para Santa Fe y Paraná, sedes capitales tanto de la provincia como de la Confederación y en donde el tenía que tratar sus asuntos de contratos y lugares cercanos del "teatro de operaciones" de su iniciativa.
   Hasta en abril de 1857, hay datos de la presencia de Castellanos en Paraná, cuando Beck dice: "Tras una primera entrevista fracasada con Urquiza, obtuvo por consejo de Castellanos (que entonces se hallaba en Paraná esperando la solución de sus asuntos) . . ." 66

   Pero, ¿cuáles habrán sido los pasos que siguió Castellanos desde su llegada a la Confederación Argentina, hasta el momento definitivo en que es rescindido su contrato e indemnizado?

   Como ya dijéramos anteriormente, Castellanos llegó a Buenos Aires en abril de 1856, exactamente el 20 de abril de ese año.
"Desgraciadamente Castellanos vió paralizada su labor por la evidente falta de favor del gobierno. Este inclinaba sus preferencias hacia la inmigración individual, no organizada. Dándose cuenta de que el sostén de Esperanza le resultaría una carga ("un aguijón que por el error de un momento, ambos Gobiernos se lo habían forjado", según su fundador), intentó persuadir a Castellanos para que se pusiera al frente de la misma. Este se negó cortés pero firmemente, en una extensa carta fechada el 9 de setiembre de 1856, en la que exponía todos sus trabajos anteriores y señalaba que "ya la cosa no está íntegra", y que el gobierno Nacional no podía echarse atrás.

   Puede leerse repetidas veces en su opúsculo mencionado acerca de sus ulteriores gestiones, y el abandono que hubo de hacer de sus proyectos, tanto colonizadores como del ferrocarril, el cual le fue arrebatado más tarde por otros. Recién el 9 de noviembre de 1857, tras una ley del Congreso, firmóse un convenio entre Derqui y Castellanos ratificando lo concertado el año anterior, dando por terminado el contrato del 15 de junio de 1853, e indemnizando al segundo con la suma total de 551.300 francos. Con ello quedaba también, de hecho, anulada la cesión de 32 leguas de tierra, de la que debía ser beneficiario.

   Como dice Shuster, "Castellanos tuvo en su país la suerte de los profetas. Si sus aspiraciones se hubieran cumplido, hoy tendría la Argentina varios millones más de habitantes. Su visión un tanto simplista y unilateral de los problemas de la inmigración y la colonización, y su creencia de poder sacar provecho propio de una empresa que era la primera de ese género en un medio como era la provincia de Santa Fe de mediados del siglo XIX, no merecía ciertamente la denigración de que incluso llegó a ser objeto." 67

   Aunque extensa la cita de Schobinger, creo que sirve de mucho para esclarecer este problema, y sigo citándolo por las buenas explicaciones que sobre este tema pone en consideración de los lectores: "Nos relata Castellanos que los informes favorables sobre la buena disposición en acoger inmigración planificada "despertó en el ánimo de los señores Beck y Herzog la idea de procurar ellos también un contrato de colonias en Santa Fe bajo la base de una cesión de tierras. Se me consultó sobre el particular y no trepidé en asegurarles que para todos había en nuestras fértiles y despobladísimas llanuras: que sin más reato por parte del Gobierno que dar tierras, indudablemente sería acogida su solicitud".

   La experiencia ganada con Esperanza les habría de servir para su propia colonia. Por otra parte, ello sería un medio para asegurar la continuación del débil hilo emigratorio por ellos iniciado hacia el Río de la Plata, y que se haría indispensable tras el forzado abandono de la lid por parte de Castellanos. Uno de sus agentes, el señor Carlos Wybert, fue nombrado para efectuar las gestiones preliminares con el gobierno santafesino. Lo acompañó como intérprete Alejandro de Belmard, quien ya había colaborado con Castellanos en dicha función.

   Presentados por este al doctor Alberdi (Juan Bautista), recibieron del mismo cartas de recomendación para el gobierno Nacional. Viajaron en el mismo buque CON QUE CASTELLANOS REGRESO A SU PATRIA, EL QUE ARRIBO A BUENOS AIRES EL 20 DE ABRIL DE 1856; DESDE Río de Janeiro los acompañó Enrique Wollenweider, a la sazón jefe de una casa comercial.

   "Amablemente recibidos a fines de mayo POR LOS INTEGRANTES DEL GOBIERNO EN PARANA, LO FUERON LUEGO TAMBIÉN POR CULLEN, PARA SORPRESA DE CASTELLANO, quien por otro lado veía "saboteada" su obra , Wybert logró el fin de celebrar un convenio según el cual la Casa Beck & Herzog recibiría 20 leguas cuadradas de tierra pertenecientes a la Provincia, más al sur de la colonia Esperanza. Ante el éxito de esta gestión, uno de los socios de dicha Agencia de emigración decidió trasladarse personalmente a la Argentina para participar activamente en su realización." 68

   Nótese que en el mismo viaje de Castellanos, también ya venían: Carlos Wybert que obtuvo el contrato para Beck & Herzog, (Compañía de Inmigración suiza) y Wollenweider, futuro administrador de esa nueva colonia. Estos fueron bien recibidos tanto por miembros del Gobierno Nacional como por Cullen del Gobierno Provincial, mientras que era válida la sorpresa y enojo de Castellanos, pues mientras que a él se le negaban y cuestionaban cosas de su contrato ya rubricado, se firmaban otros parecidos.

   A veces en estos procesos, es difícil transmitir la dinámica de los hechos. Pero la presencia de representantes de esta companía nos sirve para darnos cuenta, que ya el proceso inmigratorio era un negocio que comenzaba a seducir a cada vez más personas y que Castellanos comenzaba a tener competencia. Piensen ustedes que cuatro años atrás, aún estaba el gobierno de Rosas, y era casi impensado creer que algún grupo de emigrantes europeos hubiese optado por venir siquiera, a la Argentina.

   Los años posteriores a la caída de Rosas, son muy intensos y dinámicos para la historia argentina y asistimos a cambios vertiginosos, de gran trascendencia como lo fue la sanción de la constitución de 1853, el espíritu nuevo que traía implícito en su famoso preámbulo, y como consecuencia de ella, los sucesos que se estaban viviendo en los despachos oficiales de Paraná y Santa Fe. La historia se hacía día a día . . .

   Entonces surgen las inevitables preguntas:
¿Era algo personal contra Castellanos el que su contrato no se cumplía? ¿Era el temor a tantos extranjeros como menciona Castellanos en su opúsculo? Parecía algo contra él, ya que los contratos que se firmaron luego con Beck & Herzog seguían poniendo extranjeros en estas tierras y desequilibrando el "status quo", si el temor eran los extranjeros interviniendo en los asuntos internos, (y si por eso se canceló el contrato con Castellanos), entonces, ¿porqué se firmaron nuevos contratos con otra companias y agencias de emigración y siguieron llegando inmigrantes?. Eso sí, no ya bajo las mismas condiciones que con Castellanos, pero contratos al fin incluso con empresarios extranjeros como Beck & Herzog, cediéndole el gobierno tierra pública para tal fin.

   Entonces, no parece ser este un motivo de gran peso, sino parece resultar que el problema era contra Castellanos, un historiador dice un pequeño desaire hacia alguna autoridad . . .  "Mayor fue la mortificación de Castellanos al encontrar que sus optimistas previsiones distaban mucho de la realidad. Nos refiere que al llegar a Santa Fe, el gobierno se hallaba ausente, y "QUE" los colonos se encontraban desesperados vagando por las calles sin saber lo que les pasaba, porque no habían encontrado nada preparado para empezar sus trabajos agrícolas."

   En la poco grata entrevista que tuvo con Cullen en Paraná, éste, tras alegar "que no había tenido dinero para hacer esos gastos", le espetó que el gobierno de la provincia no se consideraba obligado a cumplir un contrato LEONINO firmado por su antecesor (se refería al tercio de las cosechas, y sobre todo a las 32 leguas de tierra que debía recibir). Este es el comienzo del proceso de "eliminación" de Castellanos, que no hemos de detallar (véase para ello su opúsculo de 1877, p.41 y s.s.).

   Prometió empero el Gobernador, hacer todo lo posible para ayudar a los colonos. Comenzó, en efecto, a ocuparse personalmente de ellos, transportar su bagaje a la Colonia (más 700 toneladas), proporcionarles el material para la construcción de los ranchos (sobre todo a los contingentes llegados en mayo), etc.

   Empero, tenemos razones para pensar que al lado de su interés real, - que de ningún modo negamos, había otro, oculto. No habla mucho a su favor el hecho de haber esperado el comienzo del alejamiento de Castellanos para actuar "como un padre para los colonos", como estos lo expresan ingenuamente…". 69

   "Todas las cartas remitidas por ese entonces a Suiza lo reflejan. Cullen recibió las gozosas ovaciones de los sufridos colonos, quienes le atribuían todo el mérito, y él no se opuso a ello. Es probable, repetimos, que esta actitud revele un resabio caudillesco; quien no sabe si no pensó en los colonos como un apoyo a su posición algo tambaleante en el Gobierno. Porque, en efecto, durante los diez días en que permaneció en la Colonia, descuidando sus negocios y dejando de "plantón" a Castellanos, amargado y enfermo, se produjo un movimiento entre la población criolla de Santa Fe, a raíz de la llegada a Santa Fe del brigadier Juan Pablo López (hermano del célebre caudillo Estanislao López). Cuando por fin regresó Cullen, se halló con López de hecho proclamado Gobernador. (N. del A.: 18 de julio de 1856) Aquél se vió obligado a presentar su renuncia. La infancia de nuestra colonia transcurría, así, en medio de estos disturbios que conmovían a la joven nación privada de su cabeza (Buenos Aires)"   70

   "El Gobernador Cullén visitaba la colonia cada Domingo, y, más a menudo, cuando sus ocupaciones se lo permitían, atendiéndo a todo hasta los menores detalles . . . la Colonia había llegado a ser su primera atención y su interés sobresaliente. Desgraciadamente las numerosas relaciones de amistad que Cullén tenía en Buenos Aires lo hicieron sospechoso a Urquiza, quién temía, muy indudablemente, que en las desaveniencias suscitadas entre la Confederación y Buenos Aires, el Gobernador de Santa Fe se plegara a la provincia disidente. Cullén fue pues derribado por don Juan Pablo López, … y el jefe del partido campesino. Verificóse la revolución en ese mismo año de 1856, que había visto la llegada de los colonos y a las pocas semanas de su instalación. El nuevo gobernador no se manifestó hostil a la Colonia; pero distaba mucho de compartir por ella el cariño y entusiasmo de su antecesor. "   71

   "Creemos que la situación política de Santa Fé y los temores de que esta Provincia se separase de la Confederación provocaron estas reticencias del Gobierno Nacional, paralizando el desarrollo de la inmigración agrícola en esta Provincia, pues mientras se ponían estos obstáculos a Castellanos, se aceptaban por el Gobierno Nacional en junio de 1856 los contratos de colonización de Saint Hilaire para Santiago del Estero, y otro para las tierras del Salado hacia Tucumán, presentado por el Dr. Brouland…"   72

   Creo que todas estas citas sirven para hacer un diagnóstico de porque se quizo sacar a Castellanos de este proyecto y como inevitablemente su presencia se va alejando del proyecto de Colonización.

   Hay que hacer notar, que pese a la crisis por la cual pasaba Suiza, el estado destinaba recursos suficientes para vigilar y proteger a sus ciudadanos que emigraban:
"Acompañando a los colonos, viajó en el "Packet" Jakob Sommer-Geiser, quién había sido designado por el gobierno del Cantón de Berna (del cual provenía parte apreciable de los colonos) como Comisario para vigilar las condiciones en que se desenvolvía el viaje de los emigrantes, y estudiar las regiones que estos debían colonizar, así como las posibilidades para una futura colonización suiza. Sommer-Geiser, permaneció en la provincia de Santa Fe de mayo a noviembre de 1856, y a su regreso presentó un informe amplio y detallado, publicado al año siguiente, como libro. Este contiene multitud de datos sobre el viaje ultramarino, sobre el país argentino y su historia, sobre Castellanos y sus proyectos, y, en fin, sobre la colonia Esperanza en su primer año de tambaleante vida. Es un libro realista..."
  73

   Los problemas mayores de Suiza eran el pauperismo agrícola, la desocupación del artesanado por los cambios de la revolución industrial y el regreso de los suizos que habían prestado servicios como mercenarios en las ya finalizadas guerras europeas, a todos estos problemas sociales se le trataba de dar parte de solución a través de la emigración. Lo interesante del problema es que, pese a estar el país en una situación que se llamó pauperismo, este protegía y cuidaba aún a sus miembros más pobres que emigraban, para que no corran peor suerte que la que les tocaba vivir en su país. Este es un gesto de importancia cívica muy importante y habla a favor del concepto de protección por sus ciudadanos que tienen los suizos.

   "Castellanos, que ya anteriormente había estado en Europa, ciertamente conocía las normas legales vigentes en ciertos países, especialmente en Suiza, con respecto a la emigración. Erróneo sería imaginarlo recorriendo, el sólo, diversas comarcas europeas, persuadiendo con tentadoras promesas a sus habitantes a trasladarse junto con él a América del Sur para fundar allí una colonia agrícola. ¿Quién habría de fiarse de un forastero desconocido? Y más receloso aún se mostraba el propio Estado que proscribía tales procedimientos con severas disposiciones legales. Y con sobrada razón, ciertamente. ¿Con que garantías habría contado el gobierno suizo, por ejemplo, de que los emigrantes de su país no acabarían por caer en las redes de un inescrupuloso? Y en el caso concreto de Castellanos, una vez desaparecido éste y los emigrantes que se confiaron en él detrás del horizonte atlántico, ¿de qué medios echaría manos el Estado para urgir el cumplimiento de los contratos firmados? De ahí que la organización de tales expediciones de emigrantes quedase reservada a las compañías de emigración legalmente constituídas, cuyo obligatorio depósito dinerario --comúnmente 10.000 francos-- en las arcas fiscales obraba como caución en los casos hipotéticos de engaños y defraudaciones. Sábese, por ejemplo, que la agencia de emigración de Juan Barbe ha sido sentenciado el 28 de octubbre de 1858 al pago indemnizatorio de 9.478,50 francos a raíz de una demanda efectuada desde la ciudad de Paraná por un grupo de inmigrantes suizos -entre ellos, Francisco y José Sattler y Francisco Albrecht- por no haber sido conducidos por dicha empresa al destino convenido, la ya mencionada colonia San Juan de Corrientes, y por extravío de parte del equipaje. (5) Staatsarvich des Kanton Wallis Sitten, D.I. 195.3"   74

   Determinado que Castellanos llegó a Buenos Aires el 25 de abril de 1856, pero en otro barco aún desconocido y que si estuvo alguna vez en la colonia, citaré a algunos autores para esclarecer el porqué de la elección del lugar donde actualmente está emplazada hoy Esperanza y no en el sitio original que preveía el contrato con Castellanos:
"Según el art. 6 de dicho contrato, las cinco colonias convenidas con Castellanos habían de fundarse en una vasta comarca, a gran distancia de Santa Fe, esto es, desde el pueblo de San Javier al Norte. Pero la comisión, estimando con buen criterio que aquella zona - en gran parte selvática y en la vecindad de indios montaraces- no era la más adecuada para el emplazamiento de la colonia, propuso sustituirla por la fértil llanura que se extendía a solo 7 leguas al noroeste de Santa Fe, más allá del Río Salado, y que contaba además con la protección militar denominado Reyes o Iriondo situado en ese lugar."  75

    Si Castellanos pensaba en fundar una ciudad o solo quería una colonia agrícola, son sus palabras muy ejemplificadoras:
    ". . . El contrato de Castellanos como expresión de programa colonizador, resultó una improvisación afortunada. Es tan elemental que Carlos Beck Bernard - una autoridad en la materia- dijo que Castellanos - acostumbrado a ver establecer estancias- "creyó inocentemente que lo mismo sería con los hombres, y que para fundar una colonia no había que hacer otra cosa que traer familias de Europa y trasladarlas al medio del campo de Santa Fe."

    Es evidente que Castellanos en sus primeras tratativas en medios gubernativos, había simplificado en su pensamiento el objeto de su acción: traer inmigrantes, puesto que la instalación de la colonia corría por cuenta del gobierno.
   Pero su correspondencia desde París - dos años después- nos muestra a un hombre en constante vigilia, en preocupada construcción imaginaria de detalles no previstos para la colonia, pero que desde, allá tomaban forma de desarrollo venidero. En este estado de concepción de la colonia, es cuando reparó sobre puntos no tratados antes de partir en busca de agricultores.
   Y así, como quien descubre desde París que algo faltó, dijo en la comunicación del 7 de junio de 1855: "Veo señores, que puede ser indispensable obtener del gobierno, de cualquier forma que sea, dejar un terreno en el centro de la colonia sobre el río, cinco cuadras de frente y cuatro de fondo. Este terreno es de absoluta necesidad para formar un Pueblo, que con el tiempo podrá ser una gran ciudad."
   Tuvo conciencia clara de esa "absoluta necesidad cuando con las familias agricultoras próximas a partir, pensó en la colonia como conjunto social, porque además hizo referencias a que deberían haber sacerdotes, maestros, instalaciones, donde los colonos pudiesen proveerse de artículos de uso diario". Calculó que ese primer establecimiento no concluiría simplemente en colonia agrícola, y que "los emigrados que por su cuenta vayan después -dice- llamados por sus camaradas", tendrían que tener "donde establecerse y fundar las industrias que la colonia necesita". Por su estilo, por sus palabras, vemos a Castellanos vislumbrando el futuro y con absoluta confianza dice:
"Ved allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma."  76

   París, mediados de 1855. Este era el pensamiento de Castellanos, que ya tenía acerca de sus futuras colonias antes de que los colonos partieran. No sólo estaba imaginando unos colonos arando la tierra y produciendo bienes, sino que esto daría luego origen a la creación paulatina de una pequeña ciudad o pueblo donde se irían dando las elementales instituciones, (escuela, iglesia, juzgado, policía) comercios (ramos generales y otros negocios) e industrias (herrería, reparaciones, molinos,) que debe tener todo centro agrícola. Que más claro que su frase "Ved allí el pueblo ya formado donde los colonos tendrán todo lo que necesitan para el cuerpo y para el alma."

   Para finalizar, también recuerdo en la disertación una pregunta, sobre si todos los colonos tenían armas, si era cierto eso de que araban con el fusil al hombro y que si hubo un real problema de invasión de indios, a lo cual, contesté que: Según mi opinión, muy pocos colonos tenían armas en un principio (1856-1858). Aunque Castellanos dice "Entre los colonos había más de 400 hombres, con rifles que los traían de su país. Por el esmeradísimo cuidado que tuve en que ellos nunca pudieran hacerme la más mínima atinjencia (sic) , no les oculté que había salvajes en el punto destinado para su instalación: y que tanto por precaución como para ejercitarse en la caza de que había grande abundancia, era indispensable que vinieran armados"  77

   Mi hipótesis es que quizás no sea posible la existencia de tantas armas en la colonia, quizás pasó como los arados, que todos iban a traer y lo hicieron muy pocos. Sí, es verdad que había cerca de 400 hombres, (pero luego hay una coma), con rifles que los traían de su país. Pero no aclara cuantos. No dice precisamente había 400 rifles, sino hombres con rifles. Pueden ser 50 ó quizás 400. Lo mas probable es que nunca hubo 400 rifles en la colonia, quizás unos 50 o 100 a lo sumo.

   Refuerza mi hipótesis lo siguiente: puede leerse en "El indio y la colonia Esperanza", de Gastón Gori, en página 77, como el administrador de la colonia solicita ayuda y armas al gobierno provincial: "y es por ello que el 2 de setiembre de 1857, Adolfo Gabarret escribía desde la colonia: 'Informada esta administración de un parte del Sr. Esteban Rams y Rubert de que existen amagos de indios, se están tomando las medidas convenientes para poder rechazar inmediatamente cualquier invasión, pero para atender con eficacia este punto nos falta armamento, por cuyo motivo rogamos a V.E. se sirva enviarnos, en la posible brevedad, fusiles y cartuchos.' "  78

   Y un año después, si seguimos investigando en las notas del Archivo de Gobierno, podemos encontrar otra nota del administrador con un nuevo pedido de armas. Esto en razón de si por las dudas se daría la tan mentada invasión de indios, de la que tanto se hablaba y que luego nunca se concretó. Efectivamente, en una nota fechada en Esperanza, del 7 de diciembre de 1858, que se encuentra en el Archivo de Gobierno T. 17, fº 00951 del AGPSF, del Administrador Gabarret dirigida al Ministerio General de Gobierno le hace saber que:
"Habiendo tenido ocasión de cerciorarme de que los colonos, salvo raras excepciones, carecen de fusiles y cartuchos, participo a Vd. de esta circunstancia suplicándoles se sirva elevarla al Superior conocimiento de S.E. el Señor Gobernador delegado a fin de que se digne disponer se proveea a esta colonia con el armamento necesario para asegurar su defensa en un caso de invasión por parte de los indios…"  79 Allí, en esta comunicación de 1858, Gabarret habla de 50 colonos con rifles, 80 dedúzcase de un total de 1400 personas aproximadamente el porcentaje de gente armada que había. Porqué iba mentirle Gabarret al gobierno provincial dándole un informe falso. Resalto que dice en caso de invasión, pues desde 1856 hasta ese momento no hubo ningún incidente destacado con los indios.

   Véase al respecto Gori, "El indio y la colonia Esperanza", quien dice que: "La colonia Esperanza volvió a alarmarse con esta noticias que entonces se tenían de la actividad de las tribus. Adolfo Gabarret en nota dirigida al ministro general de gobierno, dice: "Los rumores que de diez días a esta parte corren de una próxima invasión de indios, me han llamado seriamente la atención y aunque esté yo distante de compartir la alarma general, he creido de mi deber dictar medidas de seguridad pública para sosegar los ánimos y no ser cogido desprevenido. Mucho he oído hablar de varios robos de hacienda yeguariza y tropelías cometidas en estos últimos días por los referidos bárbaros, pero nada he podido averiguar de cierto a este respecto y hasta la fecha no he tenido conocimiento de indicio alguno que demuestre por parte de ello (intenciones) de hostilizar este punto." 81

   Con respecto a si araban con el fusil al hombro, o estaban atemorizados por el peligro indígena véase nuevamente a Gori en op. cit. (El indio y la colonia Esperanza), con el cual comparto el análisis que hace en esas páginas del problema. "La mayor alarma, por lo que tuvo de colectiva, no pasó de eso, de alarma. La tradición informa que araban los colonos con el fusil en bandolera. Si tenemos en cuenta las medidas lineales de cada concesión - cuatro cuadras de ancho por cinco de largo- y que en cada una de ellas vivían las familias en ranchos construídos de manera que cada cuatro de ellos estaban separados por la distancia de calle por medio; que lo que araron durante los dos primeros años apenas si cubría una pequeña superficie de la concesión, podemos deducir que la mayoría de los colonos que no vivía en la periferia, no se alejaban mucho de sus viviendas mientras estaban arando, a lo sumo se apartaban trescientos metros…A plena luz del día y en esas condiciones es difícil suponer que el fusil en el hombro - que pocos disponían de él- era para defenderse de los indios, que si los había en los contornos, no eran otros que los del Sauce, que estuvieron en la colonia trabajando o habitaban conjuntamente con los que construyeron los ranchos para los agricultores, y carecían de la agresividad de los montaraces, lejanos en los montes y cañadas del norte protegido por fuertes y cantones. Era imposible que ocurriera una invasión imprevista de estos indios…"  82

   Porque no recurrir a estas citas tan clarificadoras y tan bien documentadas, que hablan por sí solas y evitan casi ponernos a hacer un trabajoso análisis para llegar a las mismas conclusiones que Gori y Oggier, quizás los historiadores mas completos y mas serios hasta el momento sobre el tema colonización en las colonias santafesinas de la "pampa gringa".

   Oggier también se refiere a lo expresado por Gori, interpretando que: Muy acertada a este respecto es la observación de Gastón Gori: "Es inexacto revestir con los contornos de la epopeya la lucha contra el indio en la colonia Esperanza: dentro de sus límites solo hubo alarma y prevención . . ."
   Y en otra parte de su obra, el mismo autor, refiriéndose a la tan conocida "tradición de que los colonos araban con el fusil al hombro", opina que "quizá no se haya hecho en base a hechos cotidianos (no puedo imaginarme a los colonos yendo todos los días armados de fusil por temor al indio) sino que a una que otra alarma espaciada a través de los años". 83

   Sobre si los indios constituyeron un peligro constante o muy grave como algunos piensan comparto con Oggier cuando dice: "Y ya es el momento de establecer el interrogante sobre si las tres colonias madres han sido alguna vez agredidas por aquellos indígenas montaraces con muerte de gente y robo de gran cantidad de animales, al estilo de los bárbaros malones de antaño. Decididamente esto no ocurrió nunca. Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños. Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica de las fuentes es aquí importante porque este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica...". 84 Es interesante y recomendable la lectura de todo el capítulo VIII (Relaciones entre los colonos e indios) desde p. 113 a p. 126 de este autor. 85

   Tanto Gori como Oggier, son muy certeros en sus apreciaciones sobre estos temas, además de coincidir y complementarse.

    Al indio o a los cuatreros y vagos malentretenidos que formaban al decir de Gori "el submundo de la pampa", les interesaba el robo de animales en las estancias, que estaban más desprotegidas por tener poco personal y no se iban a arriesgar e incursionar en una colonia agrícola, recién iniciada, con gran cantidad de personas en poca distancia, con algunos de ellos bien armados y con un fortín cercano, o casi en su propio límite como era la existencia en el norte de la colonia del fortín Iriondo con una tropa destacada en él. Dice Oggier: si hubo algún incidente menor, fue cuando el colono se aventuró a buscar leña o a cazar en terrenos montaraces alejados de las colonias.

    Esto puede verse perfectamente en "Cuando llegaron el 11 de febrero de 1856 las primeras familias a la colonia, esas tierras ya estaban fuera de las incursiones indígenas y en varias estancias - de Foster, Larrechea, Pujol, etc.- próximas a sus límites sur y este, el tránsito de indios era ocasional y pacífico, aunque no habían cesado los robos de hacienda en campos del norte y del oeste hasta territorio de Córdoba, tomando como referencia sur la línea que partía desde Santa Fe hacia el Sauce, cantón Romero, Quebracho Herrado, El Tío y Concepción. En la colonia Esperanza se establecieron en el primer año, mil cuatrocientos ochenta y siete inmigrantes, según datos de Castellanos, entre adultos y niños, a los que se sumaban administradores, peones y personas proveedoras de materiales, soldados que vivían en el cantón "Iriondo" y posiblemente algunos con sus familias, lo que formaba aproximadamente la cuarta parte del total de los habitantes de la ciudad de Santa Fe." 86

   Otro historiador, Grenón dice: "Varias veces en los primeros tiempos pasaron los indios por la colonia, pero nunca molestaron al vecindario" 87

    El problema del indio y el colono queda bien definida en el pensamiento de Oggier, uno de los historiadores más precisos en esta temática y que por su crítica a las fuentes y su gran bagaje de lecturas y conocimientos sobre este tema no lo hacen dudar a la hora de expresar estas palabras, palabras por las cuales seguramente tuvo más de una vez que discutir y argumentar con fuerza contra opiniones que la tradición puso en la vereda de enfrente.
"Decididament esto no ocurrió nunca. Aquí no hubo malones, ni grandes ni pequeños. Y lo decimos, pese a la creencia bastante generalizada en la gente de que ha habido en los primeros tiempos graves y frecuentes incidentes entre los colonos y los indios de la zona. La crítica de las fuentes es aquí importante porque este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica..."   88

   Este trabajo sobre Castellanos tiene la misma premisa que las palabras de Oggier, contribuir a acercarnos a la verdad histórica. Hay un párrafo de su obra que es muy explicativo de porqué esta creencia generalizada en el imaginario colectivo.
"La crítica de las fuentes es aquí importante porque en este tema, como tal vez en ningún otro, la tradición ha contribuído a deformar la verdad histórica. Fenómeno es este ciertamente bien comprensible por basarse aquí la tradición fundamentalmente en las referencias de los colonos protagonistas de los hechos, quienes en su ancianidad solían relatar a sus hijos y nietos, junto al cálido hogar de las noches invernales, una y otra vez, las duras privaciones que tuvieron ellos que soportar y los graves peligros a que incesantemente se veían expuestos en los tiempos iniciales de la colonia. Y, naturalmente, el tema de los indios, que siempre provocaba mayor curiosidad y asombro en su pequeño auditorio, campeaba por encima de todos los demás." 89

   Esto es muy cierto, ya que recuerdo en mi niñez, tanto de mis abuelos paternos como maternos, todos ellos descendientes de los primeros colonos, su preferencia por contar estas historias, como así la de cuatreros o gauchos malos que venían con diversos embustes a robar a los colonos, o historias llenas de misterio que así como abroquelaban la atención de los participantes, eran de dudosa veracidad, pues siempre eran del tipo "…decían que una vez…pasó tal cosa…".
   Recuerdo a principios de los años 1960, que aún eran frecuentes estas charlas nocturnas después de la cena. Si eran en el invierno reunidos al calor de la cocina "económica" a leña, o si en el verano, bajo la frescura de los árboles, bajo un techo de estrellas increíble y a los lejos se podían ver apenas las luces de la iglesia de Esperanza, que le daban un marco muy acorde.

   Luego, cuando fui creciendo y al aumentar mis lecturas y conocimientos sobre la historia del país, mientras recordaba lo relatado por mis abuelos o tíos abuelos en sus reuniones, no eran más que una suma y resumen de todas las historias ocurridas en la pampa húmeda a lo largo del tiempo.

   Es muy acertado cuando Oggier señala: "En tales casos, el riesgo de la exageración y del inconsciente deterioro de la verdad en la imaginación de aquél abuelo de frente canosa, transfigurado en una especie de héroe lugareño, es manifiesto. De ahí que para arribar a la verdad de los hechos históricos no queda aquí más camino auténtico y seguro que el del testimonio de los contemporáneos, pero no el transmitido oralmente, sino el fijado por escrito en los días mismos o poco tiempo después de los acontecimientos. Veremos como a través de tales documentos el panorama cambia al instante…"   90

    Y que mejor testimonio que el del administrador de la colonia, Adolfo Gabarret, que reúne las características requeridas según Oggier para ser fiable, el de ser un testimonio contemporáneo, en haber sido fijado por escrito en los mismos dias de sucedencia de las cosas y poco después de los acontecimentos, cuando escribe una nota al gobierno provincial y que volvemos a recordar.
    Otro testimonio, aún mas valioso por ser más explícito, proviene del administrador de la colonia, Adolfo Gabarret, quien en una nota fechada el 16 de enero de 1859, escribe: "Desde que la colonia ha sido plantada los indios no le han inferido ningún daño"  91

Monumento a la agricultura y lugar donde
descansan los restos de Aarón Castellanos

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Hugo Mario Zingerling
hugozingerling@educ.ar